«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

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lunes, 28 de febrero de 2011

“La catedral de la memoria”. Dann, Jack.

Mi hermano me ha prestado esta novela, publicada en 1997 por Editorial Atlántida. Le pedí algo entretenido para leer y como sabe cuánto me apasiona la historia, quiso enseñarme la historia secreta de Leonardo da Vinci.
Jack Dann nos narra en la traducción de Edith Zilli, una historia de quinientas diecisiete páginas donde interesantísimos y célebres personajes como Sandro Botticelli o Nicolás Maquiavelo interactúan con un siempre cautivante Leonardo, mezclando hechos históricos y ficción.
Aquí hallaremos una excelentísima recreación del mundo renacentista con su genialidad, creatividad, misticismo y sensualidad. La Florencia regida por los Médicis es escenario perfecto para que este reconocidísimo artista y científico pueda desarrollar sus habilidades mientras descubrimos detalles desconocidos de su vida. Sin embargo, el autor también nos cautiva con intrigas, persecuciones que obligan al protagonista a emprender un mítico viaje hasta Oriente Medio, donde apreciaremos la opulenta Persia del siglo XV.
Tendremos acceso a los deseos, inquietudes, amores y pasiones del genio sin que ello signifique leer una biografía corriente como otras. En esta obra se nos relata su amor por una hermosa y apasionada joven. Al mismo tiempo, un enemigo planea desgraciarlo; por registros históricos, sabemos que Leonardo da Vinci despertó odiosas envidias, pero Dann entrega una perspectiva más humana del protagonista, haciéndole posible al lector entreteniéndose viendo un personaje más cercano.
En gran medida, esta novela reinventa al héroe que se enfrenta a enemigos ocultos, desafía el orden social cuando ciencia y magia eran sinónimas, emprende viajes a tierras exóticas pero sobre todo, le da un toque brillante al utilizar recursos narrativos fluidos con ritmo constante.
Capítulos relativamente cortos que no cansan, comienzan con profundas reflexiones del propio Leonardo y algunos contemporáneos suyos, dándole al héroe un carácter filosófico que traspasa las barreras temporales. Este detalle, una extensa galería de seductores personajes muy bien desarrollados y la trama consiguen igualar el libro a cualquier obra maestra. Además, son infaltables los complejos inventos expuestos, como ingrediente principal, pues si se habla de un inventor, deben mostrarse también aquellas invenciones por las cuales le consideramos inmortal.
Esta novela está fundamentada no sólo en la amplia imaginación del autor, sino además en su investigación y los escritos de Leonardo, quien desde muy joven mantuvo un diario mezclando anotaciones íntimas con apuntes donde desarrollaba sus talentos. Es así como podemos encontrar nuevos caminos hacia este visionario, viendo otras facetas igualmente interesantes sin aburrirnos como cuando hallamos algún documental televisivo.
Jack Dann ha escrito varias novelas que le han hecho merecedor del Premio Gilgamés de Narrativa Fantástica entre otros galardones y de su pluma también nacen relatos que han servido como argumento para obras cinematográficas entre las cuales se encuentra “Blade Runner”. Asimismo sus cuentos pueden leerse en importantes revistas y antologías.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Mi amor por el Sr. L

Hoy por fin me reuní con el Sr. L en su departamento después de mucho insistirle por su falta de tiempo a causa del trabajo que lo agobia.
Conversamos sobre nuestra amistad, sentimientos, planes y de pronto, allí estaba yo frente al amigo que ha ocupado casi dos años en mi vida y el blog, siendo completamente honesto otra vez.
Es que mis sentimientos hacia él no tendrían valor alguno sin ejercer la mayor honestidad posible. Mentirle significaría haber perdido todo este tiempo. Lo importante era decirle cuánto le amo y que cuenta conmigo siempre.
Quiero traerle un obsequio de Estambul, algo simple y significativo que pueda hallar en el Gran Bazar. Espero poder verlo antes de viajar, y mucho más a mi regreso, pero sólo pido que no desaparezca nuevamente.
Por la tarde vimos "Sexo en la ciudad: la película" y me comentó su opinión sobre mi novela, "Alma Negra". Además, también le llevé el manuscrito de "¿Con cuántos hombres has amanecido?", aunque sólo pudo hojearlo porque debí traerlo conmigo para presentarlo en otra editorial. Sin embargo, quiso saber cuáles eran los dos personajes basados en él y le respondí por correo electrónico una vez en casa.
Cuando hablamos y me sinceré, dijo que la amistad es amor en serenos estados (cita de Pedro Prado).

"La amistad es amor".

La amistad es amor en serenos estados;
los amigos se hablan cuando están más callados.

Si el silencio interrumpo, el amigo responde,
mi propio pensamiento, que también él esconde.

Si él comienza, prosigo el curso de su idea,
ninguno de nosotros la fórmula ni crea.

Sentimos que hay un algo superior que nos guia,
y logra la unidad de nuestra compañía.

Y nos vemos llevados a pensar con hondura,
y a lograr certidumbre en la vida insegura;
y sabemos que encima de nuestras apariencias,
se adivina un saber, más allá de las ciencias.

Y por eso yo busco el tener a mi lado
el amigo que entiende cuando digo callado.

Autor: Pedro Prado.

El resto de nuestro encuentro sólo está escrito en las cinco páginas más recientes de mi diario íntimo, porque allí siempre podré leerlo sin necesitar conexión a internet. Ahora nos queda pendiente los almuerzos en su casa y la mía, nuestra reunión con Esteban, ir al Pub Friend's, pero no podremos hacer la excursión al cerro Santa Lucía porque no hay accesos para silla de ruedas (raro en Chile).

lunes, 21 de febrero de 2011

“La barrera del pudor”. Simonetti, Pablo.

