«Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

Yahya Kemal Beyatlı.

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Carlos Flores Arias – Yahya.

Escritor chileno.

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martes, 14 de mayo de 2013

Un pensamiento inspirado

Esta tarde no quiero escribir setenta párrafos de algo que mis lectores ya saben sobradamente. Prefiero ser breve y dejarles una cita simple.
Que Allah lo facilite. (Amín).

lunes, 13 de mayo de 2013

Un ejemplar firmado

Aquí les dejo una foto ya antigua: un ejemplar de mi novela, Alma Negra, firmado para una ex compañera de liceo en su cumpleaños.
Desde entonces no he vuelto a verla, pues su vida de madre y el trabajo obviamente le ocupa más tiempo. Es increíble cómo pasa el tiempo y hace catorce años escribía en una agenda Pascualina, usaba camisetas cortas mostrando el ombligo y rompía la ventana de nuestra sala con su anillo, dándole un puñetazo.
Y pensar que yo también he cambiado.

sábado, 4 de mayo de 2013

Accidente en la ducha

Bueno, no fue precisamente en la ducha sino entrando al baño privado de mi habitación esta mañana, para hacerme la ablución de wudu antes de realizar el salat de Faÿr. Fue entonces cuando estornudé tan fuerte, que salí disparado de la silla hacia mi ducha, estrellándome con el lado izquierdo del cuerpo.
Quedé tirado ahí por breves segundos, pensando que pude haberme golpeado la cabeza contra la pared y romperme el cuello. Mis padres que aún dormían a las 5 a. m., me habrían hallado muerto dos horas más tarde, al darme el desayuno.
No me quedó otro remedio más que reincorporarme como pude, lavar con agua fría la herida que tenía en el brazo para evitar cualquier infección y hacerme la ablución de wudu. Seguí mi vida como si nada hubiese acontecido, pero les dije a mis padres para evitarles las preocupaciones o dudas al notarme la cicatriz. De todos modos, ya pasará porque es apenas superficial.
Sin embargo, memorable será el momento en que iba camino al piso, como digno protagonista de la saga Duro de matar. Ni siquiera tuve tiempo para fijarme si toda mi vida pasaba frente a mis ojos, pero no habría podido prestarle atención a esa película, porque haciéndolo, habría perdido todos los dientes. Lo que sí resulta cierto es eso de ver estrellas, pues aunque no me aturdí, seguramente mi cerebro se preparó para un probable coma..., pero yo no despertaría como Beatrix Kiddo, eso está claro.
Elhamdulillah, estoy aquí, escribiendo ahora y listo para seguir adelante hasta y como Allah lo determine.


martes, 16 de abril de 2013

Gestando un relato

Tal vez deba escribir una próxima novela sin fijarme mucho en lo que finalmente pueda resultar. Buscar un tema es difícil porque todos parecen apasionantes en un principio, pero hay veces en que la historia no cuaja y los personajes no van más allá de la primera página, luego borro todo y es como un aborto espontáneo.
Podría escribir sobre criaturas fantásticas por ejemplo, pero eso suele interesarle más que nadie a las niñas, salvo que incluya algún pasaje erótico para atraer público adulto pero es irse por el camino fácil y no te garantiza la entrada a una editorial. Además, tampoco se trata de escribir cualquier cosa que venda con tal de convertirme en otro escritor millonario y famoso por relatos fútiles. No quiero caer innecesariamente en lo comercial.
Deberé definir un tema que realmente me interese, para no quedar sin historia llegando a las cien páginas y luego, iniciar la investigación, de modo que hasta lo más ficticio le parezca verídico al lectgor o por lo menos, que no se aburra esforzándose en creer lo que le cuento. Hay algunos relatos que mueren precisamente porque su autor intenta a toda costa convencernos de algo, cuando lo mejor es dejar que el lector entre al juego y quiera creer.
Como siempre, buscaré un tema que además de entretener por un rato, deje algo más, un mensaje o una reflexión que sustente mi trabajo.

lunes, 25 de marzo de 2013

Mi nueva novela ya registrada

Hacía tiempo no escribía porque me dediqué durante meses a mi nueva novela. Escribí a diario desde las 8:00 hasta las 13:00 y por las tardes desde las 15:00 hasta las 21:00 horas, obviamente dejando tiempo para mis oraciones y comidas. ¿Por qué tanto afán? Pues quería participar en un concurso literario para el cual tenía como último plazo de entrega el próximo 10 de abril.
Sin embargo, antes de enviar el manuscrito por correo electrónico, debía imprimir dos copias de las cuales una tengo yo y la otra debía ser entregada en el Departamento de Derechos Intelectuales. Lo hice hoy y teniendo el número de registro, pude participar del concurso.
La obra quedó registrada bajo el título Síndrome de Estambul: El diario de Sofía Mustakis y en ella me valgo de la narrativa de ficción para detallar mi viaje a Turquía en 2011.
No quiero dar más detalles, pues sabré los resultados dentro de tres meses a partir del 10 de abril. El ganador obtiene un contrato de edición, la publicación del libro y una cuantiosa suma de dinero como adelanto.
Espero ganar, no porque sea buen escritor o tenga una cara bonita, sino porque en realidad trabajé mucho para obtener un buen producto final detallando mis aventuras en un país maravilloso, pero mezclándola con una historia ficticia que enmarca la crónica y dejé finales abiertos, por si se me antoja escribir una secuela pero para ello, tendría que hacer un segundo viaje.
Lo único malo es que mientras hacía el trámite de inscripción, perdí mi teléfono móvil que cayó de la mochila y debí bloquear el número. Pero es una nimiedad.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Pobreza cultural y desamor patrimonial

