«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

Comenta en este blog

Selamünaleyküm: No olvides dejar al final de cada artículo tu comentario para el autor de este humilde blog que acabas de leer. Tus opiniones serán tomadas en cuenta para mejorar el contenido en la forma y el fondo.

Si esperas respuesta a tu comentario, debes buscarla dentro de la misma sección del artículo que comentaste. Gracias. Selam.

Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

Sobre Facebook

Por favor, si me agregas a Facebook, envíame un mensaje privado diciendo que has visto mi blog, para saber dónde me encontraste. De lo contrario, tu solicitud podría ser rechazada por seguridad. Muchas gracias por tu comprensión.

sábado, 31 de marzo de 2012

Cambios en TARKAN FANS CHILE (Club oficial).

Desde hoy ya no seré el propietario, presidente, moderador y administrador de TARKAN FANS CHILE (Club oficial). Fundé el grupo hace ya cuatro años en Yahoo! sin siquiera imaginarme que el año pasado viajaría a Turquía para tener un encuentro con el cantante, lo cual agradezco infinitamente a Allah por poner en mi camino a la gente maravillosa que me ayudó. Recientemente debí abrir otra página paralela del grupo en Facebook porque estábamos creciendo y las redes sociales son un excelente método para captar más adeptos.
Sin embargo, ya no estoy con las mismas fuerzas que antes y debo cuidar mi salud -especialmente la diabetes-, además de retomar mi trabajo como escritor y seguir estudiando turco para no olvidar lo aprendido. Tengo mucho de qué ocuparme.
Mi propósito al crear el club fue que la música de Tarkan llegara a más gente y viajar a Turquía para conocerlo en compañía de quienes pudieran ir. Ya cumplí mi misión y ahora es tiempo de permitir que otras manos tomen las riendas, personas realmente capacitadas para trabajar sin pretender cumplir tareas irrealizables. Busqué personas que le tuviesen cariño al grupo y estuviesen dispuestas a llevar adelante la responsabilidad, manteniéndonos como único grupo oficial de fans del artista, reconocido en nuestro país por Tarkan International y Tarkan Latino.
Necesitaba hallar a tres personas que idealmente pertenecieran al grupo desde hace tiempo o tuviesen diversas cualidades para hacernos crecer. Por ello, escogí a Madelaine como presidenta, Eurídice como moderadora y Carolina como administradora.
Madelaine habla inglés y puede internacionalizar nuestro club al tiempo que llegar a otras comunidades de admiradores para gestionar diversos proyectos.
Eurídice llevará el club hacia regiones, descentralizándolo y permitiendo que más chilenos se sumen fuera de Santiago.
Carolina tiene conocimientos ofimáticos y podrá mantener actualizadas las páginas con noticias e incluso, expandir nuestra cobertura.
Ahora mismo se están gestando ideas nuevas que estoy seguro, le darán una bocanada de aire fresco al grupo. Tengo toda la fe y confianza en haber tomado una excelente decisión. Además, continuaré siendo socio para ayudar a las chicas y participar en sus iniciativas.
Desde ya, son cordialmente invitados a sumarse.

jueves, 15 de marzo de 2012

Lecciones escritas

Cuánto ha cambiado mi vida en ciertos aspectos desde hace algunos años e incluso meses hasta ahora. Puedo darme cuenta al escribir un diario de que ya no me preocupan los mismos asuntos de antes y pareciera que mi mayor prioridad dejó de ser encontrar mi camino, porque después de tanto buscarlo creo haberlo hallado en algo tan simple como una frase escrita.
Ya he gastado demasiadas páginas y tinta narrando un pasado tan desolador como funesto. Es hora de iniciar un nuevo capítulo fundamentado en lo que me depara el futuro y no en lo que fue o pudo ser.
Diariamente veía cómo se quejaban quienes tenían todo cuanto yo deseaba y ahora comprendo que nunca estamos conformes porque miramos constantemente hacia un lado.
Ahora aprendí importantes lecciones, que para ser franco, no siempre llevo a la práctica pero ya están incorporadas:
  1. La gente no se disculpa porque siempre cree tener la razón, porque disculparse es señal de debilidad en esta sociedad o porque temen que al hacerlo, su gesto sea rechazado.
  2. Nunca es bueno dejarse llevar por las pasiones o los instintos. Debemos usar nuestro sentido común cuanto más podamos.
  3. Si erramos, debemos recordar que ante todo somos humanos y no podemos alcanzar la santidad tan fácilmente como lo hacen parecer muchos profanos vestidos de religiosos.
  4. Pocos tenemos la suerte de comprobar en carne propia que Allah nos escucha. Sin embargo, la fe verdadera no depende de demostraciones mundanas o señales divinas.
  5. La autentica fe no es espontánea. Se nutre de rezo, oración, sometimiento, autosacrificio y amor.
  6. La oración es una conversación personal con Allah. No debemos recurrir a Él sólo cuando queremos pedirle algo, sino también para agradecerle y reconocer Su presencia.
  7. La fe que sólo existe cuando estamos en crisis es falsa. Alguien que realmente cree en Dios (Allah para mí), lo hace todo el tiempo y deposita en Él su entera confianza.
  8. Uno posee libre albedrío para tomar decisiones que usualmente no tienen gran significado aparente. Pero el destino sólo pertenece a Allah y cualquiera sea nuestra determinación, al final Su voluntad se cumple sin variar ni una coma de lo que Él ha escrito. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es simplemente entregarnos y tener fe. Él hará lo que sea mejor para nosotros.
  9. Nuestro error más común y sin duda el mayor desde el principio de los tiempos es creer que somos capaces de manejar nuestras propias vidas. Siento decepcionarlos pero lo cierto es que siempre escogemos lo que más daño nos hace y tropezamos tanto que casi caminamos con la boca pegada al suelo.
  10. El velo de la mentira no tarda mucho tiempo en caerse. Por eso, lo mejor es decir siempre la verdad, aunque nos perjudique. Al final, es beneficioso y lo correcto.
  11. La verdad siempre es simple. Sólo se complica cuando uno quiere transformarla en lo que más nos gustaría.
  12. En la vida hay personas que son pasajeras y otras que son permanentes. Sin embargo, la permanencia de cada una en nuestros corazones depende de cuánto significado haya tenido su presencia.
Y hasta ahora, en eso se puede resumir lo aprendido. Aunque no descarto que próximamente escriba un artículo similar para añadir más lecciones.

sábado, 11 de febrero de 2012

Fallece Whitney Houston

LOS ANGELES (AP) — Whitney Houston, que reinó como la monarca de la música pop hasta que su majestuosa voz e imagen real fueron destrozadas por el consumo de drogas, ha muerto. Tenía 48 años.
El publicista Kristen Foster informó el sábado que la cantante había fallecido, pero se desconocían la causa y el lugar donde murió.
En la cima de su éxito en las décadas de 1980 y 1990, Houston era la chica dorada del sector musical y una de las artistas con mayor venta de discos. Entre sus éxitos están "How Will I Know", "Saving All My Love for You" y "I Will Always Love You".
Ganó múltiples premios Grammy, entre ellos álbum del año, e incluso participó en películas como "The Bodyguard". Pero al final de su carrera las drogas le pasaron la factura, su voz se volvió rasposa y enronquecida y las ventas de sus discos se desplomaron.

Fuente: AP - Associeted Press.

viernes, 6 de enero de 2012

Viviendo Turquía o mi primer viaje

Este artículo lo escribí para FITUR 2012.

