«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

lunes, 11 de junio de 2018

Fallece Liliana Ross

Liliana Piera Marina Brescia Clerici, más conocida como Liliana Ross (Génova, 30 de marzo de 1939-Santiago de Chile, 10 de junio de 2018), fue una actriz, directora, dramaturga y productora teatral chilena.
La madrugada de este lunes se confirmó la muerte de la destacada actriz Liliana Ross a los 79 años en su domicilio, según confirmó el diario La Tercera.
Horas después, la noticia fue confirmada por ChileActores, quienes a través de Twitter expresaron “todo nuestro cariño y respeto para la familia de esta artista imprescindible de la escena nacional“.
A ellos se sumó el Sindicato Nacional Interempresa de Actores y Actrices de Chile (Sidarte), quienes la calificaron de una “mujer inspiradora, generosa y talentosa que dejó un legado inconfundible para los espectadores que se cautivaron con su prominente carrera. Estarás siempre con nosotrxs”.
Ross, nacida en Génova, Italia, se destacó por su carrera en teatro, pero también por sus roles en teleseries, donde todo Chile la recuerda como Valentina, la matriarca del clan Mercader en Machos de Canal 13.

Fuente: El Dínamo.

domingo, 10 de junio de 2018

Laylat al-Qadr 1439 AH

En Turquía esta noche se celebrará Kadir Gecesi, que pare el mundo musulmán es Laylat al-Qadr o la Noche del Destino. ¿Qué significa esto?
Según enseña el Islam, en esa noche se inició la revelación del Sagrado Corán al Profeta Muhammad (savs) por Allâh (cc) a través del ángel Yibril (as). Este texto ha descendido para beneficio y guía de todos los mundos y todas las criaturas.
Esta noche equivale a mil meses de Adoración sincera y los musulmanes alzaremos nuestras manos hacia el Cielo para pedir perdón por nuestras faltas cometidas durante un año. Todo el mundo islámico rezará en el mundo por la paz y hermandad, siempre tan necesarias.
La Noche del Destino está oculta durante las diez últimas noches de Ramadán sin saberse la fecha exacta aunque fue revelada al Profeta Muhammad (savs) y éste la olvidó por voluntad de nuestro Señor, pero los musulmanes rezarán fervientemente; en particular durante la oración de la vigilia o Tarewih se levantarán, orarán y esperarán que Allâh (cc) les conceda sus peticiones y les perdone.
Los que pueden permitir dedicar su tiempo al Culto a Allâh (cc) permanecen en la mezquita durante estos días. Este Culto se conoce con el nombre de i'tikaf o retiro en el cual ayunan durante el día, ocupados en la contemplación de Allâh (cc), realizando oraciones voluntarias y estudiando el Noble Corán, además de las obligatorias que realizan junto con la congregación. La comida y demás necesidades vitales se obtienen dentro de la mezquita, con lo que no tienen para qué abandonarla excepto por razones religiosas genuinas. Con esta dedicación, los musulmanes esperan recibir favores divinos y bendiciones en conexión con esta Noche Sagrada.
El Profeta Muhammad (savs) era bastante estricto en este tema. Se dice que cuando empezaban los últimos diez días de Ramadán, permanecía despierto toda la noche y realizaba su Culto con mayor diligencia.
Yo no pretendo ser santo y Allâh (cc) sabe que ni cerca estoy de ello, pero ciertamente ruego para que Él nos dé Su favor y protección. Amin.
Durante esta velada el ángel Yibril (as) baja a la Tierra con otros ángeles para distribuir las bendiciones e incluso entregar mensajes del Creador a uienes de Sus siervos se encuentren realizando actos de Adoración sincera... Además, ahora Allâh (cc)decide el destino de todas Sus criaturas durante un año y por eso esta Noche Bendita lleva ese nombre aunque también se le llama del Decreto.
Se dice que también son creadas nuevas almas, las puertas de Yahannam (Cehennem en turco) son cerradas, por lo cual los demonios no pueden molestar e incluso, por voluntad de Allâh (cc) el Misericordioso, el Compasivo, algunas almas condenadas en este lugar son perdonadas y liberadas del castigo.
 
La sura de Laylat al-Qadr (capítulo 97) en el Libro Sagrado:

En el nombre de Allâh, el Misericordioso, el Compasivo.
1. Lo hemos revelado la Noche del Destino.
2.  ¿Qué te hará saber lo que es la Noche del Destino?
3.  La Noche del Destino es mejor que mil meses.
4.  Descienden los ángeles y el Espíritu en ella, con el permiso de su Señor, para todo asunto.
5.  Ella es paz hasta que despunta el alba.

jueves, 17 de mayo de 2018

Ramadân 1439 AH.

"Es el mes de Ramadân en que fue revelado el Qurân como Guía para los hombres y como pruebas claras de la Dirección y el Criterio. Quien de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él". [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 185].