 Me encantan los colores de esta imagen. Me recuerdan a los tonos que ví allá al ocultarse el sol.
Aquí en Santiago los atardeceres no son tan románticos porque nos falta ver el mar y en cambio, hay demasiados edificios que se levantan como barrotes de una jaula contaminada.
A pesar de ello, también tenemos sitios interesantes para visitar como el Parque O'Higgins, el Palacio La Moneda, Santa Lucía y sus atracciones propias.
Sin embargo, heme aquí encerrado en mi cuarto, escribiendo esta entrada e intentando avanzar con mi más reciente novela. Así es la vida del escritor, vivida a través de sus escritos, que son testimonio de su efímero paso por este mundo, tan breve y olvidable como la brisa que puede rozarles la mejilla cualquier tarde, cuando regresan a casa desde la oficina, como una rutina.
No he ternido tiempo ni siquiera de actualizar mi diario íntimo porque al escribir una novela, debo concentrarme completamente en ella, sin leer o redactar casi nada más. Afortunadamente tengo aquel diario que mantuve durante mi viaje y puedo repasar para el trabajo mis paseos por Sultanahmet, Eminönü, Pierre Loti, Karaköy y Taksim entre otros sitios soñados.
Aquí hace falta tener más amor por nuestra historia que sin ser milenaria como en Turquía, tiene mucho qué decir sobre la Conquista y posterior Colonia. No tenemos suficiente respeto por nuestro propio pasado y ello nos hace menospreciar el patrimonio cultural que afuera es tan valorado.
Lamento decir que desde hace un buen tiempo en mi país se habla un nuevo castellano, uno más simple. En él las palabras marcha, manifestación y protesta son sinónimos de destrozo, saqueo y delincuencia. No es difícil hallar en los noticieros reportajes sobre marchas estudiantiles que terminan con barricadas o delincuentes arrestados que apenas son adolescentes encapuchados, cuya cobardía se acentúa más con cada bomba molotov lanzada contra la fachada de algún negocio o edificio público.
Aquí el defender los derechos de un sector específico de la sociedad es utilizado como escusa para robar y delinquir indiscriminadamente, dejando indefensa a la población que muy poco o ninguna relación tienen con la combocatoria.
Así es mi país. Una vergüenza.

> Foto arriba: Eminönü, Estambul-Turquía.
Fecha. Febrero, 2013.
Fotógrafo: Zafer Devel.
> Foto abajo: Marcha estudiantil, Santiago-Chile.
Fecha: Octubre, 2011.
Fuentes: Europa Press y Radio Mercosur.

viernes, 18 de enero de 2013

Capítulo 11: La gran bienvenida

Éste es el último capítulo de la serie de artículos Corazón osmanlí en el blog La pluma dorada.
Fueron cinco meses en que un amigo, un hermano, alguien que ocupa su lugar en mi corazón, estuvo lejos de su hogar para cumplir un deber patriótico y hoy, finalmente su familia lo puede abrazar.
Ayer regresó y todos estábamos al pendiente. Yo desde aquí, por correo electrónico, me mantenía al tanto de su llegada a casa pero allá, sus familiares y amigos más cercanos se alegraban viéndolo nuevamente.
Ahora está más maduro y se nota que tuvo tiempo para pensar sobre su vida y hacia dónde espera llevarla, siempre con el permiso de Allah. Espero que tenga la oportunidad de llevar a cabo aquellos proyectos que tanto debe haber madurado cada minuto de tiempo libre.
Hoy es su cumpleaños y seguramente el obsequio más valioso son las bendiciones de Allah, como estar con la familia y darse cuénta de cuánto le amamos quienes lo conocemos, si hasta mi madre estaba feliz por su hijo turco, el angelito que nos acompañó mientras estuvimos allá.
Sólo deseo que Allah me bendiga permitiéndome otra vez estar con mis queridos turcos, para abrazarles y sentir una segunda ocasión aquella felicidad plena, que únicamente pude experimentar allá. ¿Y por qué? ¿Qué hice yo para merecer tal privilegio? Nada.
Sin embargo, la experiencia me sirvió para nutrir mi corazón osmanlí, hallar el atardecer más bello y romántico del mundo o escribir una novela narrando los inolvidables días en Turquía.
En mi alma sigue existiendo la huella de un pasado distante cuyos ecos se escuchan hasta hoy y seguramente, continuarán repercutiendo en mí por mucho tiempo más, forjando nuevas realidades distintas a la que una vez fue, con esperanzas de un futuro auspicioso junto a quienes amé, amo y amaré.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Capítulo 10: El tiempo pasa

