«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

domingo, 31 de mayo de 2015

Fallece mi padrino

Hoy, después de una dolorosa y penosa enfermedad, ha fallecido mi querido tío Mario. Apenas tengo tiempo y ánimo para escribir estas líneas, agradeciéndole a Allâh (swt) que me haya permitido tenerlo en mi vida.
Deja un gran vacío en nuestros corazones, pero Allâh (swt) le ha tenido misericordia luego de su sufrimiento, que ha sido una difícil prueba para todos quienes hoy lo despedimos de esta vida, mundana y pasajera.
Que Allâh (swt) recuerde las buenas obras de mi querido padrino y le permita entrar al Yanna. Que nos consuele en estos momentos difíciles. Amín.
Duele saber que ya no estará con nosotros, pero en parte me consuela saber que esta vida es breve para todos así como también el sufrimiento. Además, sus constantes muestras de cariño me demostraron que de algún modo, nos preparó para este momento.
Siempre tendré muchos recuerdos de él y por eso, los escribo aquí. Un ejemplo de ello es que en la familia era el único que nunca olvidó saludarme deseándome la paz como lo hace un musulmán y aunque a otros eso les pueda parecer insignificante, es una demostración de su amor y respeto hacia mí.
Bendito sea Allâh (swt), porque me permitió hablar con él y acompañarlo hasta poco antes de su partida. Nos dio tiempo para despedirnos y manifestarle mi cariño.
En nombre de mi familia y mío propio, quisiera agradecer sinceramente el apoyo de todos los amigos que se han hecho presentes en estas circunstancias escribiéndonos, telefoneándonos y visitándonos.

«ĺnnalillah ve inna ileyhi reciun».
«De Allâh somos y a Allâh volvemos».

martes, 19 de mayo de 2015

Un esfuerzo emocional importante

Es muy fácil que producto del enojo, guardemos rencor por alguien que hemos estimado en algún momento de nuestras vidas. Últimamente he tenido experiencias nefastas, malos momentos, dolores y problemas que en alguna medida pudieron influir sobre mi estado de ánimo y mis relaciones; reconozco que frecuentemente soy torpe y no tengo filtro al decir lo que pienso o siento, pero a veces las personas con quienes he cometido esos errores son demasiado severas para castigarme.
Yo no quiero ser así. Entiendo que como humanos todos podemos cometer errores y no podemos evitarlo. Por eso, para mí lo más importante emocionalmente siempre ha sido decir lo que siento con toda franqueza aunque eso incomode, pues al igual que cualquiera, no tengo la vida comprada y desconozco mi fecha de fallecimiento… Por eso, no estoy dispuesto a guardarme algo sólo por temor a que mi interlocutor reaccione mal. No quiero irme a la Ultima Vida sin antes haber manifestado todo lo que siento y si luego eso causa rechazo, simplemente dependerá de cada persona.
Mi corazón es demasiado pequeño para darle espacio al rencor, orgullo, soberbia y crueldad. Si he de llenarlo con algo, prefiero que sea fe, amor, amistad, tolerancia y respeto aunque eso me haga parecer débil y patético frente a los otros.
Obviamente protegeré con un muro muy alto estos tesoros y no se los daré a cualquiera, porque ya me ha ocurrido muchas veces que me equivoco al hacerme una idea sobre determinado individuo y cuando ya le he dado entrada a mi casa o corazón por confianza, de pronto me traiciona, apuñalándome por la espalda e incluso rompiendo sus promesas.
Quizás durante toda la vida pasamos decepcionándonos de personas que hemos conocido y pretendemos jamás volver a confiar. Pero lo hacemos, porque necesitamos compañía y además, la soledad es demasiado dura. Por eso, tan inevitable como cometer errores es arriesgarnos a despertar sentimientos por personas, sin saber si éstas nos corresponderán o valorarán lo que entregamos.
Creo pues, que al ser inevitables las emociones, no me queda más remedio que decidir quién me importa realmente, ver quiénes valoran mi cariño en el caso de que alguien me lastime, fijarme si se arrepiente o le da igual. Dependiendo de ello, podría determinar si debo o no abrir nuevamente la puerta en cada caso. Sin embargo, confieso que hay algunos por quienes con gusto me metería el orgullo en el bolsillo y me esforzaría en demostrarles cuánto les quiero, sin importar el daño causado, pues esta vida es demasiado corta para llevar cuenta de las ofensas cuando realmente se quiere. Por otro lado, en algunos casos cuando te lastiman demasiado y ni siquiera manifiestan arrepentimiento, hay que saber protegerse de una posible agresión futura.
A veces me perece que las oportunidades hay que ganárselas. De todos modos, cuando he sido yo quien se equivoca y realmente me importa la persona lastimada, quienes verdaderamente me conocen no pueden acusarme de poco esfuerzo intentando corregir mis errores, porque soy incluso obsesivo demostrando que valoro ese afecto y estoy arrepentido de haberle lastimado.
¿Cuántos pueden decir lo mismo en esta época? Hoy las personas son consideradas desechables y las relaciones temporales. Es raro ver que alguien realmente se esfuerce por mantener una amistad por ejemplo, pasando por alto los tropiezos y atesorando más el vínculo forjado.
Sé bien quiénes valoran mi amistad, y lo agradezco sinceramente, porque cuesta encontrar gente realmente sincera y confiable, que no lo miren a uno como un sujeto problemático ni quieran sacar provecho de lo poco que pueda hacer por ellos. Esas personas son las que a fin de cuentas, deberían quedarse, si quieren, para acompañarme en este difícil camino.
Nótese que no discrimino diciendo quién merece o no estar conmigo. No es una cuestión de mérito porque también sé que, en su justa medida, quienes estuvieron en mi vida y ya se han ido, me quisieron y fui yo el que no supo mantenerlos cerca. De ahí mi empeño en recuperar algunos de esos afectos.