Ya sé que no es mi primer comentario sobre este autor chileno, quien sin ánimo de ser yo un vulgar adulador, se ha convertido en uno de mis favoritos debido a su sedosa narración; ya les explicaré a qué me refiero. En 2009 esta obra publicada por el Grupo Editorial Norma para La otra orilla, vendió su primera edición de diez mil ejemplares en apenas una semana… Nada impresionante considerando la calidad narrativa del escritor, pero sin duda es mi primera meta profesional soñada.
Ahora no me centraré tanto en la historia que Pablo nos revela, pues quiero compartirles mi experiencia al leer ansioso las palabras de Amelia. Debo confesarles que demoré en tomar el libro tras comprarlo porque yo mismo estaba escribiendo mi segunda novela y no quería ser influenciado. Sin embargo, el mismo día del fatídico terremoto y tsunami -27 de febrero de 2010-, por fin a falta de computadora, internet y televisión superé mis propias expectativas devorando la apasionante crónica.
Me senté tranquilamente en el sofá de la sala, con la puerta abierta dejando entrar la luz del sol y una leve brisa refrescante que cantaba su silencio como si fuese cualquier día de verano. Poco a poco Amelia me habló apacible, confiándome las intimidades de su matrimonio con el crítico literario Ezequiel Barros y los pormenores que les condujeron a la separación.
De hecho, ella comienza su relato diciéndome que está separada y entonces, Simonetti astutamente me engancha para que en mi felina curiosidad, quiera descubrir por qué este matrimonio ha fracasado.
Este estilo narrativo se desliza cual seda sobre mi tiempo, porque Simonetti no agota con redundancias pero recurre a algo que realmente me seduce: la descripción del paisaje, situaciones y recuerdos, permitiendo que sus personajes sean completamente transparentes al confesarse sin hacerles verse culposos.
Me encanta esta entrega que, como en una especie de misiva o diario íntimo, le permite a Amelia adueñarse cómodamente del relato, entreteniéndonos sin ser ésta su primordial intención. Así, Simonetti la despoja de alguna mundana pedantería común cuando cualquiera comienza a revelar sus secretos. La protagonista no intenta justificarse buscando desesperada una disculpa del lector, sino sólo encarar hasta cierto punto las acciones cuyo resultado ocupa todo el texto, desde el mismísimo título.
No. Ésta no es una coincidencia ni tampoco algo premeditadamente morboso, aunque como lector, uno inevitablemente se siente atraído a investigar por qué esta novela se titula así. Claro, ya debería estar acostumbrado a que Pablo me haga enmudecer e incluso pausar la lectura para procesar los sucesos de sus obras. Si algún trabajo suyo no sorprendiera ni nos hiciera desear aún más, simplemente el autor sería otro. Con esto se ve cómo él emplea los recursos literarios cual hechicero usa magia.
A ratos, para satisfacer mi propia lívido literaria, me gusta imaginar que las historias de Simonetti no son del todo ficción y entonces, puedo entregarme por completo al placer de leerlo en cada palabra, reseña y recuerdo.
¿Cómo puede Pablo referirse a temas tan crudos y actuales sin caer en los trillados clichés grotescos? Pues no lo sé, pero me encanta leer esa casi terapéutica forma de abordar las relaciones afectivas que Amelia sostiene con su familia, exmarido e incluso amantes, mientras intenta hallar paz para determinar cómo llegó a ese punto tras estar trece años casada con un hombre que por diversas razones, pierde interés sexual.
En este punto, Pablo profundiza más, enseñándonos que Amelia quiere comprender la relación amorosa pero también busca su propia identidad. Tal vez las lectoras podrían encontrarse en esta novela; no por casualidad la primera edición se vendió ni bien fue publicada, porque el autor puso entre páginas un espejo donde todos podemos reflejarnos hasta niveles inquietantes.
Si bien la novela se desarrolla con cierto tono melancólico, podemos hallar rasgos nostálgicos que en lo personal incluso me hicieron sentir identificado, más aún a una mujer cuya vida guarde similitudes mayores. Lo malo de Pablo Simonetti es que sus lectores siempre esperamos más en un siguiente trabajo, porque nos tiene mimados. Lo bueno es que asombrosamente se supera a sí mismo.
¿Cómo no admirarlo o querer alcanzarlo, si este talentoso autor expone realidades sin humillar a sus personajes? Al contrario, ellos se ganan nuestro respeto con su franqueza y exaltada humanidad. En esta entrega, todo sentimiento reclama por derecho propio el título de tesoro.

lunes, 14 de febrero de 2011

“El museo de la inocencia”. Pamuk, Orhan.

