«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

martes, 31 de diciembre de 2013

2014 Yeni Yılınız Kutlu Olsun!

Todo el mundo está escribiendo sus propósitos para el próximo año, pero yo como musulmán, no soy mucho de celebrar estas fiestas salvo considerando sólo la unión familiar. Por otro lado, creo que uno no debe plantearse buenos propósitos solamente a fin de año sino más bien, replantearse las metas diariamente para hacer obras pías constantemente y así, tener un feliz año durante doce meses.
Durante 2013 he cometido errores garrafales sobre todo en cuanto a mis relaciones interpersonales. Por ello, si tuviera la costumbre de fijarme buenos propósitos para cumplir el próximo año, serían los siguientes:
  1. Ser menos aprensivo con mis familiares, amigos y seres queridos. No insistirles tanto en que tengan más dedicación afectuosa hacia mí. No ser tan exigente.  
  2. Ser más amoroso, extremadamente cariñoso y así, ganarme el afecto de los demás. No cansarme en la tarea de demostrar amor al resto, aunque les resulte extraño. 
  3. Ser respetuoso y tolerante con quien opine distinto de mí. No dejarme llevar por el ego defendiendo apasionadamente mi punto de vista y al contrario, aceptar que mi verdad no es la que todo el mundo abraza. Respetar otros puntos de vista aunque no los comparta y no enfrascarme en discusiones absurdas. 
  4. Ser más riguroso en mis oraciones y cuando me sea posible, realizarlas calmadamente, dándome el tiempo para hacerlas lo más cercanamente posible a lo correcto.
  5. Esforzarme e incluso sacrificarme por lograr las metas que tengo, como volver a Estambul lo más pronto posible y llevar a la práctica el segundo punto con mis amigos turcos personalmente, no sólo por correo electrónico.
  6. Escuchar más, hablar menos y ser humilde en no presumir cualquier conocimiento. Mientras más sabia es una persona, menos se jacta de su saber y más consciente está de su propia ignorancia.
  7. Ser escrupulosamente honesto, en especial sobre mis sentimientos y no tener dobles discursos acerca de mis afectos.
  8. Leer el Sagrado Corán más seguido y buscarle sentido a sus palabras. No sólo leer sino que también internalizar su mensaje.
  9. Empeñarme incansablemente en realizar obras pías, aprovechando cada mínima oportunidad.
  10. Aceptarme tal cual soy, como Allâh (swt) me hizo. No siempre debemos saber ni necesitamos entender el propósito que Él tiene para Su creación.
Éstos son, creo yo, buenos propósitos para el próximo año. İnşAllah me sea posible cumplirlos, con Su ayuda.

lunes, 2 de diciembre de 2013

De literatura y egos



Cuando comienzo a escribir, aunque tenga una idea general o específica del tema, jamás sé hacia dónde me llevará la escritura. Supongo que en alguna medida, los escritores necesitamos dejarnos llevar por la pluma para no caer en la enfermiza estructuración del discurso.
Algunos escritores se creen el cuento de ser intelectuales y librepensadores, yendo por la vida como si todos los demás mortales no pudieran tener pensamientos profundos. Peor aún, cuando alguien les hace una simple pregunta, no dan una respuesta igualmente sencilla sino que al contrario, intentan profundizar inútilmente la idea como si todo lo que un escritor dice debiera ser trascendente.
Creo que un escritor no es respetado si dice que escribe sólo porque le gusta escribir, sin dar mayores argumentos. Mi editora, me dijo una vez que el gremio de los escritores es insolidario. Yo lo he comprobado con algunos colegas, aunque otros son bastante más aterrizados, careciendo del insoportable ego que podríamos tener quienes nos dedicamos a las letras.
Es cierto. Corremos el riesgo de caer en patrones narrativos y quedar caducos aunque tengamos talento. Pero a pesar de ello, parece ser inevitable que siempre hablemos sobre los mismos asuntos y no cuidemos más el reinventarnos. Hablo de una renovación completa, en la cual no sólo seamos capaces de abordar diversas experiencias narrativas sino que además, dejemos atrás los típicos convencionalismos intelectuales bohemios o ultraterrenos.
Yo no bajé de ningún Olimpo literario para ser admirado como vaca sagrada por los lectores potenciales y tampoco vine a dejar enseñanzas espirituales a este mundo. Más bien estoy aquí escribiendo porque realmente me parece una necesidad vital y lo digo ahora que no tengo dinero ni oportunidades suficientes para publicar otra novela, como también podría decirlo si fuese un escritor famoso.
Creo que la gran mayoría de literatos comienzan este camino con el mismo principio idealizado y de a poco se van deformando hasta convertirse en escritores meramente comerciales que no desarrollan su talento inicial. Es en este punto cuando empiezan a alimentar un absurdo ego.
He tenido la ingrata experiencia de conocer incluso a un escritor que me advirtió con tomar medidas legales por criticar su modo de presentarse ante los lectores. Por otro lado, también los hay quienes teniendo mucho más reconocimiento y bien merecido, actúan naturalmente sin sentirse amenazados por la crítica.
Por desgracia, en este sendero donde yo al menos tengo la necesidad de expresar un mensaje que tal vez a nadie le interese, pero que no puedo retener dentro, hay quienes siendo realmente talentosos no tienen oportunidades porque carecen del dinero, los contactos apropiados o una imagen de intelectual diseñada para impresionar al público.
Así es como injustamente muchos se quedan en el camino, debiendo darles el paso a aquellos que compensan su inexistente talento con favores o relaciones de interés. Así es como nuestra literatura tiene grandes joyas como algunas que tengo autografiadas por sus autores en mi librero pero también, hay mediocridad que uno nada más ver la portada, sabe el final.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.