«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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martes, 19 de mayo de 2015

Un esfuerzo emocional importante

Es muy fácil que producto del enojo, guardemos rencor por alguien que hemos estimado en algún momento de nuestras vidas. Últimamente he tenido experiencias nefastas, malos momentos, dolores y problemas que en alguna medida pudieron influir sobre mi estado de ánimo y mis relaciones; reconozco que frecuentemente soy torpe y no tengo filtro al decir lo que pienso o siento, pero a veces las personas con quienes he cometido esos errores son demasiado severas para castigarme.
Yo no quiero ser así. Entiendo que como humanos todos podemos cometer errores y no podemos evitarlo. Por eso, para mí lo más importante emocionalmente siempre ha sido decir lo que siento con toda franqueza aunque eso incomode, pues al igual que cualquiera, no tengo la vida comprada y desconozco mi fecha de fallecimiento… Por eso, no estoy dispuesto a guardarme algo sólo por temor a que mi interlocutor reaccione mal. No quiero irme a la Ultima Vida sin antes haber manifestado todo lo que siento y si luego eso causa rechazo, simplemente dependerá de cada persona.
Mi corazón es demasiado pequeño para darle espacio al rencor, orgullo, soberbia y crueldad. Si he de llenarlo con algo, prefiero que sea fe, amor, amistad, tolerancia y respeto aunque eso me haga parecer débil y patético frente a los otros.
Obviamente protegeré con un muro muy alto estos tesoros y no se los daré a cualquiera, porque ya me ha ocurrido muchas veces que me equivoco al hacerme una idea sobre determinado individuo y cuando ya le he dado entrada a mi casa o corazón por confianza, de pronto me traiciona, apuñalándome por la espalda e incluso rompiendo sus promesas.
Quizás durante toda la vida pasamos decepcionándonos de personas que hemos conocido y pretendemos jamás volver a confiar. Pero lo hacemos, porque necesitamos compañía y además, la soledad es demasiado dura. Por eso, tan inevitable como cometer errores es arriesgarnos a despertar sentimientos por personas, sin saber si éstas nos corresponderán o valorarán lo que entregamos.
Creo pues, que al ser inevitables las emociones, no me queda más remedio que decidir quién me importa realmente, ver quiénes valoran mi cariño en el caso de que alguien me lastime, fijarme si se arrepiente o le da igual. Dependiendo de ello, podría determinar si debo o no abrir nuevamente la puerta en cada caso. Sin embargo, confieso que hay algunos por quienes con gusto me metería el orgullo en el bolsillo y me esforzaría en demostrarles cuánto les quiero, sin importar el daño causado, pues esta vida es demasiado corta para llevar cuenta de las ofensas cuando realmente se quiere. Por otro lado, en algunos casos cuando te lastiman demasiado y ni siquiera manifiestan arrepentimiento, hay que saber protegerse de una posible agresión futura.
A veces me perece que las oportunidades hay que ganárselas. De todos modos, cuando he sido yo quien se equivoca y realmente me importa la persona lastimada, quienes verdaderamente me conocen no pueden acusarme de poco esfuerzo intentando corregir mis errores, porque soy incluso obsesivo demostrando que valoro ese afecto y estoy arrepentido de haberle lastimado.
¿Cuántos pueden decir lo mismo en esta época? Hoy las personas son consideradas desechables y las relaciones temporales. Es raro ver que alguien realmente se esfuerce por mantener una amistad por ejemplo, pasando por alto los tropiezos y atesorando más el vínculo forjado.
Sé bien quiénes valoran mi amistad, y lo agradezco sinceramente, porque cuesta encontrar gente realmente sincera y confiable, que no lo miren a uno como un sujeto problemático ni quieran sacar provecho de lo poco que pueda hacer por ellos. Esas personas son las que a fin de cuentas, deberían quedarse, si quieren, para acompañarme en este difícil camino.
Nótese que no discrimino diciendo quién merece o no estar conmigo. No es una cuestión de mérito porque también sé que, en su justa medida, quienes estuvieron en mi vida y ya se han ido, me quisieron y fui yo el que no supo mantenerlos cerca. De ahí mi empeño en recuperar algunos de esos afectos.

viernes, 15 de mayo de 2015

Formateo emocional

Esta tarde mamá tenía puesta la radio en la cocina y escuché un tema de Gloria María Milagrosa Fajardo García, más conocida como Gloria Estefan, y recordé que es la cantante favorita de Sr. L. ¿Por qué me vino a la memoria después de cuatro años sin verlo? No lo explicaría como nostalgia porque a estas alturas supongo que cada uno hemos hecho nuestras vidas.
Sin embargo, últimamente me he dado cuenta de que mi mayor colección no consiste en diarios íntimos, cajas, llaveros, armas antiguas o libros sino en afectos perdidos. Obviamente no los mencionaré aquí uno a uno, para evitar exponerlos. Pero resulta frustrante saber que me he equivocado tantas veces abriendo las puertas de mi casa y mi vida a personas que luego me defraudan y no cumplen sus promesas.
Al mismo tiempo, no puedo ser injusto y debo hacer hincapié en que también he conocido personas valiosísimas, chilenas y turcas, que pese al tiempo y la distancia siguen manifestando su cariñosa presencia en mi cotidianeidad… Puede ser que Sr. L tuviese razón al decirme una vez que hay gente con la cual uno comparte el camino sólo por un tiempo, para aprender y luego, las sendas se separan, porque simplemente no estamos hechos para compartir juntos toda la vida.
A pesar de ello, a veces cuesta tanto separarse de alguien a quien hemos querido muchísimo y como siempre me entrego tanto en mis relaciones de todo tipo, vivo con temor a perder esos cariños. Es entonces cuando desearía que el cerebro y el corazón humano fuesen iguales que el disco duro de una computadora y uno pudiese eliminar de la memoria los archivos temporales referentes a sentimientos o malas experiencias emocionales, quedando sólo el aprendizaje.
Hay personas de las que uno quisiera no acordarse más en la vida, no porque todas hayan sido malas aunque en algunos casos así sucediera, sino simplemente porque al recordarlas es inevitable preguntarnos cómo estarán ahora y es una interrogante que tal vez nunca tendrá respuesta. Además, apenas esos lazos se rompen uno quisiera saber cómo habría sido esa historia de haber resultado, pero pasado algún tiempo ya ninguna duda cabe de que si no tuvo un buen desenlace, es porque sencillamente no debía ser.
Entonces quisiéramos poder escuchar una canción sin recordar a esa persona, ese sentimiento, ese afecto ni lo que vivimos con ella. Lo cierto es que en esta vida hacemos muchas promesas de amor y amistad eternos y también nos las hacen; sabemos que muchas quedarán sin cumplirse y con el tiempo tal vez sean olvidadas, pero a pesar de ello escogemos creerlas aunque suframos cuando sean rotas. Es el precio de no querer estar solos.
Una vez dije «A la única persona que todo en este mundo le es indiferente, es a la persona muerta. Los demás, tenemos sangre en las venas». Creo que por eso todo nos afecta en mayor o menor medida y sin importar cuánto tiempo transcurra. Quien lo niegue está mintiendo o simplemente ha tenido suficientes tropiezos para aprender a esconder muy bien sus emociones.