Ya antes les había hablado de este turco, Premio Nobel de Literatura en 2006. En el Día de los Enamorados, les recomiendo otra obra suya cuyo título original es “Masumiyet müzesi”, que les gustará si son románticos empedernidos y sienten curiosidad por el pueblo osmanlí, como yo.
En 2009 bajo el sello editorial Mondadori, este talentoso autor nos cuenta mediante el traductor Rafael Carpintero Ortega, la historia de un amor obsesivo y verdaderamente enfermizo durante treinta años, dando especial énfasis a los setentas y ochentas hasta dejarnos en tiempos actuales.
Kemal, su protagonista, es el joven heredero de una acaudalada familia estambuleña, enamorado de Füsun, una familiar lejana cuyos humildes orígenes son la primera dificultad que este amor enfrenta. Sin duda resulta ser ingrediente primordial para la novela romántica por excelencia, aunque a veces parece cliché shakesperiano.
Este relato se centra en el fracaso amoroso de Kemal cuando impulsado por ese apasionado sentimiento, renuncia a su riqueza, una vida matrimonial aparentemente sólida y un prometedor futuro para consolidar la tan ansiada relación con Füsun. Sin embargo, ésta lo rechaza, mostrando siempre un carácter contagiosamente oscuro.
Durante la narración, el enamorado colecciona las pertenencias de su amada, pero llega un punto donde incluso adquiere aquellos bienes que pudieron pertenecerle. Es así como construye este museo amoroso donde cada recuerdo se materializa.
Quizás lo más interesante no sea la historia romántica en sí misma, narrada pausadamente, sino los modos de abordarla. Al principio es el propio Kemal quien relata, enseñándole sus recuerdos al lector; éste resulta ser primer visitante del museo. Cuando la novela avanza, nos encontramos con Pamuk siendo personaje, pues su familia conoce a la de Kemal y así acaba transformándose en su biógrafo, terminando este catálogo.
Tal vez ésta sea una astuta estrategia del escritor, a quien aplaudo, por si al lector le parece que hasta cierto punto Kemal sufre el síndrome de Diógenes en una variante emocional. Indudablemente el protagonista guarda los escombros del amor frustrado. Por ello, a ratos le vemos idealizarlo, como si Füsun fuese una personificación amorosa sombría.
¿Quién no ha guardado al menos un recuerdo de alguna bonita relación? Hay quienes como Kemal, atesoran las huellas dejadas por relaciones añoradas: envolturas de chocolates, obsequios o flores secas entre páginas quebradizas. Pamuk lleva esto al extremo más absoluto.
Podría incluso molestarnos que Kemal no reaccione de otra forma ante el rechazo y me gustaría jugar la propuesta del autor, creyendo real esta historia. Empero, no niego que a ratos las seiscientas cuarenta y ocho páginas anestesian.
En parte es por ese detallismo que el escritor emplea en páginas completas para describir situaciones muy puntuales. La literatura de Pamuk hilvana acontecimientos tomándose el tiempo necesario para detenerse a contemplarlos.
Por eso creo inteligente que Pamuk haya combinado el relato medular con humor, sexo y fenómenos culturales ilustrando Estambul como sólo él sabe hacerlo. Ésta debería ser una de las principales razones para leer la novela, pues aquella ciudad vista por los ojos del autor, trasciende sus páginas. Aquí nos muestra algunos temores sociales en una urbe gracias a la cual Turquía alcanzó modernidad europea.
No puede dejar de parecerme original que Pamuk venga a ser como un Hitchcock literario, pues también uso aquella herramienta, aunque él lo lleva hasta puntos mayores, porque Kemal ha leído su obra titulada “Nieve” y esto le impulsa a pedirle inventariar su historia.
Más aún, contrario a lo que podríamos pensar durante todo el libro por su melancólica personalidad, Kemal es quien nos habla al final diciéndonos «Que todo el mundo sepa que he tenido una vida feliz». Así, se redime y uno entiende cómo su sufrido amor ha merecido la pena sólo porque la verdadera felicidad no consiste en consolidar un amor sino más bien, en amar.

jueves, 10 de febrero de 2011

Pasaporte y cédula de identidad al día

Por fin tengo en la mano mi pasaorte y cédula de identidad nueva. Papá me acompañó esta mañana y no nos demoramos nada, pues ni siquiera había fila de gente esperando.
Estoy feliz. Es un trámite menos que hacer para viajar a Turquía; ahora sólo me queda comprar el pasaje y esperar la fecha.
Mi diario, aunque tiene borrones, registra cada detalle porque sin duda ésta será una experiencia única e inolvidable.
Esta nota no es muy extensa. Sólo quería mantenerlos al tanto.

lunes, 7 de febrero de 2011

"Helena de Troya". George, Margaret.

En 2008 la reconocidísima escritora Margaret George dio a luz junto a Roca Editorial, una magnífica obra que ha sido contada desde hace milenios pero esta vez, quien da su versión es la propia protagonista: Helena de Troya.
Desde que era muy pequeño recuerdo estar familiarizado con el mito de la mujer más bella del mundo, cuyas excepcionales dotes llevaron a dos poderosas naciones al campo de batalla. Hemos tenido el relato homérico como principal fuente, ¿pero cómo veía su existencia la mismísima Helena?
Ciertamente nadie antes de Margaret George se lo había preguntado, pues en la Antigua Grecia las mujeres eran consideradas muy por debajo del varón y hasta cierto punto, esta hermosa reina espartana nace para reivindicar a su género, según me parece.
La novela histórica, narrada como una autobiografía, nos enseña los pasajes perdidos de la vida que tuvo Helena, desde su niñez hasta el último suspiro, dando una visión mucho más completa del conflicto entre Grecia y Troya pero además, mostrándonos íntimos pormenores que seguramente eran irrelevantes para Homero. Él quería inmortalizar a grandes héroes y poderosos reyes, pero no le interesaba una simple mujer, aunque ésta fuese la causa del desastre, supuestamente.
George en cambio, considera también otros motivos paralelos para los acontecimientos ocurridos entonces y si bien destaca la hermosura de Helena por ser éste el principal atributo destacado durante épocas, aborda los patrones en la vida del personaje cuyos orígenes son el amor, los celos, la ira, la venganza, el deseo y la muerte.
Los personajes con quienes Helena interactúa no pasan a segundo plano como podría esperarse, sino más bien adquieren un renovado vigor que apasiona tanto como la leyenda en sí.
La autora de “Memorias de Cleopatra” tiene el talento para cautivarnos con un relato dinámico, conmovedor, mostrando el lado negativo de ser incomparablemente hermosa. Siempre hemos creído que este don puede abrirnos puertas y tal vez no nos equivoquemos, pero Helena es también alguien condenada a la soledad, por ser única.
Debió soportar por ejemplo, que indeseables y machistas reyes se disputaran su mano hasta ser Menelao quien la desposara. Hija indeseada de Tindáreo, permaneció escondida durante bastante tiempo para evitar desastres. Fue considerada un objeto de placer y hasta un trofeo, siendo deshonrada al no haber nacido hombre. Amada y odiada en igual medida, Helena sufrió la constante pérdida.
Son éstos los detalles archiconocidos en torno al mítico personaje. ¿Pero qué novedad entrega Margaret George? Con una maestría incomparable, la autora humaniza a Helena haciendo que hable por vez primera y nos entregue su opinión, todo esto sin degradarla ni quitarle el carácter legendario. Cómo la trataban sus padres, cuánto amó o sufrió, su visión del mundo y aquellos instantes cuando a solas se enfrentaba a la dura realidad.
Esta obra sin duda alguna coloca en su merecido sitial al nunca bien ponderado ser cuya existencia redefinió de un modo u otro nuestra historia y cultura.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Diario íntimo de viaje

