«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

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sábado, 11 de diciembre de 2021

Ley de Matrimonio Igualitario en Chile

La Ley de Matrimonio Igualitario con Derecho de Filiación fue promulgada en Chile el pasado jueves por el Presidente Sebastián Piñera, luego de que el Congreso Nacional diera su aprobación por avasalladora mayoría dos días antes.

Cuando me propuse escribir un artículo, quería manifestar mi alegría por ver reconocida la igualdad de todo ciudadano a este respecto en un país laico y democrático, donde sus autoridades deben velar por la respetuosa integración de todos. Empero, dicha alegría se ha visto contaminada por absurdas imposiciones ideológicas sin sentido.

Quienes me conocen saben perfectamente cuánto detesto hablar de temas conflictivos en redes sociales y especialmente política. Pero al mismo tiempo, respetando el derecho de cada usuario a publicar en su perfil lo que se le dé la regalada gana, he debido aguantarme mil publicaciones hablando a favor o en contra de candidatos presidenciales y si bien seguiré sin decir cuál es mi preferencia o si no la tengo, sólo diré que en gastronomía se refiere a contaminación cruzada cuando usamos el mismo cuchillo o una misma tabla para picar carne y verduras; en el plano al cual me refiero, cada candidato es un tipo de alimento mientras la política es el cuchillo o la tabla.

Conste aquí que no me he referido peyorativamente a ningún candidato y no lo haría, pues aunque a algunos les duela en el alma, respeto el derecho de todos a votar por quien se les antoje o incluso, anular su voto pues estamos insisto, en un país democrático.

Sin embargo, cuando se habla de las minorías sexuales, es difícil no referirse al añoso esfuerzo de distintas organizaciones para alcanzar un avance tan relevante. Quien haya leído antes este blog sabrá que en muchas ocasiones me he referido a la comunidad LGBTIQ+ y a veces hablo del ancestral sufrimiento padecido por la discriminación e incluso tortura ejercida por ciertos sectores privilegiados que son mayoría.

En el presente artículo no quiero victimizar a la población favorecida pues según me parece, sería como agradecer el favor hecho al promulgar una ley que siempre fue derecho. Agradezco sí a las autoridades haber superado los convencionalismos sociales arcaicos para favorecer a toda la sociedad, pero no comenzaré a detallar maltratos y humillaciones de las cuales somos todos conscientes pues casarse no debería ser privilegio de las parejas heterosexuales, basándose en la reproducción porque algunas biológicamente no pueden tener hijos y siempre tuvieron derecho a contraer nupcias, sin preocuparse por ser marginadas o rechazadas.

Tampoco caeré en el cliché de «Amor es amor» porque en primer lugar, una relación heterosexual no garantiza este sentimiento y del mismo modo, tener otra orientación sexual no significa que su amor deba ser evaluado para legitimarlo. Además, la frase tan popular me suena a pedir permiso para amar y yo no le pido permiso a nadie porque Allah (cc) me dio emociones para sentirlas, no para reprimirlas.

Ahora que todos podemos casarnos, dependerá de cada uno el valor y solemnidad dados a este derecho y no opinaré nada sobre si las minorías sexuales están realmente preparadas para casarse pues los índices de divorcio en la población heterosexual hablan por sí mismos y además, sería prejuiciosamente contraproducente suponer cuán preparado o no puede estar un individuo para entablar una relación formalizada, dependiendo de un factor tan irrelevante como su orientación sexual.

Yo siendo soltero y pretendiendo tener pareja (recibo propuestas), estoy inmensamente feliz de que mi país haya avanzado un salto cívico y social hacia el reconocimiento de todos como iguales, sin que existan ciudadanos de segunda clase pues si bien respeto el Acuerdo de Unión Civil, sostengo que no deberían existir diferencias entre quienes estén vinculados por esta unión y las personas casadas.

Si usted lector, no está de acuerdo con mis palabras, por favor haga lo mismo que yo cuando veo en sus redes sociales una publicación que no me gusta: pase de largo sin dejar ningún comentario ni reacción y respete mi derecho a pensar distinto…

Cuando alguien opina distinto, debo tener en cuenta que tal vez se base en su historia de vida, misma que no puedo pasarme por el forro de los cojones y en consecuencia, si alguien discrepa con mi pensamiento no estaré dispuesto a debatirle, contándole mi vida entera intentando hacerle entender, pues esto me victimiza y desde luego no pretendo ser objeto de lástima.

Yo estoy feliz, inmensamente feliz porque ahora todos tenemos un derecho que antes era privilegio de algunos y quien se enoje por ello… ¡A callar!

viernes, 3 de diciembre de 2021

Lanzamiento virtual de Mi íntima Estambul

 Elhamdülillah estoy en proceso de cumplir otra meta literaria y profesional. Con el permiso de Allah, en breve tendrá lugar la presentación virtual de Mi íntima Estambul, obra que viene a ser secuela para Síndrome de Estambul y en la cual Sebastián Mustakis Thalassinos el protagonista, cuenta a través de su diario íntimo todo lo sucedido después del viaje realizado a Turquía en compañía de su madre y algunas amigas.

