«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

domingo, 5 de octubre de 2014

Si no te gustan los turcos, no busques amigos en Turquía

Tengo rabia. Quien siempre me lee sabe de sobra que despotrico contra todo tipo de discriminación y me concentro especialmente en algunos casos particulares. Esta tarde me contactó por Facebook una rumana llamada M. E. Bleotu, que a su vez, es amiga de L. Altun. Al principio fue agradable porque comenzamos a charlar sobre algunos comentarios que el turco publica en su biografía, pero lentamente la conversación se fue desviando perversamente hacia sus insinuaciones maliciosas acerca de por qué el osmanlí supuestamente no tiene amigos europeos agregados sino sólo mujeres latinas… Lo cierto es que efectivamente tiene amistades europeas y no pocas.
El Islam prohíbe las murmuraciones (chismes, habladurías) e intenté desviar el tema para hablar sobre Rumania. Sin embargo, comenzó a decir que los turcos eran un pueblo barbárico y se basó en el hecho de que por ejemplo, los padres turcos escogen la esposa de su hijo. La corregí diciéndole que si bien se acostumbra, no es una obligación que el hijo acepte la propuesta de sus padres y en Occidente los hijos no permiten que nadie se meta en sus vidas, pero como resultado de ello, llegan solteros a los cuarenta años y sin ánimo de establecerse. Insistió diciendo que ella tenía muchos amigos turcos. ¿Pero cuántos turcos habré conocido yo durante catorce años amando Turquía?
Como no pudo dejarme callado, siguió diciendo que los turcos eran demasiado tradicionalistas para algunos asuntos. Yo objeté diciendo que en Chile sucede igual y un ejemplo de ello es que todavía se mira mal a un homosexual o una madre soltera aunque no se dice abiertamente y cuando la comunidad GLBTI intenta empoderarse socialmente, en lugar de causar respeto provoca risa.
El tradicionalismo en Turquía es parte de un ancestral sistema de vida apoyado por la milenaria religión del Islam y las costumbres cultivadas culturalmente durante generaciones. Por otro lado, en Occidente las tradiciones se han perdido debido a un mal comprendido sentido del progreso y la modernidad, que nos invitan a cambiar nuestros valores morales por una liberación extremada, pocas veces abordada del modo correcto. Aquí conservar las tradiciones se relaciona a ser anticuado.
M. E. Bleotu comete el mismo error que mucha gente al criticar un sistema de vida distinto al suyo sin considerar las diferencias culturales que no nos hacen ni mejores ni peores sino sólo distintos. Se comete una equivocación mayúscula al viajar a Turquía suponiendo que por ser un país occidentalizado, podremos encontrar una réplica de nuestro propio país occidental. Estambul es una ciudad levantada sobre las ruinas de Bizancio y Constantinopla; del mismo modo, la modernidad turca está fundamentada sobre el respeto a las costumbres y tradiciones que hacen de Turquía el país que es hoy. Además, cometemos el error de pensar que todo comienza cuando nacemos, incluso nuestros países de origen como si no tuviésemos pasado cultural.
Sin ceder ni un milímetro en su implacable ataque, dijo que la barbarie turca procedía de las masacres del Imperio Otomano. Entonces, le mencioné que todo imperio tiene sus bases en episodios bélicos y los turcos habían participado en guerras. Sin embargo, hubo otros imperios anteriores y simultáneos que masacraron gente en tiempos de paz… Sobrados son los ejemplos. Además, sólo por mencionar detalles puedo decir que durante el gobierno del Sultán Solimán el Magnífico, como se le llamaba en Occidente, el Imperio Otomano alcanzó su cúspide de gloria y tanto fu así, que la tolerancia ejercida a favor de los ciudadanos les permitió recibir en sus tierras musulmanas a cristianos y judíos expulsados del Imperio Hispano por la Inquisición española que durante tiempos de paz torturó, quemó en la hoguera, ahorcó, ahogó, descuartizó y desterró a gente considerada hereje. ¿Necesito ser más específico?
Vlad Dracul es considerado un héroe patriótico rumano como los chilenos consideramos a Bernardo O’Higgins. Sin embargo, bien sabidos son los oscuros episodios entre los cuales se destaca que tenía un bosque de gente empalada. Muchos podrán decirme que el príncipe valaco pasó gran parte de su juventud en una celda turca, pero lo cierto es que no se puede afirmar a ciencia cierta que ésta sea la causa originaria de su conducta sólo comparable a la de otras célebres figuras históricas de poder como Atila, Gengis Kan o Napoleón Bonaparte sólo por mencionar algunos.
Es cierto que en tiempos de guerra se ven cosas horrorosas, pero se debe analizar el contexto y sus particularidades, no únicamente decir que los turcos otomanos eran bárbaros, porque es inexacto comparándolo con otros períodos históricos y gobiernos mundiales.
Ya que se vio perdida, comenzó a atacar mi religión porque y cito «La fe islámica es hipócrita amigo. Tengo muchos amigos que han vivido con turcos en Alemania, Francia. Allâh para arriba, Allâh para abajo Y tienen todas las relaciones extramatrimoniales que quieren». No le quise decir que Estambul tiene muchas prostitutas rumanas, porque sería ofensivo para mis amigos rumanos y además, no se debe generalizar en ningún caso. Habría significado bajar a su nivel.
En lugar de eso, cerré la conversación diciéndole lo siguiente: «Antes de que sigas... No es cortés insultar la fe de alguien. Creo que tú y yo tenemos más diferencias que igualdades. Lo que haga un musulmán en particular no te da derecho a decir que todo el Islam es hipocresía. No debes olvidar que todos los humanos somos imperfectos, pero nuestros errores no desacreditan nuestra fe». Su última frase antes de bloquearla fue «Mañana seguimos, si quieres».
Desde luego que no seguiremos debatiendo, porque además de cansarme con sus comentarios sobre L. Altun acusándolo de mentiroso y sugiriendo que es adúltero, no podría ser amigo de alguien que sin respeto alguno y desde la ignorancia opina descuidadamente sobre el Islam sin importarle cómo pueda sentirme.
Es cierto que los turcos a veces tienen un trato difícil y no sé cómo abordarlos. También es verdad que algunos turcos me han decepcionado durante estos catorce años. No puedo negar que he conocido musulmanes que han fornicado descaradamente y luego se comportan como si nada. Pero no puedo comportarme como si por ser musulmanes, los turcos debieran comportarse perfectamente, sin equivocarse nunca. Son seres humanos imperfectos iguales a cristianos, judíos o gente de cualquier otra creencia e incluso ateos y agnósticos.
Aquí mismo he defendido la idea de valorar al ser humano y respetarnos unos a otros por encima de nuestros errores, imperfección o limitaciones. Pero vivimos en un mundo donde pecar es pan de cada día, siendo absolutamente incorrecto que M. E. Bleotu hable de los turcos como si no tuvieran derecho a tropezar sólo por ser musulmanes. He conocido a mucha gente que sentencia a los demás como si ellos mismos estuviesen por encima de la imperfección humana. ¡Bah! Si M. E. Bleotu tiene tantos problemas para aceptar a los turcos, no debería buscar amigos en Turquía.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.