Elhamdülillah ha comenzado un nuevo Mes Sagrado en el cual todos los creyentes tenemos oportunidad de alcanzar muchas bendiciones provenientes de nuestro Señor. Sin embargo, éste no es el principal objetivo sino la adoración sincera. El Noble Corán y los hadices enseñan cómo lograr esto, pero cada ser humano tiene un corazón distinto, cuyos secretos más ocultos e incluso olvidados con el tiempo son perfectamente conocidos por Allâh (cc) y en consecuencia, la sinceridad es un ejercicio constante, no sólo durante treinta días que se pasan volando. De todos modos, no soy quién para aconsejar cómo ser un buen musulmán porque no me acerco ni a la sombra e incluso así, he sido muy bendecido inmerecidamente y lo agradezco muchísimo.
Con permiso de Allâh (cc), este Mes Sagrado es una oportunidad para olvidar momentáneamente las distracciones de esta vida mundana como las compras, el sexo y los vicios que hacen la falsa promesa de darnos felicidad y concentrarnos en un modo más profundo de ser mejores personas. En el fondo, de eso se trata porque la adoración a nuestro Señor redunda en bien para nosotros mismos, pues ser contemplativo permite hallar una calma espiritual extraña en este mundo moderno tan violento, fugaz.
Podría hablar de todos los sucesos importantes ocurridos durante Ramadân en la Antigüedad como por ejemplo, la revelación de los Salmos al profeta Daud (as) o el descenso del Noble Corán, luz y guía para todos los mundos, al Profeta y Mensajero Muhammad (saws).y también podría hablar sobre las bendiciones de la Noche del Destino, cuando Allâh (cc) decide el porvenir de todas Sus criaturas durante un año, los ángeles bajan a la Tierra, las puertas de Yahannam son cerradas y algunas almas incluso liberadas de este lugar. Sin embargo, lo verdaderamente importante es la nueva oportunidad que el Creador nos brinda para ser perdonados por nuestros pecados y recuperar la condición humana que este sistema nos quita con distracciones.

jueves, 10 de mayo de 2018

La caja de recuerdos turcos

Me gusta el tema Lost on you de LP, pero habla de todo lo que una persona pierde cuando se produce una ruptura amorosa y no tengo la misma visión del asunto. Sin embargo, para llegar a esta actual perspectiva, debí pasar por muchas experiencias que me hicieron madurar.
Es cierto que quien más quien menos, todos en esta vida al enamorarnos, hemos debido sufrir alguna ruptura dolorosa y nadie puede decirnos cuánto debe durar el duelo o cómo debemos afrontarlo. Lo importante es vivir aquella etapa para poder superarla y no evadirla, como seguramente hacen muchos.
En esta vida he amado mucho y muy intensamente; nunca me han correspondido, pero toda experiencia por dolorosa que sea, sirve para aprender. A veces puede parecernos que hemos perdido el tiempo invertido en amar a alguien cuando no nos corresponde y hasta sentimos rabia o frustración. Sin embargo, después vemos que hasta las caídas más dolorosas nos sirven para tener cuidado de no tropezar al pasar nuevamente por esa ruta; en este sentido, debemos valorar cada paso avanzado.
Seguramente si volviera atrás en el tiempo, haría todo exactamente igual porque cada acción está escrita en mi destino. Además, todo ocurriría del mismo modo y no sabría lo que ahora sé; al contrario, me enamoraría de las mismas personas, sin poder cambiar nada.
La voluntad de Allâh (cc) se cumple; soy el resultado de cada paso que he dado en mi camino, hasta los tropiezos y por eso, agradezco incluso las lágrimas derramadas pues se lloran sólo una vez.
Desde hace seis años llevo esto en mi mochila como un recuerdo de amor, amistad e incluso fraternidad: un tesbih que me obsequiaran en un local McDonald's de Estambul, una flor seca recogida cerca de Üsküdar y las instrucciones para hacer Dhikr.
Paseábamos desde Salacak esa tarde, un día antes de regresar a Chile, pero quiso enseñarnos el paisaje más hermoso de Estambul y nos sentamos en el Café de las alfombras para contemplar la Torre de la Doncella mientras atardecía. Por el camino, mientras empujaba mi silla de ruedas, se detuvo contemplando un verde pasto al costado del camino y tras inclinarse, cortó la flor que hasta hoy conservo.
Empero, lo que más valoro es el masbaha que me regaló en tanto esperábamos una orden de papas fritas días antes y que apenas la jornada anterior se había comprado en una tienda entre las estaciones Sultanahmet y Laleli para añadir a su propia colección. Decía que se venden dos tipos de rosarios musulmanes: el que tiene cordón blanco hecho en China se corta pronto porque es de mala calidad mientras que el segundo al cual éste corresponde, se fabrica en Alemania con un cordón más resistente. Pese a ello, lo he usado pocas veces por temor a desgastarlo.
Pero hace cuatro años perdió su significado y es tiempo de seguir. Ahora guardaré esto en otro sitio, como recuerdo de lo que alguna vez fue. Si bien sigo siendo musulmán porque un tesbih no me define, considero que al continuar llevándolo en mi mochila estaré cargando mi pasado de una manera dolorosa y no corresponde; algunos llevan su pasado con orgullo y otros con vergüenza, pero el arrepentimiento debe ser sólo si hemos hecho algo tan malo que no seamos capaces de mirarnos al espejo. No es éste el caso.
En ocasiones, para que el pasado no nos duela tanto, intentamos olvidar ciertos fragmentos llevándolos a un cajón bien cerrado de nuestra mente, donde sepamos que estarán guardados durante toda esta vida pero no tendremos que verlos a diario ni soportar el peso sobre nuestras espaldas. Así pues, he guardado la caja de madera que me obsequió mamá con todo su contenido incluyendo una bolsa de terciopelo que quedó de un regalo hecho por papá en donde pueda recordarlo sin dolor ni mucho menos rencor, para apreciar lo hermosamente vivido y seguir aprendiendo.
Según mi parecer, cuatro años son demasiado tiempo lamentándose y no quiero ser como la abuela del film Mine vaganti, que sufrió su vida entera por un amor imposible o la legendaria Penélope, quien esperó a Ulises (también llamado Odiseo) durante veinte años. Esta vida es demasiado corta para desperdiciarla toda con sufrimiento. Ahora quiero darme la oportunidad de amar nuevamente, pero esta vez siendo correspondido, porque tal vez ésa sea la voluntad de Allâh (cc).