A partir de hoy se hacen más cortos los días para que aquellos hijos turcos que hace meses salieron de sus hogares pretendiendo cumplir un deber patriótico, retornen al seno familiar, donde serán bienvenidos y amados, más que el día de su partida. Es un motivo de felicidad entre tanta incertidumbre.
La inquietud de nuestra distancia se calma al pensar que muy pronto y con el permiso de Allah, mis hermanos y amigos turcos que ocupan un lugar especial en mi vida, verán nuevamente el maravilloso atardecer de Estambul, tomando un té, tranquilamente.
Aún falta para que yo regrese a esa tierra donde mi corazón se quedó cautivado por una felicidad plena, jamás antes experimentada por quien escribe. Consta en cualquiera de mis diarios íntimos, escritos desde mi infancia, que la dicha ha sido escasa pero muy valorada y durante el viaje que hice en 2011, no tuve tiempo suficiente para digerir los sentimientos y emociones tan abundantes.
Aquí en Santiago hay veces que los días se hacen eternos añorando la felicidad de mis paseos por Turquía, con aquella gente magnífica que sólo sonriéndome podía hacerme olvidar casi cualquier sufrimiento.
No puedo evitar recordar las palabras de mi abuelita materna Victoria Ester, que en paz descanse, cuando me pedía postergar un posible viaje a Turquía hasta después de su fallecimiento. Así sucedió porque Allah lo quiso y durante mi aventura, muchas veces imaginé lo contenta que estaría viéndome tan dichoso.
Espero que mis súplicas sean prontamente atendidas si lo determina Allah, permitiéndome regresar al lugar donde mi pecho se llena, conmoviéndose el corazón.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Capítulo 9: Una luz de esperanza

A pesar del largo tiempo que ha transcurrido sin mantener contacto frecuente con mis seres queridos en Turquía, intento sobrevivir día tras día con algún breve mensaje, porque la información en los noticieros es cada vez más ausente.
Afortunadamente falta muy poco para que nuestro contacto pueda regularizarse y aún así, desde la lejanía, se deja ver una fugaz luz de esperanza al pasar los meses y leer que la cuenta regresiva ha comenzado para quienes preparan el retorno a sus amados hogares.
Desde el primer momento mis súplicas a Allah han sido rogándole que cada amigo y hermano se encuentre bien, bendecido y protegido. Estoy seguro que muchos ahora consideran el abrazar a sus familiares como una de las mayores bendiciones posibles.
Por otro lado, ésa no es mi suerte todavía, aunque diariamente ruego que nuestro reencuentro no tarde en llegar y podamos disfrutar otra vez la sencillez de un café en cualquier café osmanlí, de aquellos que te sirven un simit o los deliciosos helados turcos que son insuperables.
No es sólo el sabor lo que se extraña, sino escuchar sus voces, mirárles a los ojos para ver ese alegre brillo y abrazarlos con el deseo de no soltarlos nunca más. Sin embargo, aunque deposito mi destino en manos de Allah, la naturaleza humana que tengo no me permite desterrar completamente los pequeños rastros de tristeza por tenerles tan distantes, aún teniéndoles en mi corazón siempre.

domingo, 7 de octubre de 2012

Capítulo 8: Conflictos internos

Desde aquí todo se ve tranquilo porque paso el día en mi habitación, esperando que algo bueno suceda o recibir noticias más allá de los noticieros que informan sobre la terrible situación en Siria y sus ramificaciones dentro de la región.
Chile es un país muy bien preparado militarmente, pero vivimos en una zona pacífica donde los conflictos diplomáticos se resuelven entre políticos y no participamos en un enfrentamiento deede la Guerra del Pacífico -la ironía es odiosamente obvia- aunque también se le conoce como Guerra de Guano y el Salitre, ocurrida entre los años 1879 y 1883.
Somos una nación  que para algunos episodios dolorosos de su historia tiene amnesia mientras que para otros gozamos de memoria eterna. Tal vez eso ocurre siempre que el pueblo sufre pérdidas humanas, porque no sólo se trata de gente -que ya resulta doloroso- sino también implica la ruptura de historias personales para quienes sobreviven y deben seguir adelante con un corazón mutilado en sus emociones.
¿Qué habrán sentido aquellos cuyos seres queridos partían a pelear en la guerra? Aunque suene sexista, las mujeres eran quienes más afectadas resultaban. Madres, esposas, novias y hermanas que diariamente esperaban una carta con breves frases amorosas entre detalles que los informativos de antaño no sacaban a la luz pública.
El patriotismo era entonces aderezado con promesas de regresar pronto al hogar, donde los valientes soldados serían recibidos como héroes por quienes les esperaban angustiados durante largo tiempo.Tanto mayores eran el prestigio del soldado y el sufrimiento de quienes le aguardaban si la guerra los contaba entre sus víctimas. Pero los conflictos bélicos no consideran las emociones sino sólo intereses egoístas.
Es ridículo pensar que la guerra tiene algún lado positivo. No sólo los combatientes sufren o sus familias sino también en gran medida todo el mundo, cada vez que una persona muere. Las pérdidas no se limitan sólo al aspecto social, político o económico, pues las heridas en nuestra sociedad no cicatrizan completamente sin importar cuánto tiempo pase y en consideración a aquello, la calidad del ser humano disminuye cuando dejamos de respetar al otro y pretendemos someterlo e incluso eliminarlo.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La TV: Somos lo que vemos

