«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

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viernes, 7 de julio de 2017

De las fotos filtradas al mercantilismo sexual

Recientemente es muy frecuente ver en los medios alguna noticia sobre famosos que se han tomado fotos íntimas y luego, misteriosamente se filtran desatando un escándalo, como si se tratara de un tema país. En realidad, ha habido casos sobre todo de mujeres, en los cuales las víctimas han sido incluso despedidas de sus empleos y no puede negarse que las consecuencias van más allá del reportaje en un programa matinal o farandulero.
Sin embargo, en otros casos sin importar la nacionalidad del afectado, el hecho de filtrarse fotos se toma casi como un chiste sobre todo si la víctima es un hombre. Entonces, podría ser apropiado aunque no siempre, sospechar que el incidente ha sido provechoso para potenciar la carrera profesional, a veces alicaída, del sujeto… Lo mismo suele ocurrir cuando una celebridad de quien hace tiempo no se habla, repentinamente sale del armario por la puerta grande.
En lo personal, siento que como espectador, a veces intentan meterme el dedo en la boca con el asunto de fotos íntimas filtradas. Algunas víctimas argumentan que su privacidad ha sido vulnerada, que las imágenes son falsas o no han dado permiso para publicar aquel material. Empero, en sus redes sociales todo es público y además, argumentan tomarse fotos desnudos para enviarles a sus parejas por WhatsApp debido a la ampliación actual experimentada por la sexualidad actualmente… No me vengan con cuentos.
En primer lugar, sin importar si son famosos o no, casi todos los usuarios de redes sociales buscan seguidores aunque no tengan nada qué decirle al mundo y por eso, algunos cometen el nefasto error de publicar contenido sin ningún filtro de privacidad, siéndoles prácticamente imposible asegurarse de que ese material no sea después utilizado por algún inescrupuloso; el ego pesa más cuando buscamos admiradores.
Yo tengo un perfil en Instagram, pero es privado porque aún siendo escritor, no me interesa tener veinte millones de seguidores a los cuales de ningún modo podría responder todos sus comentarios y mensajes. No es mi intención hacerme perfiles en redes sociales para publicar cinco selfies diarias sin importar quién las vea o comente. Por lo mismo, no sigo ninguna figura pública nacional salvo un escritor, pues la mayoría ignora a sus seguidores y sólo alimenta el ego con los halagos. Parto de la base que si no tienes ningún criterio selectivo al aceptar amistades en redes sociales –de las cuales muy pocas lo son realmente–, no puedes quejarte de que luego tus fotos aparezcan en alguna página que hasta desconoces.
Por otro lado, si bien en mis cuentas tengo algunas selfies, creo que es muy poco interesante postear cinco diarias y de algún modo la gente se agota. Prefiero poner fotos sobre los temas que me interesan como Turquía, comidas, películas, libros, hechos noticiosos e incluso personajes históricos. De esa manera me doy a conocer como persona y no sólo un maniquí.
Además, en cuanto al otro punto, no puedes alegar que violaron tu privacidad si para ti una expresión de la sexualidad es enviarle por mensajería instantánea fotos de desnudos a tu pareja. La intimidad no requiere de avances tecnológicos, porque implica el encuentro amoroso entre dos personas que se respetan… Y si quieres tener sexo casual con más personas sin necesidad de implicarte emocionalmente, eres libre de hacerlo; incluso puedes buscar compañeros sexuales en páginas como Badoo, Tinder, Match o Grindr. Pero si eres alguien famoso, no pretendas que los demás usuarios respeten tus fotos sin difundirlas ni niegues tener perfiles ahí.
De un tiempo a esta parte me molesta que no se transparenten las situaciones difundidas en medios masivos de comunicación. Últimamente cuando ocurren estas filtraciones, los rostros televisivos solidarizan tanto con el afectado que le victimizan a ultranza. ¿Pero dónde queda la responsabilidad de esta persona cuando decidió tomarse fotos desnuda, sin considerar los riesgos al ser un personaje público? Luego, aparecen dando entrevistas donde se lamentan de las consecuencias posteriores o niegan ser quien aparece en las imágenes aunque a todas luces sean auténticas y hacen uso de su credibilidad.
¿La marca de nacimiento, lunar o tatuaje te salió al revés? Cualquiera sabría que si la foto fue tomada frente a un espejo por ejemplo, todo sale del lado contrario.
¿Tu trasero no es tan bien formado como se ve? Bueno, existe el Photoshop que podrías usar si tu intención es tener más seguidores; si usas tanto maquillaje para salir en televisión, emplear este programa no te supondrá un impedimento. Hay otros casos en que por ejemplo, si la persona apoya su trasero sobre alguna superficie, se verá más turgente que estando parada.
¿Dices que le pusieron tu cabeza al cuerpo de otra persona o que no se ve tu rostro porque estás de espaldas? Pero a veces hasta se nota la joyería que usas como por ejemplo, collares.
No me considero un personaje público y tal vez si quisiera, podría tomarme fotos desnudo aunque por dignidad, actualmente prefiero no hacerlo. Pero si fuese famoso, jamás se me ocurriría… Algunos lo hacen sin pensar en el costo y sólo por divertirse un rato, pero después se dan cuenta del error e intentan poner un paño frío para no perder el empleo ni ver menoscabada su reputación. Según yo lo veo, si metiste la pata, es mucho mejor ser honesto y estar al pie del cañón hasta el final, admitiendo ser tú quien aparece en las fotos; total, es tu vida, es tu cuerpo y si quieres mostrárselo a todo el mundo, hazlo. Nadie te obligó ni te chantajearon y tampoco te drogaron, lo hiciste por voluntad propia; cuando un adulto toma decisiones, sean buenas o malas, debe vivir con el resultado.