lunes, 9 de abril de 2018

Segunda oportunidad

No soy Penélope esperando a Ulises, también llamado Odiseo. Hoy he decidido no estar más sentado a un costado del camino y al contrario, seguir adelante con mi vida.
Hace cuatro años perdí la amistad de alguien a quien amaba, pues se enojó conmigo al confesarle mi amor. Entonces pasé todo ese tiempo buscando una reconciliación, pues me importaba recuperar su cariño sin intención de un romance sino simplemente recobrar la relación perdida al principio.
Hice muchos intentos, ofrecí disculpas creyendo incluso que mi amor le había resultado ofensivo. Sin embargo, con el tiempo comprendí que no correspondía humillarme, pues en esto se aplica el principio sento ergo sum es decir, siento y entonces soy, más siendo yo un sensible escritor para quien las emociones son todo mi capital. En la entrada anterior hable sobre que para considerarnos humanos se necesita estar conscientes de nosotros mismos, ser capaces de comprender emociones complejas y empatizar con el otro… Pues bien, en virtud de esto es vital reconocer como derecho humano el poder enamorarnos de quien deseemos sin pedirle permiso a nadie; si alguien pretende coartarnos ese derecho y decirnos a quién podemos o no amar, sin importar su razón, está quitándonos parte de nuestra humanidad porque no nos permite sentir. El sentimiento es parte de la experiencia humana y una característica fundamental de nuestra individualidad pues si una persona carece de emociones, se transforma en un psicópata o sociópata.
Puede sonar fuerte, pero un psicópata carece de empatía y cosifica al prójimo para conseguir un objetivo egoísta, restándole total importancia a las emociones o el sufrimiento causado como consecuencia de su proceder. El sociópata es incapaz de sentir culpa por el dolor provocado a otros… Digo esto sólo como una explicación y sin intención de ofender a nadie, pues a veces llamamos psicópata o sociópata a alguien pretendiendo insultarle sin siquiera saber de qué hablamos.
Mi punto es que si alguien cree poder enamorarse libremente, debe reconocer el mismo derecho a otros y más en mi caso, sabiéndome una buena persona, quien se sepa mi ser amado debería considerarlo un honor en lugar de vergüenza.
Durante estos años he aprendido que todo tiene un límite. En el Islam se enseña esto cuando el Profeta y Mensajero Muhammad (saws) nos dice que es aceptable sufrir por una pérdida, pero es inapropiado dejarse la vida por un duelo.
Tomando esto en cuenta, estuvo bien sufrir el desamor y haber pasado el duelo de perder dicha amistad, pero nadie excepto yo puede continuar con mi vida y es momento de hacerlo, más aún considerando que esta persona no se detuvo a un lado del camino sino al contrario, anduvo. Sufrí, lloré y me autocompadecí lo suficiente.
Soy un tipo sensible, leal, volcado en sus relaciones, bondadoso, humilde, empático, tolerante, sé reírme de mí mismo; además soy simpático, culto, inteligente, puedo escuchar a quien me habla y en esa medida, intento dar buenos consejos… Con el permiso de Allâh (cc) mi novela Síndrome de Estambul pronto será publicada por la editorial Profil Kitap en Turquía, estoy escribiendo una nueva obra pero ni siquiera quiero mencionar mi atractivo físico aunque ahora estoy cuidando mi dieta para controlar mi diabetes y hago ejercicio, por lo cual desarrollo mi musculatura. Menciono todo esto porque corresponde desarrollar nuestra autoconfianza; el autoestima y la validación que tengamos como individuos no puede depender de lo que otros piensen sino más bien, de la imagen que nosotros mismos veamos al mirarnos en un espejo literal o metafórico. Somos lo que proyectamos a otros; si vamos tristes o amargados por la vida, seremos tratados desde la lástima como leprosos; si al contrario, vemos las ventajas de ser quienes somos, nuestro círculo social también podrá verlo.
Puedo insistir en mi empeño de reconciliarme con alguien, pero si es incapaz de valorar mis virtudes por encima de sus limitaciones sociales o incluso culturales –hablo de tradiciones y no de credos religiosos–, no me corresponde lidiar con ello. La superación personal es un camino individual en el cual no puedo intervenir para obligar a otro y que piense como yo. Somos producto de vivencias y aprendizajes intransferibles, por lo cual no podemos compartir la experiencia propia.
