«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

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sábado, 28 de septiembre de 2019

Las relaciones en redes sociales


Pues nada. Ya sé que he dejado abandonado el blog un tiempo, pero aunque no he querido publicarlo en mis redes sociales, he sufrido gripe, rotavirus e influenza permaneciendo casi dos meses en reposo absoluto. ¿Y quién se ha preocupado de llamarme para saber de mí? Pues nadie. Es lo que me motiva a escribir este artículo.
Quien esté en mis contactos puede saber que a menudo hago publicaciones sobre mis novelas para así difundirlas o bien, las deliciosas comidas que hacen mis padres. Algunos muy pocos usuarios me eliminaron durante este período porque seguramente están acostumbrados a ver que sus “amigos” publican trivialidades diariamente; yo en cambio, detesto hablar en Facebook o Instagram sobre mis desgracias personales o aspectos de mi vida íntima; para eso llevo un diario. No me malentiendan, pues dentro de las condiciones impuestas por estas plataformas, respeto el hecho de que cada usuario pueda publicar según se le antoje; pero cuando tienes más de mil personas agregadas, me parece absurdo borrar a alguien sólo porque ha estado con su cuenta abierta pero inactivo algunos días pues si fuera así, nos resultaría imposible estar al tanto de lo que toda esa gente publica diariamente. ¿Y para qué nos vamos a engañar? Si tuviésemos el tiempo, tampoco lo haríamos.
¿Pero son las redes sociales la única forma que nos va quedando de relacionarnos? Si es así, algo estoy haciendo muy mal porque a mis treinta y ocho años sigo estando soltero y antes, mi excusa era no poder frecuentar los antros debido a mi discapacidad física. Aunque por otro lado, muy ingenuo sería yo si realmente creyera que yendo a una discoteca puedo hallar al amor de mi vida; se habrán dado casos pero, son los menos.
Y de un tiempo a esta parte he notado que Facebook se ha convertido en una clase de Grindr, porque se puede encontrar de todo cuanto ofrece el mercado, independiente de que uno por libre albedrío, elija no consumir los productos. Quedó atrás el tiempo en que se buscaba amor y romance, porque ahora se habla abiertamente de encuentros sexuales esporádicos. Bien por aquellos a quienes les resulte si es lo que buscan, aunque también se echa de menos aquella época más idealista en la cual buscábamos realmente conocer gente, más allá del saludo inicial.
Cuando  nos vimos, hace meses, Sr. L postulaba que las relaciones homosexuales eran como los acuerdos comerciales, pues para una pareja permanecer unida debía tener en común alguna propiedad inmueble, por ejemplo. Por cierto, luego de haberle desbloqueado en mis redes sociales como muestra de buena fe para abrirle la puerta, por si quería acercarse, me saludó en WhatsApp por última vez siendo junio y habiéndole contado sobre mi resfrío, no he vuelto a saber de él hasta ahora. Debí enfermar porque al abrirle la puerta, seguramente entró el frío.
Por otro lado, la ventaja de tener mi edad es que ya se sabe a quién dejar entrar para que forme parte de nuestra vida… Ciertamente ahora soy capaz de decir lo que pienso sin temer el qué dirán ni ocultar quién soy realmente. Ay, si hubiese tenido en mi adolescencia la claridad mental y confianza en mí mismo que gozo ahora, seguramente no me habrían hostigado en mi época escolar, pero sería imposible para alguien de quince años tener la experiencia de los treinta.
Ese mismo trote te hace concluir que si bien las relaciones interpersonales no deberían reducirse únicamente al ámbito sexual, tampoco puedes ser tan soñador esperando que en una plataforma virtual donde muy poco es real, se pueda hallar al mejor amigo o alguien con quien pasar el resto de nuestra vida. Dos puntos a tener en consideración al respecto:
Desde una perspectiva bastante frívola pero práctica chicos, tengan en cuenta no actuar desesperadamente, quedándose con cualquiera por no estar solos, pues nadie merece ser tratado como el tablón al cual se aferran cuando han naufragado. Por otro lado, si están conscientes de sus propias limitaciones, no pretendan que les pida matrimonio algún miembro de las realezas europeas y cíñanse a lo que pueden alcanzar.
Se trata de hallar un punto intermedio entre lo que ustedes valen, cuanto pueden ofrecer, lo que el otro vale y cuanto el otro merece; ninguno debe sentirse en desventaja ni como si pudiese aspirar a alguien mejor con respecto a la contraparte. Si pretenden acostarse con un ideal que no critique sus defectos, recurran a un lenocinio, donde el sexo se reduce a un mero intercambio comercial –no estoy haciendo una apología a la prostitución ni mucho menos– pero si realmente pretenden mantener una relación estable y respetuosa más allá del físico, actúen en consecuencia, sin ofrecerse al mercado cual producto y exploren más posibilidades como por ejemplo, permitir que se enamoren de ustedes por quienes realmente son, mostrándose transparentes y con el desplante que debe tener alguien en nuestra edad.