Por fin tengo mi nuevo diario íntimo (günlük) que además, este año registrará mi viaje a Turquía. Deberé controlarme un poco al escribir, para hacer rendir las páginas, pero anotaré todo lo importante.
Bendito corrector, porque me ha tocado hacer pequeñísimos borrones cuando no se me nota la letra, pero ahora escribo con un clásico lápiz negro BIC, pues ya aprendí que la tinta gel se corre y luego queda como un horrible manchón.
Es un cuaderno Tornasol de Torre color celeste, al que le pegué en la portada un autoadhesivo de la bandera turca que Karina Züleija me trajo de su viaje a Estambul.
Tal vez deba restringir mis anotaciones. Se trata precisamente de no escribir supuestos y evitar aquellas entradas sensibleras que a ninguna parte conducen por ser meramente especulativas. Quizás muy ocasionalmente pueda desahogar mis pensamientos, pero concentrándome siempre en los hechos concretos. Por otro lado, el diario íntimo se ideó para redactar todo aquello que no podemos confesar abiertamente porque la gente implicada podría ofenderse. Sin embargo, a veces pienso y siento tantas cosas que bien podría llenar el diario en apenas un mes.
Sr. L por ejemplo, dice que soy sensible, pero refiriéndose a mi temperamento quisquilloso y en alguna oportunidad me ha llamado insufrible. Bueno, si leyera mis diarios anteriores del tiempo cuando recién le había conocido, se daría cuenta de que mi sensibilidad va por otro lado. Soy escritor y como tal, mi capital son las emociones.
Aún así, en su caso particularmente, no hay mucho que pueda escribir sin habérselo dicho antes del modo más transparente posible, sólo algunos detalles.
Empero, con otras personas y por protección emocional, muchas veces prefiero cerrar la boca e incluso no gastar tinta
De todo esto lo mejor es que un diario te permite escribir lo más disparatado sin sentir culpa, porque es íntimo y nadie puede reclamarte por sentimientos o pensamientos. Más aún, el sentido común dice que si siento o pienso sobre alguien, es porque esta persona dio pie a ello con actitudes.
En ese aspecto, soy bastante autocrítico escribiendo mi diario, especialmente cuando reconozco mis errores y obsesiones.
Pero en este cuaderno lleno de borrones, donde seguramente aparecerán nuevos personajes, lo principal será registrar cómo se cumple mi sueño de recorrer Estambul y todo lo demás, es el relleno que matiza los sabores de mis vivencias.
Estamos recién en febrero. Éste deberá ser un año en llamas, como me dijo Pablo Salvador, pues además de viajar también me propongo publicar otro libro y especialmente vivir el amor, no sólo tener sexo. Seré feliz si puedo cumplir la primera y tercera meta.

lunes, 31 de enero de 2011

Aplazamiento

Entre la semana pasada y esta todo se ha retardado. Para empezar, mis clases de inglés y turco con Ahmet y las chicas de Tarkan Fans Chile debieron postergarse un mes -en lugar de comenzar el 5 de febrero, lo haremos el 5 de marzo- porque papá quiere ir a Callejones este fin de semana y durante la quema de ladrillos, a mitad del mes. La familia es primero.
De todos modos, será mejor porque a partir del tercer mes es muy improbable que las clases sean inconstantes. Aún así, las muchachas y Ahmet han demostrado voluntad y paciencia de oro conmigo.
El lanzamiento de mi segunda novela se posterga hasta que alguna editorial dé el visto bueno y comencemos a editarla. Ya lo he dicho antes.
Mañana Madelaine y yo iríamos a la embajada de Turquía para recoger mapas, guías turísticas y confirmar si en realidad no son necesarias vacunas y visas. Sin embargo, por comodidad mía, lo postergamos hasta después del Día de los Enamorados, fecha en que Gabriel comienza sus vacaciones, pudiendo llevarnos, porque un radio taxi me costaría más de $ 10.000.
La compra de pasajes a Estambul ya no se hará el 1 de marzo sino el 17. Paulina leyó un artículo en Publimetro donde aseguran que los costos de viajes en temporada baja -a partir del 15 de marzo- pueden ser inclusive un 30% más baratos y entonces, ni siquiera debemos pensarlo dos veces.
La compra de mi nuevo diario íntimo -de los cojones- se hará recién cerca del 9 de febrero, cuando recoja mi pasaporte en el Registro Civil. Por mientras, casi sin percatarme he escrito aquí, cuidando no ser indiscreto.
Mi encuentro con el Sr. L en su departamento no será el jueves 3 como habíamos quedado, pues recibirá visitas importantes y obviamente debo comprenderle. Además, me ha telefoneado esta tarde para avisarme; siempre se agradece que alguien sea cortés.
Lo importante no es que todo esto se haya postergado, sino más bien concretarlo.