Éste es el tercer artículo que me solicitan en tres años consecutivos sobre Estambul, mi ciudad favorita. A diferencia del anterior, donde debía describirla desde la perspectiva latina, hoy gracias a Dios puedo darles una impresión como conocedor, pues recién en junio pasado tuve la oportunidad de viajar por tres semanas. Dejé Santiago habiendo empacado la ilusión y todos los sueños que alimenté durante doce años leyendo sobre su historia y cultura o mirando fotos en internet. Nunca podría haber imaginado cuan maravillosa sería mi experiencia, porque aquello era todo lo que deseaba para ser feliz y ni siquiera se me pasó por la mente que allá encontraría mi verdadero hogar.
Sí. Es verdad que nací y crecí en Chile. Acá tengo a mi familia, mis amistades e incluso mi vida. Pero Estambul fue donde conocí la verdadera felicidad, aquella que se comparte. Durante todo el viaje desde Santiago hasta Paris no pude dormir ni un solo segundo, pues estaba tan ansioso que incluso debí repasar mis apuntes de turco para ocupar el tiempo o ver alguna película mientras mis compañeras dormían.
Uno de los detalles más significativos es que debido a mi diabetes, mamá me acompañó y una vez allá, pude enseñarle por qué amo tanto esa hermosísima ciudad. Sería la prueba definitiva de que sólo allá mi corazón late contento y mi alma se siente completa. Adorar esta milenaria urbe es algo que no cualquiera puede explicar y modestamente estoy intentando hacerlo, valiéndome de los recursos literarios para describir los intensos sentimientos despertados cuando por vez primera pisé su suelo. Tras cuatro meses estudiando con Ahmet, por fin debería obligatoriamente comprobar cuan bien podía desenvolverme en un país ajeno pero tan familiar al mismo tiempo.
Desembarcamos. Entre los pasillos del aeropuerto nos esperaba Mismo Mismo -apodo que le dimos a Kaan, el mejor amigo de Ahmet porque éste era uno de sus clichés cuando hablaba español-. En él hallé a uno de mis mejores amigos, a mi hermano del alma, al turco por excelencia que siempre te recibe y atiende como si fueras la persona más importante del mundo. Por entonces rendía sus últimos exámenes habiendo estudiado en la Universidad de Estambul, campus fundado en 1453 y que lo convierte en el establecimiento universitario más antiguo de Turquía y uno de los más tradicionales en toda Europa. Supongo que verse diariamente envuelto por toda esa historia, magníficos jardines o espléndidos salones te hace acreedor del centenario legado osmanlí por el cual todas las personas a quienes conocí deben estar orgullosas. Sin embargo, no es el orgullo lo que predomina en sus almas sino una sobrecogedora humanidad con la cual se ganaron mi más sincero cariño y profunda admiración.
Mientras recorríamos sedientos los pasillos del Aeropuerto Internacional Atatürk rumbo al metro entre tanta modernidad contrastante con ese antiquísimo pasado, Kaan nos compró la İstanbulkart a cada uno y refrescantes botellas de agua helada. Éste sería el brebaje más frecuente durante nuestra estadía, pues el verano turco superaba los 38º y a veces 40º C. A bordo del carro y luego de comprobar maravillado que por ser minusválido, no debo pagar pasajes de movilización pública como tampoco lo hace quien empuja mi silla de ruedas, pude contemplar algunas colinas con frondosa vegetación y minaretes asomados entre locales comerciales e inmensos edificios. No podía dar crédito a mis ojos, que involuntariamente soltaron discretas lágrimas, como las lloradas por el viajero cuando al fin regresa a su legítimo hogar.
Salimos del tren subterráneo y viendo las adoquinadas calles, el arbolado verdor urbano, aquel ajetreo metropolitano y ese bullicio del encantador idioma turco, sólo atiné a respirar tan profundo como me fue posible para llenar mis pulmones o reconfortar un cansado espíritu con el fragante aire que en brisa soplaba dando la bienvenida al hijo pródigo. Camino a Sorguççu en Aksaray, donde se encontraban los departamentos de alojamiento muy cerca de la decimonónica Pertevniyal Valide Sultan Camii, debíamos subir una escalera y ante nuestra urgencia me sorprendió ver correr a tres fornidos hombres que transitaban por la calle, para ayudar a cargar mi silla por la subida. Discúlpenme que lo diga como llamado de atención, pero siendo chileno muy pocas veces he visto a gente diligentemente solidaria con lo minusválidos. Pero la gente de Estambul está familiarizada con personas discapacitadas, porque a diferencia del Transantiago, el tranvía se encuentra acondicionado.
Mis ojos no podían fijar la mirada en un único punto porque mi cerebro quería captar cada detalle por mínimo que fuese. Los cuervos, abundantes allá, surcaban los cielos vestidos con coloridos plumajes castaños muy distintos del tradicional azabache que uno ve en las películas.
Pero aquello pronto quedaría atrás, cuando luego de tomar una necesaria ducha, partiéramos a la estación de buses bajo una repentina lluvia con mucho viento, pues debíamos ir rumbo a Esmirna donde permaneceríamos durante tres días, para asistir al Festival de la Juventud Fanta y tener un encuentro personal tras bambalinas con el internacionalmente famoso cantante Tarkan Tevetoğlu. Fue un viaje de nueve horas teniendo mis piernas adormecidas y mucho sueño mientras recorríamos la Turquía profunda, pero sin duda alguna mereció la pena. Nos alojamos en Hotel İsmira y pudimos cenar contemplando el Mar Egeo, por donde los griegos llegaron hasta Troya hace más de tres milenios. Fue increíble conocer la ciudad donde nació el legendario poeta Homero y recorrer Sevgi Yolu, el sendero que recorren los enamorados.
Lo más espectacular fue indudablemente, habernos entrevistado con el artista, gracias a la agrupación global Tarkan International de la cual somos miembros como Tarkan Fans Chile. Nunca antes podría haber siquiera soñado estar frente a él y charlar sobre mi novela, mi país, mi gente como si fuésemos amigos íntimos desde hace años. Tal vez sea esa afabilidad a flor de piel lo que más encanta, pues trasciende al personaje célebre.
Aquí también, gente como Arzu y Dürdane nos dieron la más cordial bienvenida. A tal punto llegó nuestro encariñamiento, que despedirnos entre lágrimas fue tan doloroso como haber dejado a la propia familia. Una vez más me preguntaba cómo era posible querer hasta sentirles mis hermanas sin importar nuestras diferencias. Es porque los sentimientos son jurisdicción del corazón y no de la razón. Otra vez comprobaba cuan transparente es esa gente, que en comparación todo lo demás resultaba mundano. Su chispeante alegría era contagiosa; tanto como la desoladora tristeza que me invadió cuando les dejé.
Allá por cierto, no pudimos dejar la oportunidad de conocer Éfeso, donde nos llevó el gentil guía turístico Abbas, otro turco para destacar por sacarme de apuros cuando mi silla se estropeó gracias al escarpado camino. Pero fue bastante difícil recorrer las ruinas en mi silla, porque el suelo disparejo y un abrazante calor casi nos hicieron desmayar, especialmente a quienes me llevaban por los bloques de mármol roto. Empero, ver la fachada de la biblioteca y las innumerables construcciones marcadas por el tiempo, fue como revivir la historia leída en libros académicos cuando cursaba el liceo hace doce años. Vi las inscripciones en griego antiguo cinceladas sobre las murallas y me pareció ver a grandes personajes como Arsínoe IV, la desterrada reina de Egipto que acabara sus días en territorio actualmente turco luego de ser destituida por su hermana, una tal Cleopatra VII.
Aquí también está presente la abundante y fresca vegetación que se agradece estando bajo un sol de 39º C. en efecto, cuando conocimos la casa donde vivió sus últimos días la Virgen María, no pude evitar fijarme en los numerosos olivos que tanto menciona la Biblia. Mamá estaba realmente contenta por recorrer sitios donde estuvo gente contemporánea a Jesús. Es una inolvidable experiencia religiosa que sin embargo, se rompe inmediatamente al ver el comercio, como los mercaderes fuera del antiguo y derrumbado templo salomónico.
De regreso a Estambul, la primera noche fuimos a un club nocturno en Taksim para celebrar el cumpleaños de una compañera. Esta bohemia zona está llena de locales comerciales, bares, discotecas, pescaderías y restaurantes. En las siguientes jornadas iríamos muchas veces para comprar algún souvenir o simplemente disfrutar viendo el antiguo tranvía rojo que aún funciona en perfectas condiciones transitando por İstiklal. Aunque igualmente conoceríamos a la perfección Kabataş, Karaköy, Sirkeci, Eminönü, Beyazıt, Beşiktaş, Çemberlitaş, Üsküdar, Moda y especialmente Sultanahmet.
En esta última pude conocer los que quizá sean lugares de turismo infaltables en la guía del buen viajero. El Gran Bazar sorprendió a mis compañeras con su ostentoso brillo, porque jamás habíamos visto joyas tan hermosas como para deslumbrar a la reina más caprichosa. Hasta yo sentí deseos de casarme cuando vi los diamantes en aquellas sortijas, pero nadie me ha propuesto matrimonio hasta ahora consiguiendo mi aceptación. Allí el Anillo Único habría parecido una baratija.
Pero el Bazar Egipcio o de las Especias le hace honor a su nombre, porque desde la mismísima entrada sientes las fragancias de aliños e incluso puedes toparte con algún amable comerciante que siendo turco, hable perfecto español ofreciéndote a probar una delicia turca con nueces, pistachos y coco rallado. En Turquía olvidé mi diabetes, pues comí de cuanto dulce, pastel y helado me sirvieron e increíblemente, mi felicidad allá fue tal, que no tuve problema de salud alguno porque hasta mi sistema inmunológico se vio fortalecido. Es parte de lo que mis amigas, mamá y yo llamamos el Efecto Kebap.
Uno de estos deliciosos helados lo comí después de haber recorrido Sultanahmet, concentrándome en el Hipódromo para presenciar alucinado los restos de la Columna Serpentina que fue construida para celebrar el triunfo de los griegos en las Guerras Médicas del siglo V a. C. Pero este monumento es ampliamente superado por el Obelisco de Teodosio, quien lo dividió en tres partes para llevarlo desde Egipto y erigirlo en el año 390 d. C. Actualmente sólo sobrevive la parte superior, enorme construcción tallada en granito rosa. En el siglo X, el emperador Constantino VII construyó otro obelisco al extremo contrario del primero y aunque lo cubrió con placas de bronce, éstas fueron robadas durante la Cuarta Cruzada por lo cual, sólo queda el esqueleto de piedra que durante mi estadía se hallaba cubierto por reparaciones. Por la Plaza de Sultanahmet, que tiene suelo enlosado y un entorno ajardinado enmarcando los históricos sitios, se puede respirar historia desde aquellos milenarios obeliscos hasta la Fuente Alemana, construida en 1900 como obsequio del emperador germano Guillermo II, quien había visitado estas tierras apenas dos años antes. Esta octagonal fuente se halla enfrente de la majestuosa Mezquita Azul, que me hizo enmudecer con su brillante y amplio interior tan distinto a las catedrales católicas. Sus cúpulas laboriosamente adornadas lo hacen a uno sentirse infinitamente pequeño o de algún modo, humano. Ahí se comprende por qué los verdaderos musulmanes son tan consecuentes con su religión, como debe ser.
Cuando llegué a Turquía y en Estambul llovía torrencialmente, mientras mamá y mis compañeras chapoteaban caminando, escuché el Ezan por primera vez allí. Sólo pude orar a Dios agradeciéndole infinitamente que haya concentrado su inmerecida atención por un segundo para concederme tal dicha. Me sentí tan cerca del Cielo, que una tibia sensación entró en mi pecho, abrumándome. ¿Qué había hecho yo, tan indigno, para merecer ese premio? Fui privilegiado. Más aún porque en cada rincón había personas que parecían haber sido colocadas allí por Dios en persona para hacer esta experiencia algo utópico.
Tal vez Madelaine, mi amiga metafísica, tenga razón diciendo que en alguna vida anterior he sido osmanlí, teniendo allí mi familia y hogar tan significativamente, que aún hoy mi corazón permanece sobre suelo turco aunque mi cuerpo se encuentre en Chile contra mi voluntad. Son muchas las condiciones para regresar, pero mayor es el tesoro que dejé.
Si tan sólo mis palabras pudiesen describir las emociones con total exactitud. Pero aún el escritor más talentoso vería limitadas sus capacidades detallando el interior del Palacio Topkapı, con sus grandiosos patios embellecidos por fértiles jardines donde mi madre contemplaba como si aquello fuese irreal o los frescos corredores donde imaginé a funcionarios otomanos pasando la tarde. Pero no todo era frívolo, pues aquél fue por mucho tiempo el centro neurálgico del imperio, donde se tomaban difíciles decisiones e intentaba llevarse una vida normal entre semejante ostentación, cual mundo aparte que sirviera tal vez como escenario de intrigas, romances, castigos y relaciones diplomáticas internacionales. El ejemplo más concreto son las ropas expuestas tras oscuras vitrinas o el fabuloso mantel que los sultanes utilizaban ofreciendo opíparas cenas para importantes dignatarios, pues la sedosa tela tiene incrustadas brillantes piedras preciosas y está cocido con hilos de oro y plata.
Habíamos almorzado en Karakol Restaurant donde comí una vez más pastel de queso mirando cómo los camareros preparaban todo para la boda que tendría lugar allí. Lo más sorprendente para todos, económicamente hablando, fue comprobar que gastábamos la misma módica suma almorzando en cualquier boliche callejero muy limpio o en un restaurante lujoso, porque podría haber grandes diferencias.
De todas, el harén fue la parte que más me fascinó aunque debimos pagar una entrada aparte. Ya dentro, únicamente mi madre me acompañó. Ambos ingresamos por el camino que antiguamente sólo podía usar el sultán montando su corcel. Los rincones exudaban la presencia femenina, aunque a ratos me pareció estar dentro de un convento porque las ventanas estaban tapadas con puertas por donde difícilmente podía verse algo debido al enrejado similar a junco tejido. Las puertas sin embargo, tenían dinteles decorados con concha perla y los extensos corredores de túneles daban paso al jardín o el cómodo interior donde se recrea una escena rutinaria con maniquíes vestidos a la usanza medieval. Los grandes salones donde se atendía al sultán o las mujeres hacían sus vidas están decorados con cielos pintados cuales coloridos mandalas, alfombrados pisos recuerdan a cada paso que no cualquiera vivía allí y una oscura sala tiene a cada extremo dos gigantescos espejos enfrentados, enmarcados en oro puro con intrincados diseños y el reflejo les hace enfrentarse, acrecentando el espacio. Por momentos deseé haber sido una mujer de Süleyman I, mi sultán favorito que también es personaje de la serie televisiva turca Muhteşem Yüzyıl.
Cuando hube salido, me fue posible comparar este inmenso museo con el Palacio Dolmabahçe que había conocido anteriormente. Éste último tiene indescriptibles decoraciones partiendo por la portentosa araña de cristal de Bohemia que obsequió la reina Victoria durante su visita. Metin, un amable guardia que nos ayudó a subir la silla de rueda por aquellas interminables escaleras alfombradas, nos dijo que todo cuanto brillaba allí era oro puro. Paredes, chimeneas, puertas, columnas y marcos relucían sin pudor alguno en el palacio donde Atatürk tuviera su habitación cuando gobernaba ya muy enfermo y donde falleció en 1938, habiendo establecido la República de Turquía el año 1923. Como el Padre de la Patria, Atatürk tiene espacios dedicados por todo el país desde la publicidad hasta las instituciones y un constante patriotismo se conserva vigente. Así pues, es muy raro el lugar donde no se vea hondear una bandera turca: oficinas, cerros, bosques, ventanas que alimentan el espíritu nacionalista.
Dolmabahçe mientras tanto, es un museo que exhibe la opulencia europeizante otomana de antaño, cuando Topkapı fuera considerado anticuadamente medieval, junto con las huellas que dejaran importantes visitantes tales como reyes británicos o emperadores japoneses. Dentro de los valiosísimos regalos hechos a sultanes, están las alfombras de piel de oso que diera el Zar ruso; ahora tienen ciento cincuenta años, pero se conservan excelentemente. En espacios acordonados se aprecian salones con alfombras de Hereke y la Escalinata está fabricada con caoba, latón y brillante cristal de Baccarat. Cada rincón deslumbra pero en este caso, el harén me pareció menos glamoroso, sin verse como un palacio aparte.
Dentro, el salón que más me gustó fue el hamam personal del sultán, por tener una hermosa vista hacia el lado intercontinental asiático de Estambul desde su ventana y además, las paredes de mármol daba una agradable frescura que se agradecía cuando considerábamos el calor exterior. Si visitan cualquier palacio en esta ciudad, muy probablemente tengan la sensación de que algo así es imaginario.
A este sitio nos acompañó Aslan, otro amigo que apenas me conoció tuvo conmigo el tratamiento de un hermano. Puede parecer extraño o hasta gracioso, pero de Turquía me traje una nueva familia con tíos, hermanos, hermanas. Sólo me faltó la suegra y un matrimonio para ser completamente adoptado. Es porque los turcos que conocí se encargaron de hacerme sentir como parte de sus respectivos clanes. Me atendieron sin descuidar ni un solo detalle. Efectivamente, aquella misma noche Metin nos llevó de parranda a Taksim, donde reveló una faceta tierna tras su ruda apariencia militar.
Con Aslan también recorrimos uno de los más famosos museos, antes una mezquita y en sus inicios una basílica patriarcal ortodoxa. Sí, estoy hablando de Santa Sofía, este templo originalmente dedicado a la Divina Sabiduría y que durante un milenio fue considerada la catedral más grande del mundo con razón, pues dentro los espacios son abrumadores, coronados por la característica cúpula que le hizo cambiar la historia de la arquitectura. Cuando ves fotografías por internet, jamás podrías imaginar su real belleza interior, contemplativa, mística y abrumadora contrastando con las constantes obras de preservación exteriores.
Aquí nos acompañó también Hakkı, un amigo de Aslan que días después nos llevaría en un paseo por el Bósforo para ver los palacios, mezquitas, edificios y hasta la estación de trenes Haydarpaşa, que a primera vista parece un castillo medieval con su obvio encanto. Pero es sólo la impresión de un escritor tal vez demasiado fantasioso que siempre ha estado enamorado de Estambul. Mi mejor consejo en este caso es que vayan y lo vean con sus propios ojos.
Aunque pueda parecerles vergonzoso, en Chile suelo levantarme a mediodía porque me acuesto muy tarde escribiendo cada noche. Sin embargo, en Estambul despertaba a las cinco de la madrugada para ver el brillante sol estival y dos horas más tarde estaba levantándome, deseando disfrutar la jornada con paseos tan entretenidos como conocer Bebek y comer una exquisita ensalada de salmón en el restaurante La Sirene, mirando la mar al mismo tiempo que turistas franceses o italianos. Durante la caminata verán muchísimos yates dispuestos para recorridos e incluso bodas si pueden rentar alguno.
Los paseos marítimos son muy frecuentes y es que para llegar a algunos distritos osmanlíes, es necesario abordar algún ferry para cruzar de un continente a otro. Así por ejemplo, un día visitamos Moda porque mis compañeras deseaban comprar carteras y zapatos. Tras mucho caminas por las inclinadas calles y detenernos en un íntimo local donde una adivina me hizo la tercera lectura de café, llegamos hasta Café Moda, contemplando el hermoso atardecer por su acantilado. Aquí desayunan muchos escritores buscando inspiración en aquel paisaje y no es para menos, pues el horizonte muestra incluso Adalar, donde fuimos al día siguiente para conocer las playas.
Para llegar a Adalar se requiere tomar un ferry bastante temprano si se quiere aprovechar el día. Pero merece la pena por ver las cuatro islas principales siendo mis favoritas Heybeliada y Büyükada, esta última la mayor y donde permaneció algún tiempo el político revolucionario ruso León Trotzky. Algo que no verán aquí será algún tipo de transporte motorizado, porque están prohibidos en las islas y sólo se puede transitar a pie, en bicicleta o montando. Pero les parecerá agradable llegar a alguna orilla donde puedan tomar sol, comer un sándwich y por supuesto bañarse en las tranquilas aguas mientras escuchas música de Ajda Pekkan u otro cantante local famoso distinto de Tarkan. Cuando llegamos por el puerto, ni bien entramos y un turco se levantó de su silla sin conocerme para estrechar mi mano, preguntarme de dónde soy y darme la bienvenida; ése es el espíritu turco que destaco siempre, cuya sinceridad al darte su amistad les hace prometerte que esperarán tu regreso.
Quisiera destacar Süleymaniye, repleto de huellas arquitectónicas que dejara el célebre Mimar Sinan, quien por sus calles capturara para siempre aquella esencia exótica atribuida a esta ciudad. Los paseos más hermosos de Estambul no son aquellos en los cuales puedes comprar caminando junto a otros turistas, sino los que te dan paz mientras observas el añoso pasado, pues te parecerá estar en un espacio temporal detenido, donde puedes sentarte a contemplar la vida transcurriendo, beber un té caliente, saborear un helado Mado u oler las castañas doradas.
Del mismo modo, cuando conocimos al señor Mahir y su esposa, la señora Huri quienes son padres de Ahmet, tuvimos oportunidad para ir a Eyüp, en cuya mezquita se halla la tumba de un amigo de Mahoma. A su vez el cementerio está reconocido como uno de los más bellos en Turquía y recorriendo sus cercanías, el amable señor Mahir me obsequió un precioso cevşen en cuyo interior se guarda una oración del profeta para protección. Allí el funicular puede subirlos hasta el Café Pierre Loti, donde este poeta francés hallaba inspiración contemplando el Cuerno de Oro tras enamorarse de una turca. Sin dudas, para algunos este sitio puede cobrar especial significado si esperan en atardecer en buena compañía.
Otro museo asombroso y relativamente nuevo es Panorama 1453, a poca distancia de la estación Topkapı en metro o tranvía. ¿Por qué visitarlo? Está dedicado a la conquista de Constantinopla el año 1453 por parte del sultán Mehmet II. Pero lo impresionante es que en su segundo piso puede verse una recreación en tercera dimensión, con sonido ambiente y exhibición del armamento hallado por arqueólogos. Es como retroceder en el tiempo y si el Planetario de Santiago les parece atractivo, esto les hará enmudecer porque realmente no tiene comparación, siendo una demostración más del alto nivel tecnológico turco educando sobre su historia y cultura. No es de extrañar que el museo se encuentre a poca distancia de las originales ruinas de Constantinopla y sus muros, que Mehmet II derrumbara con una bombarda o gran cañón.
Desgraciadamente, este viaje como muchos otros, debía terminar aunque tras conocer tanta maravilla, mi deseo era romper el pasaporte si con ello hubiese conseguido quedarme e incluso, habría sido capaz de encadenarme a cualquier monumento para evitar subir al avión. En mi penúltimo día, quisimos ir hasta Çamlıca para ver las antenas de radioemisoras en aquella colina desde donde se apreciaba una vista panorámica inmensa. Habiendo descansado después de regatear en los puestos artesanales cercanos, bajamos a Salacak, lugar famoso porque allí se han grabado algunos capítulos de famosas series televisivas. Allí disfruté viendo hombres fumar narguile, siendo ésta una actividad pendiente que espero realizar durante mi próximo viaje si Dios me favorece y las condiciones se presentan.
Aquella tarde vimos la puesta de sol desde Üsküdar, típica postal osmanlí que indudablemente nos pareció el sitio más romántico y evocativo. Kız Kulesi observada desde los cojinetes alfombrados en el muelle es un regalo divino, capaz de darte el mejor recuerdo. Fue allí donde se quedó mi corazón y por lo cual debo volver.
Al día siguiente muy temprano, preparándonos para ir al aeropuerto donde abordaríamos el avión de regreso a Chile, me pareció que en cada suspiro se escapaba mi alma para quedarse allá, donde me gustaría haber nacido, donde encontré personas inigualables. Al margen de sus bellísimos parajes, milenaria historia, riquísima cultura e incomparable riqueza, lo mejor de Turquía es su gente. Cada amigo o hermano encontrado allá se ganó mi amor, lealtad, respeto y admiración sin perder la fe en verlos nuevamente lo más pronto posible. Mi más sincero agradecimiento a todos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Siempre he pensado lo mismo