martes, 12 de mayo de 2015

Millonario robo al periodista José Antonio Neme

El periodista José Antonio Neme sufre millonario robo en su departamento este fin de semana, mientras se encuentra en Bolivia haciendo despachos para Ahora Noticias y el matinal Mucho Gusto de Mega.
Los perpetradores entraron este sábado al edificio de Las Condes e ingresaron a su departamento con copia de la llave, sin que ningún vecino, conserje de turno ni el mayordomo vieran absolutamente nada.
Se robaron relojes, cadenas, medallas, corbatas, fotografías y otros bienes del comunicador que tienen tanto valor económico como emocional. Desde luego, pretende seguir todas las acciones legales correspondientes.
¿Pero cómo es posible que en un edificio aparentemente seguro, extraños penetren hasta un departamento en el último piso y hasta sean grabados por las cámaras abrazándose en el elevador para felicitarse por el botín obtenido, sin que nadie pueda hacerse responsable? Dejo planteada la duda.
Neme reveló importantes detalles del suceso esta mañana, en Mucho Gusto, donde se dieron un espacio para analizar el modus operandi de los delincuentes que, a todas luces, estaban muy bien informados. Supieron por ejemplo, en qué parte del armario buscar una caja donde el periodista guardaba los objetos sustraídos y ni siquiera debieron desordenar las demás pertenencias. Así también, reveló que había encarado al mayordomo para saber su versión del hecho y éste, al verse acorralado, admitió haberse retirado de su turno veinte minutos antes del horario correspondiente, tiempo que los delincuentes aprovecharon para ingresar sin ser detenidos por nadie.
Lo que más agradecía era que días antes su madre se había llevado del departamento a su perro, Duque, que ahora se encuentra en perfectas condiciones. Reconoció que los bienes materiales no tienen demasiada importancia, comparados con la vida de su mascota a quien parece querer como un verdadero compañero.
Ayer se encontró con un vecino que le comentó haberse topado con la mujer integrante de la banda. Ésta descaradamente tocó el timbre de otro departamento para verificar si acaso estaba vacío y al verse sorprendida por el dueño, dijo haberse equivocado.
En las imágenes de seguridad se ven los rostros de cada malhechor mientras suben al ascensor cargando la mochila de Neme y probándose un reloj. Esto seguramente ayudará en la investigación considerando además que, algunos relojes robados tienen grabados el nombre del propietario y número de serie. Sin embargo, la reducción no les será difícil si son ladrones profesionales.
Desde esta humilde tribuna y asumiendo que mis lectores son gente honesta, les solicito que si ven en el comercio informal alguno de estos bienes robados, hagan la denuncia correspondiente y no permitan que este delito quede impune como tantos otros.
Siempre he admitido mi admiración por Neme aunque en algunos temas discrepemos, como es natural. En esta ocasión siento empatía hacia él, porque a todos nos ha ocurrido lo mismo alguna vez en mayor o menor grado y ciertamente, resulta muy frustrante ver violentado el espacio personal que uno considera refugio seguro. Da mucha rabia e impotencia sentirse vulnerado y si bien lo material puede reemplazarse, aunque siempre hago el llamado a no tener apegos materiales, es atemorizante saber que un extraño fue capaz de meterse al hogar para llevarse cosas que nadie valorará tanto como uno, en algunos casos.

martes, 14 de abril de 2015

Adiós al Sr. G. H.

