«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

Comenta en este blog

Selamünaleyküm: No olvides dejar al final de cada artículo tu comentario para el autor de este humilde blog que acabas de leer. Tus opiniones serán tomadas en cuenta para mejorar el contenido en la forma y el fondo.

Si esperas respuesta a tu comentario, debes buscarla dentro de la misma sección del artículo que comentaste. Gracias. Selam.

Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

Sobre Facebook

Por favor, si me agregas a Facebook, envíame un mensaje privado diciendo que has visto mi blog, para saber dónde me encontraste. De lo contrario, tu solicitud podría ser rechazada por seguridad. Muchas gracias por tu comprensión.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

En estas fiestas


Elhamdülillah soy musulmán y no celebro navidad (sólo yo en mi familia). Pero a quienes sí la celebran les pido que los deseos de amor y paz no duren veinticuatro horas porque actualmente el mundo entero necesita que dejemos de ser tan confrontacionales.
Está bien defender los derechos e ideales, pero sin dejar de lado el respeto por un igual. Ser empático muchas veces significa ponerse en el lugar de quien no piensa igual que yo y reconocer su legitimo derecho a tener diferencias.
Empatizar con quien enarbola la misma bandera que yo es fácil, porque es amarme a mí mismo de algún modo. Dialogar significa escuchar a quien piensa lo contrario y reconocer que su perspectiva es legítima, según su experiencia e historia de vida.
En estas fechas tan señaladas suele pensarse en los regalos y una opípara cena con quienes amamos. Como musulmán les invito a recordar también a aquellas personas que tanto significaron para nosotros y ya han fallecido, los parientes de quienes nos hemos distanciado, aquellas relaciones que se han roto, quienes estarán solos en estos días, los amigos que estando muy lejos seguimos sintiendo cerca, aquellos que no recibirán obsequios porque su dolor a veces les supera y quienes han tenido más razones para llorar que para festejar. Dejemos de proclamar y actuemos por amor, sólo eso.
Quisiera recordar también a todas aquellas personas que han sufrido alguna desgracia y enviarles a la distancia un abrazo grande, por encima de nuestras diferencias e incluso similitudes.
No olvidemos cómo amar y todo lo que ello significa. Que Allah esté con ustedes.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Hoy cierra el Café Colonia

Enrique Mac Iver 161 era el lugar donde desde 1952 estaba el acogedor Café Colonia, al cual fui algunas veces a disfrutar la tarde con una entretenida conversación, un aromático té de caramelo y una deliciosa torta de lúcuma, manjar, nuez. Todo eso se acabó. Ahí quedaron los paseos con mamá luego de recorrer Santiago Centro mirando escaparates y el almuerzo que tuve un 14 de febrero después de visitar una exposición artística con un amigo en el Centro Cultural La Moneda.
Cuando algo así sucede no es espontáneo y uno podría llenarse la barriga en cualquier otro lugar pero lo que se termina son esos momentos en buena compañía; se pone fin a la colección de recuerdos que uno podría revivir dentro de muchos años al visitar nuevamente aquel local y lejos de todo romanticismo, se cierra una historia familiar de quien llegó a Chile buscando nuevas oportunidades y tuvo la idea de establecerse con un café tradicional pero además, se pierde la fuente laboral de mucha gente que allí tenía su sustento o incluso, un lugar de pertenencia relacionado con las ilusiones de quien recién comienza allí un camino laboral o el esfuerzo del trabajador que durante décadas tuvo buena parte de su vida allí.
Esos muros fueron testigos de furtivos encuentros entre amantes, primeras citas e incluso propuestas matrimoniales y aniversarios, de momentos en familia o del simple almuerzo de un trabajador que pasaba ahí su hora de colación con algún colega. Todo eso también se terminó como un último bocado de pastel o el sorbo final del exquisito té.
Hoy ese café de larga tradición alemana cierra sus puertas por la quiebra, al igual que recientemente han debido hacerlo muchos negocios con historia en nuestro país. Están dentro las esperanzas realizadas durante estos años y los proyectos que se quedaron sin cumplir.