El sello venezolano Editorial J. Bernavil, al cual agradezco, se aventura a publicar esta obra dando crédito a su valor artístico y cultural pero sin dejar de lado el aspecto emotivo y romántico del cual dicha casa tiene sobrada experiencia, por especializarse en poesía.

En esta entrega, el periodista chileno de ascendencia griega comprende mucho mejor a su fallecida tía abuela Sofía, quien seis décadas antes emprendiera el mismo trayecto para conocer al verdadero amor y fuese considerada por eso la oveja negra de su clan. El lector se verá sumergido en un relato evocativo que además de la nostalgia por tierras turcas y los afectos descubiertos allá, le llevará en un apasionante recorrido por la historia íntima de esta familia inmigrante.

Descubrirán así que su vínculo con Turquía es mucho más profundo de lo que pensaban pues ni Sofía ni Sebastián en distintas épocas habrían sospechado que su orgullosa sangre helénica tenía tonos tan rojos como la majestuosa bandera turca.

En el proceso, el joven autor del diario experimenta también un crecimiento espiritual esperanzador y al mismo tiempo, emprende un camino de autodescubrimiento sin saber hasta dónde lo llevará pero que sin duda alguna, cambiará su vida de manera definitiva.

Esta metamorfosis del alma que se vive como si Sebastián fuese una mariposa encerrada en su capullo es lo que le permite ver una realidad imposible de percibir durante sus maravillosas vacaciones. Ya de vuelta en Chile es sorprendido por guerras de egos, engaños, envidias  y traiciones dentro del grupo cuya amistad creyó tener asegurada para toda la vida.

Es así como sin ser un sultán, el aventurero idealista se ve involucrado en intrigas palaciegas donde cada participante lucha por destacarse. De este modo, algunos sueños se rompen definitivamente para dar paso a nuevas proyecciones, con una mirada más madura frente a la vida pero renovando constantemente ese imperecedero amor por una Turquía cautivante y siempre presente en su memoria, avivando el fuego de la ilusión por volver.

Mustakis Thalassinos invita al lector a participar en esa evolución que le permite incluso descubrir nuevas facetas de su personalidad por descubrir, una identidad más plena que le desafía a avanzar y la disposición a ser feliz desprendiéndose de las cadenas arrastradas desde un pasado murmurador con el cual rompe. Así es como el diarista supera sus propias limitaciones emocionales, liberándose de prejuicios para convertir a quien lo lee y a sí mismo en parte del hermoso paisaje turco, sin importar mapas, fronteras ni distancias.

Mi novela estará disponible a partir de su lanzamiento en Amazon.com pero además, las imprentas que trabajan con Editorial J. Bernavil en Venezuela, España y Chile; les daré más información mediante futuras publicaciones. Por lo pronto, la cita virtual si Allah lo permite es el próximo 17 de diciembre a las 16:00 horas en Chile a través de Instagram, siguiendo la cuenta @editorialjbernavil. ¡Los espero!

viernes, 26 de noviembre de 2021

Nueva novela registrada

 Sé que no escribía desde hace tiempo… Tenía abandonado el blog y seguramente muchos creyeron erróneamente que se me habían agotado los temas. Sin embargo, lo hice por razones literarias pues la inspiración fue demandante durante un año, mientras escribía mi primera novela de terror.

Elhamdülillah ahora la he terminado satisfactoriamente, titulándola El carnaval de los malditos. Bajo el seudónimo Carlos Flores Arias-Yahya, viajé imaginariamente hasta el siglo XVII, cuando a pesar del Renacimiento se llevó a cabo en Europa el mayor genocidio de la historia humana, persiguiendo brujas, vampiros, hombres lobo y otros seres sobrenaturales malignos, capaces de perturbar la paz comunitaria.

A decir verdad, tenía pendiente escribir esta novela y aunque debí investigar la tradición folclórica europeo para salir del sobreexplotado estereotipo de terror hollywoodense, me sorprendió a veces hasta el espanto confirmar que muchas historias superarían ampliamente la más taquillera producción cinematográfica.

Además, debo reconocer que algunas veces, habiendo cometido el error de escribir durante la noche, me resultó bastante difícil conciliar el sueño imaginando no sólo a los personajes ficticios que lentamente tomaban forma y cobraban autonomía sino como si fuera poco, a figuras históricas cuya existencia fue muy bien documentada y ya en la Antigua Roma congelaban la sangre de sus vecinos.

Ciertamente para mí cada novela es un desafío autoimpuesto pero al iniciar las primeras páginas perfilando a los personajes, no se sabe bien si es uno quien les da características o en qué momento son ellos quienes me toman de la mano para contarme una historia y limitarme a escribir. Sin embargo, habiendo llegado a la última página, se experimenta la dicha de saber finalizada la primera etapa.

lunes, 28 de junio de 2021

Día del orgullo LGBTIQ+ o la libertad de ser

 ¿Qué se puede decir sobre este veintiocho de junio que no haya dicho antes sobre el Día del orgullo en este blog? Alguna entrada anterior usé para mencionar que en esta fecha se conmemoran las manifestaciones de Stonewall ocurridas en mil novecientos sesenta y nueve, para reafirmar el sentimiento de orgullo sobre las identidades y orientaciones sexuales y de género tradicionalmente marginadas y reprimidas. 