Ayer se promulgó la Ley de Acuerdo de Unión Civil, mediante la cual parejas hetero y homosexuales consiguen igualdad de derechos con respecto a algunos asuntos relevantes de la convivencia.
Hoy, después de casi dos meses sin escribirle nada, se me ocurrió bromear con el Sr. G. H. y le escribí en su muro "Ahora te puedes 'casar'. Tienes pololo y Ley". Él respondió bromeando sobre no tener un vestido y obviamente el asunto fue creciendo con los típicos comentarios referidos a que no podía ser blanco hasta que aludiendo a su orientación sexual por demás difundida abiertamente en su perfil, le sugrí que el banquete de bodas podría ser en el 282.
A causa de esto, me puso "Se nota que no me conoces entonces, recuerda que tengo un novio y puede creer que lo que me dices es cierto".
Cabe mencionar que ya antes había dejado de seguirlo porque últimamente me acusaba de causarle conflictos con sus otras amistades, así que mi respuesta inmediata fue: "Todos los comentarios que te he hecho hasta ahora en esta publicación han sido bromas, de ahí las risas o chistes. Quien te conoce bien, lo sabe. Si alguien cualquiera creyera que mis palabras son ciertas, bastaría con decirle que apenas me has visto dos veces en la vida. La última vez que me escribiste, dijiste que esto era (...) y no la vida real. Aplicalo y riete un rato".
No pasó ni una hora y me eliminó enviándome previamente un mensaje privado reclamándome por haber peleado con su novio, que no entendió como bromas mis palabras y aunque reconoció que es su problema, me hizo responsale de su disgusto. Más aun, se dio vueltas diciendo que simplemente debía cortar el problema de raíz (eliminarme) sin previa explicación, pero me escribía porque en general fui buena onda. Sin embargo, esta última situación le trajo coletazos con terceros.
Así fue como me eliminó, pero aproveché de aclararle algunos puntos por última vez.
La primera vez que lo tuve agregado, hace cuatro años, recuerdo que lo eliminé, pero no diré el motivo porque tampoco viene al caso, aunque se lo dije apenas me agregó por segunda vez y di por hecho que todo había quedado suficientemente definido como para no tener una secuela.
No tengo ningún interés en causarle problemas y la muestra está en que dejé pasar harto tiempo desde que me escribió, para decirme que yo entraba en conflicto con sus amigos.
Ciertamente no me corresponde hacerme cargo de los problemas que tenga con su novio ni con ninguna otra persona, básicamente porque no soy nadie significativo, que ejerza influencia en él o pueda entorpecer sus relaciones. Al parecer, eso es algo que nunca ha entendido, ni la vez anterior ni ahora.
Me parece muy lamentable, y por qué no decirlo inmaduro de su parte, que me haga pagar los platos rotos, eliminándome por una pelea que tuvo con su novio, que no supo aclarar, en la cual no tengo ninguna responsabilidad y que seguramente pasará en dos días. Desperdició por segunda vez la amistad conmigo que podría haber crecido con el tiempo.
Es injusto también que me culpe de tener tanto protagonismo en su vida, como para causar peleas con su novio, siendo que apenas nos hemos visto dos veces y es muy improbable que haya una tercera.
Es cierto, he tratado de ser buena onda dándole consejos o haciéndole bromas pero al parecer, siempre acabo causándole conflictos o resulto demasiado serio. No tengo ese toque preciso de alegría y buen gusto para que a sus contactos les parezca bien que me tenga agregado en su perfil. ¿Se entiende lo que trato de decir o necesito ser más específico? Es demasiado desgastante que deba conseguir la aprobación y simpatía de terceras personas que ni siquiera conozco, para que él me tenga en sus contactos. Imagínense si mis dichos debieran ajustarse al gusto de todos los amigos de mis trescientos nueve contactos actuales. ¡Qué locura!
Ni siquiera quise comentar sus publicaciones sobre su relación, para que nadie me acusara de querer boicotearla. Eso es imposible porque no tenía por él un interés que fuera más allá de las redes sociales y sólo tal vez con el tiempo, una amistad, pues ni siquiera nos conocimos lo suficiente.
El último párrafo reza: "Bueno, si tu decisión de borrarme se mantiene, espero que te vaya bien. Pero si al contrario, rectificas y me agregas, no publicaré ni comentaré nada para evitarme malos ratos. Eres tú quien debe hacerse cargo de los conflictos que tengas con tu pareja, no yo". Si alguien me agrega en sus contactos de cualquier red social y no me permite comentar ni escribirle nada o incluso me acusa de causarle conflictos con terceros, no tiene sentido que me agregue y ya son dos veces que he tenido en mis contactos al Sr. G. H. Entiéndase que al decirle "
Pero si al contrario, rectificas y me agregas, no publicaré ni comentaré nada para evitarme malos ratos", no le estoy dando una nueva oportunidad sino al contrario, en el remoto caso de que quisiéramos agregarnos, lo ignoraría completamente y por lo tanto, sería absurdo.
Generalmente tengo mucho cuidado con lo que digo en redes sociales y a veces, prefiero ni siquiera opinar, porque algunas personas son demasiado susceptibles. En este caso, hace tiempo que tenía agregado al Sr. G. H. pero no lo seguía, porque no me permitía comentar sus publicaciones. Nos hemos visto dos veces en cinco años y no debo hacerme responsable de que él no sepa manejar los límites que debería poner a cada una de sus relaciones y espacios..
Si ventilas tus asuntos íntimos en redes sociales, le das derecho implícitamente a terceros para que opinen sobre tu vida privada y te den coletazos. Pero la influencia que tengan o el protagonismo que cobren, depende de ti. Lo que hizo se denomina transferencia de culpa porque me responsabilizó del conflicto que tuvo con su pareja por una simple broma, pero yo no fui el único que comentó la publicación; él también lo hizo y sabe que sólo se trataba de bromas... Si hasta hice un chiste sobre la Caperucita Roja porque quería un vestido para casarse.

Lo correcto en este caso para una persona adulta y madura -lo primero no siempre implica lo segundo-, sería hablar con su novio calmadamente y explicarle que no accederá a la exigencia de eliminarme, porque sólo hice una broma, no tienemos mayor relación y no se trata de nadie importante. Es necesario a veces demarcar los límites para ambos lados en el sentido de que tu pareja no debería determinar a quién agregas en tus redes sociales, porque son relaciones distintas con su propio espacio. Algunas personas cometen el error de sacrificar amistades que podrían durar, por las exigencias de una relación amorosa que tal vez no dure si la pareja se escandaliza por cualquier simple razón. Cualquiera sabe que las parejas van y vienen pero los amigos quedan; al menos así debería ser.
Cualquiera que analice las recriminaciones del Sr. G. H. o su círculo cercano en relación a mí, consideraría seriamente que me ven como competidor peligroso al momento de ganer su afecto o terreno influyente en su vida. Pero nada más lejos de la verdad, porque soy un tipo normal e incluso por debajo del promedio, pues ni siquiera me interesa buscar mayores vínculos y si los encuentro, intento cuidarlos.
A partir de ahora, me hago cargo de lo que digo y no de lo que los demás entiendan, ni de cómo se lo tomen. Sr. G. H. me eliminó de su perfil y yo a él de WhatsApp, porque ahora tengo demasiadas cosas en mi vida y en la cabeza, pero no me queda tiempo para aproblemarme por sus peleas de pareja o los coletazos que le den sus amigos; debería entender que en esta vida, no cualquiera puede ser considerado amigo y que el verdadero amor no es un espíritu simple..., pero ahora tendrá que darse cuenta sin mi ayuda, así como tampoco la necesita para boicotear sus amistades.

Tuvo que eliminarme porque a su pareja no le gustó una broma que hice ni aprobó nuestra amistad. Espero que le vaya bien en su relación. Los turcos tienen un refrán que reza "Bekarlik sultanlıktır" ("El celibato es sultanato" o bien "Ser soltero es ser sultán") y se refiere a que cuando te casas o tienes pareja pierdes tu autonomía, tu individualidad, tu espacio.