Tampoco puedo decir que si volviera a vivir nuestro primer encuentro, haría las cosas de otra manera, pues hace siete años no tenía la madurez que gozo ahora, por lo cual si regresara a ese momento, bajo esas condiciones y el mismo contexto, repetiría todo exactamente igual y es porque amar a esa persona nuevamente sería lo único que quisiera. Actualmente sé otras cosas de la vida y no me valido mediante un amor correspondido o un romance idílico, pero me costó entenderlo y es que crecer siempre duele. Pero agradezco el aprendizaje, pues significa no repetir los mismos errores en el futuro además de conocerme mejor y tener más seguridad de cuánto valgo.
Tal como hice con Sr. L antes de alejarme definitivamente, en este caso también le envié a la persona una carta de cuatro páginas con varias copias para asegurarme de que la recibiera. En ella ofrecía mis disculpas por cualquier ofensa, empatizaba con su postura considerando las diferencias entre nosotros aunque no la comparto, le daba todos mis argumentos para reconciliarnos manifestándole entre ellos mi amistoso cariño. En este punto, me aseguré de dejarle clara mi posición y que después de esto, no seguiría insistiendo pues por salud mental e incluso emocional, debo continuar… Si quiere reconciliarse conmigo, tiene abiertas las puertas porque mi dolor no se tradujo en odio, pero el siguiente paso debe ser suyo pues ya hice todo lo humanamente posible. Si continua ignorándome, daré po comprendido que nuestro tiempo compartido en esta vida debía ser limitado y no una amistad duradera.
En el fondo y se lo explico, esta carta de cuatro páginas cumple el mismo propósito que mi intento de aproximarme al Sr. L, que es resolver mis asuntos pendientes antes de dejar esta vida, para irme sin deudas emocionales. Busco la paz con quienes alguna vez tuve conflictos, pues no creo correcto que un problema deba darse por resuelto dejándolo en el olvido o echándole tierra encima y fingiendo que jamás sucedió. Algunas personas son tan orgullosas o seguras de sí mismas, que se dan el lujo de dejar atrás las cosas con una facilidad que ya quisiera tener; pero otras como yo, damos el primer paso porque sabemos que nadie lo dará por nosotros. Empero, no puedo por honor y dignidad dar un segundo o un décimo paso, sin que mi contraparte deba hacer un mínimo esfuerzo para manifestar interés; si hago todo el trabajo cuando surge un problema, jamás se valorará mi amistad o incluso amor y peor aun, permitir que se barra bajo la alfombra los conflictos sin jamás dialogar puede hacerle creer al otro que ante cualquier discrepancia puede tratarme del mismo modo.
Es cierto que hace años Sr. L y yo estuvimos distanciados durante dos meses que en ese entonces fueron terribles para mí y luego, nos reconciliamos aunque jamás me permitió tocarle el tema. Cuando volví de Turquía, teniendo nuestro primer encuentro para entregarle algunos obsequios, durante toda esa tarde sostuvo una conversación llena de insinuaciones. Sólo ahora después de años, noté que no haber hablado sobre el conflicto o mutuos sentimientos causó que incluso después de nuestra reconciliación, siguiera subestimándome como al principio.
Si bien doy el primer paso para resolver un conflicto, en la actualidad pasé cuatro años dando oportunidades para reconciliarnos y nada funcionó. Entonces esta carta de cuatro páginas podría considerarse mi último intento a no ser que Allâh (cc) diga otra cosa más adelante. Debo aceptar Su voluntad aunque no sea lo que yo deseaba y en lo que a mí respecta, en ambos casos ya saldé mis deudas, pudiendo irme tranquilo de esta vida.
Otras personas ni siquiera son capaces de ofrecer disculpas ni reconocer sus errores. Pero si algunas personas con quienes he tenido discrepancias no son capaces de apreciar que fuera capaz de meterme mi orgullo en el bolsillo, no me corresponde hacer nada más. Soy una buena persona; es lo que importa y ellos lo saben. Tal vez su razón para no acercarse a mí sea haberse dado cuenta de que ya no pueden tratarme como al principio, porque he cambiado y las condiciones serían diferentes.
Además, todos merecemos una segunda oportunidad y si hoy me la niegan, puede que mañana comprendan su importancia cuando se equivoquen con alguien y deban solicitarla.

