«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

miércoles, 12 de julio de 2017

Manifestaciones fuera del Congreso Nacional por Bus de la libertad

Foto 1: Pastor Javier Soto siendo arrestado en Valparaíso.
Hoy al ver los noticiarios en televisión, sentí vergüenza ajena al informarme sobre los desmanes protagonizados por el Bus de la libertad, el Bus de la diversidad, el MOVILH, el pastor Soto y la gente que los seguía en el recorrido frente al Congreso Nacional en Valparaíso donde además, salieron políticos a manifestarse por alguna posición.
Para empezar, creo que ninguna postura radicalizada es buena, porque llegar a acuerdos basados en el fanatismo es imposible. Como he dicho otras veces, no me gusta hablar de tolerancia en estos asuntos sino de respeto y aceptación. Tolerar me suena a soportar la presencia de alguien que detesto y en cambio, lo maduro sería aceptar respetuosamente la idea del prójimo aunque no se comparta, reconociendo su derecho a pensar distinto y expresarse sin ofender ni humillar a nadie.
Esencialmente lo que postulan los seguidores del Bus de la libertad es desde su heterosexualidad, tener derecho a educar a sus hijos con relación a la identidad de género como ellos deseen en su núcleo familiar, sin que el Gobierno ni el Estado impongan programas de educación sexual en las escuelas… Básicamente dicen algo que yo también defendería si fuese padre: «Tengo derecho a educar a mis hijos como quiera, sin la intervención de políticas públicas obligatorias».
El problema es cuando este grupo difunde también mensajes como «Nicolás tiene derecho a un papá y una mamá», que ha sido tomada como una frase odiosa y directamente homofóbica por aludir de modo negativo a las familias homoparentales. Sin embargo, visto desde una perspectiva más amplia y tal vez ignorada hasta ahora, este enunciado tampoco reconoce la legitimidad de familias constituidas sólo por un padre, una madre o en las cuales el infante es criado por un pariente como tíos, abuelos e incluso hermanos. La sociedad actual debería aceptar que el concepto de familia nunca ha estado limitado al marco de padre, madre e hijos; si así fuera, también debería negárseles el derecho de adopción a personas solteras o quitarles la custodia de infantes a padres solteros, lo cual francamente me parece horroroso hacer porque si un niño –entendiendo también el género femenino– necesita amor, educación y dedicación, la responsabilidad de entregárselos debería ser de cualquier adulto criterioso, responsable, estable y solvente.
Otro conflicto presente en este asunto es alegar que las parejas homosexuales y padres solteros quieran satisfacer un capricho egoísta adoptando niños. Al respecto, opino que alguien voluble y caprichoso no debería adoptar, porque estaría en riesgo la estabilidad del infante. Sin embargo, esto depende de una mejor fiscalización, exámenes psiquiátricos capaces de determinar la madurez emocional del adoptante. No es tan simple como descalificar al postulante sólo por no formar parte del núcleo familiar tradicional impuesto socialmente.
Foto 2: El profeta Lut (as) y sus hijas huyen de Sodoma destruida.
Ahora se han polarizado tanto las opiniones a favor o en contra, que esta mañana mientras ambos buses circulaban en Valparaíso aproximándose al Congreso Nacional, hubo que emplear recursos del Estado y fuerzas de orden público para controlar a la más que apasionada muchedumbre, sumándose el autodenominado pastor Soto para creo yo, hacer un aprovechamiento mediático –dicho sea de paso, era la intención de todos los voceros participantes, no nos hagamos los tontos– y una vez más, difundir sus ideas homofóbicas de las cuales muchas vertientes evangélicas se han desmarcado.