NOTA: Sr. G. H. y su novio finalmente fueron bloqueados en mi perfil.

viernes, 20 de marzo de 2015

Augusto Schuster acusado de homofobia


Anoche el actor Augusto Schuster fue parte de la parrilla programática en un nuevo capítulo de Vértigo, emitido por Canal 13, quedando en segundo lugar después de Lola Melnick.
A pesar de que el joven protagonista de Pituca sin lucas se esforzó en desplegar todo su encanto incluso cantando, perdió muchos puntos con la teleaudiencia, que se lo comió vivo en las redes sociales cuando le tocó hablar en el segmento La caja de los secretos. Narró un viaje con amigos y compañeros de trabajo a Montevideo donde hubo un momento que Schuster catalogó como “confuso”, y en el que uno de los varones presente comenzó a acosarlo, por lo cual él decidió “demostrar su virilidad” intimando esa misma noche con una fémina.
Ni bien acabó de decir esto y en Twitter comenzaron a acusarlo de ser homofóbico e incluso un homosexual no asumido. Es esto lo que me motiva a escribir este artículo no sin antes aclarar que con toda seguridad, el actor me es indiferente aunque reconozco su talento.
Para empezar, tal vez él usó mal las palabras porque virilidad y heterosexualidad no son conceptos necesariamente relacionados. Sinónimos de virilidad son hombría, masculinidad, fortaleza, reciedumbre, valor, energía, poder, firmeza, potencia, entereza y madurez. Sin embargo, suponer que un homosexual es inevitablemente afeminado no demuestra sino la ignorancia e incluso tal vez el prejuicio de una persona. Una persona homosexual puede perfectamente mantener relaciones sexuales con alguien del sexo opuesto y seguir siendo gay, muestra de ello es que hasta hace algunos años en Chile, cuando la comunidad GLBTI era severamente reprimida e incluso exterminada, muchos gays se vieron en la obligación de casarse con mujeres y hasta tener familia para sobrevivir.
Pretender que al acostarse con una mujer ahuyentaría a todos los homosexuales que le siguieran, es otra muestra de inmadurez e inseguridad. ¿Pero cuánto podría esperarse de alguien que tiene apenas veintidós años y ya es conocido en varios países? Su actitud se justifica sólo con el hecho de que ser famoso no le exige aceptar que cualquier persona se le acerque. Sólo en Twitter tiene ya doscientos sesenta y tres mil trescientos cuarenta y seis seguidores (263K), pero eso no significa que siempre deba esforzarse en complacerlos a todos y no pueda elegir con quién quiere estar o tampoco se le permita delimitar sus espacios personales como mejor le parezca.
¿Algún usuario que comentara este hecho se puso a pensar en ello? Si quisiera especular, podría decirse que el actor debió acostarse con una mujer después de haber rechazado muchas veces al compañero que lo acosaba, pues si únicamente hubiese sido una oportunidad, no se habría molestado en especificar que le insistió.
Bajo el razonamiento de Schuster, que se acostó con una mujer para demostrar su heterosexualidad cuando un gay lo acosó, todos deberíamos ser extremistas. A mí por ejemplo, si alguien me presionara para beber alcohol, podría simplemente decirle que como musulmán, tener contacto con licor me resulta haram o prohibido y no debo ceder a las presiones del grupo donde pudiere ser obligado a asumir una conducta extrema e incorrecta. Del mismo modo, si el actor sintió en alguna medida que su orientación sexual era puesta en duda sólo por gustarle a un gay que lo manifestó abiertamente, bastaba con ser enfático en decirle «Me gustan las mujeres y tú sólo puedes ser mi amigo, pero nada más. No insistas». Ahora lo tachan de gay encubierto y hasta homofóbico por no haber sabido cómo sostener correctamente su postura.
Se entiende que al ser famoso, Augusto es considerado un buen partido y además, muchos admiradores lo desean. Si fuese desconocido, otro gallo cantaría porque como siempre digo, sin importar la orientación sexual todos tenemos derecho a enamorarnos o sentirnos atraídos por alguien pero en la inmensa mayoría de los casos, sólo nos atrevemos a dar el paso de aproximación si tenemos motivos para creer que seremos correspondidos. ¿Se entiende? Atraer a un individuo sin hacer nada para dar pie a ello está al alcance de Schuster y algún otro suertudo por ahí. Tal vez él podría molestarse con el acoso gay si fuese anónimo, pero al ser un personaje tan público, esto es parte del costo a pagar.
No obstante, decir que un sujeto es homofóbico o gay no asumido es demasiado grave y más considerando que el argumento sea una simple declaración pública de alguien que insisto, apenas hace cuatro años salió del liceo. No estamos hablando de un tipo con cincuenta años en el cuerpo que no tiene necesidad de demostrarle su orientación sexual a nadie y para quien las críticas emitidas en Twitter le pueden servir como papel higiénico. Más bien estamos hablando de un chico que diariamente se ve enfrentado a juicios valóricos demoledores sobre cada gesto, palabra o participación pública que tenga a su corta edad y sin contar con asesoría constante. Pensó que contar eso sería divertido porque tal vez desde que ocurrió hasta ahora, lo ha considerado un hecho gracioso. Lo que finalmente consiguió es que gente prácticamente anónima, cobarde, que puede usar cualquier nombre de usuario y no necesariamente identificarse, lo acusara de ser homofóbico y homosexual no asumido.
Si yo emplease el mismo descriterio para hacer afirmaciones olvidando pensar, podría sin dar nombres ni acusar a nadie en específico, especular que más de alguien escupió veneno porque quiere acostarse con Schuster y sabe que jamás podrá hacerlo… También podría asegurar irresponsablemente que quienes opinaron están celosos del obvio éxito que tiene con las mujeres. Lo que acabo de decir es una estupidez del mismo calibre que la sostenida por tantos usuarios criticones en Twitter, quienes emplean de modo nefasto los ciento cuarenta caracteres pero si se les diera el mismo espacio que el presente artículo, no podrían decir nada mejor.
Tengo la impresión de que muchas veces los usuarios en redes sociales publican frases funestas contra alguien para desquitarse de la rabia almacenada durante un traumático período en sus vidas, porque se sienten tan miserables que necesitan imperiosamente compartir esa desdicha arruinando al prójimo o simplemente porque creen y desean ser tan famosos como el personaje público al que critican. A todos ellos les tengo una mala noticia: Augusto Schuster le da a sus opiniones el mismo valor y utilidad que lo dejado después de una visita suya al sanitario.
Mis palabras pueden parecer duras pero no quiero que me malentiendan. Estoy defendiendo encarnizadamente al actor porque a su edad tiene derecho de ser espontáneo y no creo que sus dichos tengan la intención de atacar a la comunidad GLBTI; la verdad es que si hubiese tenido más cuidado, lo habrían criticado por ser poco auténtico y le restarían credibilidad. Cualquier cosa que dijera les habría parecido mal; a muchos Twitter les sirve para escupir sin importar contra qué o quién.
Leí opiniones de gente gay acusándolo de esconder su verdadera sexualidad. Son heterofóbicos porque quieren que toda la sociedad sea parte de la comunidad GLBTI y si no logran que alguien asuma una supuesta orientación determinada, lo sacan forzosamente del armario, atribuyéndose el derecho de exponer a otros cuando en realidad dándose el caso, revelar algo tan privado es decisión individual. La heterofobia y la homofobia son igualmente molestas porque expresan discriminación y el empeño inútil de un individuo en imponer a otro su propia manera de llevar la vida íntima. La única diferencia y bastante importante es que la primera no causa que se mate a heterosexuales, pero no deja de ser discriminativa.
Las mismas personas lo acusan de ser homofóbico. Por favor, no cometan el error de subestimar a la gente pensante. Aunque no les guste afrontarlo, existen homosexuales que detestan a las lesbianas o discriminan a otros gays por no salir del armario, no frecuentar el ambiente o un gimnasio, ser gordos, viejos, calvos, inexpertos o algún otro detalle específico como no vestir a la última moda. Eso también es homofobia señores, aquí y en cualquier parte del mundo. ¿Homosexuales homofóbicos? No sé cómo se tolera eso pero efectivamente existe.
Espero que quien lea mis palabras sepa abordarlas con intelectualidad si corresponde o al menos, altura de miras como la que muchas veces no hay en las redes sociales.