martes, 10 de diciembre de 2019

Murió Marie Fredriksson, la cantante de Roxette

La artista sueca luchaba contra un cáncer cerebral desde 2002. Tenía 61 años.
Foto: Marie Fredriksson, la cantante de Roxette, en uno de sus últimos conciertos en Hallenstadion, Zurich, Suiza (Shutterstock).
La cantante Marie Fredriksson, integrante del grupo Roxette -que conformaba junto con Per Gessle-, murió la mañana de este lunes 9 de diciembre en Suecia, donde luchaba desde 2002 con un tumor cerebral. La artista tenía 61 años. La información fue confirmada por su gerente de prensa, Marie Dimberg: “Con gran tristeza tenemos que anunciar que uno de nuestros artistas más grandes y queridos se ha ido. Marie Fredriksson murió la mañana del 9 de diciembre por su antigua enfermedad", escribió en un comunicado.
La enfermedad de Fredriksson fue descubierta el 11 de septiembre de 2002 cuando “comenzó el infierno”, según las propias palabras de la compositora. Todo sucedió de manera paulatina. Primero empezó a olvidarse las letras de sus propias canciones. Hasta que una mañana se desmayó en su propiedad y se encendieron las alarmas. Cuando se despertó estaba en un hospital y le dieron la noticia más dura: tenía cáncer cerebral.
Gessle, por su parte, emitió un comunicado lamentando la partida de su compañera de éxitos desde 1986. “El tiempo pasa muy rápido. Parece que fue hace poco cuando Marie y yo nos sentamos en mi pequeño apartamento en Halmstad y compartimos sueños. ¡Y qué fantástico sueño tenemos para compartir! Gracias Marie, gracias por TODO (...) Las cosas nunca serán lo mismo".
Los médicos creían que la cantante no iba a sobrevivir mucho más que un año a partir de entonces. Sin embargo, sorprendió a todos. Tuvo que enfrentarse a una gran dosis de medicamentos, sesiones de radioterapia, complejas operaciones. Pero a pesar de la supervivencia que experimentó, las secuelas en su cuerpo eran evidentes. Experimentó, en estos 17 años, problemas en el ojo derecho, desajustes auditivos, motores, de orientación y de memoria. En 2007 volvió a los escenarios.
“Pasé trece años de mi vida bajo el estigma del dolor, pero nunca me di por vencida, y no me voy a rendir. Voy a seguir peleando hasta que no pueda más. Fue un milagro que sobreviviera. Si uno no pasó por esto, no puede entenderlo“, señaló Fredriksson en el libro Listen to My Heart -título en honor a uno de sus mayores éxitos musicales-, escrito por la periodista Helena von Zweigbergk. “Las dificultades de la vida no terminan nunca. No se puede vivir sin dolor".
Junto con Gessle, Roxette ha vendido 75 millones de discos, y cuatro de sus singles llegaron al Nº 1 en el Billboard de los Estados Unidos y fueron la primera banda de habla no inglesa en grabar un unplugged para MTV. En 1986 grabaron su primer sencillo, “Neverending Love”, el cual estaría incluido en su primer álbum, Pearls Of Passion. El sencillo fue el primer Top Ten del dúo en su país natal, dando paso a posteriores ediciones de singles que lograron éxito similar. El primer álbum de Roxette logró el éxito local que los llevó a vender más de 200.000 copias en Suecia.
Fredriksson nació el 30 de mayo de 1958 en el sur de Suecia, comenzó su carrera musical en la cercana Halmstad, donde se hizo amiga de su futuro compañero de Roxette. Después de un exitoso debut en solitario en 1984, la cantante se convirtió en una de las artistas más queridas y exitosas de su país. En 1986 iniciaron junto con Gessle su plan más ambicioso: trascender las fronteras, y juntos comenzaron un viaje histórico que en los próximos años los convertiría en unos de los artistas pop más grandes del mundo.
Uno de sus temas icónicos fue el que quedó relacionado para siempre con una película que también haría historia, Pretty Woman, en la que se escucha “It Must Have Been Love”, leit motiv de las escenas románticas y de buena parte de la historia que inmortalizaron Julia Roberts y Richard Gere, más allá del éxito de Roy Orbison que lleva el mismo título que el filme. Junto con “The Look”, “Joyride” y “Listen to your heart” conforman el cuarteto de canciones de Roxette que llegaron al número 1 de Billboard. Además, “Dangerous” y “Fading Like A Flower (Every Time You Leave)” alcanzaron el número 2.