Yo no quiero ser tajante ni insultar al pastor Soto como se ha hecho libremente en redes sociales, burlándose tanto de sus apariciones mediáticas como de su postura religiosa. Tampoco es mi intención defenderlo ni adherirme a su discurso porque ello significaría darme vuelta la camiseta con lo dicho en este blog durante años. Más bien quiero explicar ciertos puntos:
Como musulmán practicante, reconozco que el judaísmo, cristianismo e Islam prohíben prácticas homosexuales y así consta en los libros sagrados de cada religión, citándose a menudo la destrucción de Sodoma y Gomorra entre otras ciudades por la furia que sus inicuas prácticas causaron en Allâh (cc). Éste ha sido el argumento esgrimido por fanáticos religiosos e instituciones totales desde siempre para oponerse a la lucha de personas que tienen otra orientación sexual distinta a la heterosexual, sin importar el daño causado.
Recientemente en Facebook leí el estado de alguien diciendo entre otras cosas «¿No tengo derecho a decir que no me gustan los homosexuales?». Durante siglos distintas instituciones religiosas, partidos políticos, movimientos sociales e individuos han sido responsables en mayor o menor medida de nefastos genocidios contra la comunidad GLBTI postulando radicalizadas posturas que insisto, jamás contribuyen al sano debate y mucho menos, la respetuosa integración dentro de una sociedad idealmente pluralista donde todos formemos parte y ningún grupo se sienta ajeno. En todo este tiempo nunca se ha negado la libertad de expresión a los heterosexuales –salvo lo puntualmente ocurrido en la historia de Sodoma, donde el profeta Lut o Lot (as) y su familia eran discriminados por los demás ciudadanos–. El problema es que la gente parece no saber cómo expresarse libremente sin atropellar al prójimo.
Reconozco el derecho del pastor Soto y otros creyentes practicantes a expresar libremente sus opiniones con respecto a los temas expuestos aquí y tantos que podrían quedárseme en el tintero, sobre todo porque actualmente profesar alguna religión sin importar cual sea, es sinónimo de conservadurismo, ser anticuado e incluso, víctima de burla social por quienes se consideran progresistas. Antes la Inquisición te quemaba en la hoguera si eras hereje o profesabas una religión distinta al catolicismo apostólico romano; ahora te crucifican mediáticamente si eres creyente o defiendes tus creencias con la misma pasión que progresistas defienden sus ideas liberales. Es mal visto creer en Dios porque esta sociedad se las da de intelectual y racional; pero un líder religioso debe comportarse de manera calmada, sin llamar al caos ni ofender gratuitamente, recordando que el profeta Jesús o Isa (as) aconsejó poner la otra mejilla. Una actitud contraria diluye el mensaje.
Foto 3: Bus de la libertad.
Sin embargo, nada de racional tiene ver un grupo de activistas por los derechos de la diversidad sexual atacando e insultando indiscriminadamente al grupo contrario, alzando cada uno la voz para imponerse al otro como si ello fuera a darles la razón. Un debate racional implica primero, saber escuchar y segundo, saber argumentar. Nada de esto se vio hoy, cuando líderes o voceros de ambos lados se vieron francamente sobrepasados por la irracional e infantil conducta de sus respectivos adherentes, quienes lejos de mantener una conducta cívica, causaron desorden por imponer su visión del asunto.
La señora Marcela Aranda, vocera del mal llamado Bus de la libertad –ya que a nadie corresponde adjudicarse la totalidad de este bien social– y también directora del Observatorio Legislativo Cristiano, se desentendió completamente de la conducta del pastor Soto, porque deduzco por sus declaraciones que su intención no era predicar ni causar disturbios.