Bueno, ya llevaba un mes sin escribir nada entre las Fiestas Patrias, viajes y demás quehaceres. Pero hace dos días algo me motivó a escribir este artículo. Lo estoy notando desde hace bastante tiempo y no quiero parecer mojigato por la crítica, pero como comunicador y escritor que soy me siento en la obligación moral de denunciar la inexistente calidad de la televisión chilena.
Antes comentaba alguna noticia del espectáculo o película. Pero ahora enciendo el televisor para asquearme con series o telenovelas dedicadas al sexo, programas juveniles que en nada aportan a nuestras generaciones menores, farándula especializada en chismorreo barriobajero, reality shows en sus distintos formatos para mostrarnos la vida de famosos o marginales que destrozan la capacidad intelectual de cualquier televidente y programas denunciando la delincuencia que dicho sea de paso, sólo lo hacen a uno más paranoico cuando se debe salir a alguna parte. En cuanto a la programación cultural como La Belleza de Pensar o Una Belleza Nueva, no hay casi nada que realmente pueda rescatarse para brindarle a nuestra sociedad una ruta de escape a tanta televisión basura.
No citaré ningún caso puntual para evitar agraviar innecesariamente a alguien, pero demás está decir que este asunto nos compete a todos. Somos en parte responsables como teleaudiencia de aquello que vemos y no podemos culpar enteramente a los medios por aquello que nos transmiten, como si fuésemos borregos que inevitablemente consideran el control remoto un bastón de pastoreo. Así como los escolares protestan por educación gratuita o los trabajadores de la salud por mejores condiciones laborales, nosotros los telespectadores deberíamos manifestarnos contra un producto cada vez más mediocre que ya ni siquiera nos entretiene, pues aquellas familias que no disponen de televisión pagada -las menos- no ven aquella programación porque realmente les guste sino por la ausencia de algo mejor o simplemente encienden el televisor para escuchar algo aunque no presten atención a qué se trata.
Nos consideramos un país en vias de desarrollo o al menos, eso es lo que dicen los noticieros. Sin embargo, aún nos conformamos con telenovelas nocturnas que argumentan pretender abrir mentes a los problemas sociales y fomentar la discusión familiar sobre aquello que nos afecta. ¿En realidad creen eso? Lo cierto es que la industria televisiva e incluso teatral ha desmejorado bastante desde que la forma de abordar un conflicto social se centra en la exposición morbosa, burda y acentuada del sexo, narcotráfico, violencia, delincuencia y otros fenómenos.
Para ser sincero, me parece que programas como una telenovela nocturna o un reportaje de denuncia no deberían justificarse en discursos elaborados de una sociología barata, cuando lo más importante se reduce a lograr un alto rating que les permita mantener el auspicio y ganar dinero. Ahora casi todo nos muestra sexo y violencia en sus diversas vertientes, sin siquiera considerar que se está deformando no sólo la mentalidad de niños que escuchan música basura o ven programas donde se denigra a la mujer, sino que además la capacidad crítica del adulto que consume dicho producto sin cuestionarse. ¿Cuánto nos ayuda la televisión a mantener los valores morales que nos han inculcado de pequeños y prolongar esto en las generaciones jóvenes? ¿Nos interesa realmente mantener un nivel valórico promedio o estamos dispuestos a permitir que esto nos consuma? Yo creía ingenuamente que nosotros consumíamos televisión, pero al parecer es al revés. Hoy ni siquiera hay gente capaz de mantener un grado decente en la conversación porque nuestro lenguaje está cada vez más pobre, lleno de modismos que suplen malamente el idioma. Un ejemplo de esto es que ya casi nadie habla bien y cuando alguien lo hace, los demás no le entienden.
No digo que debamos ver los programas infantiles, aunque los dibujos animados de ahora son hacedores de imbéciles. Pero es que ya ni siquiera se debe esperar a las 22:00 horas para ver programación de adultos, pues los espacios juveniles exaltan la sexualidad. Ya que en este post he hablado tanto del sexo como recurso básico para lograr audiencia, pude haber colocado una fotografía subida de tono, pero quiero que lean y no se concentren en la imagen.
En la farándula no es muy distinto, porque hay gente famosa que hace verdaderas fortunas exponiendo sus vidas privadas del modo más humillante, como si hablar ante las cámaras sobre sus relaciones o conflictos familiares, fuese igual que chismorrear con la vecina de al lado.
Ciertamente los reportajes denunciando delincuencia o mostrando casi cinematográficamente los operativos policiales no contribuyen en nada a prevenir delitos o aumentar la seguridad social. Al contrario, te dejan soñando toda la noche con un funesto asalto.
Yo no soy tan estúpido para creer que en un reality show se muestra lo que ocurre en la casa estudio durante todo el día sin editarlo, como si fuese un experimento sociológico de nuestra realidad. Está claro que cada participante perfila un personaje: el simpático, el conflictivo, el líder, etc. Además, es sumamente sabido que cada uno recibe cuantioso sueldo por su estadía y la permanencia en el encierro no es tan constante como parece. Ni bien acaba un reality y los participantes se pasean por todos los programas de farándula contando cómo era realmente su estadía dentro.
Y como postre, criticaré aquellas series y telenovelas para adultos aunque en realidad, la crítica va para quienes las ven, porque los canales sólo cumplen con su trabajo al igual que productores, directores y actores. Como dijo una vez mi hermano, es una hipocresía ver «programas para adultos» si en realidad quieres ver una película pornográfica.
No seamos cínicos culpando a la sociedad por lo que consumimos, como si ésta fuese un ente ajeno a nosotros. La sociedad somos todos y nos compete directamente cómo se forma o deforma la cultura, aquello que es reflejo ante otros pueblos y nos inmortalizará en el futuro. Como ejemplo, pongo Roma, un imperio que abarcó gran parte del antiguo mundo y sin embargo, la principal imagen evocada es aquella legendaria depravación de ilustres personajes como Julio César o Calígula. ¿Acaso los romanos de estratos bajos no eran también ciudadanos? Llevando esto a la actualidad, las personalidades famosas o líderes de opinión que tenemos -sean de la índole que fueren e independiente de alguna conducta particular- no son sino ejemplos del universo compuesto por cada persona.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Capítulo 7: Retroalimentación