Ahora se afectó a hombres. El primero dijo que habían sacado fotos de sus perfiles públicos en redes sociales y trucaron una donde supuestamente se ve su trasero reflejado en un espejo. Sin embargo, no demandará a quien las publicó en su propio blog gay de famosos chilenos desnudos y hasta se lo tomó con humor. Me alegro, porque siendo un rostro televisivo ha salido del armario y hablado abiertamente de su sexualidad, con naturalidad; no tendría sentido espantarse porque la comunidad gay y bisexual quiera verlo desnudo.
Esta figura pública nunca ha temido desperfilarse y también es bueno que tampoco permita a los medios encasillarle en un marco inquebrantable del profesional uniformado e incorruptible, pues antes que todo es un ser humano con luces y sombras como todos. Lo peor es pretender construir una imagen incorruptible, como si estuviésemos por encima de los demás seres humanos, pues nadie es infalible.
El segundo admitió que las fotos eran suyas, incluso una frontal. Pero negó haber dado su permiso para publicarlas en alguna página gay. Sin embargo, lo bueno en su caso es que considera natural la desnudez. A mi parecer, si estas fotos trucadas o expuestas sin autorización causaron tanto revuelo, ambos deberían publicar imágenes auténticas para que los demás hablemos con razón y no nos llenemos de aire la boca. Entonces, podrán enorgullecerse diciendo «Esto es mío» pero además, conseguirán muchos más seguidores porque a fin de cuentas, a eso se reduce en la mayoría de los casos.
Un programa de farándula le consultó al dueño del blog gay donde se publicaron estas imágenes y sin especificar nombres, se defendió diciendo que la mayoría del material se lo envían los dueños por chat. Desconozco el aspecto legal y puede ser absolutamente equivocado, pero dependiendo de la conversación sostenida y mantenida en privado, basta con decir «Puedes hacer lo que quieras» para darle al individuo un permiso implícito aunque la intención no fuera esa.
En lo personal, creo que siempre se debe utilizar el sentido común… Si estoy chateando con el dueño de un blog donde se expone material de desnudos y le envío mis fotos, debo deducir que aún sin darle una autorización explícita, estoy arriesgándome. Además, actualmente es incluso ingenuo creer la seguridad tecnológica; en primer lugar, toda foto se toma para ser mostrada y no guardada bajo siete llaves pero en segundo, si queremos mantener nuestra privacidad deberíamos tener siempre presente cuan vulnerable es todo contenido virtual, sin importar cifrados, respaldos ni complejas contraseñas.
Algunos son muy inseguros en alguna medida; excepto yo porque sé que soy feo, pero no necesito publicar fotos íntimas para saberlo… Ya en serio, antes buscábamos la validación personal estudiando una buena carrera pero hoy la perseguimos mediante opiniones de terceros sin siquiera conocer a quienes nos dan los dichosos Me gusta, sin importar cuánto debamos hacer para conseguirlos.
A menudo cuando perseguimos tanto la aprobación de terceros, aunque sea vacía y a través del exhibicionismo, es porque arrastramos algún trauma con frecuencia desde la niñez porque nuestros compañeros de clase nos molestaban por ser gordos, flacos, tímidos, pálidos, pecosos, padecer acné o alguna otra circunstancia… En mi caso no me avergüenza decir que mis compañeros me robaban la colación a pesar de sufrir diabetes e incluso, por usar una silla de ruedas y serme imposible avanzar con ella entre los pupitres, estaba obligado a gatear y algunos me llamaban como si fuese un perro, silbándome; cuando estaba hincado, se aproximaban diciéndome «Aprovecha la altura» para sugerirme hacerles un felatio. Aunque parece cruel, no puedo pintarme como una víctima indefensa e incapaz de responder, pues sí lo hacía. Nadie puede decirse víctima del hostigamiento sin haber correspondido en alguna medida. Pese a todo, todavía tengo muy buenos amigos de aquella época, pues comprendí que a esa edad sólo tenemos ganas pero ninguna madurez. A veces estos traumas perduran hasta la adultez aunque no hagan efecto nefasto.
Inevitablemente hemos caído en un espiral de degradación personal donde si no tenemos seguidores, nos frustramos y si queremos sexo, lo buscamos en cualquier parte, sin importarnos ningún vínculo emocional ni empático con el otro. Como resultado, mercantilizamos la intimidad al punto de cosificar al prójimo, quitándole su valor como individuo pensante y emotivo. Peor todavía, nosotros mismos nos restamos valor, engañándonos al pensar que la autoestima consiste en conseguir un elogio insignificante… Publicamos una imagen supuestamente íntima en la cual a veces ni siquiera mostramos el rostro sino sólo un trasero o la genitalidad, como diciendo «Esto es lo que ofrezco».
Ahora es tan fácil llegar a un desnudo buscando pornografía, viendo televisión, en el cine y tantos otros medios, que el cuerpo humano ha perdido gran parte de su belleza al mostrarse no como estética sino más bien, como mero objeto.
Al contrario, deberíamos valorarnos, respetarnos y aceptarnos mutuamente primero por nuestra condición como seres humanos, lo más básico. Lamentablemente todos los fenómenos de relación dados en redes sociales ni siquiera se aproximan a la complejidad del diario acontecer en la intimidad del vincularse desde cualquier vereda entre las personas.
Tal vez en muchos artículos soy impopular por no opinar como lo hacen las masas, generalmente manipuladas por los medios y que en gran parte tampoco se interesan por informarse o simplemente deducir… Pero no me importa, porque tengo una opinión propia, analítica, crítica, constructiva, pensante y no me limito a repetir ciegamente.