viernes, 6 de marzo de 2015

Vínculos rotos

Durante estos días he pensado mucho en los afectos perdidos durante la vida, por la muerte, el distanciamiento y hasta el conflicto. Generalmente no soy orgulloso y la prueba está en que cuando debo disculparme por algún error, soy agobiante. Sin embargo, uno se encuentra muchas veces con gente soberbia que nunca reconoce sus equivocaciones ni hace nada por enmendarlos… Últimamente me ha pasado que tropiezo muy seguido con esta clase de personas o bien, con algunos que en realidad no tienen ningún interés en mí como persona y para ellos, sólo soy un perfil de redes sociales. Ésta no es la manera correcta de relacionarse.
Sé que es duro atacar en el primer párrafo de esta manera, pero ya que no doy ningún nombre, nadie debería tomarlo como algo personal pues cada uno sabe lo que hace y sus razones. Yo sólo estoy dando las mías para no callarme más y ambas perspectivas son igualmente válidas para quienes las esgrimimos. Si bien es cierto que podemos estar en desacuerdo unos con otros –porque nunca aprobaré que una persona sea emocionalmente despreocupada o excesivamente orgullosa–, llega el momento en que precisamente por salud mental y emocional, uno debe poner en la balanza las situaciones para decidir en qué casos se debe insistir con los afectos y cuándo seguir el camino.
Yo creo que sólo se debe ser orgulloso en última instancia y para salvar el honor, cuando ya no tiene caso disculparse y comienzas a humillarte. Pero hay personas para quienes salvar el orgullo es lo primero y nunca dan su brazo a torcer. Con esta gente no puedo lidiar si soy el agraviado; en otras palabras, si es conmigo que han cometido el error, doy un tiempo para que se arrepientan y den marcha atrás pero si no lo hacen, me parece incorrecto ser quien vaya tras ellos, porque simplemente no les interesa. Es como si al saludarlos, les dijera que estoy bien sin que me hayan preguntado; sería ridículo.
Así es como se pierden amistades valoradas que en realidad, no eran tan fuertes como uno creía. La culpa es mía por pensar que realmente durarán toda la vida y ésta insiste en demostrarme que algunas personas, siendo muy buenas en su momento, después no lo son porque sólo están de paso y desgraciadamente, han escogido las peores maneras para despedirse, sin siquiera considerar los catastróficos efectos emocionales que tiene una discusión para terminarlo todo. Al respecto, a veces las relaciones acaban por razones estúpidas o la incapacidad de algunos para resolver las diferencias dialogando e increíblemente, lo que desarrollan es una irritante hipersensibilidad, pues se ofenden por cualquier cosa sin notar que la crítica en sí misma es una muestra de afecto, no un intento por destruirlos. Explicado de manera más simple, alguien que critica quiere corregir un defecto que te puede hacer sufrir producto de los errores cometidos y para darse cuenta, se necesita ser humilde; las personas complacientes que nunca te critican, no te quieren, porque no les importa que tus equivocaciones causen desastres.
En mi vida ha habido personas que salieron estrepitosamente, por traiciones demasiado evidentes y reiterativas, pues no soporto a la gente desleal y fue precisamente por alguien así que preferí alejarme de Tarkan Fans Chile Club Oficial. Este párrafo merecería una mención aparte en un artículo propio y muy extenso, donde explicara desde cuándo y cómo terminó todo luego del viaje a Turquía en 2011. Sin embargo, por dignidad no hablaré del asunto ni mancharé una experiencia que inicialmente fue muy bonita. Sería desagradecido con Allâh (swt) si me empeñara en recordar deslealtades que ya disculpé en desmedro del viaje más bello que he hecho hasta ahora.
En otros casos, los afectos se enfrían por la vanidad de algunos que en lugar de tratarte como amistad, te consideran un admirador o seguidor, pero nunca se dan el tiempo para responderte un «¿Cómo estás?» apropiadamente, también porque no les interesa. Hasta el año pasado tuve agregada en Facebook a una persona que constantemente decía «Tengo ochocientos amigos en Facebook y en Twitter», pero yo pensaba «¿A cuántas de esas personas conoces o les importas, para poder llamarles tus amigos realmente? ¿Cinco, seis?»; tal vez eran incluso menos. Pero como no me gusta ser considerado admirador de nadie, esa persona fue eliminada y ni siquiera se dio cuenta de que ahora tiene setecientos noventa y nueve seguidores. Puede ser que mi afecto, mi amistad e incluso mi amor sean fáciles de conquistar, pero ganar mi admiración es bastante más difícil; muy pocos la han alcanzado y menos han sabido mantenerla.
No nos pisemos la capa entre superhéroes. Nadie tiene perfiles en redes sociales sólo para contactarse con ex compañeros de colegio o parientes. Ahora cualquiera puede ser un analista social en sus diversas vertientes y a veces, con muy poco criterio hablar sobre temas que en una conversación entre amigos siempre resultan conflictivos: política, religión, farándula o cualquier otro. Sin embargo, esto se ha traducido en que muchos usuarios persigan el objetivo de tener admiradores que siempre estén de acuerdo, sin importar la estupidez que sea publicada porque claro, no tendría sentido opinar sobre nada si no tuviésemos nadie que nos leyera y se deshiciera en halagos.
¿Y por qué existe gente que siempre nos elogie, aunque en nuestra foto de perfil tengamos una cara monstruosa? Muy simple: porque estos zalameros también necesitan atención y se conforman con un «Me gusta» cada vez que comentan algo. Es en el fondo, una gran máquina exaltadora de egos. Si estuviésemos hablando de sexo, podríamos decir que tiene la misma mecánica de una orgía, donde todos buscan la satisfacción de saberse atendidos aunque algunos quieran orgasmos mientras otros se conforman con besos en la mejilla. Se da el mismo fenómeno cuando sigues a personalidades famosas: sabes que jamás te responderán un comentario y aún así, les presumes a todos tus cercanos que lo tienes agregado; pero si por educación ese famoso también te sigue, alcanzas el éxtasis y eres capaz de salir a gritarlo por las calles con megáfono.
Sea porque necesitan la admiración o la atención de desconocidos, hay quienes agregan en sus redes sociales indiscriminadamente a todo aquél que les solicita amistad e incluso tienen posteos públicos gracias a los cuales cualquiera puede enterarse de todo lo que hacen, dónde van o información que debería ser privada. Yo soy más cuidadoso con eso porque mis publicaciones sólo las pueden leer ciertas personas que tengo agregadas por grupos y además, como en el caso de la persona que decía tener ochocientos amigos, si dentro de un tiempo prudente noto que alguien nunca me comenta nada ni responde mis saludos, simplemente lo elimino e incluso, he llegado a bloquear gente, aunque parezca extremista.
Sí. Es verdad que pocas veces la gente comenta mis publicaciones pero por otro lado, tampoco me gustaría recibir treinta notificaciones diarias ni tampoco necesito eso para sentirme querido por quienes realmente me importan. Hay que saber diferenciar entre los verdaderos afectos y aquellos que simplemente son conocidos.
No pretendo que mi número de amigos en las redes sociales descienda dramáticamente, pero escribo esto porque a veces espero demasiado de personas a quienes no les importo. Hace tiempo tuve una amistad que duró apenas dos años y cuando terminó, nunca me escribió ni telefoneó para preguntarme las razones, en parte porque creo que ya las sabía. Sin embargo, tiempo después de mi viaje a Turquía, me enteré de que estaba preguntándoles por mí a amistades comunes. ¿Por qué nunca tuvo el valor de buscarme directamente? Tal vez ese simple gesto me habría hecho reconsiderar mi decisión, pero es posible que su ego haya podido más. Ahora, aunque Sr. L me buscara, no tendriamos nada en común y no es que antes lo hayamos tenido, pero nos llevábamos relativamente bien. Siempre me ocurre que mis amistades me valoran demasiado tarde, porque creen tenerme seguro hasta que me pierden.
Es lamentable pensarlo pero a veces, los vínculos se rompen y no siempre es uno quien debe poner todo el esfuerzo para mantenerlos. En cuanto a las redes sociales, los que realmente me importan lo saben, porque constantemente demuestro mi interés y en la vida real, es igual.