viernes, 6 de abril de 2018

Redes insociables

Hoy estaba reflexionando sobre las nuevas generaciones y las relaciones interpersonales. Me di cuenta, para horror mío, de que las redes sociales han contribuido la nada misma a fortalecer los lazos humanos; no estoy hablando de la filtración de datos ocurrida en Facebook sino de algo que le escuché decir a la psiquiatra María Luisa Cordero, quien postula que el cerebro humano es programable y en las últimas generaciones se ha manifestado un cambio mayúsculo, porque nos hemos acostumbrado a interactuar sólo desde la pantalla –ordenador, tableta o teléfono móvil–, perdiendo habilidades sociales tan fundamentales como la conversación o la empatía y aquí está lo peligroso.
Para considerarse ser humano es necesario cumplir con tres condiciones: estar consciente de uno mismo, tener la capacidad de comprender emociones complejas –como el amor– y empatizar con el otro… La parábola del buen samaritano es un perfecto ejemplo de esto, pues aunque seas completamente contrario al prójimo –palabra de la cual se deriva próximo–, debes ser capaz de solidarizar con él ante su padecimiento.
Actualmente sin embargo, en las relaciones predomina el interés por complacerse a sí mismo, despreocupándonos lo ocurrido con la contraparte y hablo de nos sólo para integrarme, pues estando consciente de tal asunto, sería hipócrita de mi parte actuar así. Súmese a esto que las redes sociales siempre han servido como letrina para mentes enfermas que escondidas tras un pseudónimo o una falsa foto de perfil, despotrican indiscriminadamente sobre todo asunto posible, opinan acerca de personas que públicas o no, siguen siendo objeto del hostigamiento cibernético, como si ser famosos les quitara el derecho a cometer errores.
No es mi intención defender a alguna celebridad particular ni mucho menos sino más bien, manifestar cómo nuestra programación psicológica ha cambiado paulatinamente desde aquellos tiempos en que para comunicarnos con alguien distante, contábamos con las cartas y la línea telefónica fija hasta ahora que teniendo chat, redes sociales, telefonía celular y otros medios, llamamos amigos a quienes jamás hemos visto en esta vida mientras que a aquellos supuestamente más allegados no somos capaces ni siquiera de preguntarles cómo están.
Nos hemos ido transformando en psicópatas autistas sin darnos cuenta –no estoy diciendo que estas condiciones tengan relación–, pues algunos sólo tienen seguidores para alimentar su descomunal ego pero ni siquiera son capaces de saludar sin tener en sus manos algún aparato.
Para mí en cambio, toda relación es como una negociación emocional basada en el quid pro quo –tanto me das tanto te doy– y por lo tanto, si bien siempre hay uno capaz de querer más que el otro, no puede llegar al punto en el cual la balanza se incline completamente a favor de alguno.
Ahora la satisfacción personal sobrepasa los límites hasta alcanzar el hedonismo más absoluto y no lo digo desde una perspectiva fanática sino práctica. Hace meses vi en el matinal Hola Chile una nota sobre las ruletas rusas sexuales. Para quien no lo sepa, la ruleta rusa es un macabro juego suicida en el cual cierto número de personas detona un arma de fuego que sólo tiene una bala en el cargador, hasta que algún participante se dispara y muere… Pues bien, la variante sexual es que un grupo de personas se reúne para llevar a cabo una orgía sin utilizar condones y todos saben que un participante es seropositivo; lo pretendido es que alguien se contagie, pero es absolutamente tonto puesto que al tener relaciones grupales habrá más de un resultado positivo. ¿Cuál es la gracia? Sentir la adrenalina de arriesgarse.
La gente comete el error de pensar que el VIH es similar a la diabetes, una enfermedad tratable. Sucede que antes este virus contaba con una monoterapia de la cual pocos enfermos tenían buenos resultados y ahora, con la triterapia es posible tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, eso no significa que dejar de lado el autocuidado.
Parte de la madurez implica cuidarse a sí mismo, ser responsable de la propia persona. Empero, cuidar a tu pareja en el sentido de no contagiarla con alguna enfermedad de transmisión sexual también es muestra de empatía, pues es una muestra de afecto cuidar a quien nos despierta interés emocional.
Del mismo modo, en algo tan banal como una primera cita también debe considerarse el quid pro quo, pues ambas partes deben divertirse. ¿Cuál es la importancia de una primera cita y por qué nos debe interesar que el otro disfrute con nosotros? Pues porque sólo puede darse una primera impresión y todo encuentro podría ser el inicio de una relación con prevalencia en el tiempo. Nuestra carta de presentación es la conducta que mostramos públicamente, pero si siempre nos importa sólo nuestro bienestar o autocomplacernos, podríamos correr el riesgo de quedarnos solos; lo malo es que ahora eso no nos importa, pues creemos ser autosuficientes en todo, incluso considerando el aspecto emocional.
Antes habiendo menos medios de comunicación, da la impresión de que podíamos relacionarnos mejor pues al tener un círculo social mucho más reducido, podíamos dedicarle tiempo de calidad a quienes teníamos cerca mientras que ahora, pudiendo acceder relativamente a gente de otros países e incluso otros continentes, dejó de importarnos lo sucedido a nuestras familias y reemplazamos una buena charla por el Me gusta… Me ha ocurrido que a veces publico un estado diciendo «Estoy enfermo» y no falta quien pone un Me gusta casi de manera automática. Entonces no puedo evitar preguntarme si acaso les alegra mi enfermedad o ni siquiera saben qué están leyendo.
Así me ha sucedido también con la poca o nula comprensión de lectura de algunos cuando publico un estado referente a algún tema específico y hacen comentarios hablando sobre cualquier cosa que se les ocurre. La gente a veces es tan autorreferente, que no respeta los espacios ajenos; así me sucedió en las últimas fiestas patrias por poner una foto de los símbolos patrios como son bandera y escudo, pues una usuaria peruana me comentó sacándome en cara el resultado de la Guerra del Pacífico y la ley de aborto promulgada por la ex presidenta Bachelet. Oye, si no te gusta mi país ni nada relacionado, pues simplemente no vengas ni agregues chilenos en tus redes sociales; pero lo más importante, si tienes una opinión chilenofóbica, exprésala en tu muro y no el mío.
Mi punto es el mismo que toqué casi al inicio de este artículo. Algunos usuarios sólo quieren echar basura encima de otros y son resentidos poco empáticos, cuya característica secundaria es un fanatismo enfermizo que les obliga a imponer sus nocivas opiniones a otros, sin importarles los sentimientos causados. Algunos incluso se preocupan de autosatisfacerse incansablemente, pues no tienen un límite; éste debería ser si no el cariño que tengan por alguien, al menos el respeto por su condición humana: las personas no son cosas que puedan utilizar como canal para desahogar sus frustraciones ni para alcanzar algún objetivo personal.