Con respecto al nombre del organismo dirigido por la señora Aranda –y discúlpeme usted si me equivoco– me suena a que sus integrantes trabajan para aprobar leyes que velen por la conservación de valores cristianos entre los ciudadanos. ¿Deberían existir también observatorios legislativos para laicos, agnósticos, judíos y musulmanes? Porque es como si a través de las leyes quisieran imponer una postura que dicho sea de paso, no dista mucho de la islámica. Pero recordemos que el Bus de la libertad defiende el derecho de los padres a criar valóricamente a sus hijos de manera libre y sin políticas gubernamentales impuestas –coincido en su esencia–. Esto se contradice con la idea de legislar en base a ideales religiosos. ¿Me explico? Lo pongo así porque cualquiera podría llegar a esta conclusión, errónea o no; planteo esto desde la vereda de la ignorancia porque me parece una duda razonable, sin ofender. ¿En un Estado laico debería existir una organización que vele por la legislación según convicciones dogmáticas? Porque esto no guarda relación con el derecho a la libertad de culto reconocido constitucionalmente.
Foto 4: Bus de la diversidad.
En cuanto a las acciones de los activistas, es realmente lamentable haberles visto envueltos en dicha trifulca. Justificada la reacción o no, podría considerarse un retroceso en el arduo camino emprendido hace ya años por las organizaciones defensoras de las minorías sexuales. Cualquiera que diga defender la tolerancia tiene obligación de practicarla diariamente o caso contrario, cometería los mismos errores que aquellos a quienes critican y perdería credibilidad. No nos engañemos, algunas veces la comunidad GLBTI es bastante intolerante y tajante en sus juicios.
El Bus de la libertad no habría hecho ningún ruido en los medios si las organizaciones defensoras de la diversidad sexual hubiesen ignorado lo que consideraron una provocación. Simplemente circularía por las calles y quienes estuvieran en desacuerdo lo harían saber a su paso. Empero, salimos a marchar y manifestarnos como si supiésemos hacerlo cívicamente, sin desorden. Se nos olvida que como país, somos una sociedad adolescente e incluso, infantil en muchos sentidos. Nos creemos dueños de la verdad e imponemos nuestra perspectiva, sin considerar que una postura está determinada en parte por la experiencia personal de cada individuo, su historia con todo lo que ello significa. Por tanto, cuando confundimos la libertad de expresión con imposición ideológica o dogmática, olvidamos ser empáticos.
Muchas veces no lo somos porque creemos que nuestra experiencia personal es la única válida y no nos interesa lo que otro pueda decir. Al respecto, el sufrimiento ajeno nos es indiferente y siempre deberíamos pensar en la felicidad de los niños como parte de su bienestar; los libros sagrados dicen que nuestros hijos no nos pertenecen y debemos dejarles volar con sus propias alas… Tenemos el deber de formarlos valóricamente, pero me he dado cuenta de que ahora los padres se limitan a proveerles cosas materiales casi sin límites, despreocupando el aspecto espiritual; un padre o una madre creyente, sin importar la conformación familiar, se preocuparía de hablarle a sus hijos sobre Dios y darle la posibilidad de profesar alguna religión, pero ahora sólo se espera que los infantes crezcan para decidir por ellos mismos si desean ser creyentes ya adultos. ¿Cómo podrían hacerlo sin conocimiento?
Un niño no debiera ser forzado a profesar una religión determinada, porque también creo que cada individuo es libre de elegir su creencia, estando informado… Me refiero a la responsabilidad de los padres en cuanto al cultivo de la espiritualidad, como parte de la formación. Está comprobado que desarrollar excesivamente los ámbitos materiales desde la niñez no satisfacen todas las carencias del individuo en su adultez. ¿Por qué hay tanta gente consumista compulsiva depresiva?
En el mismo estado de Facebook citado anteriormente, el usuario decía no estar obligado a amar, aceptar y respetar un hijo que siendo homosexual, contradijera los deseos del Creador; no lo pongo entre comillas porque habiéndolo eliminado de mis contactos, olvidé la cita textual… Esta parte tras la cual se citaba el Noble Corán en una referencia a la historia del profeta Lut (as), me pareció muy agresiva por considerar que la primera obligación de los padres es amar a sus hijos, pues todo lo demás incluyendo lo material es por añadidura… Siempre suplico a Allâh (cc) que me proteja de mí mismo para no lastimarme ni dañar a los demás y ciertamente pude haber comentado esa publicación, pero preferí simplemente eliminar al sujeto para evitar un enfrentamiento; tal vez él no acabaría reconociendo que sus declaraciones podían violentar a alguien y por mi parte, tampoco aplaudiría a un padre que discrimina a su hijo. Sería una conversación de sordos.