Es tarde, pero quise escribir porque hace bastante tiempo no abordó un tema con el cual antaño solía relacionarse este blog. Cuando estaba en mi etapa activista, luchaba contra la discriminación sexual escribiendo airados artículos sobre la conducta homosexual generalizada y había algunos a quienes esto les desagradaba por diversos motivos.
Ahora mi vida es diferente, pues aunque sigo creyendo en la fidelidad, monogamia y mantener una vida sexual responsable, lo cierto es que jamás he tenido pareja. Sin embargo, no necesito gran experiencia amorosa. El sentido común y los principios morales que tengo por crianza familiar, son suficientes para darme cuenta de que cualquiera sea nuestra orientación sexual, el amor verdadero existe y es más importante que la egoísta satisfacción personal.
Demoré en darme cuenta. Pero agradezco no haber cometido grandes errores en el camino, porque aún puedo reconocer la diferencia entre el sentimiento y la sensación. Sabiendo esto, salvé a tiempo mi autoestima y todavía soy digno de respeto por valorar a las personas íntegramente.
A decir verdad, siempre he valorado la familia, la amistad y los afectos verdaderos. Pero ciertamente me siento orgulloso de que mi corazón no se haya enfriado tras tanta decepción y todavía pueda amar sinceramente en sus diversas formas. ¿Cuántos pueden decir esto honestamente?
Hay muchos que cumplen sesenta años y pululan de sauna en sauna buscando sexo casual, porque han desestimado completamente los sentimientos, subestiman a las personas y ya no les importa lastimar a alguien tras usarlo. Yo en cambio, lucho contra eso porque aún creo en la familia, las relaciones adultas (no adúlteras) y el respeto entre seres humanos.
Hay quienes no le dan importancia alguna a la lucha por igualdad de derechos. Estas mismas personas son quienes sobrevaloran una discoteca, las drogas, la promiscuidad, el consumismo superficial la libertad mal enfocada que no es otra cosa sino soledad. Sí. Algunos son tan volubles en sus relaciones porque ésta es la única manera que han hallado de luchar contra ese vacío en sus corazones aletargados.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Con rumbo fijo