"En busca de Troya. La vida de Sophia y Henry Schliemann". Stone, Irving.

En 1975 Irving Stone escribió esta magistral obra, joya de la literatura universal cuyo título original, “The Greek Treasure”, es un perfecto calificativo. Emecé Editores nos sigue entregando tres décadas y media después, por la excelente traducción de Benigno Héctor Andrada, esta apasionante biografía novelada del arqueólogo autodidacta Henry Schliemann.
En ella se narra cómo este hombre de cuarenta y siete años, hacedor de tres fortunas y políglota que dominaba catorce idiomas, conoce a la joven griega Sophia Engastromenos, quien tenía apenas diecisiete años cuando comenzó a cortejarla.
La vida íntima del clan helénico, sazonado con interesantísimos detalles sobre cotidianeidad y tradicionalismo griego, da paso lentamente al relato de cómo esta pareja descubre las ruinas troyanas en la actual Turquía.
Quien crea que fue fácil, se equivoca garrafalmente. Stone nos enseña correspondencia privada, hechos históricos e inicia una ardua investigación para enseñarnos la laboriosa odisea de Henry, quien armado con su ejemplar de “La Iliada” emprende un camino de autodescubrimiento hasta dar con Troya siguiendo las indicaciones homéricas.
Éste no era un simple capricho de quien naciera en un pueblito alemán y luego se hiciera estadounidense de adopción. El libro revela que desde su niñez Schliemann tuvo un gran interés por las civilizaciones prehelénicas. Sin embargo, cuando finalmente descubrió Ilión, los afamados científicos de entonces no dieron crédito.
Efectivamente, el hombre de negocios y arqueólogo fue inmensamente humillado por eruditos, quienes le insultaban llamándole despilfarrador, bandido, idiota, farsante e impostor. Sólo pudo dar credibilidad a sus impresionantes hallazgos al dar con el tesoro de Priamo, mencionado en la obra de Homero.
Esta lectura puede impresionarnos con los peligros o frustraciones que debieron superar Henry y su fiel compañera, Sophia. Ésta era una griega tan interesada como su marido en el increíble pasado milenario de aquella civilización y fue esto lo que los mantuvo unidos siempre, además de aquella complicidad originada en admiraciones.
Es que esta pareja era digna de ser admirada. Intrépidos y constantes, Stone también enseña su lado frágil y humano al cual podemos acercarnos. De hecho, el libro comienza revelando las dudas que Sophia tiene sobre su pretendiente, aunque siempre respetándole.
¿Quién no ha soñado alguna vez con sentirse como Indiana Jones? Pues bien, Irving Stone nos muestra con un realismo cautivante las hazañas de quienes descubrieron Troya, Mecenas, Ítaca y Tirinto hasta fallecer Schliemann en 1890.
Ésta es la historia de alguien que habiendo hecho dos fortunas en Rusia y otra durante la fiebre del oro en California, decide dedicar su vida a cumplir un sueño aparentemente imposible: descubrir Troya. Pero también nos narra cómo su mujer le apoyo y defendió incondicionalmente, llevada por la misma pasión aventurera y el amor.
Tengan presente que además de ella, sólo el entonces primer ministro británico, William Gladstone, creyó en Henry Schliemann. Esta pareja le entregó a la Humanidad algunos de los descubrimientos arqueológicos más importantes hechos durante la Edad Moderna.
Por su parte, Irving Stone es el exponente de la biografía novelada por excelencia. Entre sus obras más destacadas se hallan: “La agonía y el éxtasis. Vida de Miguel Ángel”, “Pasiones del espíritu. Vida de Sigmund Freud”, “Lujuria de vivir. Vida de Vincent Van Gogh”, “El origen. Vida de Charles Darwin” y “Abismos de gloria. Camilla Pissarro y los impresionistas”, todas publicadas por Emecé Editores.
Ha vendido más de treinta millones de ejemplares considerando todas sus obras pero además, las traducciones llegan a sesenta idiomas y dialectos.