Es el motivo que todo el mundo debería saber. ¿Pero por qué sentirse orgulloso de ser gay o cualquier otra denominación? No se trata de eso; verlo así es simplificar la lucha que históricamente desde siempre han debido sostener las diversidades sexuales (es tan vintage decir "minoría sexual"). Sí, algunos mencionarán ciertas civilizaciones antiguas en las cuales la diversidad sexual supuestamente predominaba

No les aburriré hablando sobre Sodoma, Grecia o Roma porque eso aquí a nadie le interesa. Sólo mencionaré que la bisexualidad helénica se dio principalmente porque los antiguos griegos tenían una idea desfavorable sobre las mujeres y en la antigua Roma ser gay era bien visto sólo si se era activo… Esto implica que en las antiguas culturas tampoco era fácil ser “diferente”.

Sin embargo, este día no es sólo para cierto segmento social sino que se celebra la libertad de ser quien realmente se es, sabiendo que no siempre se considera un derecho... El derecho es a existir, amar y ser amado, vivir sin miedo y reconocer en el prójimo un valor que no es pese a sino además de su orientación sexual.

Pero no quiero dejar pasar esta ocasión para abrirme realmente. Tampoco pretendo romantizar esta fecha como si fuese muy fácil defender y reclamar dichos derechos, especialmente cuando en redes sociales hubo gente gay que pudiere haberme eliminado –y uso condicional para no asegurarlo– al contarles que uso silla de ruedas. Tampoco se le puede demonizar porque en mayor o menor medida, aunque lo neguemos, todos hemos discriminado a alguien alguna vez; sería ideal que al experimentar en carne propia la discriminación, un homosexual no le hiciera lo mismo a otro, pero en este mundo los ideales no existen y no podemos tapar el sol con un dedo pues al final, deberemos admitirlo de todos modos.

Sí, suena duro y completamente contrario al positivismo que debiera abordar en este artículo… ¿Pero no se trata precisamente de celebrar la capacidad de aceptarse plenamente, sin pretender encajar con lo esperado por otros? La vida no es nada fácil en general, sea por una orientación sexual, una discapacidad física o cualquier otra característica que nos haga sentir al margen; sería mentira afirmar que uno está siempre contento con el destino que le tocó, pero el secreto está en aprender a vivir con ello y a partir de ahí, aceptarse e intentar ser feliz.

La felicidad no es igual para todos; no todos tenemos los mismos sueños y anhelos. Con mis treinta y nueve años casi cuarenta, sin haber tenido nunca pareja, habiéndome enamorado pocas veces, sin ser correspondido o al menos nadie ha tenido el valor de confesarlo, he aprendido algunas cosas que sería oportuno compartirles en este artículo:

No me avergüenzo de ser físicamente discapacitado, diabético, algo calvo y tener un poco de barriga. A mi edad no puedo tener cuerpo de catálogo y aceptarme tal como soy no sólo se aplica a la orientación sexual sino además, a todo lo que somos, incluso aquellas características que no nos gustan de nosotros mismos.

Quien bien me quiera, si alguna vez llega, deberá aceptarme con todos esos puntos en contra y los que tenga en ese futuro, porque son detalles que no se pueden cambiar… No aprenderé a caminar ni dejaré de inyectarme insulina para que alguien ame una versión mía ajustada a sus exigencias. Si alguien se avergüenza de mí por cosas así, lo mejor será seguir sin su compañía. No sólo eso pues además, mi pareja deberá aceptarme con todo cuanto soy: mi religión, mi familia, mi opinión política… Porque yo también le aceptaré con su historia personal y no debería ser un impedimento sino al contrario, algo que me haga desear su compañía.

Por ahí en una publicación de Facebook leí a propósito de la bandera gay y esta fecha, que alguien se aceptaba “con todos sus colores”. Creo que esa frase resume todo este artículo y valida plenamente toda la lucha que no sólo desde mil novecientos sesenta y nueve se ha llevado a cabo para ser vistos, aceptados y respetados socialmente sino más bien, a lo largo de toda la historia.

¿Por qué me abro para decirles todo esto que cualquier otro en mi lugar ocultaría? Porque durante mi adolescencia debí callar sin ser obligado por nadie sino simplemente porque me avergonzaba y temía como muchos aún hoy sienten miedo y pasan su vida haciéndolo tristemente, a veces porque no comprenden qué les sucede. A mi edad ya no oculto, ya no siento pudor de quien soy ni temo sino más bien, vivo aceptando y valorando el cariño que otros quieran darme, restando importancia a quienes me critiquen por no ajustarme a ellos.

No tomo como limosna afectiva el cariño de otros sino como algo que debe atesorarse, pues son estas personas quienes realmente deben estar conmigo y no aquellos que me eliminan en redes sociales porque dejé de comentar sus publicaciones o se sientan incómodos con mi silla de ruedas, mi insulina, mi calvicie parcial o mi barriga que tampoco es tanta.

Tampoco debe avergonzarme no haber tenido pareja hasta ahora, pues soy inocente si alguien habiéndose enamorado de mí, no se atrevió a decírmelo; sus razones habrá tenido pero al callárselas, me evitó compartir ese problema. Tal vez sea cierto que no ha llegado la persona indicada y en ese sentido, me alegra no contar con tantos tropiezos. Pero por favor, por favor por lo que más quieran, no me victimicen haciendo comentarios de lástima, pues yo no me autocompadezco, me respeto lo suficiente para caer en eso al menos hasta ahora… Posiblemente si llego a los noventa años contando la misma historia, lo haga de manera distinta.