En la foto: Üsküdar, el sitio más romántico que conocí en Turquía. Se ubica en la orilla asiática de Estambul.
Este año comprobé que lo más importante de la vida es saber disfrutar y agradecer los regalos que Dios nos da. Después de viajar a Turquía y conocer a personas tan maravillosas como Mismo Mismo, aprecio mis afectos cuales tesoros invaluables. Ahora mi mayor deseo no es hallar el amor ideal que antes no me permitía dormir; quiero regresar donde hallé algo aún más significativo, algo tan importante como un hogar, cariño sincero y felicidad comprobable.
Mi camino no está aquí en Chile, donde tanto sufrí. Mi destino está en Turquía, donde seguramente tuve y tendré muchas vidas. Es que puedo destacar su preciosa arquitectura, milenaria historia, riquísima cultura, pero lo más valioso es su magnífica gente. Allí encontré una segunda familia, que me ha hecho olvidar mi doloroso pasado.
Este año mi vida pasó de ser un desolado desierto a un frondoso bosque. Ahora hasta tengo un propósito para seguir existiendo y luchar. No importa que existan grandes distancias, pues allá me espera la felicidad.
Tengo tantas personas a quienes agradecer por cómo me hicieron sentir cuando estuve allá. Gente que me adoptó como un pariente y que además de amarme, también quiere a mi familia.
Éste fue un gran año. Aprendí cuan cierto es aquello de que la felicidad sólo es verdadera si se comparte. Pude distinguir cariños sinceros o si lo prefieren, hallé el amor que realmente tiene importancia, más allá del interés o atracción sexual.
Ahora sé que el amor, cuando es verdadero, tiene muchos significados, pero siempre viene de Dios.
Cuando me vaya, dejaré aquí gran parte de mi pasado, porque mi presente es más importante y el futuro me espera.
Allah sizinle olsun!