Falta poco para comenzar otra primavera lejos de mi amada Turquía. El calor santiaguino no remedia el invernal frío que existe en mi alma desde haber echado un último vistazo a la pista del Aeropuerto Internacional Atatürk en Estambul.
Cuan romántica puede ser la evocación del viaje, leyendo las breves palabras de mis amigos escritas desde allá en un cariñoso mensaje dándome noticias.A veces es un saludo o sólo una frase y otras es alguna novedad como estudios, trabajo o desafíos que les plantea la vida. Lo más importante es sentir que estamos cerca a pesar de cuanto difiera el mapa.
¿Cómo era antes de nuestra época? El sufrimiento podía ser mucho mayor y más las páginas que se escribían exponiéndo los sentimientos de un modo tan poético como les permitía el corazón. Más refinada y detallada resultaba la prosa si el vínculo era mayor. Ahora en cambio existen las redes sociales, correo electrónico, chat, telegrama, fax, mensajería instantánea, teléfono y móvil entre otros mdios sin dar resultado. Pareciera ser que sólo si el vínculo emocional es verdadero se da un contacto permanente, pues cada día aparece un nuevo medio de comunicación pero teniendo tantas alternativas, las relaciones continúan enfriándose por falta de contacto.
Pareciera que ahora tenemos muchas más razones para mantener contacto y aún así, no lo hacemos, porque estamos demasiado abrumados con nuestras obligaciones y sin darnos cuenta, hemos perdido la habilidad de charlar. Antes la conversación era considerada un verdadero arte, pero ahora nos da pereza mantenerla con alguien por mucho tiempo y siempre cometemos los mismos errores:
  1. No escuchamos a la otra persona, nuestro interlocutor.
  2. Creemos que sólo es interesante ese único tema del cual queremos hablar, aunque sepamos que a nadie más le interesa.
  3. Dejamos pasar demasiado tiempo sin comunicarnos, porque siempre creemos que mañana podremos hacerlo y ese día jamás llega hasta que realmente nos proponemos tomar cartas en el asunto.
  4. Mientras más rico lenguaje tenemos, menos palabras usamos y nos hemos olvidado de cómo hablar o escribir correctamente.
Así podría seguir enumerando muchas razones. Por eso considero tan valioso que desde el otro lado del mundo haya algunos dispuestos a responder cordialmente mis mensajes sin importar cuan superficial sea el contenido. Saben que me alegra el día saberlos parte de mi vida y no sólo se conforman con ver mi foto de perfil; realmente les interesa saber qué contiene mi corazón.

