«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

jueves, 8 de enero de 2015

Una falsa tolerancia

Ayer hubo al menos doce fallecidos en un atentado al semanario satírico parisino Charlie Hebdo e inmediatamente Facebook se llenó de comentarios contra los musulmanes, diciendo que debía defenderse la libertad de expresión. Pues bies, éste es el tema que ocupará el presente artículo de mi blog, porque los usuarios de redes sociales son muy buenos para expresarse sin siquiera saber de qué hablan concretamente.
En primer lugar, me gustaría aclarar que como musulmán, repruebo absolutamente el asesinato de personas inocentes e indefensas como ocurrió en Francia, especialmente porque el Noble Corán dice específicamente que ante los ojos de Allâh (swt), matar a una persona tiene la misma carga que haber matado a toda la Humanidad y salvar a alguien tiene el mismo significado que salvar a toda la Humanidad. Se nos enseña que sólo Allâh (swt) es Dueño de la vida y de la muerte y no debemos matar a ninguna criatura.
En segundo lugar, debo mencionar que uno de los policías fallecidos en el atentado era musulmán, pues en Francia la población islámica es numerosa. El radicalismo en todo sentido es negativo y no debe causar bajo ninguna circunstancia la nefasta discriminación generalizada, pues los propios musulmanes parisinos fueron primeros en repudiar este deleznable acto.
Si bien es horrible lo ocurrido, nadie toma en cuenta que las autoridades francesas han promovido un rechazo radicalizado a musulmanes, ejerciendo islamofobia igualmente reprobable. Consideremos pues que de un tiempo a esta parte las mujeres musulmanas en Francia tienen prohibido usar públicamente el hiyab, que no sólo es parte de su religión sino también de su cultura e identidad. Así mismo, las burlas de este semanario satírico contra el Profeta Muhammad (saws) podrían considerarse del todo escandalosas por sugerir abiertamente que fue pedófilo, sin investigar su vida en profundidad para tener bases certeras sino sólo en pos de la libertad de expresión y creatividad.
Ayer en Facebook tuve un debate muy irritante con alguien que siendo ateo decía que si soy musulmán, debo serlo en mi casa pero no públicamente y jamás entendió que la religión como la identidad no es una camisa que debas quitarte o ponerte según la ocasión. Seguramente esta persona sería feliz si en público un musulmán bebiera alcohol, comiera cerdo y sólo se comportara correctamente entre las cuatro paredes de su casa. Sin embargo, esto es hipocresía, pues uno debe ser musulmán todo el tiempo y si bien hay exigencias que no podremos cumplir por nuestras imperfecciones y limitaciones, no debemos intentar complacer a quienes nos aceptarían sólo si cometiéramos las mismas faltas que ellos. ¿Por qué yo, siendo musulmán, debo renunciar temporalmente a mis valores morales, ideales y creencias para simpatizarle a esta persona atea?
Él acusaba a los musulmanes de ser invasivos con nuestras costumbres e incluso sugirió que sólo debíamos profesar nuestra religión dentro de países musulmanes. Sin embargo, siendo musulmán no obligo a las mujeres a usar hiyab ni a otros hombres a rezar cinco veces diarias; mi religión es algo que practico sin estorbarle a nadie y no veo por qué a un ateo deba molestarle que sea musulmán practicante. Seguramente también hablaría mal de mí si fuera hipócrita, siendo musulmán de la boca para afuera y sin cumplir los pilares del Islam.
En definitiva, terminé la discusión porque se transformó en un diálogo de sordos donde cada quien esgrimía sus argumentos en una biografía de Facebook ajena, donde la usuaria obviamente se molestó porque si queríamos atacarnos, debíamos hacerlo en nuestras propias páginas.
Dicen que la libertad de expresión y creatividad son razones suficiente para obligarme a tolerar que difamen al Profeta (saws) y me encierren en mi casa si quiero practicar mi religión, sin derecho a moverme donde quiera o viajar al país que desee. Estas personas que me discriminan por el sólo hecho de ser musulmán –pues temen que esto sea sinónimo de terrorista–, son las mismas que dicen ser tolerantes, luchan contra la discriminación y disfrazan como falsa libertad de expresión un manifiesto mensaje de odio celebrado mediáticamente como sátira cómica. ¿Cómo se entiende esta contradicción en sí misma? Intentemos entender:
Yo, musulmán, debo aceptar que personas progresistas, tolerantes, intelectuales y evolucionadas, defensoras de los derechos de toda minoría, me obliguen a soportar la difamación del Profeta (saws) y sus enseñanzas, profesar mi religión encerrado, sospechen de mí por mi religión, no me permitan manifestarme como musulmán públicamente y promulguen leyes para forzarme a asimilar conductas que van contra mis ideales, so pena de ser arrestado o expulsado del país y en este punto no estoy mencionando ninguna nación en particular. ¿No les parece irónico?