Esta fecha es precisamente para celebrar mi libertad de escribir este artículo y su derecho a leerlo, porque algunos podemos sentirnos libres de ser quienes somos. Empero, también se conmemora aquella lucha hasta hoy librada por esas almas silenciadas, sea temporal o permanentemente y si tú estás entre las bocas cerradas, pudiendo hacerlo, es tu decisión tomar el valor para hablar. Hoy se festeja aceptarnos tal cual somos, respirar profundo y decírselo al mundo entero.

No quiero referirme a la tolerancia pues es un concepto erróneo en este caso… Prefiero hablar del respeto desde la aceptación que podemos brindarnos unos a otros como iguales, con el mismo derecho a ser libres, felices y una fuerza viva de nuestra sociedad.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Eid Al-Fitr Mubarak 1442 AH

El bendito mes de Ramadân ha terminado este año y seguramente en los próximos días tendré la sensación de que ha pasado rápido, pero en este tiempo he podido atestiguar la misericordia y generosidad de Allah (cc).

Es una pena que debido a la pandemia los musulmanes no podamos reunirnos en las mezquitas y musallas de todo el país, según ha informado oportunamente el Centro Islámico de Chile. Por otro lado, también es cierto que siempre he terminado este mes en casa pues mis impedimentos no me permitirían asistir a la mezquita.

Sin embargo, es tiempo de suplicarle a Allah (cc) que según Su voluntad acepte nuestra adoración. Amin… Tal vez desde el año pasado cuando la pandemia se desató, hemos suplicado diversas bendiciones relacionadas con el fin de este oscuro episodio para recuerar nuestras vidas, en la medida de lo posible.

No sé si mis planes podrán llevarse a cabo, si podré retornar a Turquía con mamá para recorrer nuevamente los históricos sitios que conocí hace aproximadamente una década u otros nuevos, si podré conocer personalmente a algunas personas que estando agregadas en mis redes sociales han leído mis novelas o captaron mi interés, si podré publicar nuevos trabajos literarios encontrando alguna editorial interesada en financiarlos, si podré pronto comer un delicioso baklava en un restaurante turco que me fascina o si podré ver luego a mis familiares y amigos… Sólo Allah (cc) lo sabe.

No me quita el sueño ir a un centro comercial, discoteca y mucho menos una sala de cine, aunque sí me gustaría visitar una librería para comprar más cuadernos y lápices. Sin embargo, lo que sí me importa es el bienestar de mis seres queridos y por eso ruego a Allah (cc) diariamente.

Espero que si así es Su voluntad, aquellos que organizan fiestas clandestinas valoren el encomiable esfuerzo que heroicamente realizan a diario los funcionarios de la salud para mantener la pandemia controlada, dentro de sus humanas posibilidades. Como paciente diabético y por lo tanto, parte de la población que se arriesga a un contagio, no puedo finalizar este breve artículo sin mencionar mi admiración y respeto por quienes se exponen constantemente al COVID-19 para cuidar a los pacientes que han sufrido ésta y otras enfermedades.

Que Allah (cc) nos proteja, bendiga y ayude a todos pero especialmente, consuele a los parientes de pacientes que no han podido tratar sus enfermedades debido al colapso del sistema de salud. Amin.

sábado, 8 de mayo de 2021

Noche del Destino 1442 AH

He visto en mis redes sociales que algunos amigos turcos han publicado saludos por la Noche del Destino. Esta ocasión n tiene una fecha predeterminada pero se sabe que está entre las diez últimas noches del bendito mes de Ramadân. 

Muchas cosas buenas ocurren esta noche. Se sabe que el destino de cada criatura es decidido durante un año, el ángel Yibril (as) baja con otros ángeles a cumplir órdenes divinas, se otorga el perdón divino, las puertas del Yahannam son cerradas sin que los demonios puedan cometer maldades, algunas almas condenadas son liberadas de su castigo y claro, se producen milagros.

Este mes sagrado es la oportunidad perfecta para acercarnos a Allah (cc), pero todo acto de adoración que hagamos durante esta noche tendrá la importancia equivalente a mil meses. Los musulmanes más devotos realizan prácticas de adoración durante toda la velada y a esto se le conoce como Ehyaa, que se traduce como Renacimiento.

En esta noche descendieron las revelaciones de los Libros Sagrados como la Torá, los Evangelios y el Noble Corán pero además, se ruega por el perdón y la salvación. En este sentido, considerando los acontecimientos actuales, deberíamos suplicar por paciencia para aceptar el decreto de Allah (cc) y pedirle que según Su voluntad, la pandemia acabe pronto con todo lo que ella ha implicado.

Pero además, diariamente debemos implorar que los conflictos locales y globales amainen, que aquellos cuyo sufrimiento supera nuestra capacidad de imaginarlo puedan hallar alivio y que nuestras esperanzas sean renovadas.

martes, 13 de abril de 2021

Ramadân 1442 AH

Elhamdülillah ha comenzado el Bendito Mes de Ramadân y aunque el mundo siga inmerso en la pandemia del COVID-19, por lo que no podrán realizarse cultos masivos, esperemos que con el permiso de Allah (cc), esto pase lo más pronto posible.

