
Esta tarde mis padres y yo almorzamos en el restaurante de parrilladas argentinas Buenos Aires de Pomaire. Como broche de oro y aunque no debiera, comí un trozo de torta de las tres leches como postre.
Después de eso, pasamos una hora en el centro campista Chitakelindo, de donde son estas fotografías. Es precioso, porque hay un río, una laguna, muchas áreas verdes, cabañas y obviamente, zonas de camping.
Kriko está mucho mejor que el primer día. De hecho, ahora come bastante, toma harta agua, salta distancias cortas y duerme lo mismo de siempre. Lo preocupante es que se muerde las puntadas y mamá debió ponerle un parche para que no se abra la herida. Ayer nos preocupamos mucho porque no la encontrábamos en ningún sitio y finalmente, estaba con Yaman, el perro que inexplicablemente, no la atacó como al resto de los gatos que saltan en el tejado cada madrugada.