viernes, 31 de mayo de 2019

Noche del Destino 1440 AH

🌙 Sura Al Qadr.
(Bismillahirrahmanirrahim).
En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
En verdad, lo hemos hecho descender en la Noche del Decreto.
¿Y qué te hará entender lo que es la Noche del Decreto?
La Noche del Decreto es mejor que mil meses.
Descienden en ella los ángeles y el Espíritu con el permiso de tu Señor sobre todos los asuntos.
Hay paz en ella hasta la llegada del amanecer.

🌙 Kadir (Kadr) Suresi.
(Bismillahirrahmanirrahim).
Rahmân ve Rahîm olan Allah'ın adıyla.
Şüphesiz, Biz O'nu (Kur'ân'ı) Kadr gecesinde indirdik.
Kadr gecesinin ne olduğunu bilir misin sen?
Kadr gecesi; bin aydan daha hayırlıdır.
Melekler ve Rûh, o gece Rablerinin izniyle her bir iş için iner de iner.
O, tanyeri ağarana kadar bir selâmettir.


Tal como dice el Sagrado Corán, en esta noche bendita los ángeles bajan a la Tierra, guiados por Yibril (as) para cumplir la voluntad de Allah (cc) sobre todos los asuntos. Ésta es una velada tranquila durante la cual se cierran las puertas del Infierno (Yahannam – Cehennem) pero además, algunas almas condenadas son liberadas del tormento.
Durante esta noche además, tal como lo indica uno de sus nombres, Allah (cc) decide el destino que tendrán todas las criaturas durante un año, distribuye Sus bendiciones y en este sentido, algunos creyentes musulmanes hacen vigilia en Adoración cuyo valor es mejor que mil meses. Los musulmanes alzamos nuestras manos hacia el Cielo para pedir perdón por nuestras faltas cometidas durante un año. Todo el mundo islámico reza por la paz y hermandad.
En esa noche se inició la revelación del Sagrado Corán al Profeta Muhammad (sav). Este texto ilumina los corazones oscuros, ofrece tranquilidad y nos avisa la meta de nuestra existencia además de ser una Revelación para todos los mundos.
La Noche del Destino, está oculta durante las diez últimas noches de Ramadán sin saberse la fecha exacta y los musulmanes rezan de manera más ferviente, en particular durante el Tarawih u Oración de Vigilia esperarán que Allâh (cc) les conceda sus peticiones y les perdone.
Los que pueden permitir dedicar su tiempo al culto a Allâh (cc) permanecen en la mezquita o en otro lugar durante estos días. Este culto se conoce con el nombre de i'tikaf o retiro. Ayunan durante el día, ocupados en la contemplación de Allâh (cc), realizando oraciones voluntarias y estudiando el Noble Corán, además de las obligatorias que realizan junto con la congregación. La comida y demás necesidades vitales se obtienen dentro de la mezquita, con lo que no tienen para qué abandonarla excepto por razones religiosas genuinas. Con esta dedicación, los musulmanes esperan recibir favores divinos y bendiciones en conexión con esta noche sagrada.
El Profeta Muhammad (sav) era bastante estricto en este tema. Se dice que cuando empezaban los últimos diez días de Ramadán, permanecía despierto toda la noche y realizaba su culto con mayor diligencia.
La sura del Laylat al-Qadr en el libro Sagrado.