No puedo tener un tono completamente positivo al pensar en todas aquellas personas que debido a esta crisis sanitaria, han perdido seres queridos y de hecho, empatizo con su sufrimiento porque conozco gente que no ha podido despedir a algún difunto en condiciones y ya sea coronavirus u otra la causa de deceso, morir ahora es una condición muy solitaria.

Sin embargo, Ramadân siempre trae consigo buenas nuevas, bendiciones y perdón divino. He publicado en mis redes sociales el aviso que por correo electrónico envía el Centro Islámico de Chile con motivo del inicio de este Mes Sagrado y muchos amigos me han felicitado o expresaron sus buenos deseos que desde luego, agradecí. Empero, como mencioné en algunas de mis respuestas, no es sólo para los musulmanes una ocasión auspiciosa sino más bien, para toda la Creación pues Allah (cc) es muy Generoso y en este sentido, nuestras esperanzas deben ser renovadas.

Ramadân es un milagro en sí mismo, una oportunidad de acercarnos al Creador, una pausa para revivificar la fe y los buenos sentimientos en medio de un mundo que muchas veces nos marea con sus ilusiones o desalienta con sus sombras.

Sí, en el párrafo anterior he dicho que Ramadân sirve para acercarse al Creador y leyeron bien. Allah (cc) está más cerca de nosotros que nuestra propia vena yugular, como enseña el hadiz, pero a veces lo olvidamos.

sábado, 13 de marzo de 2021

Fin de la amistad con Sr. L

Hoy no tengo muchas ganas de escribir así que me limitaré a decir que ayer Sr. L me eliminó de Facebook por discrepar en cuanto a la censura impuesta a Pepe Le Pew, personaje animado de Warner Bros, por acusarlo de incitar al acoso sexual.

Yo hice una publicación en mi perfil diciendo "Es el colmo. Yo me crié viendo este personaje al igual que otros de Warner Bros y nunca les di ni les he dado una connotación sexual".

A esto Sr. L se opuso rotundamente, increpándome pero como le respondí, su reacción fue eliminarme. Los detalles son majaderos así que me limitaré a transcribir mis dos últimos mensajes, de manera que si por alguna razón no recibe el segundo enviado hace aproximadamente media hora, pueda leerlo aquí y no guarde dudas durante años.

Primer mensaje enviado anoche:

Sr. L, seré breve. Supongo que me eliminaste por lo que te respondí en tu comentario pero el hecho de que seamos amigos no significa que debamos pensar igual. Cada uno puede tener sus propios puntos de vista y eso no implica que nos vayamos a la guerra… De todas las razones que durante años tuvimos para pelear, te enojas porque en esto discrepamos.

Sin embargo, tienes derecho a opinar distinto. Tú me increpaste y yo simplemente te di mis argumentos. Si bien cada persona publica lo que quiere en su Facebook, pude borrar tu comentario, tú ni siquiera te habrías dado cuenta ni me habrías eliminado, pero eso sería censura y no te habría ofrecido ningún argumento. Tampoco estaba obligado a responderte pero quien calla, otorga.

Como dos personas adultas que somos, no puedes pretender que si pienso distinto te dé la razón, por temor a que tengas una reacción impulsiva como ésta. Te hablé más o menos en el mismo tono, sin faltarte al respeto. Muchas veces vi en tu muro publicaciones con las que discrepaba pero no comenté nada, porque tú puedes publicar lo que quieras y no tengo la verdad absoluta.

Por último, como es tu decisión eliminarme y tal vez no sigamos en contacto, estoy aquí para no dejar cabos sueltos. Conste que te estoy escribiendo apenas me di cuenta de que me eliminaste y no dejé pasar el tiempo.

Que te vaya bien.

A esto respondió simplemente «Ok. Todo bien. Tranqui» por WhatsApp.

Segundo mensaje enviado ahora y sin acusar recibo:

Sr. L. Pensando en lo que pasó quise darle un par de vueltas para no embarrarla y hablar en los mejores términos posibles, pero de manera clara, como se esperaría de mí.

Tú tienes todo el derecho a eliminarme de Facebook y lo entendería si te hubiese hecho algo grave, pero no por una diferencia de opinión sobre Pepe Le Pew; puedes darle todo un trasfondo discursivo político e incluso feminista, pero sigue siendo una simple diferencia de opinión y como tal, ni siquiera es una razón sino una excusa porque durante años tuvimos motivos mucho más grandes para terminar todo. De hecho, hemos intentado ser amigos tres veces y no resultó pero la tercera es la vencida y por eso, no te estoy pidiendo que me agregues o lo reconsideres.

Nosotros ya no tenemos las edades de cuando nos conocíamos y como dos personas bordeando los cuarenta, deberíamos resolver las diferencias mediante el diálogo, aceptar que el otro puede pensar distinto sin cortar puentes (en esto fallaste) o al menos, hablar sin rodeos ni eufemismos. Sin embargo, no existe el interés… Ayer te escribí de buena manera y tu única respuesta fue «Ok. Todo bien. Tranqui»; me vas a disculpar pero ésta es una respuesta al menos mediocre pues yo estaba tranquilo pero si todo estuviese bien habrías hecho más por cultivar nuestra amistad en este tiempo, no me habrías eliminado de Facebook por discordar sobre Pepe Le Pew o al menos, me habrías dado una razón de peso.

