«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

viernes, 7 de julio de 2017

De las fotos filtradas al mercantilismo sexual

Recientemente es muy frecuente ver en los medios alguna noticia sobre famosos que se han tomado fotos íntimas y luego, misteriosamente se filtran desatando un escándalo, como si se tratara de un tema país. En realidad, ha habido casos sobre todo de mujeres, en los cuales las víctimas han sido incluso despedidas de sus empleos y no puede negarse que las consecuencias van más allá del reportaje en un programa matinal o farandulero.
Sin embargo, en otros casos sin importar la nacionalidad del afectado, el hecho de filtrarse fotos se toma casi como un chiste sobre todo si la víctima es un hombre. Entonces, podría ser apropiado aunque no siempre, sospechar que el incidente ha sido provechoso para potenciar la carrera profesional, a veces alicaída, del sujeto… Lo mismo suele ocurrir cuando una celebridad de quien hace tiempo no se habla, repentinamente sale del armario por la puerta grande.
En lo personal, siento que como espectador, a veces intentan meterme el dedo en la boca con el asunto de fotos íntimas filtradas. Algunas víctimas argumentan que su privacidad ha sido vulnerada, que las imágenes son falsas o no han dado permiso para publicar aquel material. Empero, en sus redes sociales todo es público y además, argumentan tomarse fotos desnudos para enviarles a sus parejas por WhatsApp debido a la ampliación actual experimentada por la sexualidad actualmente… No me vengan con cuentos.
En primer lugar, sin importar si son famosos o no, casi todos los usuarios de redes sociales buscan seguidores aunque no tengan nada qué decirle al mundo y por eso, algunos cometen el nefasto error de publicar contenido sin ningún filtro de privacidad, siéndoles prácticamente imposible asegurarse de que ese material no sea después utilizado por algún inescrupuloso; el ego pesa más cuando buscamos admiradores.
Yo tengo un perfil en Instagram, pero es privado porque aún siendo escritor, no me interesa tener veinte millones de seguidores a los cuales de ningún modo podría responder todos sus comentarios y mensajes. No es mi intención hacerme perfiles en redes sociales para publicar cinco selfies diarias sin importar quién las vea o comente. Por lo mismo, no sigo ninguna figura pública nacional salvo un escritor, pues la mayoría ignora a sus seguidores y sólo alimenta el ego con los halagos. Parto de la base que si no tienes ningún criterio selectivo al aceptar amistades en redes sociales –de las cuales muy pocas lo son realmente–, no puedes quejarte de que luego tus fotos aparezcan en alguna página que hasta desconoces.
Por otro lado, si bien en mis cuentas tengo algunas selfies, creo que es muy poco interesante postear cinco diarias y de algún modo la gente se agota. Prefiero poner fotos sobre los temas que me interesan como Turquía, comidas, películas, libros, hechos noticiosos e incluso personajes históricos. De esa manera me doy a conocer como persona y no sólo un maniquí.
Además, en cuanto al otro punto, no puedes alegar que violaron tu privacidad si para ti una expresión de la sexualidad es enviarle por mensajería instantánea fotos de desnudos a tu pareja. La intimidad no requiere de avances tecnológicos, porque implica el encuentro amoroso entre dos personas que se respetan… Y si quieres tener sexo casual con más personas sin necesidad de implicarte emocionalmente, eres libre de hacerlo; incluso puedes buscar compañeros sexuales en páginas como Badoo, Tinder, Match o Grindr. Pero si eres alguien famoso, no pretendas que los demás usuarios respeten tus fotos sin difundirlas ni niegues tener perfiles ahí.
De un tiempo a esta parte me molesta que no se transparenten las situaciones difundidas en medios masivos de comunicación. Últimamente cuando ocurren estas filtraciones, los rostros televisivos solidarizan tanto con el afectado que le victimizan a ultranza. ¿Pero dónde queda la responsabilidad de esta persona cuando decidió tomarse fotos desnuda, sin considerar los riesgos al ser un personaje público? Luego, aparecen dando entrevistas donde se lamentan de las consecuencias posteriores o niegan ser quien aparece en las imágenes aunque a todas luces sean auténticas y hacen uso de su credibilidad.
¿La marca de nacimiento, lunar o tatuaje te salió al revés? Cualquiera sabría que si la foto fue tomada frente a un espejo por ejemplo, todo sale del lado contrario.
¿Tu trasero no es tan bien formado como se ve? Bueno, existe el Photoshop que podrías usar si tu intención es tener más seguidores; si usas tanto maquillaje para salir en televisión, emplear este programa no te supondrá un impedimento. Hay otros casos en que por ejemplo, si la persona apoya su trasero sobre alguna superficie, se verá más turgente que estando parada.
¿Dices que le pusieron tu cabeza al cuerpo de otra persona o que no se ve tu rostro porque estás de espaldas? Pero a veces hasta se nota la joyería que usas como por ejemplo, collares.
No me considero un personaje público y tal vez si quisiera, podría tomarme fotos desnudo aunque por dignidad, actualmente prefiero no hacerlo. Pero si fuese famoso, jamás se me ocurriría… Algunos lo hacen sin pensar en el costo y sólo por divertirse un rato, pero después se dan cuenta del error e intentan poner un paño frío para no perder el empleo ni ver menoscabada su reputación. Según yo lo veo, si metiste la pata, es mucho mejor ser honesto y estar al pie del cañón hasta el final, admitiendo ser tú quien aparece en las fotos; total, es tu vida, es tu cuerpo y si quieres mostrárselo a todo el mundo, hazlo. Nadie te obligó ni te chantajearon y tampoco te drogaron, lo hiciste por voluntad propia; cuando un adulto toma decisiones, sean buenas o malas, debe vivir con el resultado.