domingo, 5 de mayo de 2019

Ramadân 1440 AH


Elhamdülillah ya comenzó el Bendito Mes de Ramadân y además de ser una excelente oportunidad para ejercitar la espiritualidad acercándose a Allah (cc), quiero este año darme también la posibilidad de reiniciar en diversos aspectos de mi vida.
Es un mes lleno de bendiciones que Allah (cc) entrega a sus siervos, pero también un período en el cual se pueden dejar malos hábitos, finalizar etapas y superarse como ser humano.
No es ningún secreto para mis lectores que tengo problemas con los apegos emocionales y a veces ello me significa arrastrar el pasado mucho más tiempo del que debiera. Ahora dedico menos tiempo a asuntos mundanos he tenido momentos para reflexionar sobre lo que he vivido en el mundo y francamente, algunas experiencias me parecen bastante desalentadoras.
No me estoy quejando, porque esta vida es para aprender y el proceso de maduración es costoso, doloroso y difícil. Se ilusionan aquellos quienes creen que esta existencia temporal debe ser dedicada completamente al comportamiento hedonista, porque el sufrimiento no puede ser evadido de forma permanente; en algún momento deberemos enfrentar nuestros temores así que nuestra única alternativa es prepararnos para lidiar con ello de la mejor forma posible.
Éste no debería ser un motivo para rendirse o entregarse a la desolación. Desde la Antigüedad y a través de gran parte de nuestra historia en el Bendito Ramadân Allah (cc) ha entregado Su mensaje, precisamente para que sepamos cómo vivir en este mundo que cada vez se hace más oscuro… Sería una petulancia de mi parte decirles a mis lectores qué cambios ideológicos hacer para, según mi perspectiva, sufrir menos y por otro lado, creo no haber usado este blog para predicar antes, por lo que no pretendo iniciar ahora; si lo he hecho ha sido sin darme cuenta y ofrezco disculpas a quien se haya sentido invadido en su espacio personal.
El punto es que desde un principio este blog fue pensado como un medio para comunicarme con aquellas personas que voluntariamente quisieran leer mis opiniones sobre diversos temas y siempre ha existido la libertad para concordar o discrepar conmigo; si tengo activada la moderación de comentarios es sólo porque algunos comentaristas anónimos postean direcciones URL con avisos comerciales o pornográficos a los cuales no me interesa darles espacio. Al transcurrir los años, mi análisis en cada artículo y dependiendo del tema se hizo más detallado, aunque no sé si agudo.
Hay algunos artículos aquí que tienen comentarios favorables para mí, no porque concuerden completamente sino más bien porque he podido constatar que me permites entrar y se identifican conmigo. Si a veces hablo de religión, especialmente en fechas importantes del Islam, es porque así pretendo corresponderles, permitiéndoles conocerme más.
Ciertamente una religión da directrices de cómo llevar nuestras vidas pero no te obliga a actuar de un modo determinado; esto es más bien consecuencia del fervor que cada persona tenga sobre las enseñanzas, cómo lleva su propio credo e incluso, el grado de fe que pueda sentir. Todo esto es tan personal que incluso los objetivos de cada individuo son íntimos. Antes de ser musulmán practicante digamos que fui un cristiano inactivo, pero incluso antes de viajar a Turquía tuve la intención de hacer algunos cambios en mi vida y hasta entonces, podrían haberme calificado como alguien aparentemente sin rumbo fijo. El Islam me ha dado un sentido de pertenencia, identidad y sobre todo, estabilidad espiritual que en sí misma, puede considerarse una bendición.

