«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

jueves, 25 de junio de 2015

Una vida sin amor

Sin amor mi corazón se detiene en el camino,
no es que deje de doler sino que se sufre diferente,
como si el alma juguetona se durmiera por momentos
en una pausa del trayecto que es esta vida
y aunque el tiempo sigue avanzando indiferente,
tan cruel como el ser amado que no nos quiere,
permanecemos en esa incómoda pausa
del que sabe cuánto ama
y cuyo amor es tan apreciado como un grano de arena
en el árido desierto del desprecio.

Soy pues el hambriento que mendiga un beso
como si de un manjar se tratase
y no pienso en el orgullo perdido,
que siendo un indefenso niño, vaga herido
por las calles en frío invierno
y sometido al peligro del desamor,
cuyo veneno entra al torrente
y se instala indolente en el corazón,
matando el espíritu que en primavera
volaba libre de flor en flor.

Antes buscaba alguien que me diera un motivo
para seguir caminando en la vía del amor
y recorrí tantos parajes como lo hace un peregrino,
sin provisión ni descanso en mi andar,
viviendo el constante fracaso del caminante perdido
cuando con un espejismo tropieza
y en lugar de agua fresca para su sed,
acaba probando la caliente arena que su garganta seca.
Así es la dolorosa condena
de quien vive sin el bálsamo del amor.

Quise probar la cálida luz del enamorado correspondido
y me encerraron en una oscura cueva,
donde el frío se prolonga por tiempo indefinido,
donde no se diferencia el día de la noche,
porque las horas pasan sigilosas
y se escabullen entre mis labios
que un beso piden sin descanso,
hasta que la oportuna muerte los alcance
en la mañana, tarde o noche sorpresiva
y el tiempo olvide recordarme.

miércoles, 17 de junio de 2015

Ramadân de 1436 AH.

En el nombre de Allâh, el Misericordioso, el Compasivo, hemos llegado por Su bendición a un nuevo Ramadân. Desde hoy y por un mes los musulmanes tendremos la oportunidad de acercarnos más a Él y expresarle nuestra adoración.
Por mi parte, agradezco que me haya dado vida para otro Mes Bendito, si bien durante el último tiempo he tenido muchas lamentaciones. Sin embargo, confío en que me consolará y ayudará a resolver los problemas que recientemente y durante un año me han afligido.
Él nos da muchas ocasiones para darnos cuenta de Sus favores y misericordia, pero Ramadân es en sí mismo una gran ocasión para ser mejores personas y musulmanes, lograr la complacencia de Allâh (swt) y aprender del ejemplo de Su Profeta y Mensajero (saws).
He aprendido que de nada sirve perseguir la admiración y complacencia de los seres humanos pues con excepción de la familia, la mayoría te traiciona o decepciona, a veces incluso involuntariamente porque los humanos somos imperfectos y vivimos en el error. Allâh (swt) en cambio, nunca nos defrauda porque nos conoce hasta el punto en que nosotros mismos ignoramos y tolera mucho más que cualquiera.
Desde que acepté ser musulmán, entendí que pretender obstinadamente mis egoístas objetivos no sólo me traía sufrimiento sino que además, en la medida de no empatizar con otros, también causaba dolor al resto. Ésta es sólo una de las muchas bendiciones que Allâh (swt) generosamente me ha dado y sin ser superior a los demás en nada sino muy por el contrario, me alegro de tener un propósito y no sentirme como antes, ajeno en todas partes.
Que en este auspicioso Ramadân, Allâh (swt) nos facilite a todos el camino, perdone nuestras faltas, nos ayude a resolver lo que deba tener solución, acepte cada legítimo acto de adoración sincera y tolere las limitaciones que tengamos. Amîn.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.