Más aun, cuando ocurre un atentado terrorista al cual como musulmán me opongo rotundamente, todos se compadecen y con razón de las doce víctimas, sin considerar que uno de los muertos es musulmán y que se puede desatar un violento rechazo al Islam, absolutamente injustificado pero promovido socialmente.
Este hombre con quien debatí en Facebook me decía que cuando ha visitado Turquía, acepta descalzarse y que su esposa cubra su cabeza con un velo para entrar en una Mezquita; pero no acepta que en su país las mujeres musulmanas usen hiyab por las calles. Le hice ver que en Occidente es mal visto que una mujer entre en una Iglesia católica usando escote o minifalda. Básicamente es el mismo principio de ingreso a cualquier templo, sólo que una mujer musulmana no deja de serlo al salir de la Mezquita y por ello, al ir por la calle es cuando más debe usar el hiyab voluntariamente, para resguardar su pudor.
Quien diga qué el Islam sólo le impone obligaciones morales a mujeres, ignora que son recomendaciones y que un hombre musulmán también recibe sugerencias, como bajar la mirada ante las mujeres, para no fijarse en sus atributos femeninos lascivamente.
Durante estos días el programa Intrusos transmitido por La Red TV, han hablado pestes de las telenovelas turcas que los canales chilenos han comprado. Los panelistas protestan porque hace algunos años había seis programas televisivos dedicados a la farándula y hoy se transmiten seis producciones eurasiáticas. Sin embargo, las críticas no llegan hasta ahí porque uno de los panelistas siempre critica Turquía como cultura y a los turcos, rayando abiertamente en la xenofobia sin considerar que, siendo gay defiende los derechos de la comunidad GLBTI. Ésta también es una contradicción manifiesta e irritante, porque siendo víctima de discriminación, yo personalmente no me atrevo a discriminar a nadie, haciéndole pasar por las penalidades que esto implica. Siendo discriminado por cualquier motivo, ejercer discriminación sobre otro es una hipocresía.
No menciono esto antojadizamente sino como demostración de que la discriminación puede ejercerse incluso públicamente, sin importar país ni otras condiciones. Si hablas mal de alguien y trabajas en ello, siendo un personaje público e tu obligación aceptar que otros hablen mal de ti y si no te gusta, debes controlar tus declaraciones, sabiendo que la palabra tiene poder y puedes causar efectos sociales muy negativos contra el sector social que estás discriminando. Si criticas que los canales nacionales le den preferencia a exitosas producciones dramáticas extranjeras en desmedro de programas del rubro en el cual tú te desempeñas –sin importar si lo haces bien o mal–, no recurras a argumentos tan mediocres como discriminar por raza, cultura o nacionalidad, sabiendo que en tu país hay inmigrantes de muchos países quienes, como en todas partes, han aportado a tu propia cultura e identidad nacional aunque no te guste admitirlo.
Si ves que los programas televisivos del rubro al cual te dedicas ya no son del gusto general y cada vez van desapareciendo más, lo correcto no es aportillar el éxito que la competencia ha obtenido transmitiendo excelentes producciones extranjeras; al contrario, lo correcto sería esforzarte en hacer un mejor trabajo y así, encantar nuevamente al público cin programación de calidad.
Todo esto lo digo en mi blog personal porque me he dado cuenta de que a pesar de ser una red social, Facebook está lleno de casos en los cuales uno dice algo y causa un debate, malentendidos o declaraciones fuertes. Últimamente en Facebook no tengo libertad para hablar de deportes, política, religión ni sexo porque todo escandaliza a quienes me leen.
Como pueden ver en este artículo, la libertad de expresión se relativiza bastante al momento de ejercer tolerancia. Todos la exigimos, pero pocos son capaces de darla realmente. El hombre con quien tuve ayer el debate me decía que todas las religiones son hipócritas y causan guerras. ¿Es así? Según lo veo, la hipocresía y la guerra son responsabilidad de los seres humanos, que radicalizan sus ideologías ya sean de un extremo u otro. Si queremos respeto y tolerancia, debemos entender que así como el ateo tiene derecho a no creer, el religioso lo tiene de profesar su religión sin tener que esconderse, avergonzarse ni temer las reacciones de gente temerosa y prejuiciosa. Atención, que no estoy refiriéndome a casos particulares que me ha tocado tratar sino a generalidades vistas últimamente.
Durante la Edad Antigua, los cristianos fueron lanzados a los leones. En la Edad Media, la Inquisición se encargó de torturar y ejecutar a judíos, musulmanes y ateos. Al llegar la II Guerra Mundial, mataron masivamente a judíos, musulmanes, gays y extranjeros. ¿En qué se diferencia esto de lo ocurrido actualmente?