sábado, 24 de diciembre de 2011

Una pregunta

¿Qué pasará ahora? Es justo lo que siento, cuando falta tan poco para finalizar el año 2011.
Ha sido sin duda alguna el mejor año de toda mi vida hasta ahora, por haber viajado a Turquía, conocer a Tarkan, ver todas aquellas maravillas históricas y arquitectónicas que siempre quise conocer. Además, conocí amigos increíbles que son la personificación de ángeles aquí en la Tierra.
De todo lo ocurrido, sin duda alguna lo mejor fue haber encontrado mi verdadero hogar, aquel único sitio en todo el mundo donde me sentí realmente feliz. Gran parte de esto se lo debo a Mismo Mismo, aquella persona que sin restricciones se empeñó en alegrar mi estadía y hacerla inolvidable.
Dios o Allah sabe cuánto me habría gustado quedarme allá. Pero por diversas razones fue imposible y ahora, cada moneda que llega a mis manos la ahorro, para regresar lo antes posible. Recorreré todos aquellos lugares que no pude visitar durante mi primer viaje, pero lo más maravilloso es tener allá gente buena que me espera.
Fue realmente hermoso encontrar allá ese cariño tan sincero y entregado. Cuando viajé me había desencantado del Sr. L; creí que debería endurecer mi corazón sin dar paso a amigos o amores nunca más, porque me sentí decepcionado de todos los cariños ajenos a la familia. Sin embargo, apenas llegué al Aeropuerto Internacional de Atatürk, Dios me tapó la boca presentándome a Mismo Mismo, quien me hizo recobrar la fe en un cariño sincero, desinteresado, ajeno a cualquier perversidad o egoísmo.
Allá descubrí que el amor verdadero no sólo se remite al sórdido sexo. También pude amar a dos amigas que conocí en tierras del poeta Homero, a un verdadero angelito que mi madre adoptó como su hijo sentimental y a hermanos que ahora constituyen mi segunda familia.
Por eso dejé de creer en el Príncipe Azul idealizado y preferí quedarme con los afectos sinceros, que aún hoy perduran, pese a las grandes distancias. Aquí en Chile creí tener amigos hasta darme cuenta de cuánto tiempo puede pasar sin tener noticias suyas. En Turquía encontré amigos y afectos que sin importar las latitudes, todavía se dan tiempo para entablar una conversación, escribir un mensaje o tener algún gesto aparentemente pequeño, pero muy significativo.
Si bien aquí conservo valiosos amigos y aún guardo afecto por quienes conocí antes del viaje, ahora tengo razones de bastante peso para establecerme en Turquía cuando pueda y hacer todo lo honestamente posible para lograrlo.
Por fin no estoy solo, no me siento ajeno al mundo, comprobé que mi familia es más grande de lo aparente y además, mi corazón se ha purificado hasta ser correspondido en sentimientos bienintencionados, que defiendo plenamente.

Fiestas decembrinas 2011

En estas fechas tan señaladas, solemos desear paz y amor a nuestros seres queridos. Compartimos con ellos una opípara cena, intercambiamos preciosos obsequios costosos y brindamos vistiendo elegantes para esperar la medianoche… Todo es muy entretenido. Pero detrás de eso, lo verdaderamente importante es detenernos un momento en nuestras agitadas vidas, sin ánimos de evaluar el año sino para descansar contemplando tranquilos cada paso avanzado.
Miremos nuestros errores y llantos no como tropiezos sino como aprendizaje que aún siendo difícil, resulta ser más duradero. De igual manera, volvamos a disfrutar las alegrías inolvidables que nos hicieron sonreír y tengamos siempre en cuenta que nuestra propia felicidad, aquella por la cual merece la pena esforzarse, no depende del logro profesional o algún regalo material específico. Propongámonos ser dichosos haciendo felices a otros y compartiendo desde el corazón.
Dios nos bendice cuando somos capaces de ver al prójimo como alguien a quien debemos favorecer desinteresadamente. No hagamos favores esperando una retribución. Más bien actuemos considerando siempre lo correcto y esforzándonos por proceder con rectitud. Al menos intentemos llevar una vida tranquila, sin pretender convertirnos en santos o ejemplos para otros. Seamos honestos y consecuentes defendiendo nuestros preceptos.
Además, amigos míos, no nos mortifiquemos con aquellas culpas del pasado. Más bien, hagamos lo posible por definir quienes somos y escuchemos fielmente nuestros corazones, donde se guardan los mayores tesoros: los sentimientos verdaderos.
En esta Navidad, recordemos que al ser hijos de Dios, todos somos hermanos sin importar las insignificantes diferencias que imponemos socialmente. De nada vale raza, condición o procedencia alguna porque siempre estaremos unidos al compartir un mismo espacio y lo realmente significativo es saber distinguir nuestras similitudes.
Cuando llegue el Año Nuevo, tengamos presente en nuestras memorias a quienes se hayan ido, respetando cada bello recuerdo con la dulzura que en vida nos hayan inspirado. Rescatemos del pasado aquellas valiosas lecciones aprendidas y atesoremos los inolvidables instantes.
Agradezcamos a Dios cada día vivido y los que están por venir, pues en ellos podremos hallar nuevas ocasiones de crecer como seres humanos. Seamos constantemente solidarios y respetuosos con todos, sin discriminar. No sirvamos sólo a quienes amamos sino también a aquellos que alguna vez hayan guardado rencor por nosotros. Seamos grandes no con ánimo de presumirlo, sino para guiar al que aún no lo comprenda.
Que Dios esté con ustedes siempre y que cada día puedan atestiguar el amor divino.