lunes, 15 de enero de 2018

Muere Dolores O'Riordan


La cantante de The Cranberries ha fallecido a los 46 años de forma repentina, según ha informado su representante.
Pablo Guimón. Londres.
Dolores O'Riordan, la inconfundible voz de The Cranberries, una de las bandas más exitosas de los noventa, ha fallecido este lunes a los 46 años de forma repentina, según ha informado en un comunicado el representante de la banda irlandesa, que no ha especificado la causa de su muerte. La artista, intérprete de éxitos como Linger y Zombie, se encontraba en Londres grabando.
"La líder de la banda irlandesa The Cranberries estaba en Londres en una breve sesión de grabación", ha indicado el representante del grupo en un comunicado sin más detalles. "La familia [de Dolores O'Riordan] está devastada por la noticia y ha pedido privacidad en este momento tan difícil", ha añadido.
Nacida en Limerick en 1971, O'Riordan se unió a The Cranberries en 1990 (llamados entonces The Cranberry Saw Us), junto con el guitarrista Noel Hogan, el bajista Mike Hogan y el batería Fegal Lawler. Su salto a la fama llegó con su álbum de debut, Everybody else is doing it, so why can't we? (1993), que incluía la canción Linger, sobre las frustraciones del desamor adolescente, que se convirtió en su primer éxito global.
Su siguiente disco, No need to argue, publicado un año después, superó el éxito del primero y permitió a la banda adentrarse en nuevos registros y a O’Riordan, exhibir todo el potencial de su voz. Torturada y extrema, pero siempre conmovedora, la voz de O’Riordan alcanzó su cima en Zombie, single coreado por millones de jóvenes en los noventa, escrito en la estela del terrible atentado del IRA en Warrington, que mató a dos niños, de tres y 12 años. No need to argue despachó 17 millones de copias en todo el mundo y convirtió a The Cranberries en una de las bandas más grandes surgidas del contexto del por entonces llamado rock alternativo.
Tras facturar otros tres álbumes de estudio, The Cramberries paró en 2008 y un año después se volvieron a juntar, con el propósito inicial de actuar solo en directo. Finalmente sacaron dos discos más, el último de los cuales, Something else, vio la luz el año pasado. Entretanto, O’Riordan editó dos discos en solitario.
En 2017 la banda anunció una gira con fechas en Europa y Estados Unidos. La banda tenía previsto actuar en Barcelona el 4 de junio de 2017 y en Madrid, al día siguiente. Al poco de empezar las primeras fechas europeas, la gira se suspendió por problemas de salud de O’Riordan. La web oficial de la artista lo atribuyó a “razones médicas asociadas con un problema de espalda”. Poco antes de Navidad, O’Riordan publicaba un post en su perfil de Facebook en el que decía encontrarse bien y aseguraba que había hecho sus “primeros pequeños conciertos en meses”.
"Hola a todos. Aquí, Dolores. Me siento bien", escribió también en Twitter la vocalista. Su último tuit, fechado el pasado 4 de enero, es una foto en la que sujeta un gato en brazos, con el mensaje: "Adiós, Gio. Vamos a Irlanda".
O’Riordan padecía un trastorno bipolar. Le sobreviven dos hijos, que tuvo con Don Burton, exmanager de Duran Duran con quien rompió en 2014 después de 20 años de matrimonio.

Fuente: El País.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Metas para el próximo año