miércoles, 21 de junio de 2017

Laylat al-Qadr 1438 AH

Laylat al-Qadr (Noche del Destino, Kadir gecesi).
En Turquía, hoy se celebrará Laylat al-Qadr (Noche del Destino) en que empezó la revelación del Corán.
Según la creencia musulmana, en Laylat al-Qadr (Noche del Destino) se inició la revelación del Corán al Profeta Muhammed (saws) por Allah (swt) a través del ángel Yibril (as).
Se reveló esta noche el Corán que ilumina los corazones oscuros, que ofrece tranquilidad a los corazones y que nos avisa la meta de nuestra existencia.
En esta noche, que equivale a mil meses, los musulmanes alzarán sus manos hacia el cielo para pedir perdón a Allah (swt).
Todo el mundo islámico rezará en todas las partes del mundo por la paz y hermandad.
En la Noche del Destino, que no se sabe exactamente en está oculta en los últimos 10 días del mes de Ramadán, los musulmanes rezarán de manera más ferviente, y en particular durante el rezo nocturno en estos ultimos 10 días del mes de Ramadán. Y se levantarán, orarán y esperarán que Allah (swt) les conceda sus peticiones y acepte sus disculpas durante esta noche sagrada.
Los que pueden permitir dedicar su tiempo al culto a Allah (swt) permanecen en la mezquita o en otra lugar durante los últimos diez días de Ramadan. Este culto se conoce con el nombre de i'tikaf (retiro). Ayunan durante el día, ocupados en la contemplación de Allah (swt), realizando oraciones voluntarias y estudiando el Corán, día y noche, además de las obligaciones que realizan junto con la congregación. La comida y demás necesidades vitales se obtienen dentro de la mezquita, con lo que no tienen por que abandonar el recinto excepto por razones religiosas genuinas. Con esta dedicación a la contemplación de Dios, los musulmanes esperan recibir favores divinos y bendiciones en conexión con esta noche sagrada.
Profeta Muhammad (saws) era bastante estricto en este tema. Se dice que cuando empezaban los últimos diez días de Ramadan, permanecía despierto toda la noche y realizaba su culto con mayor diligencia.
La sura del Laylat al-Qadr en el libro Sagrado.
https://www.youtube.com/watch?v=Hcv1Cvh4HCQ