viernes, 15 de mayo de 2015

Formateo emocional

Esta tarde mamá tenía puesta la radio en la cocina y escuché un tema de Gloria María Milagrosa Fajardo García, más conocida como Gloria Estefan, y recordé que es la cantante favorita de Sr. L. ¿Por qué me vino a la memoria después de cuatro años sin verlo? No lo explicaría como nostalgia porque a estas alturas supongo que cada uno hemos hecho nuestras vidas.
Sin embargo, últimamente me he dado cuenta de que mi mayor colección no consiste en diarios íntimos, cajas, llaveros, armas antiguas o libros sino en afectos perdidos. Obviamente no los mencionaré aquí uno a uno, para evitar exponerlos. Pero resulta frustrante saber que me he equivocado tantas veces abriendo las puertas de mi casa y mi vida a personas que luego me defraudan y no cumplen sus promesas.
Al mismo tiempo, no puedo ser injusto y debo hacer hincapié en que también he conocido personas valiosísimas, chilenas y turcas, que pese al tiempo y la distancia siguen manifestando su cariñosa presencia en mi cotidianeidad… Puede ser que Sr. L tuviese razón al decirme una vez que hay gente con la cual uno comparte el camino sólo por un tiempo, para aprender y luego, las sendas se separan, porque simplemente no estamos hechos para compartir juntos toda la vida.
A pesar de ello, a veces cuesta tanto separarse de alguien a quien hemos querido muchísimo y como siempre me entrego tanto en mis relaciones de todo tipo, vivo con temor a perder esos cariños. Es entonces cuando desearía que el cerebro y el corazón humano fuesen iguales que el disco duro de una computadora y uno pudiese eliminar de la memoria los archivos temporales referentes a sentimientos o malas experiencias emocionales, quedando sólo el aprendizaje.
Hay personas de las que uno quisiera no acordarse más en la vida, no porque todas hayan sido malas aunque en algunos casos así sucediera, sino simplemente porque al recordarlas es inevitable preguntarnos cómo estarán ahora y es una interrogante que tal vez nunca tendrá respuesta. Además, apenas esos lazos se rompen uno quisiera saber cómo habría sido esa historia de haber resultado, pero pasado algún tiempo ya ninguna duda cabe de que si no tuvo un buen desenlace, es porque sencillamente no debía ser.
Entonces quisiéramos poder escuchar una canción sin recordar a esa persona, ese sentimiento, ese afecto ni lo que vivimos con ella. Lo cierto es que en esta vida hacemos muchas promesas de amor y amistad eternos y también nos las hacen; sabemos que muchas quedarán sin cumplirse y con el tiempo tal vez sean olvidadas, pero a pesar de ello escogemos creerlas aunque suframos cuando sean rotas. Es el precio de no querer estar solos.
Una vez dije «A la única persona que todo en este mundo le es indiferente, es a la persona muerta. Los demás, tenemos sangre en las venas». Creo que por eso todo nos afecta en mayor o menor medida y sin importar cuánto tiempo transcurra. Quien lo niegue está mintiendo o simplemente ha tenido suficientes tropiezos para aprender a esconder muy bien sus emociones.