viernes, 27 de febrero de 2015

Muere Leonard Nimoy

El actor Leonard Nimoy, popular por su papel del Mr. Spock en la serie Star Trek y las películas de la franquicia, ha muerto a los 83 años de edad, según informan medios estadounidenses. Su mujer, Susan Bay Nimoy, ha confirmado el fallecimiento a The New York Times.
Este es el último tuit del actor, enviado el pasado 23 de febrero.
Muchos han sido los actores que han sufrido la pesadilla del encasillamiento. Otros jamás han podido superar el peso del personaje más memorable que marcó sus carreras. Pero el caso de Leonard Nimoy, a quien todo el mundo recordará siempre como el racional Spock de la serie Star Trek, mitad humano, mitad vulcaniano, es ligeramente distinto. Nimoy no fue ni un actor encasillado, ni alguien que no pudo sobreponerse a una única interpretación memorable, sino que fue uno de esos pocos privilegiados que podían presumir de encarnar, de la cabeza a los pies, a un poderoso icono de la cultura popular. “Mi trabajo era lograr que el personaje fuese creíble”, declaraba el actor en una entrevista concedida en 2008, un año antes de retomar al personaje en la película de J. J. Abrams que relanzaría la franquicia Star Trek, “Spock es un personaje muy interesante, inusual, muy inteligente. Pienso que a la gente le gusta su inteligencia. También tiene sentido del humor, es extremadamente fiable, útil en toda crisis, alguien capaz de resolver problemas y, sobre todo, un buen amigo de los humanos”.
El peculiar equilibrio de fuerzas entre el sanguíneo, chulesco y emocional capitán Kirk que encarnaba William Shatner y el racional, gélido, pero siempre preciso en el uso del sobreentendido Spock definió, en buena medida, el poder de seducción de esa serie de ciencia-ficción, creada por Gene Roddenberry en 1966, que, tras su prematura cancelación en su tercera temporada, alentó uno de los más complejos –y longevos- fenómenos de fans en la historia del medio. Bajo la piel de Spock, Nimoy fue mucho más que un actor de escueta expresividad con puntiagudas orejas de maquillaje: el actor, nacido en Boston el 26 de marzo de 1931, consiguió articular toda una filosofía de la vida, sin renunciar nunca a un palpable sentido del humor. El mítico saludo del personaje fue, de hecho, invención suya: un gesto forjado a imagen y semejanza de esos sacerdotes judíos que formaron parte esencial del entorno familiar del actor, que tuvo en la defensa y divulgación de las raíces culturales del judaísmo ortodoxo otra de las grandes pasiones de su vida.
La larga y próspera vida de Nimoy terminó este pasado viernes 27 de febrero, a consecuencia de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica que le fue diagnosticada cuando llevaba treinta años sin consumir tabaco. Nimoy había anunciado su retiro en abril de 2010, pero fueron diversos los trabajos, todos ellos relacionados con la aureola mítica de Spock, que le reclamaron a partir de ese momento, convirtiendo su supuesta jubilación en deseo perpetuamente postergado: en los últimos años, Nimoy fue el Spock en una línea temporal paralela en las dos películas de Star Trek de Abrams, pero también el memorable e inquietante William Bell de la serie Fringe, la voz de Sentinel Prime en Transformers: el lado oscuro de la luna (2011) de Michael Bay –que, por cierto, era el primo de su esposa Susan Bay Nimoy- y el sueño mitómano de Sheldon Cooper en un episodio de The Big Bang Theory.
Algo escrito en el firmamento, si es que tenemos que creer en estas cosas, parecía predestinar a Leonard Nimoy a un largo compromiso con la ciencia-ficción antes de ser Spock: abundan los títulos del género en el primer tramo de su filmografía, como el serial de la Republic Zombies of the Stratosphere (1952), la memorable monster movie de Gordon Douglas La humanidad en peligro (1954) y la paupérrima pero imaginativa adaptación de un clásico de Robert Heinlein The Brain Eaters (1958) de Bruno VeSota. Pero el actor tenía también otras inquietudes, como su interés por el teatro de Jean Genet: Nimoy no sólo apareció en la adaptación cinematográfica de El balcón que dirigió Joseph Strick en 1963, sino que produjo y protagonizó la adaptación cinematográfica de Severa vigilancia que dirigió Vic Morrow en 1966.
Nimoy, que dirigió dos películas de la saga Star Trek y cambió de género para firmar la película más taquillera de 1987 –Tres hombres y un bebé-, alternó la interpretación en películas y series con una carrera como fotógrafo artístico, con predilección por el desnudo femenino. También tuvo sus candorosos extravíos en el territorio de la música folk vertiente bizarre: su disco Mr. Spock’s Music from Outer Space es todo un clásico trash. Que escribiera dos libros de memorias de títulos contrapuestos –I Am Not Spock (1975) y I Am Spock (1995)- da fe de que, si bien alguna vez mantuvo una relación de amor/odio con su personaje, finalmente aceptó que la inmortalidad vulcaniana era su destino.

Fuente: El País.com.

martes, 24 de febrero de 2015

Síganme los buenos

Esta tarde me hice otra cuenta de Twitter en @carlosfloresa77 principalmente porque algunas personas con quienes quiero estar en contacto, increíblemente no usan Facebook.
Ya había entrado antes a esta red social y no me satisfizo como esperaba, pero es posible que ahora sea diferente, teniendo nuevos contenidos para tratar e interactuando con gente y medios de comunicación masiva que desarrollen temáticas interesantes.
Ahora pueden seguirme en Blogger, Facebook y Twitter.