sábado, 25 de agosto de 2012

Fallece Neil Armstron

(Reuters) - El ex astronauta estadounidense Neil Armstrong, que dio un salto gigante para la humanidad cuando se convirtió en el primer hombre en pisar la Luna, falleció a los 82 años, dijo su familia el sábado.
La familia dijo en un comunicado publicado en internet que Armstrong murió tras complicaciones de cirugía de bypass en el corazón a la que fue sometido este mes sólo dos días después de su cumpleaños el 5 de agosto.
Como comandante de la misión Apolo 11, Armstrong se convirtió en el primer humano en pisar la superficie de la Luna el 20 de julio de 1969.
Cuando caminaba sobre la Luna, Armstrong emitió su famosa frase: "Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad".
Esas palabras siguen siendo unas de las citas más conocidas en la lengua inglesa.
La caminata lunar de los astronautas del Apolo 11 dio a los estadounidenses un sentido de logro en la carrera espacial frente a su enemigo de la Guerra Fría en ese momento, la Unión Soviética, y en momentos en que Washington estaba librando una sangrienta guerra contra los comunistas en Vietnam.
Neil Alden Armstrong tenía 38 años cuando pisó la Luna y pese a cumplir un antiguo objetivo de la humanidad y alcanzar lo más alto en materia de realizaciones, no gozó de su logro. Incluso parecía frustrado por la fama que le trajo.
"Supongo que a todos nos gusta ser reconocidos no por una pieza de fuegos artificiales, sino por nuestro trabajo diario", comentó Armstrong en una entrevista en el programa "60 Minutos" de la cadena CBS en el 2005.
Una vez le preguntaron cómo se sentía saber que sus huellas probablemente permanecerían en la superficie de la Luna por miles de años. "Espero que alguien vaya allá arriba uno de estos días y las limpie", contestó.
HOMBRE PRIVADO
James Hansen, autor de "First Man: The Life of Neil A. Armstrong" ("Primer Hombre: La Vida de Neil A. Armstrong") dijo a CBS: "Toda la atención que (...) puso el público en bajar esa escalera en la superficie misma, Neil nunca pudo entender por qué se enfocaron tanto en eso".
La misión Apolo 11 fue el último vuelo espacial de Armstrong. Al año siguiente Armstrong obtuvo el puesto de vice administrador asociado para aeronáutica de la oficina de investigación y tecnología avanzada de la NASA.
La vida de Armstrong después de la NASA fue muy privada. No tuvo un rol importante en las ceremonias conmemorativas del vigésimo quinto aniversario del alunizaje. "Es un recluso entre reclusos", dijo Dave Garrett, un ex portavoz de la NASA.
Hansen afirmó que las historias de Armstrong soñando con la exploración espacial cuando era un niño eran falsas, aunque desde hacía mucho tiempo estaba dedicado a volar. "Su vida era sobre volar. Su vida era sobre pilotear", sostuvo Hansen.
Nacido el 5 de agosto de 1930 en Wapakoneta, Ohio, Armstrong fue el primero de los tres hijos de Stephen y Viola Armstrong. Se casó con su novia de la Universidad, Janet Shearon, en 1956, pero se divorciaron en 1994, cuando se casó con Carol Knight.
Armstrong voló por primera vez en un avión cuando tenía 6 años. Mientras crecía en Ohio se dedicó al aeromodelismo y al comenzar su adolescencia ya tenía una significativa biblioteca de aviación. Con dinero que ganó realizando algunos trabajos, tomó lecciones de vuelo y obtuvo su permiso de piloto antes de obtener su permiso para conducir.
Durante la enseñanza media se destacó en ciencias y matemáticas y ganó una beca de la Marina estadounidense para asistir a la Universidad de Purdue en Indiana, donde entró en 1947. Dejó la Universidad dos años más tarde para convertirse en piloto de la Marina, volando en misiones de combate en la Guerra de Corea y ganando tres medallas.
Edwin "Buzz" Aldrin, quien con Armstrong y Michael Collins formaba parte de la tripulación del Apolo 11, dijo a la radio de la BBC que recordará a Armstrong como "un comandante muy capaz y líder de un logro que será reconocido hasta que el hombre ponga un pie sobre el planeta Marte".
Armstrong abandonó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) un año después de la misión Apolo 11 para desempeñarse como profesor de ingeniería de la Universidad de Cincinnati.
NEGATIVA A LA POLITICA
Tras su carrera aeronáutica, Neil Armstrong fue contactado por grupos políticos, pero a diferencia de los ex astronautas John Glenn y Harrison Schmitt, que se convirtieron en senadores estadounidenses, él declinó todas las ofertas.
Armstrong tuvo una inusual aparición pública hace varios años cuando testificó en una audiencia del Congreso contra los planes del Gobierno del presidente Barack Obama de contratar servicios de otros países y corporaciones para transportar a astronautas estadounidenses hacia y desde la Estación Espacial Internacional.
También dijo que un retorno de los humanos a la Luna no era sólo deseable, sino necesario para exploraciones futuras, pese a que la NASA afirma que ya no es una prioridad.
El ex astronauta residía en el área de Cincinnati con su esposa, Carol.
"Estamos con el corazón roto al compartir la noticia de que Neil Armstrong ha fallecido tras complicaciones por procedimientos cardiovasculares", dijo su familia en un comunicado.
"Neil fue nuestro cariñoso esposo, padre, abuelo, hermano y amigo", añadió el comunicado.
Su familia expresó esperanzas de que jóvenes en todo el mundo se inspiren en la hazaña de Armstrong para romper fronteras y servir a una causa más grande que ellos mismos.
"La próxima vez que caminen afuera durante una noche clara y vean a la Luna sonriéndoles, piensen en Neil Armstrong y denle un guiño", dijo la familia.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que Armstrong "fue uno de los más grande héroes estadounidenses, no sólo de esta época, sino de todas las épocas (...)".
"Hoy, el espíritu de descubrimiento de Neil perdura en todos los hombres y mujeres que han dedicado sus vidas a explorar lo desconocido, incluyendo a los que están asegurando que lleguemos más alto y más allá en el espacio. Ese legado durará, encendido por un hombre que nos enseñó el enorme poder de un pequeño paso", agregó.
John Glenn, uno de los primeros astronautas de la NASA junto a Armstrong, habló sobre la naturaleza humilde de su colega. "El estaba dispuesto a arriesgarse mucho por este país y se sentía orgulloso de hacerlo, y aún así seguía siendo la misma persona humilde que había sido siempre", declaró Glenn el sábado a CNN.
La agencia espacial divulgó un breve comunicado tras conocerse la noticia, afirmando que "ofrece sus condolencias por el fallecimiento hoy de Neil Armstrong, ex piloto de pruebas, astronauta y el primer hombre en la Luna".
Armstrong tenía a dos hijos, un hijastro y una hijastra, diez nietos, a un hermano y a una hermana, dijo la NASA.
(Escrito por Philip Barbara. Editado en español por Patricio Abusleme/Marion Giraldo).