sábado, 27 de abril de 2019

Amigos o seguidores


Algunas veces las redes sociales traen más disgustos que alegrías. Hace un tiempo agregué en Facebook a alguien que llamaré Doble X para proteger su identidad; al principio tuvimos bastante contacto incluso por WhatsApp, pues le preguntaba por su familia e intentaba hacer amistad porque decía considerarme alguien luminoso y a la gran mayoría nos gusta proyectar eso en otros.
Empero, al cabo de algunos meses dejó de responder mis mensajes y comentarios o si le escribía para preguntarle cómo estaba, simplemente se limitaba a contestar escuetamente «Bien, gracias» sin siquiera corresponder mi gentileza.
Si bien algunas veces reaccionaba a mis publicaciones, lo cierto es que nunca comentó una pero en la sección de noticias diariamente veía sus memes y selfies. Por esto, dejé de seguirle aunque sin haberle eliminado porque ocasionalmente me pasaba por su perfil para ver si podía comentar algo interesante.
El distanciamiento se hizo más pronunciado hasta que finalmente ayer noté no tenerle en mis contactos y buscándole, averigüé que me había bloqueado. Inevitablemente reaccioné sorprendido e incluso un poco molesto pero hice lo que tal vez cualquier persona en mi lugar: le escribí por WhatsApp sólo para notar otro bloqueo y seguí con Instagram.
¿Por qué insistí? Pues cualquier persona tiene derecho a eliminarme e incluso bloquearme si se siente ofendida o agredida por algo que yo comente en su perfil y no tendría cómo quejarme si me diera lo mismo. Sin embargo, en este caso no hice nada y al contrario, siempre quise ser gracioso, amable, considerado.
No dio ninguna explicación por Instagram y acabó bloqueándome aquí también, por lo que reaccioné llamándole cobarde y despidiéndome. A continuación, en mi Facebook publiqué capturas de los mensajes que le había escrito con el encabezado «A quienes quieran bloquearme sólo porque no comento todas sus publicaciones, les aviso que la amistad va en dos sentidos; yo no soy seguidor ni admirador de nadie para dar Like si me ignoran. Además, quien tenga conflictos conmigo debe saber que aquí estoy para dialogar».
Al contrario de lo que creí, quienes comentaron anoche pensaban que me preocupaba e incluso entristecía el haber sido bloqueado pero nada más alejado de la realidad, al menos en este caso particular. Mi publicación apunta más al hecho de que no puedo comentar todas las publicaciones de alguien –porque en veinticuatro horas debo también comer, dormir, ejercitarme, entretenerme, escribir mis novelas y compartir con mi familia entre otras cosas– y si pretende llamar mi atención debe hacerlo con algo más interesante que memes y selfies; debe interactuar conmigo e interesarse también por mí. Nadie puede pretender tenerme cautivo si nunca hablamos. Por otro lado, doy la opción de resolver cualquier conflicto mediante el diálogo y sólo considerando la posibilidad de haber violentado a alguien con un comentario imprudente, por ejemplo.
Si bien en mi Facebook tengo escritores, poetas, actores, músicos, modelos y otros contactos que podrían considerarse afamados, en mi publicación aclaro no ser seguidor ni admirador de nadie refiriéndome a aquellos usuarios quienes publicando memes o selfies atrevidas pretenden ser prácticamente líderes de opinión o algo parecido. Recuerdo a Sr. L cuando en cierta oportunidad me criticó pasar mucho tiempo en redes sociales publicando cualquier cosa para obtener reacciones en lugar de ocupar mi día paseando, escribiendo y viviendo.
En otra ocasión el mismo Sr. L me dijo «Mi Facebook es mi espacio personal» y por ello, entiendo que cada persona tiene libertad para publicar lo que se le antoje dentro de las normas impuestas por los administradores de la plataforma social. Sin embargo, si alguien pretende tener admiradores, seguidores y un montón de comentarios debería ganárselos con contenido significativo; si desea ser líder de opinión debe tener un discurso, ser un aporte… En la serie televisiva Supergirl el personaje de Cat Grant interpretado por Calista Flockhart dice que la generación Millennial debe dejar de perseguir trofeos y trabajar por lo que quiere, pues exige su derecho a la libertad de expresión aún cuando no tiene nada qué decir… Yo no le doy mi admiración a cualquiera.