viernes, 20 de febrero de 2015

Mi actual parada frente a la vida

Tarde o temprano, llega una edad para pararse frente a la vida y decir «Éste soy yo y de acuerdo a mis circunstancias, así veo el mundo». Pues bien, hoy he charlado con mamá durante la tarde como acostumbro hacerlo y he llegado a ciertas conclusiones con respecto a sucesos que han tenido lugar en mi vida durante los últimos trece meses, que preferí callar porque no son únicamente mis problemas y la demás gente involucrada no merece ser expuesta… ¿Para qué? Sin embargo, ahora con la mayor delicadeza que me permite el ser escritor, quiero decir ciertas verdades, sabiendo que algunos concordarán conmigo y otros no; pero cuando llegas a este punto, te da lo mismo, porque sólo importa decir lo que tienes atorado en la garganta. Espero tengan paciencia para leerme considerando el tiempo invertido en escribirlo y además, puede que a muchos de ustedes ya adultos esto no les sirva, pero lo dejo para gente como mis sobrinos, que mediante Allâh (swt) podrían alcanzar una edad en la cual puedan asimilar mis palabras. Aquí va:
1.-       Yo, Yahya, soy musulmán y si Allâh (swt) así lo quiere, dejaré esta vida siéndolo. La religión es un método simple para relacionarnos con el Creador y no debemos permitir que un ser humano imperfecto nos lo complique, imponiéndonos su modo de práctica. Si aceptamos que otros interfieran en nuestra relación íntima con Allâh (swt), corremos riesgo de que nos transfiera sus temores, prejuicios y culpas. La religión nos permite acercarnos al Creador, pero ninguna persona tiene derecho a decirnos lo que Él piensa o cómo actuaría en cada caso, pues Él ve nuestros corazones y sabe lo que nadie más conoce.
2.-       Siempre he dicho que al hacer Shahāda, acepté los planteamientos del Islam pero no inicié una carrera hacia la santidad. Soy el primero en reconocer mis limitaciones humanas físicas, psicológicas y emocionales, algunas de las que me doy cuenta y otras que ni siquiera noto pero los demás sí. No hice Shahāda para creerme perfecto ni señalar a los demás por sus errores. Soy musulmán en la medida que puedo y no pretendo la admiración ni acepto el repudio de los demás según sean mis acciones. Si soy musulmán es porque así lo quiso Allâh (swt) y no debo pasar por exámenes morales cada vez que un individuo me crea desviado. Cuando adopten un credo, vivan de acuerdo a su religión, pero no se dejen influenciar por opiniones de otros individuos. Sean seguidores de Dios (Allâh) y no de los hombres.
3.-       En este tiempo he sufrido el rechazo de algunas personas que me sacaron de sus vidas como si fuese un trapo desechable. Algunos me prometieron amistad eterna y ahora ni siquiera me preguntan cómo estoy. Es verdad que debería acostumbrarme a estas circunstancias porque todas las personas son así y los únicos con quienes puedo contar, son mis parientes, contando sólo algunas amistades muy específicas. ¿Por qué yo debo buscar a las personas que dicen quererme para decirles lo que me pasa, si no demuestran interés? No hice Shahāda para que la gente me quisiera más ni pretendiendo conseguir el afecto de nadie en especial y si algunas personas desacreditan mi Islam por creerme indigno, es su problema, no el mío.
4.-       Podría decirles a mis ex amigos que algunos seres queridos parientes y amistades están muy mal por circunstancias graves que no cabe detallar aquí, podría incluso describirles todas mis enfermedades. Pero no soy tan miserable como para aprovecharme del auténtico sufrimiento de otros o el propio para ganarme el cariño de algunas personas en base a su lástima. Cuando alguien te quiere, es porque te valora y no porque siente pena por ti.
5.-       Yo soy un hombre frágil e inseguro, lo reconozco y lo acepto como parte de mi personalidad, que se ha forjado en base a sufrimiento. Por eso, quien se gana mi amistad tiene todo mi cariño desmedidamente. Sin embargo, cuando alguien me lastima creo tener derecho a levantar algunas barreras y no ser tan entregado, para protegerme. No soy tan orgulloso y a veces la gente me humilla a ultranza porque doy pie para eso, pero algunos se aprovechan de eso.