Fuentes: Reuters y Yahoo!

domingo, 12 de agosto de 2012

Capítulo 6: Gaziantep.

Mientras yo estoy aquí en Santiago de Chile, celebrando el cumpleaños de mi hermano, allá en Turquía hay muchos jóvenes preparándose para iniciar su servicio militar. Gaziantep es una de las ochenta y una provincias turcas que recibirán a estos reclutas y entre ellos está Mismo Mismo.
Como nunca he dado el servicio militar por estar físicamente impedido, ignoro completamente qué se experimenta. Tío Mario dio el servicio cuando era joven y siempre lo describe como algo muy positivo. Supongo que en alguna medida debe significar un rito de pasaje desde la niñez a la madurez viril.
Antropológicamente hablando, el servicio militar es un proceso netamente masculino que se ha presentado transversalmente en cada civilización humana desde los orígenes de la cultura universal, como necesidad básica de protección ante los constantes enfrentamientos por territorio y poder. Pero además, existe un imperativo psicológico primitivo del hombre, quien precisa sentirse dominante frente a otro. Al realizarse en grupos o tropas, fortalece la camaradería masculina mientras que a su término, inconcientemente el macho dominante le transmite seguridad a la hembra protegida, para preservar la especie y rasgos de identidad nacional.
En la Antigua Grecia, una de las polis más temidas y poderosas era Esparta, reconocida por sus fieros guerreros que entrenaban en el servicio militar desde los ocho hasta los dieciocho años. Quizás éste sea uno de los ejemplos más significativos de lo dicho anteriormente.
Empero, sin temor a equivocarme, tal vez uno de los motivos de mayor peso para un varón eurasiático al momento de realizar el servicio militar, sea su admiración por el Padre de la Patria, Mustafa Kemal Atatürk, reconocido militar y estadista que luchó por la independencia y se transformó en el primer presidente de la República de Turquía al caer el Imperio Otomano.
A tal grado llega la importancia de Atatürk, que incluso en Santiago existe un monumento dedicado a él, ubicado en Apoquindo 4200, Metro Alcántara, para quien guste visitarlo. Su apellido, el más reconocido por cualquier turco, le fue otorgado el 24 de noviembre de 1934 por la Asamblea Nacional Turca amparándose en la ley en relación de los apellidos, aprobada ese mismo año, pues antes las personas eran distinguidas por oficio o procedencia. Así pues, Atatürk viene a significar «Padre turco».
Por otro lado, añadir el servicio militar al currículum vitae es de suma importancia para quien pretenda hallar empleo. Esto le facilitará muchísimo su vida profesional en ese sentido, al ser reconocido oficialmente como ciudadano turco. Parece lógico, pues Turquía tiene uno de los ejércitos mejor preparado a nivel mundial, teniendo una proporción de setecientas mil personas para poco más de ochenta millones de habitantes.
Si bien el servicio militar turco no cuenta con un programa tan extremo como el de la antigua Esparta, especializándose en el entrenamiento intensivo, cursos teóricos -incluyendo alfabetización- y guardias nocturnas, es de gran importancia en cuanto a estrategia.
Sea cual fuere la razón, el servicio militar es obligatorio tanto en Chile como en Turquía, aunque algunas veces y por motivos sumamente específicos, podamos eximirnos, como es mi caso por la discapacidad física. Ahora sólo queda esperar a la distancia que aquellos jóvenes terminen el proceso y puedan contárnoslo como experiencia.