Ahora se afectó a hombres. El primero dijo que habían sacado fotos de sus perfiles públicos en redes sociales y trucaron una donde supuestamente se ve su trasero reflejado en un espejo. Sin embargo, no demandará a quien las publicó en su propio blog gay de famosos chilenos desnudos y hasta se lo tomó con humor. Me alegro, porque siendo un rostro televisivo ha salido del armario y hablado abiertamente de su sexualidad, con naturalidad; no tendría sentido espantarse porque la comunidad gay y bisexual quiera verlo desnudo.
Esta figura pública nunca ha temido desperfilarse y también es bueno que tampoco permita a los medios encasillarle en un marco inquebrantable del profesional uniformado e incorruptible, pues antes que todo es un ser humano con luces y sombras como todos. Lo peor es pretender construir una imagen incorruptible, como si estuviésemos por encima de los demás seres humanos, pues nadie es infalible.
El segundo admitió que las fotos eran suyas, incluso una frontal. Pero negó haber dado su permiso para publicarlas en alguna página gay. Sin embargo, lo bueno en su caso es que considera natural la desnudez. A mi parecer, si estas fotos trucadas o expuestas sin autorización causaron tanto revuelo, ambos deberían publicar imágenes auténticas para que los demás hablemos con razón y no nos llenemos de aire la boca. Entonces, podrán enorgullecerse diciendo «Esto es mío» pero además, conseguirán muchos más seguidores porque a fin de cuentas, a eso se reduce en la mayoría de los casos.
Un programa de farándula le consultó al dueño del blog gay donde se publicaron estas imágenes y sin especificar nombres, se defendió diciendo que la mayoría del material se lo envían los dueños por chat. Desconozco el aspecto legal y puede ser absolutamente equivocado, pero dependiendo de la conversación sostenida y mantenida en privado, basta con decir «Puedes hacer lo que quieras» para darle al individuo un permiso implícito aunque la intención no fuera esa.
En lo personal, creo que siempre se debe utilizar el sentido común… Si estoy chateando con el dueño de un blog donde se expone material de desnudos y le envío mis fotos, debo deducir que aún sin darle una autorización explícita, estoy arriesgándome. Además, actualmente es incluso ingenuo creer la seguridad tecnológica; en primer lugar, toda foto se toma para ser mostrada y no guardada bajo siete llaves pero en segundo, si queremos mantener nuestra privacidad deberíamos tener siempre presente cuan vulnerable es todo contenido virtual, sin importar cifrados, respaldos ni complejas contraseñas.
Algunos son muy inseguros en alguna medida; excepto yo porque sé que soy feo, pero no necesito publicar fotos íntimas para saberlo… Ya en serio, antes buscábamos la validación personal estudiando una buena carrera pero hoy la perseguimos mediante opiniones de terceros sin siquiera conocer a quienes nos dan los dichosos Me gusta, sin importar cuánto debamos hacer para conseguirlos.
A menudo cuando perseguimos tanto la aprobación de terceros, aunque sea vacía y a través del exhibicionismo, es porque arrastramos algún trauma con frecuencia desde la niñez porque nuestros compañeros de clase nos molestaban por ser gordos, flacos, tímidos, pálidos, pecosos, padecer acné o alguna otra circunstancia… En mi caso no me avergüenza decir que mis compañeros me robaban la colación a pesar de sufrir diabetes e incluso, por usar una silla de ruedas y serme imposible avanzar con ella entre los pupitres, estaba obligado a gatear y algunos me llamaban como si fuese un perro, silbándome; cuando estaba hincado, se aproximaban diciéndome «Aprovecha la altura» para sugerirme hacerles un felatio. Aunque parece cruel, no puedo pintarme como una víctima indefensa e incapaz de responder, pues sí lo hacía. Nadie puede decirse víctima del hostigamiento sin haber correspondido en alguna medida. Pese a todo, todavía tengo muy buenos amigos de aquella época, pues comprendí que a esa edad sólo tenemos ganas pero ninguna madurez. A veces estos traumas perduran hasta la adultez aunque no hagan efecto nefasto.
Inevitablemente hemos caído en un espiral de degradación personal donde si no tenemos seguidores, nos frustramos y si queremos sexo, lo buscamos en cualquier parte, sin importarnos ningún vínculo emocional ni empático con el otro. Como resultado, mercantilizamos la intimidad al punto de cosificar al prójimo, quitándole su valor como individuo pensante y emotivo. Peor todavía, nosotros mismos nos restamos valor, engañándonos al pensar que la autoestima consiste en conseguir un elogio insignificante… Publicamos una imagen supuestamente íntima en la cual a veces ni siquiera mostramos el rostro sino sólo un trasero o la genitalidad, como diciendo «Esto es lo que ofrezco».
Ahora es tan fácil llegar a un desnudo buscando pornografía, viendo televisión, en el cine y tantos otros medios, que el cuerpo humano ha perdido gran parte de su belleza al mostrarse no como estética sino más bien, como mero objeto.
Al contrario, deberíamos valorarnos, respetarnos y aceptarnos mutuamente primero por nuestra condición como seres humanos, lo más básico. Lamentablemente todos los fenómenos de relación dados en redes sociales ni siquiera se aproximan a la complejidad del diario acontecer en la intimidad del vincularse desde cualquier vereda entre las personas.
Tal vez en muchos artículos soy impopular por no opinar como lo hacen las masas, generalmente manipuladas por los medios y que en gran parte tampoco se interesan por informarse o simplemente deducir… Pero no me importa, porque tengo una opinión propia, analítica, crítica, constructiva, pensante y no me limito a repetir ciegamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Impresionante tu capacidad de resciliencia,y extraordinario tu comentario,por eso te admiro y te quiero

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.