Dos mil diecisiete ha sido un año accidentado en muchos aspectos para mí. El primer día sufrí una hipoglucemia que me llevó al sector de urgencias del Hospital Clínico Universidad de Chile, siéndome muy difícil recuperar el conocimiento.
No pude terminar la secuela de Síndrome de Estambul y ya llevo dos años escribiéndola. Sin duda es la novela que más tiempo me ha tomado hasta ahora, aunque debo admitir que no me siento tras el teclado todos los días, pues he aprendido que hay una vida más allá de la computadora y por qué no decirlo…, también me gusta dormir.
Algo bueno es que comencé a hacer ejercicio diariamente con mancuernas y a estas alturas estoy notando los resultados, porque mis brazos y espalda tienen más musculatura; la ropa me queda chica, pero mirarme al espejo ahora da gusto –antes deba pena–. No postearé una foto mía desnudo, así que deberán confiar en mi palabra. Sé que de un escritor se espera tratar temas profundos, pero en esta vida también es necesario ser un poco superficial porque todo se trata de equilibrio; el exceso siempre es perjudicial.
He intentado recuperar algunas amistades perdidas al mismo tiempo que cultivar las ya existentes y en marzo tuve una maravillosa sorpresa: Ahmet y su familia me visitaron, dándome una grata sorpresa porque mi ex profesor de turco dejó Chile en dos mil doce sin saber cuándo volveríamos a vernos. Fue como si los años no hubiesen pasado.
Hay alguien que no está en mi vida hace aproximadamente tres años y sigo rogando a Allâh (cc) darme la oportunidad de un reencuentro pero también, cerrar heridas. Amîn. En palabras de Molière «Jamás se penetra por la fuerza un corazón».
Otras personas simplemente deben irse, porque no quieren compartir mi espacio y además, tampoco podrían hacerlo. Para estar conmigo es necesario ser tolerante, porque mis relaciones se fundamentan en el respeto y la lealtad; el cariño es un resultado de aquello. En su genialidad, Oscar Wilde dijo que «Hay personas que causan felicidad donde van; otras, cuando se van».
Aprendí a estar solo, disfrutar el espacio íntimo que durante años me he construido. Empero, ya estoy listo para compartirlo con alguien y mandar a mi soledad de vacaciones por un tiempo largo. Ciertamente tengo complejos, pero como cualquiera y quien me ame deberá aceptarme tal como yo le acepte.
ĺnşAllah el próximo año sea mejor en cada aspecto y nos traiga a todos bendiciones. Veamos siempre el lado positivo de las cosas, pero reforcemos el corazón para soportar el sufrimiento del cual siempre tenemos una dosis, para recordarnos la fragilidad humana porque de lo contario, el ego se convierte en nuestro conductor.
Algo muy importante hablando de los afectos: no olvidemos que nuestro primer refugio es Allâh (cc) y el segundo, la familia. No perdamos tiempo coleccionando seguidores para luego, ni siquiera recordar sus nombres y al contrario, esforcémonos en dejar una profunda huella en los demás, más que una buena primera impresión.
Como meta personal: Que Allâh (cc) me permita volver a Turquía, tener éxito con mis novelas allá y aquí. Que me permita tener los reencuentros afectivos por los cuales a diario suplico. En un plano más general: Que sea un año tranquilo, en el cual todos nos esforcemos por vencer nuestros egos y sea más importante alcanzar la paz tan necesaria. Amîn.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Los ilusionistas de redes sociales