domingo, 5 de agosto de 2012

Capítulo 5: La intimidad publicada

No he actualizado mi diario desde el 2 de julio pasado, por falta de tiempo y pereza. Creo que al retomar la costumbre, deberé seleccionar las fechas que deseo conservar para la posteridad pues no todos los acontecimientos tienen la relevancia suficiente mereciendo su registro. Por otro lado, sé muy bien que un buen diarista anota cada suceso por irrelevante que pudiere parecerle al lector más adelante. Sin embargo, hoy con Internet se suele dar más espacio a las redes sociales que a un cuaderno donde la pluma escribe.
Es ahí donde además del desánimo, ataca la tristeza de no ver respuestas concretas a las constantes dudas existenciales de mi corazón siempre solitario.
Sí. Sé perfectamente que uno en realidad nunca está completamente solo porque Allah siempre acompaña y es cuestión de notar su presencia incansable, aunque me decepcione de mí mismo por saberme tan impotente ante ciertas situaciones. ¿Quién es mejor ayudante que Él? ¿Acaso existe alguien además de Él, capaz de consolarme completamente cuando la amargura innunda mi alma por notar las barreras?
Dado el anterior párrafo y muchos de los artículos pasados, aclaro inmediatamente que aún reconociéndome musulmán de corazón, humano imperfecto y constante buscador del auxilio o perdón divino, nunca he pretendido aquí predicar sobre religión alguna porque siendo éste un blog pluralista, ni siquiera considero la posibilidad de excluír a los lectores que con tanta fidelidad me han seguido durante estos años y aún así, no comparten mi religión. Más bien, quien lea esto debe saber desde un principio que no sólo se escriben artículos noticiosos y columnas de opinión sino sobre todo experiencias de vida del autor que aqui les habla. Llámenme Carlos Flores Arias o Yahya, éste sigue siendo el soporte en cuyas líneas registro hasta ahora mi pasado y presente, esperando darle si Allah lo permite, espacio a mi futuro.
¿Y cómo debemos entender la experiencia de vida que tiene una persona? ¿Podemos acaso darnos la libertad de decir que alguien está en lo correcto o equivocado por pensar de determinada manera en consideración a la mochila que carga? ¿Tenemos pues el derecho de desestimar la vivencia de un individuo tan sólo porque no se asemeja a la nuestra? Si este blog estuviese dedicado exclusivamente a un tema determinado y fuese escrito por eruditos en dicha materia, las opiniones personales de un servidor no tendrían cabida. Empero, al ser un espacio personal, elaborado con las capacidades innatas y nutrido de las emociones, aquellos asuntos con los cuales otro podría redactar cátedras complejas son abordados apenas desde la experiencia personal, que es otorgada al sentir satisfacción por acercarse humildemente a una realidad íntima donde se conjugan espiritualidad y humanidad sin dar rincón a terceros. ¿Acaso Allah pone dos almas en un mismo cuerpo? Porque hasta ahora defendí la romántica aunque contraria teoría de que existen en el mundo dos cuerpos con las mitades de una misma alma.
Bien me dijo alguien hace mucho tiempo que en este caso, tanto el blog como Facebook o cualquier otra red social son el espacio personal del usuario que crea dicha cuenta y como resultado, idealmente debería ser sólo éste quien controlara las expresiones manifestadas. ¿No es éste el objetivo de reemplazar aunque fuese temporalmente el diario íntimo tradicional con opiniones públicas de las cuales ciertos usuarios tienen libertad para debatir? Tal vez en algunas ocasiones sería mejor guardar dichas observaciones en la celosía de páginas privadas.
Es cierto que los tiempos han cambiado desde la carta certificada hasta el chat y antes dos personas que se hallaban distantes ansiaban recibir correspondencia durante semanas o meses, mientras que ahora incluso pueden hablar y verse a través del monitor de un frío aunque útil ordenador. Por desgracia, hemos pasado de escribir extensas y detalladas misivas a decir algo con sólo dos palabras, olvidando la cortesía y el interés personal por saber sobre la vida cotidiana del destinatario.
Incluso otorgándoles un voto de confianza a quienes por diversos motivos afectivos les brindamos un espacio en nuestras vidas virtuales, teniendo la ventaja de lo instantáneo, extraño enormemente la libertad del diario íntimo donde realmente puedo decir cuanto se me antoja sin temer la desaprobación pública o privada porque algunos no comprenden que Internet es en su mayoría superficial y en contadas oportunidades, podemos encontrar experiencias de vida que son siempre válidas y deben respetarse.
Eso ocurre porque con las mal llamadas redes sociales hemos perdido nuestra capacidad de distinguir entre amigos, conocidos y seguidores. ¿De qué nos sirve tener un millón de amigos en Facebook o seguidores en Twitter, si la verdad es que sólo permanecemos en contacto con algunos pocos? No ganamos dinero, tampoco nos hacemos famosos ni nos conocemos en profundidad mutuamente. Reconozco tener en redes sociales a personas que realmente me importan, por quienes incluso hago du'â en mis oraciones.
Si la palabra es de plata, el silencio es de oro o al menos, así reza un viejo y conocido refrán turco. Por eso hay períodos de tiempo en que no escribo mucho aquí, pues digo lo que siento sólo a quien le corresponde saberlo. Además, un «Te quiero» que viene desde el corazón, no se le dice a cualquiera, solamente a quien lo ha ganado.

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Yahya. Carlos Flores A.
Escritor chileno.