En esta sociedad no estamos acostumbrados a dialogar, no sabemos debatir; hablamos más y escuchamos mucho menos. Se comprueba cuando en las redes sociales, usuarios inescrupulosos amparados en pseudónimos, atacan a la yugular al personaje público que tenga una opinión distinta, desatando la polémica. Debemos bajarnos del púlpito y ponernos en los zapatos de quien criticamos.
Cuando hablamos sobre cómo desarrollar nuestro núcleo familiar, criar a los hijos e incluso enseñarles respeto antes que imposición al prójimo –sea desde una perspectiva religiosa o liberal–, son temas para ser tratados en la intimidad del hogar, no en el caos de las calles visto hoy. Se comprueba una vez más que cualquiera sea el punto de vista defendido, las radicalizaciones no aportan en nada.

lunes, 10 de julio de 2017

Bus de la libertad llega a Chile

Con respecto al famoso Bus de la libertad cuya idea fue tomada de España... ¡Qué mal puesto tiene el nombre! Usan demagogia para decirnos cómo debemos pensar y vivir dentro de una sociedad que debería ser pluralista, respetuosa e integradora. No me gusta usar el término tolerancia, porque eso implica aguantar a alguien en mi espacio aunque realmente no lo soporte; prefiero hablar de aceptación y respeto. Es obvia la manipulación mediática, porque dicen defender los derechos infantiles y la familia. ¿A quién le preocupaba antes un adolescente transexual o un niño abandonado? ¿Dónde estaban? Ahora nos dicen que debemos ocuparnos del asunto pero además, hacia qué lado remar, como si no pudiésemos decidirlo.
En todos los libros sagrados se dice que para Dios -Allâh- la homosexualidad es reprobable como actitud. Pero en ninguna parte se le da derecho a nadie para discriminar, humillar o maltratar homosexuales. Incluso se ha hecho creer al pueblo que la lucha de minorías sexuales por tener derecho a adoptar niños y así convertirse en familias homoparentales, es sólo un capricho de gays que quieren tener hijos. Hace algún tiempo se publicó un cuento titulado Nicolás tiene dos papás y en el bus hay una clara referencia homofóbica con la frase «Nicolás tiene derecho a un papá y una mamá».
Yo creo que alguien religioso tiene derecho a estar en desacuerdo con el modo de vida GLBTİ, pero no debe decirle a otra persona cómo vivir ni puede imponer su visión. Hace unos días leí por ahí : «¿No tengo derecho a decir que los gays no me gustan?»... Claro que sí, pero ciertamente a lo largo de la historia la gente intolerante ha impuesto su parecer y cometido atrocidades basándose en el derecho a la libre expresión sin aplicarlo a quien piense distinto. Ahí tienen el caso de la Inquisición llamada también Santo Oficio, que cometió genocidio enarbolando la bandera de la fe católica apostólica romana.
Además, como creyente, pienso que si alguien es homofóbico no debe justificar su intolerancia basándose en la creencia sino al contrario, ser franco y admitirse homófobo. Como dije al principio, los libros sagrados no autorizan para tomar represalias contra la comunidad GLBTİ. Detesto que alguien no pueda defender su punto de vista por sí mismo y utilice los libros sagrados como escudo para evitar ser objetado... Se encierran en una posición fundamentalista, nada empática y a fin de cuentas, poco respetuosa con el prójimo si es distinto.