sábado, 27 de mayo de 2017

Ramadân 1438 AH

Con el favor de Allâh (cc) la comunidad musulmana ha iniciado un nuevo Mes Sagrado de Ramadân en este año1438 AH y se nos das la maravillosa oportunidad de acercarnos más a Nuestro Señor, mejorar como personas, conseguir el perdón de nuestras faltas y purificarnos de aquello con lo cual nos intoxicamos en todo sentido durante el año.
Sé que al llegar estas fechas publico ewntradas como un predicador, haciendo que el blog parezca desperfilarse un poco de lo que comunmente trato, como temas de discriminación o crítica social. Sin embargo, es precisamente por el tono negativo que muchas veces adquieren mis artículos, que ahora me doy el lujo de tomarme una pausa contemplativa a mi modo, porque un musulmán siempre reecuerda a Allâh (cc) -no sólo una vez cada doce meses-, y ahora puedo reconsiderar muchas cosas, asimilar tristezas y valorar mis alegrías... Las bendiciones llegan de muchas maneras y no siempre nos damos cuenta de inmediato.
Muchas veces algunas personas cuestionan mis prácticas religiosas creyendo que soy demasiado exigente conmigo mismo. Empero, pocas cosas en esta vida mundana son tan satisfactorias como dedicarle un tiempo al cultivo de nuestra propia espiritualidad, sin que nadie nos obligue sino porque queremos hacerlo habiendo adquirido un compromiso con Allâh (cc) y con nosotros de igual manera... En ese sentido, la gente no comprende que para un musulmán los actos de adoración no son un sacrificio.
El sacrificio como yo lo entiendo, es algo que nos cuesta porque incluso sufrimos haciéndolo. Pero algo que hacemos por la complacencia de Allâh (cc) no nos duele ni molesta. Lo realizamos con agrado.