Carlos Flores A.
Escritor chileno.

martes, 29 de noviembre de 2011

Adiós Sr. L

Lo que escribo ahora ni siquiera amerita que postee la foto de un hombre desnudo chateando.
Hace algunas mañanas me levanté temprano para responder unos correos electrónicos y el Sr. L me habló por chat. Como yo estaba en pijama y tenía frío, le pedí que se conectara a MSN porque podríamos usar cámara web y además los chats de las redes sociales son lentos, demasiado lentos para mi gusto.
Si quería que chateáramos, deberíamos hacerlo rápido y además, hacía meses que no nos veíamos. Dijo que si conectaba la cámara web su computadora se quedaba pegada. Pero añadió que estaba desnudo en la cama. ¿Y a pito de qué me interesaría saber eso ahora?
Para colmo de males, me tuvo quince minutos esperando respuesta suya y a medida de que le iba preguntando, me di cuenta de que vive en el mismo departamento, trabaja en el mismo lugar y sigue frecuentando aquellos locales nocturnos que conoce, conservando su soltería. En resumen, su vida no ha cambiado nada mientras que la mía sí.
Después de esto decidí que no puedo seguir estancado. Por ello lo bloqueé en todas las redes sociales donde alguna vez lo tuve agregado, incluido el correo electrónico y hasta borré su número telefónico de mi móvil.
Con esto se cierra definitivamente este capítulo en mi vida. Agradezco lo aprendido y espero no tener que repasar las lecciones. Que cada uno siga su camino.

domingo, 20 de noviembre de 2011

ATENCIÓN

A quienes son seguidores y/o lectores de La Pluma Dorada, se les informa que por cambios de configuración necesitarán una invitación del autor para acceder al blog.
Esta invitación es gratuita y quien quiera obtenerla sólo debe enviarme un mensaje privado con su dirección de correo electrónico. Repito, sólo por mensaje privado.
Muchas gracias y disculpen las molestias.

He preferido hacer mi blog más privado para impedir comentarios anónimos promcionando productos o páginas web sospechosas que nada tienen que ver con esta página.