No caeré en el mal gusto de recordar el pasado lejano pero sí te diré que cuando fui a tu departamento a por el libro, tuviste la oportunidad de resolver los temas pendientes y todo podría haber quedado ahí. Sin embargo, me pediste agregarte en redes sociales y te abrí la puerta porque no tengo deudas contigo, pero en estos dos años hemos hablado muy poco y siempre he sido amable para responderte, sin ser grosero ni mucho menos.

Ahora fuiste tú quien decidió irse por su cuenta, eliminándome en Facebook; yo no te eché ni te dije nada impropio. Empero, si vas a mi perfil increpándome públicamente por algo en lo que no concuerdas, ejerces el derecho que te di al aceptar tu solicitud pero del mismo modo, yo puedo responder tu comentario en buenos términos, dándote argumentos. Insisto en que ser amigos no debería significar concordar en todo y de igual manera, discordar no implica mandarnos a la punta del cerro.

Si tomaste una decisión tan radical por un asunto así de trivial yo no voy a excusarme por pensar distinto, pero no nos engañemos… Siendo ésta la tercera vez que fracasamos siendo amigos y ahora porque tú no pudiste aceptar una opinión distinta, creo que es tiempo de cerrar definitivamente nuestra historia, a no ser que Allah quiera otra cosa en un futuro pero en lo que a mí respecta, no hay necesidad de pasar por un duelo doloroso ni esperar dos meses para ver si recapacitas.

Por lo mismo, espero que no te tomes a mal lo que te estoy diciendo ni padezcas tampoco. Pero debes admitir que la amistad no ha cuajado nunca aunque ambos hayamos tenido toda la intención. Por eso, habiendo cortado prácticamente todo vínculo ayer, lo mejor será separar nuestros caminos y ser felices como podamos. Espero no recibir ningún reclamo de tu parte.

 «Espero no recibir ningún reclamo de tu parte» incluye comentarios en mi blog, salvo que sea para acusar recibo de los mensajes.

Actualización: Durante la tarde Sr. L me envió mensajes de audio por WhatsApp diciéndome que estuviera tranquilo pues me había eliminado de Facebook porque borré su comentario de mi publicación en lugar de discutir. No sabía si yo había comentado algo a continuación pero él desactivó las notificaciones en su teléfono móvil y cuando revisó mi perfil, no vio nada pero «Sólo es Facebook».

Al respecto debo aclarar que efectivamente borré su comentario y mi respuesta, pero sólo después de notar que él me había eliminado, cuando ya no podía ver mis publicaciones pues tengo el Facebook configurado para que sólo mis contactos tengan acceso al muro. ¿Se entiende? Cuando él me eliminó, su comentario todavía estaba publicado y de hecho, mi respuesta recibió dos Me gusta así que su explicación, no a lugar.

De todas maneras, le respondí lo siguiente como mensaje final:

Sr. L: Prefiero escribirte porque si te enviara un audio, sería mucho menos diplomático. No debería responderte puesto que todo lo anterior se aplica ahora. Resumo:

No soy tan simple. No me molesta que me elimines de Facebook pues es tu decisión, pero por algo grave y no cualquier tontería.

En su momento me reprochaste que te bloqueara, te agregué, hablamos muy poco y ahora me eliminas supuestamente por borrar tu comentario, sin darme explicaciones. No me jodas. ¿A qué estás jugando? Yo estoy fuera.

Ahora sí borré tus comentarios porque ya me eliminaste... Te consta que siempre te respondí dándote tiempo y ayer hice menos ejercicio por contestarte. Si yo quisiera borrar tus comentarios por considerarlos inapropiados no tendría que pedirte permiso pero tampoco los borraría antojadizamente.

Según me dijiste, tienes desactivado Messenger, no usas WhatsApp y ahora desactivaste las notificaciones de Facebook. No es culpa mía que te confundas pero ya cortaste el único puente que te quedaba y eso en tenis se llama error no forzado.

Después de esto, él sólo se limitó a contestar «Ok. Que estés bien» y entonces, decidí bloquearlo en todas mis redes sociales y el teléfono móvil, por lo que espero no recibir reclamos suyos en este blog. En su momento le di todos los medios para comunicarse conmigo y prefirió alejarse, desaprovechando la oportunidad de retomar nuestra amistad. Antes se quejaba de que lo hubiese bloqueado durante años, teniendo razones pero ahora no puede reprocharme nada porque intenté aclarar las cosas y resolver el conflicto.

lunes, 1 de febrero de 2021

Fallece Dustin Diamond

(CNN) — Dustin Diamond, quien interpretó el papel de Screech en la popular comedia de la escuela secundaria de la década de 1990 Salvados por la campana (Saved by the Bell), murió el lunes después de un diagnóstico reciente de cáncer, según su manager, Roger Paul.
Tenía 44 años.

Fuente: CNN en español.

domingo, 3 de enero de 2021

Aprender de 2020 y avanzar a 2021

 


He oído a más de alguien decir que «Al fin se termina este año» o que «Dos mil veinte es un año para el olvido» y supongo que luego de todo lo sucedido desde dos mil diecinueve, la mayoría tuvo razones de peso para lamentarse.