martes, 12 de mayo de 2015

Millonario robo al periodista José Antonio Neme

El periodista José Antonio Neme sufre millonario robo en su departamento este fin de semana, mientras se encuentra en Bolivia haciendo despachos para Ahora Noticias y el matinal Mucho Gusto de Mega.
Los perpetradores entraron este sábado al edificio de Las Condes e ingresaron a su departamento con copia de la llave, sin que ningún vecino, conserje de turno ni el mayordomo vieran absolutamente nada.
Se robaron relojes, cadenas, medallas, corbatas, fotografías y otros bienes del comunicador que tienen tanto valor económico como emocional. Desde luego, pretende seguir todas las acciones legales correspondientes.
¿Pero cómo es posible que en un edificio aparentemente seguro, extraños penetren hasta un departamento en el último piso y hasta sean grabados por las cámaras abrazándose en el elevador para felicitarse por el botín obtenido, sin que nadie pueda hacerse responsable? Dejo planteada la duda.
Neme reveló importantes detalles del suceso esta mañana, en Mucho Gusto, donde se dieron un espacio para analizar el modus operandi de los delincuentes que, a todas luces, estaban muy bien informados. Supieron por ejemplo, en qué parte del armario buscar una caja donde el periodista guardaba los objetos sustraídos y ni siquiera debieron desordenar las demás pertenencias. Así también, reveló que había encarado al mayordomo para saber su versión del hecho y éste, al verse acorralado, admitió haberse retirado de su turno veinte minutos antes del horario correspondiente, tiempo que los delincuentes aprovecharon para ingresar sin ser detenidos por nadie.
Lo que más agradecía era que días antes su madre se había llevado del departamento a su perro, Duque, que ahora se encuentra en perfectas condiciones. Reconoció que los bienes materiales no tienen demasiada importancia, comparados con la vida de su mascota a quien parece querer como un verdadero compañero.
Ayer se encontró con un vecino que le comentó haberse topado con la mujer integrante de la banda. Ésta descaradamente tocó el timbre de otro departamento para verificar si acaso estaba vacío y al verse sorprendida por el dueño, dijo haberse equivocado.
En las imágenes de seguridad se ven los rostros de cada malhechor mientras suben al ascensor cargando la mochila de Neme y probándose un reloj. Esto seguramente ayudará en la investigación considerando además que, algunos relojes robados tienen grabados el nombre del propietario y número de serie. Sin embargo, la reducción no les será difícil si son ladrones profesionales.
Desde esta humilde tribuna y asumiendo que mis lectores son gente honesta, les solicito que si ven en el comercio informal alguno de estos bienes robados, hagan la denuncia correspondiente y no permitan que este delito quede impune como tantos otros.
Siempre he admitido mi admiración por Neme aunque en algunos temas discrepemos, como es natural. En esta ocasión siento empatía hacia él, porque a todos nos ha ocurrido lo mismo alguna vez en mayor o menor grado y ciertamente, resulta muy frustrante ver violentado el espacio personal que uno considera refugio seguro. Da mucha rabia e impotencia sentirse vulnerado y si bien lo material puede reemplazarse, aunque siempre hago el llamado a no tener apegos materiales, es atemorizante saber que un extraño fue capaz de meterse al hogar para llevarse cosas que nadie valorará tanto como uno, en algunos casos.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.