martes, 25 de abril de 2017

Preferencial para discapacitados

Regularmente cuando escribo un artículo en este blog es para hablar sobre las relaciones y lo mucho que se ha deteriorado el modo de convivir con otros seres humanos debido a las redes sociales. Sin embargo, hoy quiero hablarles de algo mucho más importante y que me afecta directamente, pues como muchos de ustedes ya deben saber después de todos estos años leyéndome, soy minusválido y uso una silla de ruedas.
Esto último ha dificultado  que pueda conseguir un empleo estable pese a mis notorias capacidades y más aún, que pueda volver pronto a Estambul por falta de un compañero.
Pero ayer ocurrió algo que me enrostró nuevamente la indiferencia social ante mi discapacidad. Casi siempre cuando mamá y yo salimos, ocupaos las estaciones de metro donde hay ascensores y aunque existe por todas partes un letrero que reza «Uso preferencial para discapacitados», debemos quedarnos esperando abajo cuando lo aborda gente gorda y floja que pudiendo usar las escaleras sin ninguna dificultad, no lo hace.
Durante la tarde, ya regresando a casa después de haber disfrutado una agradable tarde con mamá y mi tía comprando, abordamos el ascensor en estación Las Rejas, donde en primer lugar un grupo de personas nos empujó para entrar cuando ya habíamos subido; estábamos tan apretados, que las puertas no se cerraron porque el bolso de una mujer quedaba fuera y así lo hizo notar mi tía.
_ Señora, la capacidad máxima es de diez personas.
_ Sí, pero hay una silla de ruedas –dijo mi tía.
_ Eso no tiene nada que ver.
_ El uso del ascensor es preferencial para discapacitados –intervine, molesto pero sin ser insolente.
_ Cabríamos todos si alguien se sentara en las piernas del joven –me respondió alguien desde atrás.
Es verdad que la capacidad máxima del ascensor es para diez personas, paradas. Pero, habiendo dentro alguien en silla de ruedas, el único letrero que tiene validez dice «Uso preferencial para discapacitados». Es el colmo que yo en mi condición deba incluso, soportar el descriterio y la pésima educación de alguien que incluso existiendo un letrero y una ley, sugiere que deba sentar a alguien sobre mí para evitar la incomodidad a una persona completamente sana, pero perezosa a ultranza.
¿En qué clase de sociedad podrida vivimos, para que estando sentado en una silla de ruedas, no baste como suficiente prueba de que me es imposible usar las escaleras? No puede ser que esa persona sea tan indolente y no se baje del elevador.
¿Por qué debo aguantar que alguien me debata sobre mi derecho a ocupar un ascensor en el metro o cualquier otro lugar? No importa si existen letreros o leyes, pues es cosa de sentido común que si estás sano, deberías cederle tu lugar a un discapacitado, un anciano o mujer embarazada.
Tal vez esa mujer fue despedida de su empleo, su novio la cortó o tiene otro problema. ¿Por qué es asunto mío? Nada de eso justifica que sea poco solidaria, mal educada y tampoco son razones para cederle mi espacio.
No estaríamos juntos por más que los pocos segundos compartidos en ese espacio, pero además de buscarnos pelea a mi tía y a mí, ni siquiera tuvo la gentileza de dar su punto de vista educadamente; de cualquier manera, yo siempre tendría preferencia para usar el elevador. Ahora ni siquiera te saludan y así como ella tampoco sabe todo el sufrimiento que he pasado por ser discapacitado, yo tampoco debía investigar su vida para saber la fuente de su mala actitud.
He sido breve, pero en esta ocasión les pido que por favor no se conformen sólo con leer el artículo sino que además, lo difundan.

sábado, 1 de abril de 2017

Exhibicionismo sin contenido

Foto: Doctora María Luisa Cordero para Guachacas.cl.