Fuente: Infobae entretenimiento.

martes, 29 de octubre de 2019

Las verdaderas relaciones que buscamos


No me gusta hablar por Messenger si la conversación empieza con un «Hola. ¿Cómo estás?» pues uno ya sabe que a poco andar te harán preguntas íntimas y lejos de incomodarme desde el conservadurismo, creo que si me doy el tiempo de responder mensajes, debe ser para mantener una conversación interesante, aunque no necesariamente de una profundidad filosófica. Sin embargo, no me malentiendan, pues entiendo que difícilmente una charla podría comenzar de otro modo que no fuera el saludo y cuando es entre dos extraños, obviamente se debe iniciar de algún modo.
Desde mi postura del ermitaño, hace algunos días comenté la historia de un chico que decía querer iniciar una relación, daba las características de la pareja esperada y preguntaba cómo debía ser aquella persona especial a quien esperamos tener en nuestras vidas. Reflexionando sobre el asunto y a grandes rasgos, mi respuesta básicamente fue que es difícil describir un tipo ideal porque cada persona busca algo distinto en una relación y lo que puede ser perfecto para mí, podría resultar imposible para otro.
Pero esto inevitablemente me lleva a preguntarme si para mí, por ejemplo, que salgo poco, es posible conocer a alguien en Facebook con quien iniciar y mantener una relación estable, como aquellas historias sobre dos personas que habiéndose conocido por Facebook, se enamoraron y viven felizmente desde hace años. ¿Será cierto o un mito urbano al más puro estilo de la rubia de Kennedy?
Seguro hay casos de parejas que se hayan conocido en redes sociales, pues por algo existen plataformas especializadas. Pero por otro lado, es evidente que desde la aparición de estas comunidades, el ser humano a perdido la capacidad de tener relaciones auténticas porque ha preferido perseguir un reconocimiento banal, fundamentado en reacciones y comentarios. Además, si nos ocuparemos en intentar contestar qué busca alguien dentro de Facebook, Twitter, Instagram u otra cuando de amor se trata, debemos dejar a un lado la petulante postura de creer que podemos enmarcar las relaciones dentro de ciertos parámetros.
El idealismo romántico nos hizo creer que sólo había una manera de relacionarse para ser feliz por siempre, pero en la práctica, el mundo contemporáneo ha relativizado y diversificado la manera de vincularse. Así es como cada pareja establece sus propias reglas a veces, incluyendo a más gente dentro de sus dinámicas o reemplazando la convivencia por encuentros cada fin de semana. Si bien es hermoso pensar en vivir con esa persona especial y compartir cada momento –me encantaría–, la realidad es que no siempre se presentan las circunstancias ideales para ello y seguimos deseando no estar solos.
No está mal pretender una relación estable, monógama y fiel porque es el modelo más conocido y no debemos tachar de idealista, soñador o incluso patético a quien tenga estas pretensiones, pues caeríamos en los mismos juicios morales que a veces hacemos a las relaciones abiertas y personas que viven abierta y plenamente su sexualidad, sin las hipocresías que muchas veces cometen quienes socialmente aparentan una estabilidad tradicional y en privado, experimentan todo cuanto podría ser catalogado como tabú.
Dentro de la comunidad LGBTI por ejemplo, he conocido no una ni dos sino muchas parejas estables que podrían incluso considerarse tradicionales y otras que, considerándose matrimonios, han hallado formas diversas de lidiar con la monotonía, adaptando su proyecto de vida a las necesidades particulares que cada uno tiene.
A pesar de existir esta libertad con respecto a establecer los parámetros de las relaciones, sigue presente la problemática de cómo establecer una relación real a partir de las redes sociales, dejando a un lado la carrera por conseguir más seguidores y en este aspecto, no me refiero sólo a los romances. Tengo por ejemplo, el caso de Manuel, un chico a quien conocí por internet antes que existiera Facebook, cuando inauguré el extinto Tarkan Fans Chile Club Oficial; está con su marido desde hace al menos quince años, con anillo de compromiso y toda la cosa.
Al principio teníamos una comunicación muy fluida –cuando ambos éramos más jóvenes y yo no era tan maléfico como ahora– pero de pronto y sin previo aviso, dejó de responder mis mensajes y comerntarios, que tampoco eran demasiado frecuentes; fue entonces cuando dejé de seguirlo aunque no quise eliminarlo, porque tampoco me había hecho algo grave, pues me di cuenta de que me consideraba sólo un seguidor. Hace unos días me di al trabajo de revisar los más de mil seiscientos contactos para seguirlos a todos y como tengo cansancio mental, recién ayer noté que no lo había visto.
Le busqué y sólo entonces me di cuenta de que me había eliminado. De inmediato y casi sin pensarlo, cosa que le atribuyo también a mi agotamiento neuronal, le solicité amistad sólo para notar a la media hora que además de rechazar mi solicitud, la marcó como spam con lo cual, no puedo insistir.
Es cierto que sólo tenemos un amigo en común, pero no pude evitar sentirme un poco mal porque también lo he hecho, cuando me envía una solicitud alguien con quien no tengo amigos comunes, que no conozco de nada, pone un seudónimo o una foto de perfil falsa y tenemos mucha diferencia etaria, con lo cual es evidente que me quiere convertir en su toy boy y no estoy para eso, gracias.
Le escribí sólo para decirle que pese a habernos distanciado, no era necesario eliminarme pues él también podría haberse acercado. Desde luego, no respondió, porque el promedio no tiene carácter para hacerlo cuando se le confronta. Hoy decidí bloquearlo junto a quien es su pareja, no porque les tenga envidia o rencor pues no pierdo el tiempo con esas emociones sino más bien, por darme cuenta de que durante nuestra amistad virtual no recuerdo ni un comentario suyo a mis publicaciones sino más bien, limitarse a contestar de vez en cuando mis palabras y en ese sentido, tanta falta me hace como yo a él.
Sí, es verdad que la amistad como cualquier otra relación es un camino de doble sentido, en el cual no debería existir la dinámica de figura y admirador. Por otro lado, es cierto que la mayoría de usuarios en redes sociales sólo buscan reacciones cuando hacen una publicación y eso a veces, les hace compartir toda su vida, incluso aquellos detalles irrelevantes.
En mi caso y sin ir más lejos, siendo autor podría publicar material sobre mis novelas, pero también hablo de otros temas que me interesan e incluso, desde la frivolidad, publico fotos de la comida que me gusta. Pero esto es sólo porque para mí estas plataformas son un divertimento y no un lugar para desahogar mis frustraciones en cualquier sentido. Respeto absolutamente el derecho e incluso la valentía del usuario que conscientemente pretenda ser un aporte; también aquella postura del sujeto que sólo postea fotos suyas, incluso con poca ropa, para darse a conocer; por último, aquel internauta que postea memes para reírse y hacernos reír un rato entre tanta amargura que a todos nos toca vivir de alguna manera, pues en este mundo nadie la tiene fácil; cada uno publica en su perfil lo que estime conveniente y es lo más justo tratándose del espacio personal del usuario. Sin embargo, ahora también me propongo ir más allá del teclado y ver si realmente es posible conocer a las personas –seguramente no todas por falta de tiempo– que diariamente me dan algo para comentar o reaccionar.
Propongo dejar de ser una simple estadística de cuántos amigos tenemos en Facebook y darnos aunque sea cinco minutos para conocernos más allá del «Hola. ¿Cómo estás?» inicial para entonces, interesarnos verdaderamente en el ser humano. ¿Será esa la nueva forma de tener relaciones auténticas? No sea que nos enteremos de las malas noticias por un estado en lugar de vincularnos con alguien. Les exhorto a que no seamos fríos como la computadora, tableta o el teléfono móvil.