sábado, 19 de noviembre de 2011

La adivina estaba en lo cierto

Lo malo de estar en reposo enfermo y adolorido es que se tiene mucho tiempo para pensar. Seguramente quienes me leen en español ya saben de sobremanera cuánto me gusta Turquía y las razones para ello, pero lo único malo de sentirse tan atraído por un país extranjero es que tarde o temprano uno debe volver a la triste realidad e inevitablemente se extrañan más las amistades que los lugares conocidos.
Cuando recuerdo un sitio específico como Sultanahmet por ejemplo, me es intrínseco escuchar a Mismo Mismo dándome algún detalle histórico interesante. Pero ahora que han transcurrido cuatro meses desde mi regreso a Chile, tengo la muy desagradable sensación de que nos hemos alejado por circunstancias de la vida. Como si esto fuera poco, además Ahmet está a poco de irse para siempre, tras terminar su tesis.
Así que en resumen, no sólo me he distanciado de Mismo Mismo por sus impostergables y muy entendibles quehaceres, sino además perderé a quien no sólo fuera mi profesor de turco, también un muy querido amigo.
¿Y dónde queda ese ideal turco de la amistad, bajo cuya premisa estas relaciones duran para siempre? Como concepto es muy bonito y hasta utópico creer que las amistades prevalecen sin importar tiempo ni distancias. Empero, en la práctica me he dado cuenta muy a mi pesar, que un amigo chileno y uno turco son iguales porque, dadas las circunstancias del destino que no podemos controlar, la separación es como la muerte: inevitable.
Cuando estuve en Estambul, una adivina del café me presagió que le temo a la muerte de los amigos. Me preocupé muchísimo cuando lo dijo. Pero ya en Chile, entendí que se refería a la separación, al distanciamiento que actualmente me aleja de mis tan queridos amigos turcos.
En otros tiempos seguramente me hubiese muerto de la angustia sin Internet, porque gracias a esta red mundial he podido mantener contacto esporádico con quienes me importan estando aquí y allá. Pero a veces ni siquiera este adelanto tecnológico que progresa cada día, es capaz de calmar mi desasosiego. En ocasiones escribo queriendo saber cómo están, qué ha sido de sus vidas durante mi ausencia, cómo ha estado su día o su semana y simplemente me responden un escueto «Gracias amigo. Estoy bien. Cúidate, nos vemos. Chao». Resulta bastante entristecedor ver que no hay ningún «¿Cómo estás tú?». Nótese que uso condicional al decir que pareciera no haber interés alguno de comunicarse conmigo realmente. No lo estoy dando por hecho, así que espero no haber herido a nadie.
Como tampoco soy una pobre víctima ni pretendo la compasión colectiva, reconozco que siempre hincho las pelotas escribiendo a diario y seguramente llega el momento en que mi insistencia aburre. Hago esta autocrítica porque sería completamente injusto decir que la gente me ignora por maldad. El trabajo, los estudios, las responsabilidades que sobrevienen cuando eres adulto y el cansancio tras una ardua jornada, les impide a mis amigos turcos estar al pendiente de responder con detalle cada mensaje diario que les escribo… En ello soy consciente, créanme.
Por otro lado, no es ningún consuelo darme cuenta de que mamá tiene razón y soy una persona pasajera, olvidable. Mientras estoy presente, la gente me quiere muchísimo e incluso lo demuestra. Pero en cuanto me aparto apenas dos metros u ocho mil millas, quedo completamente solo. No es que esté desesperado buscando amigos, pero hay quienes dicen que el roce hace el cariño y sería bonito que de vez en cuando ellos tuvieran la iniciativa escribiéndome. En general, tengo amistades conductistas es decir, reaccionan a un estímulo dando una respuesta. Para ser más claro, se limitan a responder de manera escueta los mensajes que les escribo, pero si yo no escribiera, ellos tampoco lo harían fuera por falta de tiempo o desinterés, que también es posible.
No obstante, debo reconocer que durante el último tiempo Ahmet y Mismo Mismo han sido dos de mis mejores amigos, preocupándose por mí y estando presentes cuando les he requerido sentimentalmente. Supongo que ni siquiera ellos se imaginan cuánto o por qué los necesito tanto, pero así es y ahora debo acostumbrarme a que por diversas razones se alejen. Como dije antes, no es la primera vez, pues ya soy un experto teniendo amigos turcos que siendo excelentes personas, demuestran su nobleza al máximo y finalmente, se van porque la vida así lo quiere.
Ellos dicen que las distancias no importan si somos amigos, porque «Compartimos un mismo cielo. Vemos el mismo sol y la misma luna». Apenas escribo esta frase, mi alma se sobrecoge porque recorro la sala de mi casa y no puedo evitar pensar que soy pobre y carezco de los medios para tomar un avión a Turquía cuando quiera verles, escucharles y abrazarles. Es en parte como si fuese prisionero de mis propias limitaciones aquí, pero nadie lo entiende.
Es aquí donde entra Internet con todas sus redes sociales, como la gran maravilla. Ahmet consuela a Karina diciéndole que cuando se haya ido, al menos podrán chatear, pero ella argumenta con razón que no será lo mismo. El privilegio de compartir, salir, conversar y forjar una amistad con todo el trato que ello implica, es incomparable. Podemos tenernos agregados en cuanta red social exista, pero llegará un momento en el cual por deberes o cansancio pensaremos «Mañana me conectaré para chatear. Mañana le escribiré un correo electrónico», pero no pasará de ser un simple propósito porque ese «Mañana» nunca llega y cuando menos nos demos cuenta, habrán pasado treinta o cuarenta años hasta que un día, sentados en nuestras sillas de ruedas y tapados con gruesas colchas habiéndonos llegado los años, nos preguntaremos «¿Qué habrá sido de mis amigos, a quienes tanto quería y jamás volví a ver?», pero podría ser demasiado tarde porque en el otro lado del mundo, aquellas amistades que tanto significado tuvieron, tal vez estén muertas y ni siquiera nos habremos enterado.
No nos engañemos, si es lo que acaba pasando aunque suene desalentador, porque la vida nos hace priorizar distintas cosas a medida que superamos etapas. Aquellas amistades del colegio, que creíamos tan imperecederas, son las mismas que olvidamos cuando trabajamos, nos casamos o tenemos hijos. Ante esto, no hay promesa que valga.
Sí, es verdad que Ahmet gentil y sinceramente me ha prometido recibirme si algún día regreso a Estambul, de igual modo que Mismo Mismo hizo otras promesas sellándolas con un inquebrantable «Erkek sözü» y sin embargo, debí anotar todo en mi diario íntimo, pues aunque parezca gracioso, ni bien volví a Chile y chateando un día, ya había olvidado todos sus compromisos no por tener mala voluntad sino simplemente porque la memoria no lo favorece. Y por otro lado, mi retorno a Estambul es tan improbable por falta de dinero que tal vez si algún día vuelvo, sea un nieto de Ahmet quien me reciba, sin tener idea de quién soy porque jamás le habrán hablado sobre este chileno molestoso con complejo de turco exiliado. Es que realmente sentí como si hubiese regresado a Chile por obligación, ¿pero cómo le explico a un turco que en su país encontré la felicidad? Aun si tuviese todo el dinero necesario para vivir allá, nada me garantiza que podría retomar mis amistades plenamente, como cuando estuve con las chicas y todo fue miel sobre hojuelas (o casi todo). Nada me asegura que Mismo Mismo y Ahmet estén siempre presentes.
No quisiera ser un estorbo en sus planes, pero a veces siento que debo disculparme por molestarles tanto con insignificancias y exigencias como «Bana haber ver!!». Inevitablemente un día Ahmet, Karina, Mismo Mismo y yo tomaremos nuestros respectivos rumbos, sin extrañarnos que en el buzón de entrada no tengamos mensajes. Ninguno recordará que una vez algunos pensamos incluso vivir juntos, viajando y escribiendo. En esto, las mal llamadas redes sociales son nocivas para nuestras relaciones de cualquier tipo, porque nos conformamos con ver noticias de amigos o contactos en la página de inicio y ya ni perdemos tiempo escribiendo un comentario o preguntando cómo están porque realmente nos interese… Asumimos que si escriben en sus muros están vivos y si viven, deben estar bien. Al poco tiempo no somos más que una foto de perfil e información fría en aquella página. ¿Y qué pasó con todo ese cariño que decíamos sentir entre nosotros? Se enfrió sin darnos cuenta y un día, por falta de comunicación, nos han eliminado de sus redes.
Señoras y señores, turcos, chilenos o de donde sean: a mí no me interesa tenerlos agregados porque se vean bonitos en sus fotos de perfil. Si me tienen agregado en algún directorio o red social, dense el tiempo para cultivar una relación conmigo y esfuércense por mantenerla viva más allá del teclado, de igual modo que hago yo con ustedes. No me interesa ser como Roberto Carlos y tener un millón de amigos que nunca me escriben, ni me hablan ni se conectan para chatear. ¡Mierda! Si en realidad me quieren como dicen, en honor a ese cariño que alguna vez me demostraron cuando estuve a su lado, organicen su tiempo para escribirme algo que merezca la pena leer y responder.
Sí, ya sé que el párrafo anterior suena tan intransigente de mi parte, como si no me importase todo lo que ocupa el tiempo de mis amigos o lo atareadas que indudablemente son sus vidas en comparación a la mía, un verdadero día de la marmota. Yo comprendo que tras un extenuante día de estudio o trabajo, quieran descansar en lugar de conectarse a Internet para chatear o escribir un mensaje. Tal vez esté perdiendo valiosos puntos con estas palabras, pero le he pedido a Ahmet que las traduzca al turco, para evitar malentendidos, porque no quiero ofender en absoluto.
Sin embargo, como dijo Isabel Paterson «Uno no hace amigos; los reconoce a medida que los va encontrando». Es bajo esa premisa que para mí resulta tan importante cultivar las amistades rigurosamente a diario. En las relaciones, jamás me ha gustado dar por sentado el afecto, pues es así como uno abandona la laboriosa pero al mismo tiempo agradable empresa de alimentar ese cariño. Cuando creemos que nuestros seres queridos siempre estarán presentes, los descuidamos. Y en cuanto a reconocer amigos, no puede ser simple coincidencia que haya viajado hasta Turquía para conocer a Mismo Mismo, Arzu, Dürdane y otros. Se trata más bien de Dios, el destino, nuestra propia voluntad o todo eso combinado. ¿Sería prudente, en mi humilde condición humana imperfecta, dejar morir estas amistades porque falta tiempo o bien, debería poner todo mi empeño en cultivarlas hasta que el cariño sea tanto como para realmente superar distancias y diferencias horarias? Aunque me duela admitirlo, algunas veces he creído que mis amistades turcas tenían fecha de vencimiento, pero luego me escriben algún amoroso mensaje y la flor que parecía estarse marchitando vuelve a su esplendor original.
Mismo Mismo y yo tenemos algunos proyectos que me gustaría realizar en el tiempo, aunque sé que para él podría ser complicado compartir su espacio con un escritor enfermizo como yo, pues además reconozco cuan difícil es entenderme y soportarme…, sí, soportarme porque a veces soy insufrible. Empero, esta madrugada anoté en mi diario íntimo algo de lo cual me di cuenta repentinamente: «Soy un simple escritor, cuyos escritos serán guardados hasta que las generaciones de esta familia hayan olvidado mi nombre». Dios quiera que mis amigos no lo olviden tan pronto y al contrario, se esfuercen por recordarlo. Así mismo, en el plano afectivo, si no es mucho pedir, ruego a Dios y a mis amigos que nuestra relación jamás sea una flor marchita.
Ciertamente Karina, Ahmet, Mismo Mismo y yo haremos nuestros caminos, pero nada me gustaría más que hacer el mío junto al de ellos, pese a los obstáculos que por capricho nos ponga la vida. Resulta tan desalentador pensar hasta cierto punto en nuestras relaciones, como documentos que terminan archivándose periódicamente. Preferiría envejecer renovando aquellos documentos y que siendo ancianos, no nos preguntemos «¿Qué habrá sido de mis amigos, a quienes tanto quería y jamás volví a ver?» sino más bien «¿Recuerdan el día en que nos conocimos y comenzamos a querernos?». Pero para ello, hace falta más trabajo que cuatro meses estudiando turco o tres semanas paseando por Turquía. Lograr ese tipo de relación requiere del trabajo constante de toda una vida, pero merece la pena y el resultado podría ser más de lo que uno espera, porque el límite del amor es sólo cuanto nosotros queramos.

viernes, 28 de octubre de 2011

Imbécil Anónimo-Anonymous Idiot

¿Quién es el imbécil que publica comentarios Anónimos con direcciones URLs de páginas web fraudulentas? No puede ser tan estúpido creyendo que perderé mi tiempo publicando sus avisos.
¡Consigue un trabajo digno sin molestar a los demás!

Who is the idiot that publishes Anonymous comments with URLs of fraudulent web pages? He cannot be so stupid to believe that I lose my time to publish their advertisements.
Get a worthy work without disturbing others!

lunes, 17 de octubre de 2011

Happy birthday to Tarkan from Tarkan Fans Chile

Doğum günün kutlu olsun, sevgili Tarkan!!!!

Your Chilean fans wish you all the best on this special day and we hope that you have a future with much more success in all aspects of your life.
We appreciate the dedication you have in your work and affection that you have always with us.
From the confines of the world, we want to give you our love and admiration. We have many reasons to love you, because your music has encouraged us in the most difficult moments of our lives and for you we have formed a family of friends.
Go to Turkey to see you in the Fanta Festival of Izmir was an adventure we will never forget, by the wonderful people we find in our path and because Allah always nursed our steps, giving us the best in the world on this trip.
Our admiration for you is even greater now, knowing that you are magnificently human. Have you met was the culmination of a long but successful crossing, which made us better people and enlarged our spirits.
For you, all our affection...
 