domingo, 30 de enero de 2011

Visitando a Paulina por primera vez

Ayer mamá y yo visitamos a Paulina, quien nos invitó a tomar el té para conocer a su familia. Ni les digo lo difícil que fue llegar porque estando próximos, sufrí una hipoglicemia y casi debimos regresar a casa. Sin embargo, mi amiga salió a nuestro encuentro y ya en su hogar, me recuperé habiendo comido azúcar. Por suerte mi vieja pudo dar con un bazar donde compró bebida dulce.
No es que me preocupe tanto esta situación, pero me avergonzó un poco llegar a nuestro destino haciendo espectáculo. De todos modos, Paulina se ocupó constantemente y al poco ya habíamos olvidado el mal rato, porque ella se complementa tan bien con mamá, que ambas me sorprenden.
Estábamos en el antejardín, bajo el parrón comiendo chocolates finos mientras charlábamos, y no pude evitar recordar las casas de mis tíos Hilda y Fernando en Callejones, pues allí uno siente que es el único lugar del mundo donde puede hallarse tranquilidad.
Era lógico. La casa es realmente acogedora, pero gran parte de eso lo hace la gente. Sus hijos, al contrario de como los describe, se integraron bastante y fueron muy amables.
Da gusto ir a un sitio donde son buenos anfitriones, porque mi amiga se desvivió atendiéndonos. Sin embargo, aún más grato es darte cuenta de que eres realmente bienvenido. Como si eso fuera poco, aquella familia tienen mucho en común con nosotros y eso hace cómoda cualquier conversación.
A decir verdad, no debería sorprenderme tanto, porque Paulina tiene su afabilidad como carta de presentación y eso, obviamente es heredado.
Mamá quedó encantada. La madre de Paulina le pareció increíblemente culta -por cuanto habló de Grecia y Turquía cuando tratamos el tema del próximo viaje-. Y los hijos, mi pobre viejita quedó embobada con ellos.
Es que yo también tuve breves regresos a mi infancia pues el hijo quinceañero de Paulina comentó haber ido a una feria de manga. Éste era mi pasatiempo durante la Enseñanza Media, cuando veía mucho más a Cury, que solía dibujar personajes del animé.
Paz, la primogénita, se interesó de manera especial en mi perrita; apenas en la última Navidad perdieron a su mascota. Empero, Paulina y yo intentábamos hablarle sobre Ahmet, para ver si le interesa cultivar esa amistad ya que ambos estudian ciencias políticas.
Ya siendo bastante tarde se me ocurrió enseñarle a mi amiga la pronunciación en turco de los números y algunas frases, para que no llegue tan nerviosa a la primera clase el sábado 5 de marzo. Fue muy cómico hacerle pronunciar las letras c, ç, I, ğ, ö, ş y ü porque en un momento su hijo salió del cuarto modulando perfectamente la I, como si hubiese hablado turco toda su vida.
Además una vecina muy considerada aportó un premio estupendo para rifarlo entre los miembros de Tarkan Fans Chile -amigos y parientes-, permitiéndonos recaudar fondos: sandwichera Valory modelo VS 600.
No es menor, considerando que cualquier dinero extra servirá ahora que además de conocer Estambul, pretendemos escaparnos a Atenas, si Dios así lo permite. Es increíble cómo se ha presentado todo casi por intervención divina.
Esta visita fue, a todas luces, algo que debíamos hacer porque pudimos comprobar una vez más que Paulina es la persona con quien no sólo podemos viajar, sino también forjar una amistad sincera y perdurable.

viernes, 28 de enero de 2011

Sacando mi pasaporte

Esta tarde fui con Paulina al Registro Civil de Providencia para sacar por vez primera el pasaporte y de paso, renovar mi cédula de identidad, que vence el 19 de julio del presente año, cuando ya debiera estar en Chile, pero por si las dudas...
Llegar al edificio fue fácil, porque me moví en radio taxi como casi siempre lo hago. Estaba allí a las 12:20 aunque había quedado con Paulina para dentro de quince minutos más tarde. Sin embargo, como ella iba desde el trabajo, tardó un poco más; el calor de 31º C y un tráfico poco fluido hizo comprensible su demora.
Mientras esperaba medí mi glucosa -62 mg/dL- y como estaba a punto de sufrir una hipoglicemia, tomé azúcar después de comer el sánwich que mamá me preparó.
Cada vez que veía la interminable fila, me angustiaba. Empero, cuando mi amiga llegó no necesitamos formarnos. Sólo pasamos por el lado y esperamos dentro la atención.
Como casi todo en esta vida cuesta dinero, les doy los valores.
  • Por un pasaporte de treinta y seis hojas: $ 48.900.
  • Por la cédula de identidad: $ 3.600.
  • En total: $ 52.200.
Afortunadamente había ahorrado dinero para tales propósitos sin considerar la movilización.
Ahora debo esperar hasta el 9 de febrero para retirar mis documentos en una oficina más cercana.
Paulina en tanto debe acompañar a Cristina, que aún no tiene pasaporte.
¿Han notado lo difícil que resulta firmar digitalmente en aquella maldita y diminuta pantalla táctil? Intentamos plasmar nuestra firma lo más legible que pudimos, aún cuando hubiese mucha gente esperando su turno.
- Dibuje cualquier cosa -me sugirió impaciente la señora que nos atendía. Es que debí hacer el proceso varias veces porque ya tenía listo el pasaporte y no me escuchó pedirle la cédula de identidad.
Algo importante es que debido a la naturaleza de estos documentos, sólo pueden ser retirados con un comprobante entregado al final, por el titular. Si éste no pudiere ir al Registro Civil personalmente, debe otorgar un poder notarial señalando a alguien.
Si el pasaporte no es recogido en la fecha señalada, será destruido al día siguiente por considerársele caduco.
Nos desocupamos casi a las 14:15 y obviamente me correspondía acercar a Paulina, quien ya estaba atrasada, hasta su trabajo. Es lo mínimo que puedo hacer después de tanto jaleo.
Ahora sólo queda esperar la entrega, pero cada vez va quedando menos. Estoy emocionado.

jueves, 27 de enero de 2011

Novela busca editorial

Hoy otra editorial ha rechazado el manuscrito de mi segunda novela.
No puedo evitar pensar que en alguna medida, este país no esté preparado aún para leer una novela polémica, donde sexo, VIH, adulterio, drogas, amor y relaciones familiares son temas abordados de una manera cruda pero realista.
Las editoriales por lo general están libres de prejuicios contra homosexuales, pues su evaluación se centra en un estudio sobre la redacción y narrativa para determinar el grado comercial del texto.
Tal vez escribir narrativa gay sea sólo por esta vez para entregar un mensaje específico que de ser publicada la novela, será interpretado por mis lectores. Sin embargo, como no quiero dedicarme a un estilo exclusivo, podría abordar otros géneros literarios en mi tercera novela.
Tendré que buscar otras editoriales para insistir en esta publicación. De todos modos, Pablo Simonetti ha sido muy amable recomendándome editoriales, aconsejándome y consolándome.
Siempre me ha agradado que siendo tan famoso y exitoso, este escritor de reconocida trayectoria conserve su humildad, aquella prestancia que lo hace cercano  sus lectores. Sí, lo admiro profesionalmente, pero aún más por interactuar respetuosamente con quienes le seguimos.
Conozco escritores elitistas -no daré nombres- que sin haber llegado al nivel de Simonetti no se bajan de las nubes. Pero él, con sencillez, se da tiempo para tutelarme en cierta medida. Se lo agradezco.
Mamá dice que por mi próximo viaje a Estambul y todo lo implícito en ello, quizás no sea momento de publicar la novela y posiblemente ocurra a mi regreso, cuando disponga del tiempo necesario para editarla.
Sinceramente espero que esta obra no permanezca inédita. Alguna editorial debe valorar su mensaje y mi trabajo. Además, no puedo romper tan fácilmente el compromiso adquirido con quienes en ella aparecen.
Si existe alguna parte demasiado fuerte, no estoy pidiendo que el manuscrito sea publicado intacto. Agua, café y endulzante dan el mismo sabor y aroma sin importar el orden de la preparación.