martes, 8 de octubre de 2019

Sr. L vuelve a mi Facebook


Foto: Puente de las Brujas o de Unanibia, Valle de Leitzarán.

Sr. L me solicitó amistad en Facebook. Es verdad que en otros artículos inicio con un párrafo introductorio pero dado que en este blog se puede conocer prácticamente toda la historia, salvo algunos detalles, me pareció demás.
Durante la mayor parte de la tarde me dediqué a hacer la propuesta de edición de mi última novela como he hecho estos días, así que tampoco he tenido mucho tiempo para dedicarle a Facebook. Estaba respondiendo algunos mensajes y comentarios cuando me llegó su solicitud y lo agregué inmediatamente.
La cuestión es que ya nos conocemos y no necesité tiempo para explorar su perfil y ver de quién se trataba. Además, aunque no siempre se hace, hay que intentar ser consecuente: dije que le abriría la puerta para dejarle entrar si quería y no habría sido nada correcto hacerle esperar. ¿Para qué? La arrogancia es buena en su justa medida y en este caso, resulta innecesaria.
Es verdad que un agua muy turbulenta pasó bajo el puente y acabó destruyéndolo pero al parecer, la tormenta se ha calmado y ahora podemos reconstruir dicho vínculo, de manera distinta y tal vez, más sólida.

Gracias por tu visita

Si llegaste a este blog y lo leíste, agradezco que me dedicaras un poco de tu tiempo.

Asimismo, te invito a dejarme tus comentarios, sugerencias, peticiones y críticas constructivas en los posts.

Por último, si te agradó, puedes añadir un vínculo de La Pluma Dorada en tu página web, blog, fotolog o espacio personal y así, colaborar al crecimiento de este humilde rincón. También te invito a convertirte en seguidor.

Espero tenerte de regreso; siempre serás bienvenido. Hasta pronto.

Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.