La psiquiatra, doctora María Luisa Cordero, dice que los seres humanos tenemos cierto porcentaje de voyerismo y exhibicionismo en nuestra personalidad. Según afirma, esto queda plenamente demostrado en el mal uso que le damos a las redes sociales.
Siendo comunicador social y sin tener ningún estudio de medicina, me es muy fácil darme cuenta de que actualmente la gran masa usuaria considera las diferentes plataformas sociales como un medio no para relacionarse con gente sino al contrario, sólo para tener más seguidores.
Pretenden tener mil amigos que comenten todas sus publicaciones, pero no les gusta ser parte de los mil amigos de otro ni comentar nada. Hay algunos quienes tampoco se dan el tiempo para responder algún mensaje y dialogar.
Te eliminan y hasta te bloquean porque pasaste dos días sin reaccionar a cada foto y estado suyo. Pero por otra parte, tampoco les gusta cuando pasas al pendiente de sus palabras, pues lo consideran acoso. Tienen complejo de diva.
Hago mea culpa en reconocer que como escritor, también busco seguidores aunque no me guste esa palabra. El Islam enseña que uno no debe seguir a hombres sino sólo a Allâh (cc); tampoco me gusta llamarles admiradores, porque siendo autor no soy mundialmente conocido ni he hecho algo merecedor de admiración. Me parece despectivo denominar como fanáticos a quienes simplemente me escriben buscando amistad, familiaridad porque les guste mi trabajo.
Por otro lado, hago una diferenciación bastante marcada entre quienes son mis amigos y conocidos. Detesto cuando alguien asegura que todos sus contactos en Facebook son amigos, pues es imposible relacionarse con todos del mismo modo; no existe el tiempo o la disposición suficiente para dedicarle a cada persona.
Además, a todos nos interesa decir lo que pensamos pero no meditar sobre las palabras ajenas. La actriz Calista Flockhart interpretaba a Cat Grant, jefa y fundadora de CatCo Worldwide Media en la serie estadounidense de ficción Supergirl; en una charla con Kara Danvers, personaje interpretado por Melissa Benoist, le dice que todos los Millennials exigen su derecho a la libre expresión, aun cuando no tienen nada qué decir.
Ésta es una crítica abierta, seria y muy cierta a la actitud mostrada por los usuarios de redes sociales en general –habrá alguna excepción, porque no me gusta generalizar–. El ácido comentario no apunta a que los jóvenes deban siempre hablar sobre temas de importancia global como la guerra civil en Siria, la permanente crisis en Palestina o la inestabilidad política y económica de algunos países. Más bien se refiere al empeño de todos por conseguir seguidores, pero despreocuparnos absolutamente del mensaje entregado.
Peor aún, en busca de seguidores, admiradores, fanáticos o como quieran llamarles, la mayoría ha olvidado cómo hacer amigos porque no les interesa la calidad humana de esos usuarios y se transforman en meras fotos de perfil sin valor ni contenido. Esto demuestra el desorden emocional e incluso psicológico de quienes se concentran excesivamente en los Me gusta. La generación de los Millennials prefiere relacionarse con usuarios de distintas plataformas sociales porque les resulta emocionalmente menos complicado que vincularse con alguien real, más allá del ordenador y que también tenga bemoles.
Siempre hago críticas de esta clase aunque pareciera ser que nunca doy una solución. Es porque no la hay o al menos, no una que pueda dar resultado para todos los casos. Conservar y desarrollar nuestra propia capacidad de mantener los afectos o relaciones depende de cada uno individualmente; tener éxito en esta tarea se logra sólo con el respeto mutuo.
Habrá quienes pasen de largo este artículo ni bien lean el título, otros lo dejarán a la mitad por aburrirse y los peores, serán incapaces de darle sentido e importancia a mis palabras porque simplemente no les importa el prójimo. Sin embargo, me explicaré de la manera más simple posible a aquellos que puedan internalizar esto hasta llevarlo a la práctica… Actualmente todo está globalizado al extremo de poder contactarme con un desconocido en Kuala Lumpur, por ejemplo; pero dejemos de buscar la fama instantánea publicando cualquier mensaje irrelevante y al contrario, comencemos a considerar que nuestro público está compuesto por seres humanos heterogéneos, iguales a nosotros en importancia y también quieren ser escuchados.
La única manera de comenzar a recibir la importancia que creemos merecer tanto de otros es ser recíprocos y  darles atención, escribirles, interesarnos por ellos como personas –no sólo por su apariencia física–. Cuando comentemos sus publicaciones hagamos intervenciones inteligentes, que ameriten una respuesta diferenciándose de las típicas trivialidades breves o los emoticones. De esta manera se verán obligados a desarrollar un discurso con contenido o significado. Más aún, nos distinguirán entre la muchedumbre y tal vez, correspondan nuestro interés.
Usemos las redes sociales de manera positiva; si tenemos aquella tendencia exhibicionista que expone la doctora Cordero, mostremos algo bueno; seamos seres pensantes y afectuosos, dejemos de convertir a los demás en objeto de fanatismo frívolo, ganémonos la verdadera admiración del lector, oyente o espectador.
Hasta ahora los usuarios de plataformas sociales han empleado la política del quid pro quo o traducido del latín una cosa por otra. Es decir, si no comentas mis publicaciones yo tampoco comento las tuyas, si me eliminas yo te bloqueo, si me ignoras te ignoro. Comencemos pues a emplearlo de manera positiva, es decir tanto me das tanto te doy y si alguien se nos acerca, acerquémonos; seamos respetuosos del otro en cuanto a su calidad como ser humano, sin considerarle basura desechable.