5 comentarios:

Flández Rodrigo dijo...

Notable, como la vez que leí "a todos les gustan las personas honestas, hasta que se encuentran con alguien que la practica".

Ismael Álvarez dijo...

Amigo mío, interesante post en tu blog, pero has de saber que, en mi caso, como he hecho otras veces, haría lo mismo viniera del grupo que viniera. Ya lo hice en su día con las víctimas de ETA aquí en España, y seguiré haciéndolo porque desgraciadamente van a seguir pasando cosas como esta... Con casos así finalmente se mete a todo el mundo, en este caso los musulmanes, en el mismo saco, y como en todas partes hay buenos y hay malos. Por supuesto eres libre de vivir tu religión como más te plazca siempre que no perjudique a nadie... Pero como siempre he dicho: LAS RELIGIONES MATAN, SIEMPRE LO HAN HECHO, Y SIEMPRE LO HARÁN. Habría que aprender a ver que las sátiras y críticas como en este caso las de CHARLIE HEBDO, son sólo eso... Aquí El Jueves, la revista que sale los miércoles ridiculiza muchas veces el catolicismo, a Dios... Y no ponemos el santo en el cielo (nunca mejor dicho) ni nos da por matar en nombre de Dios... En fin, un saludo.

Yahya. Carlos Flores A. Escritor. dijo...

Ismael Álvarez
... Hay un error en tu planteamiento, que desgraciadamente se me pasó de largo en el post: LAS RELIGIONES NO MATAN, SINO LAS PERSONAS QUE MALENTIENDEN LOS PLANTEAMIENTOS. Aquí en Occidente ocurre que si Juan Pérez comete un crimen, el responsable es Juan Pérez pero si Salahuddin comete un crimen, el culpable es el Islam. Ese planteamiento es ignorante como toda generalización. No quiero mezclar temas pero todas las generalizaciones son nefastas en cualquier plano... Si un musulmán comete un crimen, lo correcto sería juzgar al musulmán pero no al Islam ni comenzar una caza de brujas. Hace poco en Alemania y sin ocurrir ningún atentado, se organizó una marcha para expulsar a todos los musulmanes. ¿Te parece correcto? Insisto en que si un individuo comete un error, no debes responsabilizar a su religión y menos desde la tribuna de la ignorancia y desinformación, como ocurre en este caso. Una golondrina no hace verano, así pues LAS RELIGIONES NO MATAN, LAS PERSONAS SÍ. Sostengo que una verdadera persona progresista debería ver esto desde un punto de vista más amplio, pues caso contrario, se derrumba todo el discurso anti discriminación y de libertad de expresión que defiendan. Los artistas e intelectuales sufrimos discriminación por varios motivos... Por lo tanto somos los primeros llamados a detectar y denunciar cualquier tipo de discriminación o generalización negativa, no sólo cuando nos convenga como ocurre en este caso. Si es así, no estamos frente a progresismo sino a hipocresía y discriminación disfrazada de falsa intelectualidad. Desde este punto, verías que no tiene relación alguna con religión sino más bien con xenofobia, por ejemplo, como menciono en mi post. Saludos.

Ismael Álvarez dijo...

Si claro, las personas son las que matan en nombre de la religión, del dios... Pero a fin de cuentas las religiones, en ese segundo plano, son siempre las que provocan guerras y muertes... Y por supuesto no me gusta que paguen justos por pecadores, pero por desgracia es un efecto colateral, siempre, en todos los campos.

Yahya. Carlos Flores A. Escritor. dijo...

Pero ahí hay otro error pues... Alguien puede matar en nombre de la religión malinterpretada, malentendida, distorcionada. Bien explico en mi post que el Islam considera que si matas a una persona es igual ante Allah (swt) que matar a toda la humanidad. Además, una de las doce víctimas era un policía musulmán. Me pregunto si la generalización contra los musulmanes es producto del terrorismo o de que en tiempos actuales la gente respeta toda clase de diversidad, excepto religiosa. También lo digo en mi artículo, que si un ateo quiere no creer tiene todo el derecho, respetando que un creyente pueda practicar libremente su religión.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.