«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

sábado, 26 de octubre de 2013

El Hombre de Acero



Hoy vi El Hombre de Acero, la nueva versión cinematográfica del clásico de DC Comics, Superman, esta vez llevada a la pantalla grande por el productor Christopher Nolan y el director Zack Snyder y protagonizada por Henry Cavill (Los Tudor, Stardust: El misterio de la estrella e Inmortales).
En realidad no hay mucho qué destacar en cuanto al argumento porque salvo algunas técnicas de relato, nos cuenta la misma historia ya por todos sabida sobre cómo y por qué Kal-El fue enviado a la Tierra. Sin embargo, en esta oportunidad se desarrollan aún más algunos personajes que anteriormente parecían un relleno. Por vez primera nos muestra a un General Zod (Michael Shannon) capaz de argumentar su maldad casi de manera justificable, diciendo que el propósito de su nacimiento siempre había sido proteger Kriptón.
Quizás sea éste el detalle más innovador que nos presenta la nueva versión, pues desde un principio se plantea que Kripton llega a ser un planeta tan avanzado, que ni siquiera es necesario el contacto sexual para la reproducción de sus habitantes, pues estos son diseñados genéticamente por un Códice, instrumento que contiene la información del ADN kriptoniano para producir en masa las nuevas generaciones, asignándoles desde su nacimiento la tarea que deberán desempeñar durante la vida adulta.
El argumento nos muestra que la razón para salvar a Kal-El es que ha sido concebido de la manera tradicional, siendo el primer bebé kriptoniano gestado en un vientre desde hace generaciones. Además, esta criatura lleva encriptado el Códice en su ADN y por lo tanto, tiene la clave para colonizar otro mundo.
Esta película te enfrenta estilo La Matriz a la posibilidad de desarrollar con mayor eficacia una manipulación genética que ya se está dando cuando en algunos países, los padres pueden programar las características físicas de un bebé inseminado artificialmente. Te plantea además, la disyuntiva moral de fomentar estas acciones.
Otra innovación concerniente al relato es que por primera vez se nos dice que hubo colonizadores kriptonianos en diversos planetas y en la Tierra antes de que llegara Superman y se aclara mucho más cómo sus padres sabían sobre la existencia de nuestro mundo. De hecho, hasta se da una referencia temporal para entender cuándo existió Kriptón y cuán atrasados estábamos tecnológicamente en comparación con ellos.
Desde un punto de vista más frívolo, lo interesante podría ser que esta vez Clark Kent es un tipo más viril, no tan amanerado y se acentúa la sexualidad del personaje mostrando más piel, múisculo e incluso vellos en el pecho. Tal vez esto pueda interesarle al público femenino o gay que antes debía conformarse con ver a un Superman casto. Para ponerme aún más superficial les diré que ahora el superhéroe no usa calzoncillos rojos sobre el traje, pero marca paquete.
Moralmente podría acentuar que el personaje se ve enfrentado a la culpa de perder a su padre adoptivo por no atreverse a usar sus poderes quedando expuesto. Además, ésta es la primera vez que Kal-El o Superman, un ideal, se atreve a matar, siempre para salvar vidas pero ya no posee restricciones impuestas tan férreamente por su crianza como humano.
Por último, los efectos especiales muy buenos, son el complemento perfecto para presentarnos un extraterrestre que al principio desconoce su origen pero mientras crece asume una superioridad con respecto a quienes le rodean.
Espero que tengan oportunidad de verla y disfrutarla.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.