sábado, 18 de marzo de 2017

Ignacio Fritz y su seducción oscura

Desde hace un tiempo he dejado de lado este blog por escribir mi nueva novela y tampoco me he ocupado de otros asuntos como por ejemplo, analizar la obra de otros escritores, colegas que tienen más talento y dedicación, como es el caso de Ignacio Fritz… Pocas veces hablo de colegas porque no me doy el tiempo de disfrutar su trabajo, salvo que sea tan publicitado comercialmente, que me sienta obligado a criticar, lo cual en algunas ocasiones me ha costado incluso amenazas de demanda. Elhamdülillah no se ha dado la ocasión en que algún escritor frustrado (sin nombre) lleve a cabo sus reacciones desproporcionadas.
En este mundo literario me ha tocado tener buenas y malas experiencias, como todos quienes intentamos incursionar en las letras. También sé que los egos son una competencia muy exacerbada, dejando el talento y la dedicación en un segundo o tercer plano.
Afortunadamente el terreno cultural en este país todavía cuenta con guerrilleros revolucionarios e idealistas, quienes sin tener una metralleta Hekler & Koch MP5, siguen defendiendo los pocos puntos restantes de narrativa valiosa con una pluma o su laptop. Éste tal vez no sea mi caso, pero sí el de Fritz, a quien como todo narrador rupturista, se le podría considerar caudillo de una literatura oscura, nada tradicional, pero excitante para un público exigente y disconforme.
Fundador de su propia editorial, defiende constantemente la postura del escritor emergente que tiene nuevos mensajes para difundir. Su propia obra es una colección polémica de palabras que los lectores necesitan interiorizar, para salir de la modorra hasta hoy conservada en un ambiente intelectual conservador.
Acostumbrado a romper con gusto los patrones tradicionalistas, el joven autor no necesita esforzarse demasiado para conducir a sus seguidores por un mundo de fantasía policial y terrorífica a la cual el común de la gente se resiste, paralizada por el mismo miedo que les hace quedarse en su zona de confort. Ignacio al contrario, es como un engendro salido de su propia pluma, que no resiste el encierro ni la impuesta estructuración; es un espectro seductor, que desde la tenue flama del rincón donde escribe, nos entrega generosamente su arte, incomprendido a veces por los sectores políticamente correctos. Sin embargo, es un bardo cuyos poemas novelados encantan al público más díscolo.
Podría decirse que Fritz es un moderno Lovecraft, cuyos demonios no se limitan a la tinta y papel sino que invaden impetuosamente el espacio real, hablando sobre lo que nadie más se atreve a decir. ¿Es esto algo negativo? Para nada sino al contrario, durante toda la historia el mundo ha sido movido por los innovadores y subversivos de quienes mientas más se les hace callar, mayor es el volumen de su voz, para derribar las altas murallas de los círculos más herméticos, hasta romper la estructura en sus bases y construir algo nuevo, mejor, libre.
Cuando el autor se propuso establecer su propia casa editorial, la idea era publicar aquello que otros sellos rechazaran por considerarlo poco comercial aunque fuese excelente. Con el tiempo y después de mucho esfuerzo, nos han entregado obas brillantes, capaces de renovar el universo literario chileno y global. En este sentido, los monstruos de Fritz han hallado en las obras de otros autores a perfectos cómplices para alimentar un imaginario colectivo en pleno crecimiento.
Bram Stoker hizo lo propio en el siglo diecinueve con su obra Drácula, para denunciar realidades sociales de las cuales nadie quería hacerse responsable y al igual que su personaje ha sabido entregar el mensaje sin verse limitado por el tiempo, muy probablemente los engendros del genio que nos convoca en este artículo también sabrán adaptarse a las eras más evolucionadas en un futuro desconocido.

sábado, 18 de febrero de 2017

Mi trabajo avanza

A punto de las trescientas páginas en la secuela de Síndrome de Estambul, sin saber cuánto más escribiré antes de terminarla pero seguramente la dividiré en siete capítulos extensos, abordando estos años desde que viajé a Turquía.
En esta obra también abordaré temas de discriminación que trato con frecuencia en este blog, pues pretendo denunciar algunas molestas realidades sociales como el hecho de que siendo físicamente discapacitado, es difícil hallar empleo estable en alguna empresa o incluso, moverse por las calles capitalinas que no siempre están habilitadas para sillas de ruedas, sin mencionar la indolencia cívica de individuos robándome el lugar en un elevador, atropellándome para subir a un carro del metro o empujando a mi madre porque van demasiado apurados como para pedir permiso.
Del mismo modo, la comunidad GLBTI tendrá su propio espacio en la novela, con personajes que expongan algunas de las mismas circunstancias vividas por homosexuales discriminados socialmente.
No olvidaré exponer el molesto trato que a veces recibimos los musulmanes por partre de gente ignorante e intolerante, sólo por practicar nuestra religión sin molestar a nadie.
En este sentido, la obra será como una proclama de ideales expresados en el principio de que cada persona tiene derecho a vivir libremente su vida sin molestar a otros y nadie puede apuntarnos con el dedo. A este respecto y aunque algunas personas no tengan ningún interés en la perspectiva religiosa, sólo Allâh (cc) tiene derecho a juzgarnos.
Además, contaré episodios de mi historia familiar, como homenaje a mis parientes vivos y fallecidos, para dejar un testimonio de nuestras vivencias. Es muy nostálgico y gratificante narrar cómo mis seres queridos llegaron a ser quienes fueron o son, aunque sus voces estén camufladas con la ficción novelesca nacida en Síndrome de Estambul.
Como último detalle aunque no menos importante, sacaré a la luz varios secretos del extinto grupo Tarkan Fans Chile como la razón de su desaparición, los conflictos internos y algunas experiencias que tuvieron lugar antes, durante y después de nuestro viaje, permaneciendo ocultas hasta ahora porque simplemente contribuyen al relato.
No sé si habrá una tercera parte. Depende mucho de si la segunda es publicada y de hallar un compañero de viaje para retornar a Turquía. Pero ahora con permiso de Allâh (cc), estoy esperando que la editorial Profil Kitap publique Síndrome de Estambul en Turquía, así que todo deberá ocurrir a su debido tiempo.