6.-       Defiendo los derechos de las minorías sexuales a no ser discriminadas, porque conozco de primera mano lo que hace la discriminación y sufrí durante toda mi infancia que por diversas razones, algunos me maltrataran. Si a alguien esto le incomoda, no es mi problema y tampoco acepto que otros me digan qué causas debo defender, pues seguramente ninguno se ha puesto en los zapatos de un paria social. Deben tener claro que absolutamente todos somos discriminados sin excepción por padecer una enfermedad, raza, orientación sexual, ideología política, credo religioso, posición económica, origen social o cualquier otro motivo… Pero a pesar de ello, algunos creen tener derecho a discriminar a otros porque les permite evadir su propio dolor.
7.-       Hay veces en que puedes culpar a otros por lo que te ha ocurrido. Pero llega el momento en que debes hacerte cargo del dolor y superarlo antes de que éste te supere. Cuesta ser un individuo resuelto, empoderado y seguro, pero es posible si te lo propones sin permitir que las circunstancias sean más importantes que tu valor. El dolor en esta vida es inevitable, pero el sufrimiento como todo lo demás, no es eterno. Sea que te refugies en Allâh (swt) como yo o no, las heridas siempre cicatrizan con el tiempo y despertarás un día habiéndote acostumbrado a ver la marca, pero no te importará porque será parte de ti.
8.-       Un día dije que tener sentimientos es parte de ser humanos y no puede ni debe evitarse; si alguien intenta coartar tus emociones, te quitan parte de tu humanidad y libertad. A esto, alguien me respondió que las personas tenemos espiritualidad y racionalidad además de sensibilidad, pues somos una realidad compleja. Cuando digo que tenemos derecho a sentir, no me refiero necesariamente a que debamos desatar nuestras pasiones como alguien podría interpretar; pero tampoco es correcto que una persona tan imperfecta como tú te juzgue, porque todos cometemos errores y sólo Allâh (swt) puede juzgarnos.
9.-       Cuando debas decir algo, escoge muy bien tus palabras y refúgiate en Allâh (swt) para que tu lengua no te traicione. No seas impulsivo pero tampoco permitas que los demás callen tu voz, pues tal vez estarás diciendo lo que nadie más se atreva a hablar por cobardía.
10.-     Allâh (swt) está siempre muy cerca de ti, aunque te niegues a aceptarlo. Si no percibes Su presencia, no quiere decir que Él esté ausente. No permitas que nadie te convenza de lo contrario ni aceptes que otro determine tu cercanía con el Creador según tus acciones.
11.-     Todos podemos pelear por una causa, pero sólo está perdida cuando nos rendimos. Escojamos bien las batallas, pero que siempre sean nuestras y aprendamos a retirarnos oportunamente cuando nos quedemos sin municiones. Si debemos llorar, hagámoslo por perder a quienes nos valoran realmente, pues esta vida es demasiado corta para sufrir por cualquier razón. Si alguien no nos aprecia, ya lo hará si Allâh (swt) lo determina, pero primero debemos amarnos nosotros mismos, pues nadie quiere a quien se humilla en exceso.
12.-     No caigas en el orgullo ni la soberbia, pues podrías causar el sufrimiento de quien realmente te aprecia y es algo que difícilmente se recupera después. Cuando alguien es orgulloso, acaba quedándose solo. Somos pasajeros y al irnos, nuestro recuerdo será breve como un pestañeo.
13.-     Durante esta semana he descubierto vergonzosas mentiras de gente con cuya amistad contaba. Hay dos verdades innegables: la mentira no es eterna y la gente mala existe. Elhamdülillah su influencia sobre nosotros no dura mucho.
14.-     Todos los errores causan sufrimiento. Aprende de tus equivocaciones para que el dolor no sea en vano y al menos intenta no tropezar dos veces con la misma piedra.
15.-     Respeta a tus mayores, pues aunque hayas alcanzado la mayoría de edad, ellos siempre sabrán más que tú. La gente al alcanzar los treinta años, cree que ya sabe todo de la vida y sin importar la edad que tengamos, la verdad es que nunca sabemos nada, por eso nos equivocamos toda la vida.
16.-     Parecerá obvio, pero dada la gran cantidad de gente que podrías conocer a lo largo de tu vida, debes aprender a diferenciar entre quienes son realmente importantes y quien es sólo una persona más porque tu amor, respeto y atención no alcanzarán para distribuirlos a todos en una justa medida y tampoco puedes pretender que te valoren como crees merecer.
No sé si más adelante cambie mi planteamiento pero actualmente, es lo que pienso. Es todo lo que recuerdo por ahora, pero si me viene a la memoria algo más o llego a reflexiones que me parezcan importantes, las entregaré inşAllah a su debido tiempo.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.