martes, 25 de enero de 2011

Vistazo al infierno

Esta mañana me desperté horrorizado tras soñar con terribles imágenes infernales. Estaba sumido en una oscuridad tan profunda que no me veía envuelto, sino más bien formaba parte de ella, suspendido e incorpóreo pero consciente del entorno.
intentar escapar en dirección al Cielo se me hacía terriblemente laborioso, como si en algún grado fuese observado desde una profundidad más oscura y temible, donde demonios aguardaban.
Aunque conozco el tema, sé que ser ignorante no me salvaría de tales visiones. Cualquiera reconoce el purgatorio, infierno o Cielo al sentirlo.
Habiendo llegado al Cielo, la luz era tan intensa que en un principio casi no podía ver nada y luego, rodeado de intangibles nubes, el vapor dio paso a intensos colores azulados brillantes.
Más allá de las descripciones, lo que más me preocupó fueron mis percepciones. Según las diversas creencias y religiones existen muchos Cielos e infiernos, pero tuve la muy desagradable impresión de que cada sitio se ajusta a personalidades individuales.
Así por ejemplo, el Cielo puede ofrecer distintos placeres y comodidades dependiendo de las necesidades que tenga cada persona en su alma.
Del mismo modo, el infierno nos tortura con nuestros temores más ocultos, aquellos que incluso ignoramos pero al estar solos allí, no existe nada salvo ese miedo paralizante e incomparable y nosotros. No hay esperanza, salvación ni paz.
La sensación es indescriptiblemente negativa, asfixiante, escalofriante. Ninguna experiencia en la vida puede compararse, pues cuando algo malo nos sucede al menos tenemos esperanza de recuperarnos, pero allí no queda nada.
Ninguna ilustración de Dante es tan exacta como el verdadero infierno y seguramente mi sueño fue apenas una muestra muy parcial.
Por experiencia les digo que muchas veces los sueños son engañosos. Las imágenes oníricas pueden anuncios de otras realidades, que ignoramos por considerarlas producto de nuestra imaginación. ¿Sería mejor arriesgarse a comprobar lo contrario cuandi fuera demasiado tarde?
Hay a quienes no les importan las consecuencias de sus nefastas acciones, pues tampoco creen que serán castigados por Dios, el destino, la vida o la justicia humana. Sin embargo, aquellas personas codiciosas cuya moral es casi inexistente ni siquiera imaginan cuan real puede ser el precio a pagar.
Asesinos, violadores, psicópatas, codiciosos, furibundos, orgullosos, lujuriosos... ¿Por qué llevar esa vida siendo tan simple ser mejor persona? Algunos han perdido aquí la esperanza de salvarse, sin ser necesario visitar el infierno y cuando alguien no se restringe buscando placeres, riquezas o alimentando odios, jamás halla satisfacción.
Aunque el mundo actual se parezca mucho a lo que podríamos llamar infierno por las atrocidades vistas aquí, como alguien capaz de escandalizar niños inocentes, no podemos estar seguros de haberlo visto todo.
Algunos no se restringen porque creen que después de esta vida no hay otra. Ello les facilita dejarse llevar sin restricciones. ¿Pero y si la hay? ¿Qué pasaría si creyeramos en una vida única y libertina pero luego de morir, debiéramos pagar eternamente?
Les puedo describir mi infierno como un sitio de oscuridad absoluta, donde el menor temor es sentir a entes empujarme hacia abajo y no me atrevo a mirar porque la impresión sería casi mortal. Empero, hay tantos infiernos como personas. Me parece insensato arriesgarse por gusto.
Para salir de ahí prometí llevar una buena conducta y ser más virtuoso, porque nunca lo he sido. Pero jamás dejaré de cometer errores por mi propia condición imperfecta.
Que triste es vivir en un mundo donde Dios ha muerto y los grandes valores son constantemente subestimados: amistad verdadera, amor, respeto y fe son tesoros de unos pocos o conceptos románticos considerados impracticos e inalcanzables. Si alguien se pregunta de qué sirve la amistad sincera existiendo Facebook, le responderé que un ordenador nunca debe apagar la calidez humana.
Es extremadamente fácil ser inicuo en esta vida, porque hasta nos puede dar placer, pero éste es tan pasajero que a veces ni se disfruta.
Cuando oigo a un fumador diciendo que de algo debemos morir, siento cuan rendido está. Nada merece la pena condenarse para siempre en una prisión donde los peores castigos son indescriptibles aún para el escritor más prodigioso.

lunes, 24 de enero de 2011

"El diario íntimo de Lucrecia Borgia". Bouflet, Joachim.