Creo que toda persona debe ser respetada primero por su condición de ser humano, sin etiquetas; en un país libre, democrático, no deberían decirnos cómo pensar sino respetar la individualidad, la diversidad. ¿Acaso todos somos niños a quienes no se nos pueda soltar la mano? Nadie ha podido darse cuenta realmente de todas las vertientes del asunto y al final, cada uno entiende lo que quiere según su conveniencia, sin sacar nada en limpio y olvidando completamente a los niños o familias supuestamente defendidas.

viernes, 7 de julio de 2017

De las fotos filtradas al mercantilismo sexual

Recientemente es muy frecuente ver en los medios alguna noticia sobre famosos que se han tomado fotos íntimas y luego, misteriosamente se filtran desatando un escándalo, como si se tratara de un tema país. En realidad, ha habido casos sobre todo de mujeres, en los cuales las víctimas han sido incluso despedidas de sus empleos y no puede negarse que las consecuencias van más allá del reportaje en un programa matinal o farandulero.
Sin embargo, en otros casos sin importar la nacionalidad del afectado, el hecho de filtrarse fotos se toma casi como un chiste sobre todo si la víctima es un hombre. Entonces, podría ser apropiado aunque no siempre, sospechar que el incidente ha sido provechoso para potenciar la carrera profesional, a veces alicaída, del sujeto… Lo mismo suele ocurrir cuando una celebridad de quien hace tiempo no se habla, repentinamente sale del armario por la puerta grande.
En lo personal, siento que como espectador, a veces intentan meterme el dedo en la boca con el asunto de fotos íntimas filtradas. Algunas víctimas argumentan que su privacidad ha sido vulnerada, que las imágenes son falsas o no han dado permiso para publicar aquel material. Empero, en sus redes sociales todo es público y además, argumentan tomarse fotos desnudos para enviarles a sus parejas por WhatsApp debido a la ampliación actual experimentada por la sexualidad actualmente… No me vengan con cuentos.
En primer lugar, sin importar si son famosos o no, casi todos los usuarios de redes sociales buscan seguidores aunque no tengan nada qué decirle al mundo y por eso, algunos cometen el nefasto error de publicar contenido sin ningún filtro de privacidad, siéndoles prácticamente imposible asegurarse de que ese material no sea después utilizado por algún inescrupuloso; el ego pesa más cuando buscamos admiradores.
Yo tengo un perfil en Instagram, pero es privado porque aún siendo escritor, no me interesa tener veinte millones de seguidores a los cuales de ningún modo podría responder todos sus comentarios y mensajes. No es mi intención hacerme perfiles en redes sociales para publicar cinco selfies diarias sin importar quién las vea o comente. Por lo mismo, no sigo ninguna figura pública nacional salvo un escritor, pues la mayoría ignora a sus seguidores y sólo alimenta el ego con los halagos. Parto de la base que si no tienes ningún criterio selectivo al aceptar amistades en redes sociales –de las cuales muy pocas lo son realmente–, no puedes quejarte de que luego tus fotos aparezcan en alguna página que hasta desconoces.
Por otro lado, si bien en mis cuentas tengo algunas selfies, creo que es muy poco interesante postear cinco diarias y de algún modo la gente se agota. Prefiero poner fotos sobre los temas que me interesan como Turquía, comidas, películas, libros, hechos noticiosos e incluso personajes históricos. De esa manera me doy a conocer como persona y no sólo un maniquí.
Además, en cuanto al otro punto, no puedes alegar que violaron tu privacidad si para ti una expresión de la sexualidad es enviarle por mensajería instantánea fotos de desnudos a tu pareja. La intimidad no requiere de avances tecnológicos, porque implica el encuentro amoroso entre dos personas que se respetan… Y si quieres tener sexo casual con más personas sin necesidad de implicarte emocionalmente, eres libre de hacerlo; incluso puedes buscar compañeros sexuales en páginas como Badoo, Tinder, Match o Grindr. Pero si eres alguien famoso, no pretendas que los demás usuarios respeten tus fotos sin difundirlas ni niegues tener perfiles ahí.