TARKAN FANS CHILE...

martes, 27 de septiembre de 2011

Maricón lleva tilde

Escribo este artículo harto de la intolerancia nacional, que lamentablemente forma parte de nuestra idiosincrasia tanto como los saqueos a supermercados, las protestas con destrozos públicos o la delincuencia en sus distintas variantes.
Pocas veces he querido alzar la voz tanto como ahora, ante una estúpida guerra semántica de la que se valen para bien o mal organismos gubernamentales y homofóbicos radicales escondidos en el anonimato cobarde.
Francamente no me interesa si Jordi Castell se llama así o no. Lo que sí me importa es la obvia incitación violenta que un panfleto muy mal redactado hace, al ser distribuido en diversas comunas santiaguinas. En él se disfraza de nacionalismo un mensaje cobarde, ingurioso y generalizado que demuestra con cada palabra la pobredumbre de determinados sectores supuestamente cultos e incluso analfabetas, aludiendo a toda nuestra sociedad del modo más triste y patético.
Es cierto que no nos escandalizamos tanto cuando el mismo discurso es declamado por alguna autoridad política o eclesiástica de renombre. La molestia del SERNAM y del Movilh se centra principalmente en dos puntos:
  1. La descalificación que este panfleto hace de la campaña "Maricón 2.0", promovida por el SERNAM para denunciar el maltrato masculino hacia la mujer y prevenir de este modo, a largo plazo la violencia intrafamiliar o entre parejas.
  2. El carácter difamatorio, grosero y violento utilizado contra un personaje público, cuyo efecto se hace extensivo a todo un sector por demás discriminado y ofendido históricamente. Quede claro que a nadie corresponde calumniar al señor Castell ni ningún otro, enrostrándole un supuesto pasado turbio. Esto es demasiado ruín.
Queridos lectores, como mi blog es en sí una columna de opinión sobre diversos temas y en este caso el cobarde tendría que dar la cara para ejercer de algún modo un derecho a réplica, que para mi gusto perdió al comenzar una nefasta campaña, me daré la libertad de aclarar algunos puntos que me parecen relevantes:
Para empezar, es cierto que el término Maricón en diversos idiomas, ha sido utilizado de modo peyorativo -por decir lo menos- para referirse a hombres homosexuales desde los tiempos aurorales del mundo. Toda nuestra civilización debe agradecerle al desgraciado que por vez primera haya acuñado este florido lenguaje.
Si el SERNAM hubiese empleado otro insulto de nuestro amplísimo idioma para referirse a los hombres maltratadores, habría tenido quizás un efecto igualmente potenciador para la campaña o inclusive superior. Pero aquí ocurre que de diez palabras usadas diariamente, repetimos siete en cada frase y nuestra pobreza de lenguaje nos hace cometer garrafales errores ortográficos como los del malamente célebre panfleto o nos incapacita para hablar públicamente sin quedar en blanco cuando ignoramos conceptos básicos.
Emplear una palabra ofensiva claramente referida a cierto sector social y pretender redefinirla atribuyéndole actitudes negativas como maltratar a una mujer, resulta un arma de doble filo y despropósito. Esta acción además de confundir al espectador hundiéndolo en su desconocimiento, también ensucia aún más y de manera bastante injusta a quienes hayan sido llamados maricones por su orientación sexual.
Si al menos el responsable hubiese utilizado correctamente signos de puntuación y un diccionario básico, su mensaje al menos no sería objeto de burla, además del repudio que inevitablemente merece. ¿Qué grado académico tiene quien escribe «!BASTA¡» con los signos exclamativos invertidos? Y pongan atención, desde ahí, el único invertido es él.
Y tiene el descaro de declarar «NO SOMOS HOMOFOBICOS». Por favor, podrás subestimar al pobre tipo que lee Condorito como si fuese la enciclopedia Larousse de hace quince años. ¡Pero a mí no! Ni falta hace ser semiólogo para darse cuenta de que cada pútrida palabra expele discriminación hacia una orientación sexual que quizás encubiertamente sea la tuya. La misma ha existido mucho antes de tu lamentable nacimiento y seguirá muchísimo después de ese último suspiro exhalado por vuestra boca.
Lejos de pretender mejorar nuestra sociedad impidiendo supuestos lavados de imagen, esta campaña promueve un patriotismo mal entendido, que en lugar de defender la aceptación de cada individuo como parte importante del conjunto, alienta una cacería de brujas, nunca mejor dicho. Como si aquí no se discriminara ya lo suficiente.
Si fuese o no el propósito lavar la imagen del panelista televisivo y fotógrafo, nada importa. Aquí, estimados lectores, se llama directamente a prevenir la propagación de una homosexualidad latente en futuras generaciones. O sea que, encima de todo, la masculinidad es objeto del escarnio inescrupuloso y se acusa con total descaro al personaje sin siquiera dar una prueba, lo cual demuestra cual falsas pueden ser estas afirmaciones.
Nuestra extremista sociedad nos hace pensar que si eres un varón heterosexual, entre más mujeres pasen por tu cama, mayor virilidad tienes, como si hubiese una relación directa. En tanto, si eres hombre homosexual, todos deben cuidarse de ti porque supones incluso la perversión de menores y una vez más se comete la misma imparcialidad injusta. ¡No seas imbécil! Si así fuera, no existirían pedófilos heterosexuales ni sacerdotes abusadores.
Esto también ha derivado en la distracción del objetivo principal, cual es combatir la violencia intrafamiliar contra la mujer. ¿A alguien se le ha ocurrido que tal vez, sólo tal vez, las mujeres maltratadas realizan juicios mucho más severos hacia sus verdugos que simplemente el de maricones?
¿Y qué es lo más grave de haber iniciado esta difamación? ¿Las acusaciones contra Jordi Castell? No señoras y señores. Lo peor es que podemos hacer retroceder con nuestra ignorancia a las organizaciones que luchan por igualdad de derechos civiles sin importar orientación sexual. Lo peor es que todavía parece haber motivos para considerar inmerecidas aquellas garantías ciudadanas. Lo peor es que aún no se hace lo suficiente para taparle el hocico al autor del maldito panfleto, pues sigue habiendo quienes consideran un estilo de vida válido aquella promiscuidad mencionada. Lo peor es que el maltrato a la mujer pasó ya a tercer plano porque desde un principio, la campaña tuvo lagunas. La culpa no es del chancho, sino de quien le da afrecho y en este caso, ya sea un estúpido salido del alcantarillado o un señor elegantemente vestido, sólo debió esperar su oportunidad.
Vergüenza debería darnos, por atrevernos a considerar Chile un país en vías de desarrollo y aguantar entre tanta delincuencia, deshonestidad, inconformismo, miseria y suciedad mental, esta guinda de una torta que nadie quiere comerse. Pero más nos preocupan la farándula y el cometa Elenin, porque sin eso no tenemos tema.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Fallece Andy Whitfield

LOS ANGELES (AP) — Andy Whitfield, el actor que protagonizó la serie de televisión por cable "Spartacus: Blood and Sand", murió el domingo. Tenía 39 años.
Sam Maydew, su agente, dijo que Whitfield murió de linfoma no-Hodgkin en Sydney, Australia.
Vashti, esposa de Whitfield, describió a su marido como un "hermoso joven guerrero" que murió una "mañana soleada en Sydney" en los "brazos de su amada esposa".
Whitfield —que nació en Gales y vivió en Australia— era virtualmente desconocido cuando fue seleccionado para protagonizar "Spartacus", una exitosa serie original para el canal Starz que llamó la atención con sus escenas explíticas de violencia y sexualidad.
Whitfield se preparaba para la segunda temporada cuando fue diagnosticado hace 18 meses.
En enero, la cadena de televisión anunció que otro actor australiano, Liam McIntyre, podría retomar el personaje.
Fuente: AP (Associated Press).

Gracias por tu visita

Si llegaste a este blog y lo leíste, agradezco que me dedicaras un poco de tu tiempo.

Asimismo, te invito a dejarme tus comentarios, sugerencias, peticiones y críticas constructivas en los posts.

Por último, si te agradó, puedes añadir un vínculo de La Pluma Dorada en tu página web, blog, fotolog o espacio personal y así, colaborar al crecimiento de este humilde rincón. También te invito a convertirte en seguidor.

Espero tenerte de regreso; siempre serás bienvenido. Hasta pronto.

Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.