martes, 24 de enero de 2017

Renovar la esperanza

Foto: Barrio de Eminönü, Estambul - Turquía.
Cuando nacemos toda nuestra alma se encuentra llena de energía viva, pero en el transcurso de los años que nos toca permanecer en este mundo, partes se van muriendo hasta nuestro último minuto. Lo que aniquila el alma por partes es el sufrimiento en sus diversas formas desde el aparentemente insignificante hasta el más doloroso.
Una decepción amorosa, la muerte de algún ser querido o los sueños rotos son los corte fatales causados a esa energía interna que nos mantiene vivos, siendo el llanto la hemorragia surgida desde dentro. Cada vez que perece una parte, algo en nosotros cambia para siempre y no volvemos a ser los mismos aunque la superficie luzca inmutable.
Podemos seguir sonriendo públicamente aunque el corazón solloce día tras día por largo tiempo, hasta que sin darnos cuenta una mañana despertamos y en lugar de la herida abierta, tenemos una cicatriz imborrable.
Entonces, aunque antes nos hayamos resistido intentando preservar algo de aquella inocencia infantil o una humanidad sensible, lentamente endurecemos nuestros sentimientos dando lugar a un callo emocional, cierta coraza capaz de protegernos cuando creemos ser incapaces de resistir otro golpe.
Años atrás, cuando Sr. L y yo éramos amigos, lamentaba su condición por considerar que algunas personas tenían demasiado aprendido el papel de insensible, pues me parecía que no valoraba ni respetaba los sentimientos ajenos… El año pasado recibí en este mismo blog un comentario anónimo que reconocí como suyo porque daba pistas demasiado evidentes, jactándose de ser mencionado ocasionalmente en mis artículos pese a haberle borrado y bloqueado en las redes sociales.
Ciertamente a veces hablo de él, pero hasta hoy no me he lamentado de la decisión tomada. Todavía no podía darse cuenta del daño hecho a terceros cuando subestimas los sentimientos y te burlas… Creo que en parte, ésa fue una de las tantas razones para bloquearle, pues pese a haber transcurrido tanto tiempo conociéndonos, él no cambiaba ni evolucionaba en ningún sentido mientras yo sentía estar mirando hacia otros horizontes. ¿Qué aporte podíamos ser el uno para el otro? Ninguno realmente.
Sigo sin justificar de ninguna manera que una persona no valore a otra. Sin embargo, ahora entiendo la necesidad de velar ocasionalmente por los intereses personales y no entregarse completamente a la causa ajena, pues casi nadie antepone el bienestar de terceros por sobre los propios.
Cuando tus sueños se rompen, al principio sufres por sentirte desorientado frente a la vida y tener una innegable pérdida; incluso buscas algún responsable porque te cuesta aceptar la realidad. Pero rendirse no es para alguien que durante años ha luchado por conseguir una meta y aunque cueste alcanzarla, pareciendo algo imposible porque todo se opone, Allâh (cc) puede ver nuestros corazones y consolarnos.
Algunos amigos me aconsejan no perder la esperanza aunque parezca nadar contra la corriente y otros recomiendan cambiar mi sueño por alguno más realizable. Quizás mientras más cueste llegar al destino, mayor es la satisfacción de recorrer un arduo camino.
 Oh, mi Señor Allâh (cc), si es Tu voluntad, concédeme la posibilidad de retornar a Estambul y vivir nuevamente aquella felicidad que me hiciste sentir la primera vez; no dejes que me rinda ante las dificultades. Amîn. Amîn. Amîn.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.