miércoles, 24 de abril de 2019

Incompatibilidad afectuosa


¿Hace cuánto que no escribo sobre Sr. L? ¿Dos años aproximadamente? Bastante me parece. Pues bien, un par de semanas atrás me escribió brevemente pidiéndome desbloquearlo en Facebook porque necesitaba hablarme sobre la copia empastada que le obsequié de ¿Con cuántos hombres has amanecido? en dos mil diez.
Resulta que hace dos años me planteé la idea de saldar todas mis cuentas pendientes o al menos las que más pudiera y por ello, le escribí intentando darle una explicación del por qué me había distanciado tras volver de Turquía; en esa oportunidad mi idea fue intentar irme ligero de esta vida pero como ya habían transcurrido seis años desde nuestro distanciamiento, obviamente él no quiso profundizar en mis motivos y mucho menos retomar la amistad, argumentando que nuestros caminos eran distintos y teníamos demasiadas diferencias… En fin, una de esas frases típicas suyas para decirme de manera poética o eufemística que somos incompatibles. Pensando que era justo permitirle continuar con su vida despreocupándose de mí y sin tenerle rencor alguno, volví a bloquearle pretendiendo desaparecer de su mapa.
Ahora y más o menos en el mismo plan de aligerar su carga para quedarse con lo estrictamente necesario, Sr. L ha decidido deshacerse de todos sus CD’s, DVD’s, libros e incluso su colección de Malú Gatica, que seguramente consideraba un tesoro; entre aquellos bienes estaba el ejemplar firmado de Alma Negra que se compró, una novela de Truman Capote y tal vez una copia de la película Capitán pirata que le obsequié habiéndola bajado de internet. Sin embargo, ¿Con cuántos hombres has amanecido? es una novela inédita que todavía ni siquiera tengo pensado publicar y por lo tanto, amablemente prefirió devolverme la copia en lugar de dejarla por cualquier lado.
Ayer por la tarde, cuanto finalmente nos encontramos en su departamento, me explicaría además que no era tan fácil donar una copia inédita a una biblioteca municipal y de hecho, se la habían rechazado según le entendí, por no contar con un permiso del autor. Ya sea que pretendiera tener un gesto de consideración –prefiero creerlo– o simplemente porque no se la recibirían en ninguna parte, es bueno tenerla de regreso sabiendo que además de él, ninguna otra persona podría cuidarla mejor que yo.
Hasta ahí el punto práctico, porque en los días previos me había asegurado que tenía la mejor disposición pues quería verme y saber de mí, pero entendía si yo no quería verlo e incluso me ofreció que mamá fuera a recoger la copia. Por mi parte, acepté su invitación porque tal como él me explicaba, si bien nos distanciamos, no nos convertimos en enemigos y si hubiera enviado a otra persona en mi lugar, habría sido como decirle que todavía tenía conflictos sin resolver. Empero, para ser sincero, hasta ayer ignoraba qué esperar de dicha reunión, si bien sabía que en determinado momento deberíamos abordar nuestro distanciamiento.
Todo fue tranquilo pero hubo instantes en los cuales no pude evitar sentirme como si lo hubiese visitado apenas al día siguiente de nuestro último encuentro en dos mil once. Llegó el momento de darle la oportunidad que hace ocho años le negara para cerrar por su parte nuestra historia porque habiéndolo hecho unilateralmente provoqué según sus palabras, una desazón o desilusión al no reconocer a su apreciado Carlitos en ese tipo capaz de cerrarle todas las puertas sin darle ningún explicación. Desde luego puedo comprender cuán difícil le debió resultar durante este tiempo intentar conjugar ese cariño que aún me tiene y del cual no tengo por qué dudar con la pena de saberse abandonado.