A todo lo ocurrido en Chile con el estallido social que dio como daño colateral un explosivo aumento en la cesantía, la quiebra de pequeñas y medianas empresas, el incremento de la delincuencia, los lamentables destrozos de patrimonio histórico, cultural y espacios públicos además de constantes saqueos que en nada contribuían a la defensa de los derechos sociales exigidos se sumó repentinamente la nefasta pandemia de COVID-19 que a todos nos tomó por sorpresa y sin saber qué hacer.

Al principio la agenda noticiosa seguía estando ocupada por las manifestaciones que en su mayoría, acababan siendo nada pacíficas aunque los programas franjeados, políticamente correctos, dijeran lo contrario intentando condenar la delincuencia, pero sin caerle mal a nadie porque en la práctica «Las opiniones vertidas en este programa son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten». Empero, al pasar los meses debíamos enfrentar el hecho de que sin importar cuán aislados estuviésemos, seríamos alcanzados por una nueva variante del coronavirus, cuyo indefinido origen era en China.

Aquí seguíamos preocupándonos por las iglesias incendiadas, los locales comerciales cerrados para evitar el saqueo constante y la vulneración de los derechos del ciudadano –y no quiero dejar fuera la vulneración de los derechos humanos– pero al mismo tiempo podíamos ver en los noticiarios cómo se llenaban en Italia los oratorios con ataúdes anónimos de gente que sucumbía al virus. Era para algunos como ver a los niños hambrientos en África pues dicen «¡Ay, qué pena!» y siguen comiendo el filete pero cuando ven que le ocurre al vecino, se preocupan un poco más.

Así ocurrió cuando los primeros casos llegaron a Brasil y Argentina, países que hasta ahora tienen descontrolada la situación. Entonces los saqueos en Chile dejaron de escudarse en las manifestaciones sociales y pasaron a ser un ilegítimo medio para hacerse de alcohol gel y mascarillas como si el mundo fuera a acabarse, aunque en la práctica los medios de comunicación incluso debieron enseñarle a la población la manera correcta de lavarse las manos.

Paulatinamente las manifestaciones dejaron de ser el foco central en los noticiarios para reemplazarlas por cifras diarias de fallecidos mientras las autoridades seguían sin saber bien qué medidas tomar para frenar el avance pandémico. Los manifestantes que otrora salían a marchar exigiendo mejor salud, educación e incluso pretendiendo llamar la atención de la clase política se vieron obligados a recluirse por su propia seguridad.

Esto hizo proliferar las más absurdas teorías conspiracionistas asegurando que la pandemia, con todos sus muertos a nivel mundial, era una estrategia gubernamental para silenciar la voz del pueblo (pausa para reírme). No pretendo generalizar y por ello, seré sumamente cuidadoso en este punto pero con el tiempo hemos visto a jóvenes, algunos de los cuales seguramente marchaban a favor de los derechos de ancianos, embarazadas y enfermos crónicos quebrantar ahora las cuarentenas o los toques de queda para asistir a fiestas clandestinas porque luego de permanecer enclaustrados durante al menos ocho o nueve meses, no pudieron más y quisieron respirar aire fresco.

Desde este punto y por empatía, no puedo perder la oportunidad para dar mis condolencias a todos quienes han perdido seres queridos por causa del COVID-19, incluso si son involuntariamente responsables del contagio, pues existen aquellos casos asintomáticos y no sólo en Chile sino que además, alrededor del mundo se presentaron circunstancias en las cuales al no tomar debidamente las medidas de autocuidado, algunos contagiaron a sus propios abuelos o padres ancianos, porque incluso estando muy avanzada la pandemia, todavía no se tiene real dimensión ni conciencia de su gravedad para ciertos grupos en la sociedad.

Sí, desde este cómodo púlpito me resultaría increíblemente fácil señalar con el dedo a todos aquellos quienes enfermaron a algún pariente por salir sin tomar las debidas precauciones. Empero, freno mi propio ímpetu para reflexionar en lo duro que debe resultarles a la gran mayoría asumir aquellas pérdidas humanas de seres queridos y entonces, prefiero hacer una pausa. Bastante mal se siente ya alguien que por no cuidarse contagiara a un cercano como para encima de todo, culparlo más.

Otro efecto de las cuarentenas fue evidenciar las falencias en el sistema educativo chileno, pues al mantenerse las lecciones en línea o por otras plataformas intentando adaptar las clases presenciales, se manifestó el mediocre desempeño estudiantil sea por la exigencia de un profesorado estresado o el desinterés del alumnado y en este punto, por favor no nos hagamos los tontos.

En este punto sería inhumano de mi parte no referirme al menos con unas pocas líneas a todo el personal de salud, sin hacer distinciones de grados, pues la pandemia ha mostrado el mejor y el peor rostro dirigidos desde o hacia este sector. Por un lado, estos dedicados seres humanos han debido cumplir turnos éticos de veinticuatro horas o incluso más, cuidando a enfermos de coronavirus sin tener los medios necesarios para el autocuidado y como resultado, contagiándose en el proceso e incluso, sacrificando sus propias vidas ya sea aislándose de sus seres queridos o falleciendo. Por otro, tenemos a la sociedad misma de la cual nos desprendemos aquellos que valoramos tan meritoria labor al punto de felicitarles y claro, también se distinguen negativamente aquellos quienes discriminan a sus vecinos médicos, paramédicos o enfermeros por temor a contagiarse; la única excusa para esto es la ignorancia que muchas veces puede ser muy peligrosa.