De un tiempo a esta parte me molesta que no se transparenten las situaciones difundidas en medios masivos de comunicación. Últimamente cuando ocurren estas filtraciones, los rostros televisivos solidarizan tanto con el afectado que le victimizan a ultranza. ¿Pero dónde queda la responsabilidad de esta persona cuando decidió tomarse fotos desnuda, sin considerar los riesgos al ser un personaje público? Luego, aparecen dando entrevistas donde se lamentan de las consecuencias posteriores o niegan ser quien aparece en las imágenes aunque a todas luces sean auténticas y hacen uso de su credibilidad.
¿La marca de nacimiento, lunar o tatuaje te salió al revés? Cualquiera sabría que si la foto fue tomada frente a un espejo por ejemplo, todo sale del lado contrario.
¿Tu trasero no es tan bien formado como se ve? Bueno, existe el Photoshop que podrías usar si tu intención es tener más seguidores; si usas tanto maquillaje para salir en televisión, emplear este programa no te supondrá un impedimento. Hay otros casos en que por ejemplo, si la persona apoya su trasero sobre alguna superficie, se verá más turgente que estando parada.
¿Dices que le pusieron tu cabeza al cuerpo de otra persona o que no se ve tu rostro porque estás de espaldas? Pero a veces hasta se nota la joyería que usas como por ejemplo, collares.
No me considero un personaje público y tal vez si quisiera, podría tomarme fotos desnudo aunque por dignidad, actualmente prefiero no hacerlo. Pero si fuese famoso, jamás se me ocurriría… Algunos lo hacen sin pensar en el costo y sólo por divertirse un rato, pero después se dan cuenta del error e intentan poner un paño frío para no perder el empleo ni ver menoscabada su reputación. Según yo lo veo, si metiste la pata, es mucho mejor ser honesto y estar al pie del cañón hasta el final, admitiendo ser tú quien aparece en las fotos; total, es tu vida, es tu cuerpo y si quieres mostrárselo a todo el mundo, hazlo. Nadie te obligó ni te chantajearon y tampoco te drogaron, lo hiciste por voluntad propia; cuando un adulto toma decisiones, sean buenas o malas, debe vivir con el resultado.
Ahora se afectó a hombres. El primero dijo que habían sacado fotos de sus perfiles públicos en redes sociales y trucaron una donde supuestamente se ve su trasero reflejado en un espejo. Sin embargo, no demandará a quien las publicó en su propio blog gay de famosos chilenos desnudos y hasta se lo tomó con humor. Me alegro, porque siendo un rostro televisivo ha salido del armario y hablado abiertamente de su sexualidad, con naturalidad; no tendría sentido espantarse porque la comunidad gay y bisexual quiera verlo desnudo.
Esta figura pública nunca ha temido desperfilarse y también es bueno que tampoco permita a los medios encasillarle en un marco inquebrantable del profesional uniformado e incorruptible, pues antes que todo es un ser humano con luces y sombras como todos. Lo peor es pretender construir una imagen incorruptible, como si estuviésemos por encima de los demás seres humanos, pues nadie es infalible.
El segundo admitió que las fotos eran suyas, incluso una frontal. Pero negó haber dado su permiso para publicarlas en alguna página gay. Sin embargo, lo bueno en su caso es que considera natural la desnudez. A mi parecer, si estas fotos trucadas o expuestas sin autorización causaron tanto revuelo, ambos deberían publicar imágenes auténticas para que los demás hablemos con razón y no nos llenemos de aire la boca. Entonces, podrán enorgullecerse diciendo «Esto es mío» pero además, conseguirán muchos más seguidores porque a fin de cuentas, a eso se reduce en la mayoría de los casos.
Un programa de farándula le consultó al dueño del blog gay donde se publicaron estas imágenes y sin especificar nombres, se defendió diciendo que la mayoría del material se lo envían los dueños por chat. Desconozco el aspecto legal y puede ser absolutamente equivocado, pero dependiendo de la conversación sostenida y mantenida en privado, basta con decir «Puedes hacer lo que quieras» para darle al individuo un permiso implícito aunque la intención no fuera esa.