Sin embargo, seguramente intentando explicarse mi silencio, ha llegado a pensar que por practicar el Islam debí sacar de mi radar a aquellas personas quienes no eran compatibles con mi nuevo estilo de vida. No nos distanciamos porque quisiera tener un crecimiento espiritual y de hecho, perfectamente podríamos haber seguido siendo amigos hasta ahora, pero él no comprende cómo me es posible «estar con personas que no me permiten ser yo mismo».  Al respecto intenté explicarle que cada musulmán es responsable de sus propios actos y ninguno vendría a mi casa para reprocharme alguna conducta porque no vivimos pendientes de lo que hace el hermano, todo en nuestro destino ya está escrito previamente, cuando nos presentemos ante Allah, lo haremos como individuos sin que nadie deba responder por nosotros y además, es imposible que un ser humano imperfecto cumpla con todo cuanto pide una religión cualquiera sea, pues tenemos limitaciones e intentamos hacer lo mejor posible.
Cuando le planteé la posibilidad de retomar nuestra amistad, lo rechazó categóricamente argumentando que las acciones tienen consecuencias. Yo no pude objetar porque al menos en este punto tiene toda la razón, pues si me aparté fue teniendo razones. Escribo el presente artículo porque este blog y mis lectores han sido testigos de nuestra historia, pero sólo diré que desaparecí bastante tiempo antes de ser musulmán practicante y no por cambiar de credo.
No entraré en detalles sobre aquellos motivos porque en primer lugar, a ambos nos parece muy desgastante y en particular a mí además inútil recordar lo que debería estar superado desde hace ocho años. Por otro lado, aunque nuestras opiniones al respecto no coincidieron, al menos llegamos al acuerdo de tener cada uno nuestras propias verdades sobre el asunto; si bien se me quedaron algunas cosas en el tintero porque según él «hay conversaciones que es mejor no tener», tampoco es éste el lugar para retomar un tema privado y añejo.
Sólo quiero hacer un brevísimo comentario que tal vez Sr. L podría, si quiere, tomar como consejo aunque no me lo haya pedido y es que siempre me consideró un buen consejero: deja de usar esa muletilla evasiva de «hay conversaciones que es mejor no tener», pues te quejaste de que algunas personas desaparezcamos sin dar explicaciones pero cuando alguien quiera decirte algo, es porque necesita ser escuchado y si siempre le dices esa frase, no puedes reprocharle que se vaya sin despedirse.
Cuando me entregó el libro, lo denominó un cierre digno y me alegra que haya podido tenerlo finalmente porque al bloquearle nunca pretendí lastimarlo sino más bien, retirarme con la mayor dignidad posible pensando que él no habría dado lugar a una conversación conclusiva. Me di cuenta de esto ayer, al confesarme lo desgastante que le resultaba lidiar con mis expectativas.
Fue raro sentir que el tiempo no había pasado porque yo ahora no pienso como hace ocho años. Entiendo y respeto absolutamente que Sr. L no quiera retomar nuestra amistad, pues dijo que hay un tiempo prudente para hablar sobre aquello que nos separa, pero no después de seis años y al respecto, sólo diré que las cosas no suceden cuando uno desea sino cuando corresponde pero si no me acerqué antes fue porque tampoco estaba listo ni había superado del todo los desencuentros. El problema es que ambos relojes –lo deseado y lo apropiado– casi nunca coinciden. Por otro lado, nos dimos cuenta o al menos yo, de que aquellas diferencias estuvieron siempre presentes, pues nuestras expectativas con respecto a la amistad nunca se encontraron.
Por último, y ya para terminar con una nota dulce, Sr. L dijo que yo le había cerrado todas las puertas, como se hace cuando una relación termina, en este caso una amistad. Ahora no lo bloquearé porque las amarguras perdieron su importancia y si bien retomar la amistad es algo improbable, valoro el cariño que afirma tenerme. Toda acción tiene consecuencias, es cierto; Carlos tuvo buenas razones para cerrar la puerta, pero Yahya la dejará abierta para que sin empujarlo ni presionarlo, él decida si quiere entrar. Es extraño cómo puede existir cariño entre dos personas incompatibles, pero cosas más raras se han visto en este mundo.

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Yahya. Carlos Flores A.
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