La Editorial Diana publica por vez primera en julio de 2006 esta novela histórica del investigador Joachim Bouflet, quien además se especializa en el estudio de las concepciones religiosas.
Basándose en registros históricos, el autor expone la sufrida fortaleza de un personaje célebre por su infame reputación, desmitificando los acontecimientos atribuidos a la hija del Papa Alejandro VI -Rodrigo Borgia- y hermana de César, quien además de ser conocido por sus atrocidades, fue literariamente inmortalizado como el «Príncipe» de Maquiavelo.
En esta biografía, la diarista que comienza a escribir dos meses antes de su muerte, muestra una faceta humanista, filosófica y atormentada. En la obra se revela alguien muy alejada de aquella cortesana, envenenadora y asesina que solemos reconocer por ilustraciones modernas.
Antes de descubrir este libro, habría creído cierta la leyenda negra de esta mujer, porque inmersa en un mundo bélico, traicionero y codicioso sería entendible defenderse con las armas femeninas. Sin embargo, Lucrecia no fue una psicópata como bien podría ser calificado su hermano, sino que se relacionaba con filósofos y místicos renacentistas, alcanzando notoriedad en aquel entorno..., raro para mujeres de aquella época.
La historia atrapa más por el hecho de averiguar los verdaderos acontecimientos en la vida del personaje, aunque cada entrada al diario es en sí misma un capítulo y parecen a ratos que son muy extensas. No es como aquellas crónicas donde las anotaciones pueden ser breves.
Sin embargo, se entiende que inteligentemente el autor logre reivindicar a Lucrecia en la historia, aún cuando la mayoría de las fuentes -verdaderas o falsas- digan lo contrario.
En realidad, Lucrecia fue relegada a ser instrumento político porque en aquellos años, la mujer debía ocupar una posición inferior a la del varón. Por ello, para leer esta novela es necesario deshacerse de prejuicios.
Totalmente contraria a las leyendas originadas en la obra de Víctor Hugo, esta biografía novelada nos permite reconstruir no sólo hechos sino también hasta cierto punto, la historia.
El autor de "Falsarias de Dios", "Edith Stein" y "Padre Pío" podría habernos mostrado a su heroína con cualquier otro género literario, pero al enseñarnos un diario íntimo, capta el interés del lector por este personaje que en otro contexto podría parecernos sombrío o poco atrayente.
Bouflet nos embelesa además con su maestría narrativa, cuando personifica a Lucrecia y sensibiliza por su prosa casi poéticamente, en un diario más reflexivo que sólo escrito para registrar acontecimientos exactos.
Extendida hasta las 432 páginas -con Epílogo incluido-, el autor da contexto histórico a su relato enseñando pequeñas reseñas biográficas de algunos personajes contemporáneos de la protagonista.

domingo, 23 de enero de 2011

Almuerzo de Tarkan Fans Chile

La vez anterior fue una cena y ahora un almuerzo en Döner House. Muchas asistentes eran caras nuevas, pero sin duda lo más gratificante fue recibir socias que viajaron desde Antofagasta y quienes están comprometidas con la causa de viajar a Estambul en junio próximo.
La pasamos genial comulgando en torno a Tarkan, su música y deliciosa comida turca mientras planificábamos nuestra aventura.
Paulina y yo nos transportamos en Metro y aunque tuvimos la mala suerte de que el ascensor estaba descompuesto en la estación donde nos dirigíamos, ella no se hizo problema al pedir asistencia a guardias para subir mi silla de ruedas por los escalones. Es cierto que gestionando se puede lograr casi cualquier cosa o como ella dice: «A Dios rogando y con el mazo dando».
Afortunadamente en Estambul todo está habilitado para turistas y minusválidos porque aquí, eso no puede esperarse aunque sea ley.
Cuando ya habíamos acabado nuestro almuerzo y tras mucho reír, se nos aproximó Ahmet, chico estudiante de ciencias políticas a quien conocí hace dos años en Fundación Catarata. Con toda la amabilidad y simpatía que siempre le ha caracterizado dio consejos, recomendaciones, datos turísticos y otras referencias muy útiles.
Como si ello fuera poco, nos ofreció impartirnos clases grupales de turco a un costo voluntario. Francisca estudió con él durante dos meses y maneja muy fluidamente el idioma. Esto es en especial importante no sólo por cultura general, sino también porque deseábamos estudiar inglés pero una vez allá, resultará estupendo ser trilingüe.
La madre de Paulina tiene razón al pensar que cualquier viaje -en este caso a Eurasia- te amplía el horizonte y para nosotros, también significa superar nuestras propias limitaciones.
Un ejemplo claro es que agotaremos todas las instancias posibles para conocer a Tarkan y presentarnos como un grupo oficial de fanáticos, aunque vivamos en el último lugar del mundo.
Le agradezco de manera especial a las chicas que viajaron desde Antofagasta: Eurídice con su hermana y Graciela con su marido.
Además, debo agradecer a los esposos de Graciela y Madelaine, que las acompañaron a pesar de no compartir su fanatismo por Tarkan.
Me alegra especialmente que todos los asistentes se hayan sentido cómodos y pudieran disfrutar del encuentro, porque nuestra idea era también afianzar lazos, hacer amistad.
Ahora debo ejercitar mis piernas de algún modo para no sufrir el mal de la Clase Turista y acabar con un edema pulmonar, como Fulvio Rossi cuando fue a China.
Ya estoy contactándome con algunas admiradoras internacionales de Tarkan, pretendiendo entrevistarnos una vez en Turquía y conocer al artista.
Espero que las ideas planteadas para recaudar más fondos puedan llevarse a cabo, como la completada.
Nuestro viaje está a la vuelta de la esquina y ya sea que conozcamos a Tarkan o no, dependiendo de su agenda -esperemos tener suerte-, nos aguarda una gran aventura y cuando seamos viejos, aún recordaremos cada paso en aquella hermosísima ciudad.
No puedo acabar este artículo sin antes expresarles mi gratitud y admiración por su prestancia integrándose activamente. Hermanos todos en la causa, gracias totales.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.