En lo personal, creo que siempre se debe utilizar el sentido común… Si estoy chateando con el dueño de un blog donde se expone material de desnudos y le envío mis fotos, debo deducir que aún sin darle una autorización explícita, estoy arriesgándome. Además, actualmente es incluso ingenuo creer la seguridad tecnológica; en primer lugar, toda foto se toma para ser mostrada y no guardada bajo siete llaves pero en segundo, si queremos mantener nuestra privacidad deberíamos tener siempre presente cuan vulnerable es todo contenido virtual, sin importar cifrados, respaldos ni complejas contraseñas.
Algunos son muy inseguros en alguna medida; excepto yo porque sé que soy feo, pero no necesito publicar fotos íntimas para saberlo… Ya en serio, antes buscábamos la validación personal estudiando una buena carrera pero hoy la perseguimos mediante opiniones de terceros sin siquiera conocer a quienes nos dan los dichosos Me gusta, sin importar cuánto debamos hacer para conseguirlos.
A menudo cuando perseguimos tanto la aprobación de terceros, aunque sea vacía y a través del exhibicionismo, es porque arrastramos algún trauma con frecuencia desde la niñez porque nuestros compañeros de clase nos molestaban por ser gordos, flacos, tímidos, pálidos, pecosos, padecer acné o alguna otra circunstancia… En mi caso no me avergüenza decir que mis compañeros me robaban la colación a pesar de sufrir diabetes e incluso, por usar una silla de ruedas y serme imposible avanzar con ella entre los pupitres, estaba obligado a gatear y algunos me llamaban como si fuese un perro, silbándome; cuando estaba hincado, se aproximaban diciéndome «Aprovecha la altura» para sugerirme hacerles un felatio. Aunque parece cruel, no puedo pintarme como una víctima indefensa e incapaz de responder, pues sí lo hacía. Nadie puede decirse víctima del hostigamiento sin haber correspondido en alguna medida. Pese a todo, todavía tengo muy buenos amigos de aquella época, pues comprendí que a esa edad sólo tenemos ganas pero ninguna madurez. A veces estos traumas perduran hasta la adultez aunque no hagan efecto nefasto.
Inevitablemente hemos caído en un espiral de degradación personal donde si no tenemos seguidores, nos frustramos y si queremos sexo, lo buscamos en cualquier parte, sin importarnos ningún vínculo emocional ni empático con el otro. Como resultado, mercantilizamos la intimidad al punto de cosificar al prójimo, quitándole su valor como individuo pensante y emotivo. Peor todavía, nosotros mismos nos restamos valor, engañándonos al pensar que la autoestima consiste en conseguir un elogio insignificante… Publicamos una imagen supuestamente íntima en la cual a veces ni siquiera mostramos el rostro sino sólo un trasero o la genitalidad, como diciendo «Esto es lo que ofrezco».
Ahora es tan fácil llegar a un desnudo buscando pornografía, viendo televisión, en el cine y tantos otros medios, que el cuerpo humano ha perdido gran parte de su belleza al mostrarse no como estética sino más bien, como mero objeto.
Al contrario, deberíamos valorarnos, respetarnos y aceptarnos mutuamente primero por nuestra condición como seres humanos, lo más básico. Lamentablemente todos los fenómenos de relación dados en redes sociales ni siquiera se aproximan a la complejidad del diario acontecer en la intimidad del vincularse desde cualquier vereda entre las personas.
Tal vez en muchos artículos soy impopular por no opinar como lo hacen las masas, generalmente manipuladas por los medios y que en gran parte tampoco se interesan por informarse o simplemente deducir… Pero no me importa, porque tengo una opinión propia, analítica, crítica, constructiva, pensante y no me limito a repetir ciegamente.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.