Recientemente han llegado a Chile las dosis de la vacuna Pfizer destinadas al personal de salud por estar en la primera línea de defensa contra el COVID-19, para que diabéticos como yo y otros sectores vulnerables de la población no estemos tan expuestos al contagio. Al respecto hoy mismo he leído lo que supuse se trataba de un meme, pues no podría explicarlo de otra forma… Una mujer en Twitter opinaba sobre aquel enfermero estadounidense que intencionalmente estropeó una gran cantidad de vacunas… Según ella, esto era necesario pues el verdadero propósito de la fórmula –sin dar nombre del laboratorio– era propagar la homosexualidad en la población; sí, leyeron bien (hago otra pausa para reírme). Había escuchado que un efecto a largo plazo podría ser la mutación de nuestro código genético y lo pongo en duda absolutamente, pero esto de amariconar al vulgo me parece por demás ridículo, estúpido y una homofóbica falta de respeto hacia todos los científicos volcados en la tarea de hallar una pronta solución además de a aquellos que siendo profesionales del sector salud, ya se han vacunado en parte para no exponer a sus propias familias.

Me van a disculpar pero la empatía se me acaba al reflexionar en el deficiente manejo estatal que se ha hecho de la crisis económica que vino como consecuencia del estallido social acentuándose enormemente con la pandemia, pues muchos chilenos endeudados hasta el cuello y sin tener una mejor alternativa han debido hacer incluso dos retiros de sus ahorros provisionales para subsistir. Es aquí donde me molestó la pasada navidad ver en la televisión interminables filas de gente comprando regalos pero despreocupándose del distanciamiento espacial o el uso correcto de mascarillas.

Mostraban aquellas filas en cierto centro comercial cerrado por la SEREMI de Salud debido a que no cumplía con las normas de seguridad impuestas durante este período. En esa muchedumbre a pleno sol y con al menos cuarenta grados de temperatura habían señoras que exigían la reapertura del edificio pues habían esperado durante cinco horas para comprar sus regalos. ¿Qué les pasa? Entiendo que los chilenos hagamos todo a última hora pero por simple sentido común, si voy de compras a un lugar que encuentro cerrado por infracciones a las normas sanitarias, me voy en lugar de esperar durante cinco horas e insolarme siendo improbable que vuelvan a abrir el mismo día. Luego dicen que son las autoridades quienes deben hacerse responsables del cuidado de la ciudadanía; no pues…, existe también el autocuidado.

¿Dónde quedó el espíritu navideño? Me tocó escuchar en estas fiestas decembrinas a rostros mediáticos justificando la irresponsabilidad comunitaria, argumentando que incluso con pandemia se debía entender a aquellas personas que hacían tanta fila y se exponían al contagio con tal de comprar un regalo, incluso gastando su diez por ciento del retiro de fondos provisionales porque eran personas pobres, sacrificadas, esforzadas que al menos una vez en su vida querían saber cómo se sentía tener fiestas decembrinas como Dios manda y conste que no he nombrado a nadie específico, conste.

Pero en lo que a mí respecta, los medios de comunicación en estas circunstancias no deben ser populistas sino cumplir con su rol social de advertir y educar a la población. Hay otros panelistas que a riesgo de perder seguidores en redes sociales, al menos sugieren que el chileno promedio es aspiracional y en algunos casos –nuevamente no quiero generalizar– se arriesga al contagio propio o de sus seres queridos por comprar regalos.

Viejo o vieja, lo más importante ahora y quizás lo que podemos aprender de esta pandemia es que debemos cuidarnos entre todos como sociedad, interesarnos auténticamente en el prójimo y no sólo limitarnos a compartir un tema tendencia que esté de moda. Elhamdülillah soy musulmán y como tal, no celebro la navidad pero incluso yo desde el respeto hacia la tradición cristiana, puedo darme cuenta que el verdadero significado de estas fechas ahora más que nunca y tal vez durante mucho tiempo más, será cultivar los afectos, pasar tiempo con la familia sin importar si cenamos pavo relleno o algo simple.

Creo humildemente que el mejor obsequio en estas fiestas, al finalizar un año y comenzar otro, fue darnos cuenta de que lo realmente significativo en esta vida no es ser caudillos ni populares sino mantenernos emocionalmente más próximos a nuestros primeros afectos. Es irrelevante tener miles o millones de seguidores en las redes sociales y seguir tendencias; al final se obtiene mucho más cuidando a quienes nos han querido desde que llegamos a este mundo y compartiendo con ellos… Todo en esta vida es pasajero y tenemos sólo un momento para valorarlo; por esta razón dos mil veinte no debe ser un año para el olvido sino todo lo contrario y el que comienza debe servirnos para avanzar sobre nuevas directrices.

Todo lo sucedido no te habrá servido de nada si subestimas lo que acabas de leer…

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.