Es un hecho que si se desea hallar ególatras con insaciabilidad seductora, el primer lugar donde se debe buscar son las redes sociales, llenas de gente anónima que pretende hacerse famosa a costa de selfies y cuyo discurso es prácticamente inexistente. No han hecho nada que merezca la pena destacarse, pero quieren obtener reconocimiento por el número de seguidores que tienen, aunque sean borregos sin opinión propia.
Sé que el primer párrafo puede parecer muy desalentador, negativo y tal vez no invita a la lectura, pero si ustedes se dan el tiempo, podrán comprobar si tengo o no razón.
Les expongo el caso de alguien a quien tuve agregado hace años habiéndole conocido en un bingo organizado por la comunidad GLBTI y antes de viajar a Turquía lo eliminé porque jamás me escribía ni comentaba mis publicaciones. Se supone que si agregas a alguien le abres las puertas de tu vida y entonces no tenía tanta gente en mi lista como ahora; hoy sin embargo, sé que de todos ellos muy pocos pueden ser considerados amigos y menos aún tomando en cuenta cada perfil creado dentro de distintas plataformas… Hay personas a quienes jamás conoceremos pero les añadimos porque queremos ampliar nuestros horizontes o tal vez hasta cierto punto, también nos gusta la idea de ser seguidos, alimentando el ego.
Recientemente lo agregué por segunda vez porque ya habían transcurrido siete años y consideré que quizás había sido demasiado severo antes. Elhamdülillah pareció ni siquiera haber notado la eliminación de entre mis contactos o bien ni siquiera le molestó, por lo cual creí posible un acercamiento y queriendo ser afable comenté una publicación suya, sugiriéndole encontrarnos para conversar un café, pero se me ocurrió la pésima idea de preguntarle qué ha hecho en este tiempo y dónde estaba, suponiéndole en el extranjero por una foto que creí era alguna playa caribeña. Además, en su perfil informaba que efectivamente procede del Caribe y como si ello fuera poco, en su respuesta me comentaba que viaja anualmente a Europa durante un mes.
Pese a todo esto, mi suposición le ofendió tanto que me llamó la atención por mensajería privada y en el muro. Habiéndole explicado los motivos para creerle fuera y el propósito de reencontrarnos –insisto con un café–, pretendí ponerle paños fríos a la situación y al contrario, siguió siendo hostil hasta que finalmente, le envié un último mensaje para darle punto final y bloquearle. En sus palabras, lo que realmente le ofendió fue mi desinformación… El no estar yo al tanto de todo cuanto había hecho durante siete años y suponerle en el extranjero, como si su trabajo fuese invisible. Debí aclararle entre otros puntos que nunca pretendí ofenderle ni ser su seguidor –sino un amigo– y por lo tanto, tampoco estaba obligado a seguirle los pasos durante este tiempo.
Cuando volví de Turquía mucha gente creyó que me había quedado en Estambul pese a mi diabetes y usar silla de ruedas entre otras limitaciones. Lejos de sentirme ofendido y hacer un escándalo, vi que me creían capaz de llegar lejos sin importar los problemas.
Hace algunos meses acabé bloqueando a un turco residente en España, cuyo nombre no importa porque más adelante encontré una segunda cuenta suya –que también bloqueé– con un pseudónimo. Llamó mi atención entre otras razones por hablar español, pero de todos mis comentarios sólo respondió uno en su muro y chateando, le pregunté qué podía contarme de su vida; la respuesta «Soy un desgraciado igual que tú» me hizo eliminarle, no sin antes borrar todos mis comentarios.
En mi diario íntimo he puesto con fecha de hoy: «Las redes sociales están llenas de personas autistas, que no saben relacionarse en el mundo real y buscan seguidores anónimos, como si hubiesen hecho algo importante por lo cual deba admirárseles pero cuando alguien intenta aproximarse, les es indiferente. Yo soy un bicho raro entre ellos por responder comentarios o mensajes privados, ser afable, corresponder a su cercanía y vincularme; en las redes sociales alguien como yo es exótico, excéntrico».
Algunos tienen el síndrome de Roberto Carlos, pretendiendo conservar un millón de amigos sin relacionarse realmente. Viven en función del Me gusta y disfrazan la verdad que viven. Este turco del cual hablé antes incluso publicaba fotos suyas orando en las mezquitas y esto me hizo creer que era un buen tipo, pero el desdén para tratarme me desengañó pero además, un musulmán no presume de sus buenas acciones; bien por él si es practicante, pero no necesita demostrarlo públicamente y menos si después publica una foto usando calzoncillos Calvin Klein. Una muestra de inconsistencia.
Yo nunca he dicho que soy santo, pero mis buenas acciones son tan secretas como las malas y no uso pseudónimos –Yahya es mi nombre islámico–. Es estúpido buscar seguidores sin haber hecho nada valioso y ocultando tu verdadera identidad. Alguien que no desee ser reconocido debería mantenerse fuera de los medios y las redes sociales son la nueva plataforma mediática, donde cualquiera puede ser famoso sin mérito alguno salvo quizás, publicar una foto de cada paso.
Harto estoy de ver publicaciones de gente haciendo deporte cuando en verdad pasan casi todo el día en su sofá viendo televisión, paseándose por ferias de libros siendo un folleto su única lectura en meses y proyectando una vida virtual muy distinta a la real. Nomofóbicos, pseudólogos fantásticos y adictos a las redes sociales… Son espíritus simples que podrían potenciar virtudes auténticas, aportando al mundo, desarrollando sus talentos pero prefieren adquirir reconocimiento pasajero solamente por actividades superficiales, dejando un paso efímero por la Tierra. Cuando dices esta verdad, les quitas lo único que les hace sentir validados.
En el primer caso citado y muy probablemente también el segundo hasta cierto punto, seguramente se trata de sujetos que durante su niñez y adolescencia fueron constantemente hostigados por sus compañeros de clase –lo que actualmente se llama booling–; eran feos, gordos, acomplejados o discriminados por alguna razón estúpida que los traumó. Ahora viven de las apariencias para alcanzar el máximo de seguidores posible en redes sociales pero sin vincularse con ninguno –la gracias es ser admirado sin corresponder–. Empero, cuando les recuerdas que ventilar la vida privada, aparentar lo que no se es y hacerse acreedores de una fama inexistente no es mérito alguno, les quitas esa aparente seguridad dejándoles desnudos, enfrentándoles nuevamente con el niño interno a quien tanto desean ocultar.
Yo les digo que durante mi adolescencia también sufrí pues no puedo caminar y mis compañeros se burlaban constantemente, porque no podía usar mi silla de ruedas dentro del salón y debiendo gatear para movilizarme, me comparaban con un perro o se paraban frente a mí sugiriéndome hacerles fellatio. Del mismo modo, siendo diabético, me robaban las colaciones arriesgándome a padecer hipoglucemias severas de las cuales, alguna pudo costarme la vida… Hoy hablo de estos episodios sin rencor alguno, porque mis ex compañeros siguen comunicándose conmigo y si bien en su momento fue muy doloroso pasar por esto, siendo adulto le resto importancia porque ellos también eran inmaduros, sin haber sido su intención matarme. Estoy valorando mis verdaderos logros actuales –como ser escritor– por encima de aquello que para otros podría sefr un trauma.
Mis complejos van por otro lado y no tengo ningún reparo en admitir que le atribuyo mi prolongada soltería a la discapacidad o defectos físicos varios, tal vez equivocándome. No poder caminar, tener las piernas encogidas, los pies chuecos y otras deficiencias físicas son para mí como para cualquiera un motivo d vergüenza. Sin embargo, la seguridad que me da tener talentos igualmente evidentes me permite hablar de ello casi sin pudor. Esto me diferencia pues mientras algunos buscan seguidores basándose en características superficiales, yo pretendo tener relaciones verdaderas ofreciendo algo más profundo y sustancial. Tal vez no tengo muchos admiradores, pero mis pocos amigos sí me aprecian; del amor, ya llegará inşAllah.
Como pueden ver, el presente artículo fue más positivo de lo que aparentaba al principio, pues no todo es lo que parece.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.